Capitulo IV: Luthy, la ceremonia

Te encuentras en el amplio salón de fiestas de la torre, ubicado afuera de la “Cámara del Círculo”, el nombre de este espacio se debe al gran círculo mágico dentro de la misma. Hay, por supuesto, un segundo motivo: el llamado Circulo Interno de La Orden de Endêvlez se reúne en esta cámara.

Conoces de memoria la leyenda que vincula La Orden y La Torre del Oráculo:

El terrible rey dragón Rikuto se alzó un día desde Nibirú con terrible poder mágico y buscó conquistar todo Milnaroth, en la última batalla el elfo Helarctos Kells fue escogido por el dios de la magia y se convirtió en el primer Hechicero Maestro, cuyo poder fue suficiente para vencer a Rikuto y traer paz a la tierra.

Tras su victoria Kells construyó la Torre del Oráculo, un lugar donde aquellos bendecidos con el don de la magia pudieran formarse y aprender a usarla de forma responsable, y la Orden de Endêvlez para que llevase a cabo esta tarea.

En el centro de La Orden, como casi todos la llaman, se encuentra El Círculo Interno, conformados por el Magi más poderoso de cada una de las seis razas primigenias del reino: humanos, elfos, enanos, dragones, ninfas y hadas. A la cabeza del Círculo el Hechicero Mayor.

Tras la muerte de Kells un nuevo hechicero mayor fue encontrado veinte años más tarde y se descubrió que la esencia de esta entidad continuaba pasando al reencarnar en nuevas almas.

El último Hechicero Mayor, el dragón Yutaro, falleció hace ya 150 años, aunque tampoco es esto un motivo de preocupación, ha sucedido antes que un Hechicero Mayor toma siglos en aparecer, seguramente sea un dragón o un elfo, es lo que siempre has pensado, por un tiempo pensaste que podría ser Gwendall, el elfo más joven en ordenarse en la historia y por cómo va escalando es posible que así sea.

— ¡Luthy! —Alguien grita tu nombre y te saca de tus pensamientos, volteas a ver a Qiedia acercarse corriendo a ti. Lleva un vestido con armador y corsé que resalta sus generosas proporciones, algunos adornos y correas de cuero marrón ajustan sus prendas y resaltan en contraste con el blanco de su camisa.

— Cuanto tiempo sin verte Qiedia —saludas—. ¿Tú también te ordenas hoy?

—Así es.

—Luthy —te habla otra voz a tus espaldas, volteas y los ves a los ojos, Daphiel Von Hulzt, te sonríe con esa sencillez y amabilidad de siempre, a su lado hay un hombre rubio y de piel tostada, un tanto más alto que tu amigo, viste una prenda de una sola pieza similar a las túnicas de magi, pero distinto a su vez: un “kimono” una prenda tradicional de los dragones.

—Daph —saludas sonriendo ampliamente— me alegra que vinieras.

—No solo vine por ti —dice señalando al dragón a su lado—. Luthy, este es Guren, mi aprendiz, quien también se ordena hoy.

—Felicidades Guren —dices haciendo una pequeña reverencia que él responde apenas asintiendo, se le ve extremadamente serio, casi molesto podrías decir—. Esta es Qiedia Whitemane, una amiga que también se está ordenando.

Qiedia repite tu gesto hacia el dragón pero este ni siquiera voltea a mirarla.

—Qiedia —intervienes para evitar un momento incomodo— este es Daphiel Von Hulzt, creo que te he comentado, estudiamos juntos hace unos años.

Los interrumpe el sonido de una campana, un magi, con túnica amarilla y la típica máscara metálica de Los Guardianes, se encuentra en frente a la puerta de la Cámara del Círculo.

—Los futuros iniciados serán llamados a pasar a la sala en grupos de dos a cuatro personas según sus nombres sean llamados.

—Eso seguramente va a tardar —te dice Daph.

—Y dinos Daphiel —interviene Qiedia— ¿De qué rama es tu discípulo?

—Tecnócrata —contesta Guren de forma seca y cortante— puedo hablar por mí mismo.

—El que no lo hayas hecho hasta este momento me hizo dudarlo —le responde Qiedia en un tono similarmente hostil.

—Pues si —interrumpe Daphiel evitando que la conversación se caldee aún más— Guren al igual que yo estamos trabajando en la reducción de tamaño de los artefactos de tekné para hacerlos más portátiles.

— ¿Qué avances han tenido? —preguntas ayudando a tu amigo a cambiar el tema.

—Pues hasta ahora he logrado crear un guante de mano que canaliza energía curativa, pero quisiera lograr reducirlo aún más, algunos trabajos enánicos sugieren que si lo intento lo suficiente pudiera incluso llegar al tamaño de un anillo.

— ¡Eso suena impresionante! —contesta Qiedia— La Tekné curativa no ha tenido mucho desarrollo, ¿cierto?

—Así es, debido a que usualmente un magi debe controlar el flujo de energía, un crecimiento acelerado de las capacidades regenerativas del individuo ocasionarían…

Daphiel no logra terminar su explicación, nuevamente suena la campana.

—Los iniciados: Luthy Callaëllen, Qiedia Whitemane y Guren Meiyo, pasen a la sala con sus respectivos invitados.

Entran acompañados por Daphiel, la sala consta de un enorme salón en su mayor parte ocupado por el trazado del círculo mágico de la Orden, al fondo una pequeña tarima, sobre la misma se encuentran, sentados en semicírculo, los seis miembros del Círculo interno.

—Bienvenidos, aprendices —les saluda el maestro Sky Reeverbard, un humano con ojos de un intenso color azul claro— sepan que ustedes tres son nuestros casos más complicados, todos tienen razones de peso para ser ordenados en secreto u ordenarlos de forma individual y sin embargo hacerlo llamaría la atención tanto como no ordenarlos.

—Es por este motivo —continua Gwendall, quien se encuentra sentado a su lado— que hemos decidido ordenarlos como a cualquier grupo de aprendices, pero con la esperanza de que conocer los secretos de los otros pueda servir de incentivo para mantener sus bocas cerradas.

—Si alguno de los tres llegase a hablar, —retoma el maestro Sky— los otros dos pueden causarle casi tanto daño como él a ustedes.

—De todas formas —interrumpe la maestra Eutnef, un hada que fácilmente pudiese ser confundida con una estatua de hielo— lo ideal sería que los tres accedan a mantener sus identidades en secreto y mantengan su promesa por buena voluntad. ¿Están de acuerdo?

Asientes y observas a Qiedia y a Guren que asienten de igual manera.

—Bien —el maestro Sky se levanta de su silla— comencemos entonces según dicta la tradición con nuestra aspirante humana. Espero señorita que nos disculpe pero este ritual debe llevarse a cabo con su nombre y apariencia real.

Qiedia parece querer protestar pero antes de poder hacerlo el magi mueve una mano y es como si Qiedia se volviese agua y en su lugar queda una joven de cabello rubio y proporciones mucho más delicadas.

—Pudo haberme dado unos segundos —susurra la chica que definitivamente no es Qiedia.

— ¡Princesa Celiviel Almarea, —declara Sky— por favor pase al centro del circulo!

La chica camina hasta el punto que se le ha indicado, rápidamente intercambias una mirada con Daphiel, dándote cuenta que está tan sorprendido como tú.

—“¿Acaso dijo princesa?” le preguntas mentalmente, él solo asiente de forma disimulada, él solamente se encoje de hombros.

Entonces el trazado del círculo de la orden que se encuentra en el piso comienza a brillar y el cuerpo de la humana se eleva unos pocos centímetros por encima del piso.

—Yo —comienza a recitar con una fuerte voz— Celiviel Almarea, hija de Wadell y Selena, juro solemnemente usar mis poderes solamente para el bien de todas las criaturas de Milnaroth. Protegiendo la paz del reino y buscando siempre el crecimiento de todas las criaturas que el reino habitan.

Luego la luz empieza a disiparse y Celiviel vuelve a cambiar su apariencia para volver a ser Qiedia.

—Bienvenida a la Orden —le felicita el maestro humano.

—Ryu Guren —llama el maestro Naessala, dragón del circulo interno— pase adelante.

Qiedia se regresa a tu lado mientras el aprendiz de Daphiel se aproxima y toma su forma de dragón, un enorme lagarto de escamas rojas con inmensas alas apenas cabe dentro del círculo.

Mientra la luz invade nuevamente la estancia volteas a ver a Qiedia y le susurras.

—¿Princesa?

—Es largo y difícil de explicar —te contesta en voz baja.

—Me lo imagino pero aun así…

—Creeme que me caes muy bien y me conoces mejor de lo que me conocen mis padres con solo dos comidas que hemos compartido. Además ahora estamos a mano, tú conoces mi secreto y yo el tuyo.

—Espera ¿Qué quieres…

No tienes tiempo para continuar la pregunta, Gwendal se levanta.

—Luthy Calhaellen, pasa al círculo.

Decides guardar la conversación sobre los secretos para más adelante, caminas al centro del trazado y la luz te envuelve.

Al abrir tus ojos te encuentras en mitad del bosque, es de día y la luz se cuela juguetonamente por entre los árboles, el viento sopla tu vestido y escuchas una voz a tu alrededor, una voz suave y gentil.

—Luthy, ¿juras solemnemente usar tu magia para el bien?

—Yo —contestas sin dudarlo— Luthy Callaelen, hija de Orelinde y Adea, juro solemnemente usar mis poderes solamente para el bien de todas las criaturas de Milnaroth. Protegiendo la paz del reino y buscando siempre el crecimiento de todas las criaturas que el reino habitan.

—Elfa de nobles sentimientos, tú que has encarnado para guiar a la orden de Endevlez ¿aceptarás tu misión y tu destino?

Algo en ti, sabe que esto no es normal, esas palabras resuenan muy profundamente en tu conciencia, sin embargo tu respuesta fluye de tus labios con la naturalidad del ave que alza el vuelo.

—Yo guiaré a la Orden de Endevlez como Hechicera Mayor, con sabiduría y amor, poniendo mi vida al servicio de todas las razas de Milnaroth durante lo que reste de mi vida.

No sabes que te asusta más, las palabras que acabas de decir o la certeza de que fuiste sincera.

La luz entonces empieza a aumentar hasta dejarte ciega y de pronto puedes ver todo el reino, todo Milnaroth se encuentra abajo y tú estás volando por los cielos, la noche estrellada queda opacada por un inmenso haz de luz que surca el cielo desde la punta de La Torre del Oráculo, tienes la certeza de que todo el reino puede ver esa luz, desde los dragones en la cima de Nibirú hasta los enanos en las profundidades de la tierra, en este momento todo el reino está al tanto de un acontecimiento que cambiará el destino de todos.

Y tan rápido como vino la imagen se va y te encuentras nuevamente en la sala, observando las miradas atónitas de todos los miembros del círculo interno. El silencio se extiende por lo que sientes es una eternidad.

—¡Esto no es posible! —grita finalmente el maestro Sky.

—No oses mofar el ritual Sky —es una mujer de piel azul, la maestra Eutnef, hada del circulo interno, quien contesta al humano—. He presenciado al menos tres escogencias de Hechiceros Mayores de primera mano puedo darte fe de que lo que has visto es cierto.

—Maestra Eutnef —interviene el maestro Groff, el enano— no creo que la intención del maestro Sky sea poner en duda la situación, pero Luthy es una pésima estudiante, apenas pudo cumplir los requerimientos necesarios para ser ordenada. ¿Es realmente la persona más indicada para el rol de Hechicero Maestro?

Gwendal, quien no te ha quitado la mirada de encima desde que volviste se levanta y hace una reverencia hacia ti.

—Luthy, si eres o no la persona idónea es algo que conoceremos con el tiempo, sin embargo la providencia te ha colocado como Hechicera Mayor y es nuestro deber como miembros de la Orden el apoyarte y cuidarte, cuentas con mi lealtad indiscutible y cualquiera que no desee jurar su lealtad al Hechicero Mayor puede salir de la habitación y abandonar la orden así como sus poderes según las antiguas tradiciones.

Las palabras de Gwendal parecen quedar en el aire por unos instantes, su apoyo te conmueve pero claramente entiendes que también les ha recordado las reglas a los otros maestros. La primera en levantarse después de Gwendal y hacer una reverencia es Eutnef, luego Naessala, después Groff, Sky parece ponderarlo unos segundos y luego hace lo mismo que sus pares, solamente la maestra Akrysta, la ninfa del círculo, parece dudar pero sometida por la presión finalmente se levanta y puedes sentir su desprecio mientras hace una brevísima reverencia ni remotamente tan pronunciada como los demás. Claro, ninfas y elfos nunca se han llevado bien, como hermanos que pelean con demasiada frecuencia para realmente quererse.

—Bien, si todos estamos en consenso —dice finalmente Gwendal— es hora de que el reino conozca a su nueva Hechicera Mayor.

Volteas a ver la puerta de la sala y antes de que los dos Guardianes puedan abrirlas estas se apartan mientras un centenar de iniciados entran corriendo a la sala.