LA JOVEN GUERRERA
Sofía, le había informado a Berenice, que debían caminar varias millas para llegar al campamento rebelde. Sin embargo, le advirtió que solo tres personas del consejo de estado, conocían sobre su existencia, no así sobre su género o nombre, pues, la princesa Aurora, los había ocultado. Así, que todo sobre su existencia era un completo secreto. El grupo debió caminar toda la noche, y parte de la mañana, hasta descansar a la orilla de un arroyo, donde Hans, descubrió con horror que las cosas iban de mal en peor, y se sentía en el ambiente, que se mantenía un color sombrío. Por lo que era claro que se debía hacer algo pronto. El tiempo apremiaba.
Al final del día, llegaron al campamento, solo que ni Berenice ni Margot, podían verlo. Sofía, levantó su espada, la cual comenzó a brillar, y una puerta dorada, con la letra O, se abrió. Un muchacho de unos 19 años, les invito a pasar sin demora. Al atravesar el portal, todas las dudas se aclararon. Había unas cien personas, entre muchachos y muchachas, de 20 a 21 años. La mejor amiga de Sofía, Saturno, la abrazo, regocijada de su regreso. Mientras, Hans, condujo a Berenice y a Margot, a la tienda principal del Consejo de Estado. Ahí, los cinco miembros, tres mujeres y dos hombres, entre los 27 a 30 años, estaban sentados en forma de herradura, en el suelo, e invitaron a los recién llegados que los acompañaran. Inmediatamente, Saturno y Sofía, ingresaron también.
Akron:- ¿Y bien, Sofía, quienes son estas jóvenes?
Taz:- ¿Y por qué te fuiste tan de prisa del campamento?
Sofía:- Traigo unas buenas nuevas, honorables miembros del Consejo – Se encontraba extasiada al tener que revelar que había encontrada a la heredera del trono de Osiris
Zack:- ¿Cuál es esa, tan maravillosa nueva?
Hans:- La encontramos – sentenció con orgullo
Akron:- ¿Encontraron a quien? – preguntó intrigado
Berenice:- A unas guerreras más para su causa – intervino para evitar que sus guardianes revelaran su identidad
Cindy:- ¿Y esa es la gran nueva que deseabas compartirnos, Sofía? – Se mostró no tan entusiasta al mirar a las recién llegadas
Akron:- ¿Y además, no son demasiadas jóvenes para formar parte del ejército?
Sofía:- Sí, así es, honorable Cindy – Luego miro a Berenice, sin comprender porque no deseaba que revelara su identidad – pero me han demostrado que tienen las agallas suficientes para ayudarnos en la lucha contra Sauros y Minerva
Zack:- Si, así es, pues, Bienvenidas, entonces ¿Cuáles son sus nombres?
Berenice:- Soy, Berenice, y ella es mi amiga, Margot
Taz:- Bienvenidas a las dos al campamento rebelde. Siéntanse libres y en confianza entre nosotros. Mañana, nos espera a todos un arduo día
Chelsea:- Querida Sofía, ¿Por ellas, es que salistes tan rápido del campamento? – Sabía que aún quedaba pendiente esa pregunta
Sofía:- Bueno, no necesariamente por ellas, honorable Chelsea – Debía otorgar una respuesta más creíble – pero como Jefa de las tropas, requería saber si afuera aún podíamos contar con más gente para nuestro ejercito
Chelsea:- Pues, francamente jamás las había visto a estas dos ciudadanas en Osiris – se dirigió a Berenice - ¿Quiénes son tus padres?
Berenice:- No los conocí – se limitó a responderle
Taz:- ¿Cómo es eso? – Se intereso en aquella joven
Sofía:- Sus padres cayeron en manos del impío, cuando Berenice, era una criaturita, en York, al igual que los padres de Margot
Zack:- Pobrecita. Te entendemos – se dirigió al consejo en pleno – Bien, creo que debemos retirarnos y prepararnos para mañana
Akron:- Así es. ¡Qué el espíritu los cubra a todos!
Se escucho responder a todos los presentes un “Arriba Osiris”, y luego se retiraron de la pequeña tienda.
Sofía, condujo al grupo hasta otra tienda color plateado, donde busco dos colchones muy delgados, que arrojo al suelo, donde ubico a Berenice y a Margot, y luego salió con Saturno, dejándolas con Hans. Afuera, Saturno, instigo a su amiga para que le confesara quienes eran esas chicas, pues era poco probable que si el impío había asesinado a sus padres, ellas hubieran sobrevivido. Sofía, la conminó a confiar en ella, y a callar, y simplemente aceptar la explicación que había brindado al Consejo de Estado. Saturno, no tuvo más remedio que callar. Luego, la acompañó al santuario, donde ella deseaba meditar sobre todo lo que había sucedido. Era un pequeño lugar en el perímetro del campamento, lejos de los ojos de todos.
En el santuario había un pequeño arbusto, en el cual colgaban muchos objetos, que significaban, ofrendas de cada guerrero o guerrera, que caían en batalla, y por ello, se había convertido en un lugar sagrado, donde cada persona, se le respetaba un momento de privacidad. Nadie más podía estar en el mismo lugar al mismo tiempo, pero la persona no debía tardar para permitir a otros su uso. Sin embargo, una silueta se escabulló por el lugar, y cerca de una de las columnas, observaba a Sofía.
Sofía:- Te esperaba – habló con quien había ingresado sin mirarlo – No sabía en que momento llegarías
Sombra:- Al verte llegar al Consejo, pensé que traerías buenas noticias sobre el paradero de la criatura de la princesa Aurora
Sofía:- No estoy muy segura que tengamos buenas pistas para encontrarlo
Sombra:- La moribunda sirvienta de la princesa, nos garantizó que ella estaba embarazada y que tenía planeado asegurarse protegerla en la tierra material
Sofía:- ¿Eso es todo?
Sombra:- No estamos seguro si sería un varón o una mujer, pero sí que fue enviado con un collar que precisa su nombre y procedencia – su voz se sentía trucada – y que además al cumplir 11 años, se recibiría la señal sobre su ubicación exacta. Sé que Hans, tiene el “marol” del abuelo, que detectaría esa señal. Por eso, Hans, salió corriendo, él recibió la señal
Sofía:- Pues, yo me fui detrás de él, como ustedes me dijeron para vigilarlo, pero cuando llegué, él ya no estaba en el punto de salida
Sombra:- Me alegró verte llegar con esas dos mujeres, porque pensé que tu misión había sido todo un éxito, pero ahora, mi corazón esta triste porque las esperanzas nuestras cada vez más van disminuyendo
Sofía:- La esperanza es la última cosa que se debe perder, ¿No cree?
No hubo respuesta, porque la sombra se había esfumado del lugar. Sofía, se levantó y regresó a la tienda con Berenice, y Margot. Mientras, Hans, se reunía con Polidor, su compañero de andanzas.
Polidor:- ¿Cómo te fue hombre?
Hans:- La encontré – le dijo en susurro
Polidor:- ¿Al Príncipe? – Abría sus ojos porque no podía creerlo
Hans:- Así es, pero no podemos decir nada
Polidor:- ¿Y dónde está? ¿Por qué no está aquí contigo?
Hans:- En un lugar seguro, hasta cuando llegue el momento para que ascienda al trono
Polidor:- Claro, claro – Se sentía feliz - ¿Y esas dos preciosuras que vinieron con ustedes?
Hans:- No te metas con ellas, porque son unas grandes guerreras, y te aseguro que si no me haces caso, podrías llevarte tu merecido – se frotaba la barbilla al recordar el golpe que accidentalmente le propino Berenice
Al día siguiente, Sofía, reunió a las tropas fuera del campamento, bajo un risco. 95 jóvenes, se encontraban frente a la Jefa de todos. Berenice, se sentía preocupada al ver tan pocas personas formando el ejército de los rebeldes. Sofía, les hablo a todos, para presentar a Berenice, como una nueva integrante, y al mismo tiempo nombrarla la capitana de un batallón, a la que Zafiro, se opuso, y así se lo hizo ver a gritos desde una de las columnas del ejército. Pues, no concebía que alguien tan joven como Berenice, liderara a unas guerreras profesionales. Saturno, les recordó la regla del conflicto, por lo que ante una segunda opinión, se debía saldar las cosas en la arena. Sofía, se preocupo, porque no deseaba involucrar a la princesa en una prueba de fuerza con una guerrera profesional. Pero, como era de esperarse, Berenice, aceptó someterse a la regla del conflicto.
Por ser Berenice, la agraviada, sobre quien recayó el nombramiento inicial, era quien debía escoger la forma de dilucidar el diferendo. Ella, echo mano de lo único que conocía, en sus juegos infantiles, y propuso el juego del “Piedra, papel y tijeras”. Zafiro, quedo confundida, pero aceptó como buena guerrera que no podía ceder espacio a la recién llegada. Luego, de que Margot, señalara las reglas del juego, ambas chicas, pasaron al centro del grupo y frente a frente se sometieron a la prueba. Todos estaban atentos al resultado de la misma. Sofía, anunció la primera etapa, gritando, “Piedra, papel y tijeras, 1, 2,3” Berenice, formó con su mano derecha, el papel, y como lo intuía, su contrincante, optaría por una figura de fuerza como era la piedra, por lo que con su papel, atrapo a la piedra, ganando la partida. En, la segunda parte, luego de escuchar la frase pronunciada por Sofía, Berenice, escogió las tijeras, pero falló esta vez, al repetir su rival, nuevamente la piedra, por lo cual perdió el desafío en esta segunda oportunidad.
Zafiro, levantaba sus brazos en señal de victoria, y el resto de sus compañeros le aplaudían y felicitaban. Sin embargo, Sofía, anunciaba que las cosas estaban empatadas, por lo que se definiría en una tercera partida y final. Así, que nuevamente las dos chicas, llevaron sus manos hacia atrás, y luego de que Sofía, anunció “Piedra, papel y Tijeras, 1, 2, 3”, Berenice, de pronto en segundos, vio en su mente, que Zafiro, formaba las tijeras, mucho antes que ella lo mostrara, mientras que Berenice, llevaba su mano con la figura del papel, por lo que sabía que perdería, así que en un movimiento rápido, cambió a piedra, ante el asombro de Zafiro, quien al ver que aquella figura le ganaba, montó en cólera, y trato de desenvainar su espada en contra de Berenice, pero Saturno, fue más rápida y le coloco a “Pristina”, su espada maravillosa, en el cuello de Zafiro, quien desistió de su intención, y luego aceptó su derrota, saludando a Berenice, delante de todos, quienes celebraron a la nueva Capitana de la columna.
Sofía:- Estaba muy asustada por un momento – le dijo a Berenice, ya más aliviada
Margot:- Yo no sé por qué – le dijo sonriendo – ella es la campeona allá en casa
Berenice:- Pero pude haber perdido – le dijo preocupada – pero…
Sofía:- ¿Pero qué? – le interrogo curiosa
Berenice:- No sé, como que pude ver cuál iba a ser su opción antes que ella la hiciera
Margot:- ¿Lo vistes ante que pasara? – Estaba sorprendida
Berenice:- ¿Parece una locura, no?
Margot:- ¿Locura? ¿Después de todo esto? – Sonrió – Ahora te creo todo, amiga
Sofía:- Y es mejor que no se lo diga a nadie, Princesa, que ese tipo de facultades solo son propios de un miembro de la familia real
Berenice:- Espera, Sofía ¿Qué quieres decir? – Por un momento una idea afloraba en su mente – ¿Es posible ver eventos futuros?
Sofía:- Tengo entendido que es posible aquellos eventos que ocurrirán minutos antes
Berenice:- Pero, si Hans y tú me encontraron por la señal ¿No crees posible que Minerva o Sauros, sepan ya de mi existencia?
Sofía:- No, sin el Marol, Princesa
Margot:- ¿Qué es eso?
Sofía:- Una piedra mágica propiedad de tu abuelo, que le fue confiada a Hans, para poder encontrarte. Es la única forma
Berenice:- ¿Cuál es el próximo paso, Sofía?
Sofía:- Vamos a una incursión por las praderas de las Iliadas. Se ha informado de la invasión de los gorlats de Sauros
Margot:- ¿Qué son esos tales gorlats?
Sofía:- Los guerreros más fieros del Impío
Berenice:- Ya había escuchado ese nombre ayer ¿Quién es ese tal impío?
Sofía:- El lugarteniente de Sauros, y… - la miro con tristeza – el ser despreciable que aniquilo a tu madre, la princesa Aurora
Berenice, se sintió lleno de dolor ante tal noticia. Margot, se dio cuenta, y la abrazo. Saturno, llegaba para informar que toda la tropa ya estaba lista y preparada. Hans, y Polidor, fueron asignados a la columna de Berenice, junto a otras veinte chicas.
Todas vestían armadura y casco, así como sus respectivas espadas. Como Berenice, no tenía una, Saturno, se la proporciono. Así, la columna, conforme a los planes, partió hacia el punto que se le instruyó debía dirigirse, con el objetivo de patrullar la zona aledaña a las praderas. De esa forma, Sofía, deseaba mantener a Berenice, alejada de cualquier combate que pudiera ocurrir. Berenice, le había solicitado a Hans, estar muy cerca de Margot, pues ella aún no tenía adiestramiento para luchar, y llegado el momento sería de mucha ayuda para protegerla.
Ya llevaban cinco horas caminando, por el punto establecido, y las cosas estaban bien calmadas. El panorama aún cuando era un rojo oscuro, y ciertos relámpagos a lo lejos, no parecía ofrecer peligro alguno. Berenice, ordenó a la tropa que mantuvieran dos centinelas en el cerro próximo, mientras el resto descansaba. Melina, una de las mejores combatientes, se acerco a Berenice.
Melina:- Capitana, ¿No sería mejor si nos uniéramos al resto del ejercito en las Iliadas?
Berenice:- Tenemos ordenes de estar aquí, y es lo que haremos
Melina:- Pero, Capitana, en estos lugares jamás pasa nada ¿Por qué nos enviarían aquí?
Berenice:- Solo sé que nos ordenaron estar aquí, es todo, así que vuelve a tu lugar
De mala gana, Melina, regreso junto al resto de sus compañeras. Margot, se unió a su amiga, e igual, le expuso su preocupación, pero al contrario de Melina, referido a la posibilidad de encontrar acción en cualquier momento. Berenice, la calmó, indicándole que según Sofía, donde ellas estaban, era una zona de poca importancia para el enemigo. Pero lo que en realidad, ellas no sabían, era que el capitán del Impío, había considerado esa posibilidad, por lo que desvió dos columnas de su ejército, para seguir una pista sobre la ubicación del campamento rebelde, atravesando las “esquinas”, el punto en que Berenice, y su columna pastaban.
Kioto, el terrible y perverso, capitán, divisó a lo lejos a las dos centinelas en el cerro, por lo que ordenó a varios de sus hombres desplazarse en una ráfaga de viento para tomar a las dos chicas. Dos de ellos, literalmente se desmaterializaron y como un golpe invisible contenido en el torbellino, cada uno ingreso en el cuerpo de las centinelas. Desde ahí pudieron observar al resto de la columna y mentalmente se comunicaban con Kioto. Éste, les ordenó localizar a la líder de la columna, y acabar con ella. Las dos centinelas poseídas, bajaron del cerro, y Melina, las miró aproximarse, por lo que salió a su encuentro a preguntarles por qué habían dejado su puesto. Los hombres de Kioto, inteligentemente, señalaron que tenían información para la capitana, así que Melina, las llevo hacia Berenice.
Berenice, descansaba junto a Margot, Hans y Polidor, cerca de una gruta, cuando llegaron las tres mujeres. De repente, Berenice, tuvo la visión de que las centinelas la atacaban sin razón alguna. Así, que a pocos metros, le ordenó a Melina, que inmediatamente las desarmara. Ésta, se extraño ante tal mandato, y queriendo preguntar, escuchó nuevamente la orden en forma enérgica, por lo que le solicito a las centinelas les entregara sus armas, pero éstas se volvieron a ver. Y le pidieron mentalmente a Kioto, qué debían hacer. Y éste les ordenó atacar sin piedad. La visión persistía en Berenice, así que se puso de pie, y con su dedo brillando, aprisiono a las dos centinelas en un globo de energía, en el mismo instante que las dos mujeres, desenvainaba sus espadas y corrían hacia ella para atacarla, ante la mirada estupefacta de Melina.
Antes de que todos se dieran cuenta de sus facultades, hizo un rápido movimiento con su mano derecha, y lanzo a las dos centinelas contra unas piedras, quedando ambas inconscientes, materializándose los dos hombres de Kioto. Melina, sin poder analizar lo que pasaba, se asustó al mirar a aquellos dos terribles guerreros. Kioto, había perdido comunicación con sus hombres, así que ordenó el inmediato avance para atacar. Melina, entendió que estaban siendo asediados por el enemigo, y se lo dejo entrever a Berenice, quien ordenó inmediatamente, a todas formar un círculo y prepararse para el inminente ataque. Le pidió a Hans, sacar a Margot, del lugar, y lo único que aquel pensó fue llevarla de regreso al mundo material, lo cual hizo, aunque Margot, se opuso.
Se trataba de 70 hombres contra veinte, algo desigual. Berenice, veía inmutable como aquellos fieros hombres corrían hacia ellas, como perros rabiosos. Su mano derecha frotaba su medalla buscando la fuerza suficiente para enfrentar aquella prueba que se le estaba presentando. Pero, no se percató que la medalla, se iba iluminando como anteriormente había ocurrido, y cada vez más los hombres de Kioto, se iban relentilizando hasta quedar congelados. Ella, no podía creer lo que veía, y miró a sus compañeras, e igual, ellas estaban también tiesas, como si fuera una película todos habían quedados inmóviles, menos ella. Una especie de búho dorado bajaba de los cielos hacia donde ella se encontraba, y se poso a su lado, y sus ojos azules le miraron con alegría.
Berenice:- Y tú de dónde has venido? – se aproximó al búho
Falcón:- Hola, Princesa Berenice, mi nombre es Falcón, y soy de este mundo donde domina el poder de nuestra mente; la energía pura; el mundo espiritual, pero creo que es mucho más fácil poder comunicarnos si tenemos forma corpóreas – y de pronto se transformó en un apuesto chico de 19 años
Berenice:- Pues ahora te ves mejor sin duda alguna – sonrió enrojecida
Falcón:- Gracias, Princesa, pero no te confíes con lo que ves. Soy un anciano de más de 300 años de edad en tu mundo
Berenice:- ¿En serio? – lo miraba incrédula - pues no me lo parece
Falcón:- Lo sé. Pero, así es – caminaba pavoneándose con elegancia – bueno, ahora a lo que vine. Ni Hans ni Sofía, pueden manejar toda la información que tú necesitas para conducirte en Osiris
Berenice:- ¿Ah, no?- se mostro escéptica
Falcón:- Claro que no, muchachita – salía a relucir su conspicua locución – hay mucho más, que pueden servirte para tus propósitos
Berenice:- ¿Pero, Quién eres tú?
Falcón:- Tu consejero, tu amigo, tu pariente, como quieras verlo, Princesa. Tu abuelo, me creó para servir a tu padre y a tu madre. Pero, ante la ausencia de ellos, tú eres ahora a quien me complace servir– hizo una reverencia
Berenice:- ¿Tú hicistes esto? – señalo la escena congelada de la batalla
Falcón:- No, Princesa, tú misma lo hicistes
Berenice:- ¿Yo?
Falcón:- Así es. El medallón que cuelga de vuestro cuello, no es un simple adorno, Princesa, es un amuleto dentro del cual, yace el poder que tu padre te heredó como su única hija, y para que el mismo no fuera descubierto, vuestra madre, lo hizo contener en esa medalla grabando finalmente vuestro nombre en él. Así, que de esa forma siempre estuviste ligada espiritualmente a tu familia ¿Por ejemplo, Qué pensabas cuando ahora lo frotaste?
Berenice:- Pues – se quedo pensativa – que si esto fuera un sueño, que todo se detuviera
Falcón:- ¿Lo ves? – Se sintió orgulloso de ganar el punto – Pero, el problema es que cada vez que lo utilizas en este mundo, tanto Minerva como Sauros, pueden detectarte y saber que estás aquí, tal y como yo di contigo
Berenice:- ¿Entonces, qué debo hacer?
Falcón:- Hay una profecía en el mundo espiritual, sobre la llegada de una joven guerrera, que liberara a Osiris, de los males que la gobierna, y se dice, que ella vendrá de un lugar muy lejano
Berenice:- Esa historia ayudaría mucho para ocultar mi verdadera identidad
Falcón:- Pero, esa heroína debe diferenciarse del resto de todos los ciudadanos de Osiris… - la miro y gesticulando sus manos, su cabello regreso al negro azabache y sus ojos, al café claro – listo, así está mejor
Berenice:- ¿Pero, así todos se darán cuenta que soy diferente?
Falcón:- ¿Pues, no es esa la idea? – Su inteligencia sobrepasaba su humildad - En la vida no existen las coincidencias, Princesa, todo ocurre por alguna razón – se fue materializando lentamente en el Búho, mientras se elevaba a los cielos – pero no estarás sola, Princesa
Berenice:- ¿A qué te refieres? – le gritaba
Falcón:- Sigue a Tronkey
Berenice:- ¿A quién? – perdió de vista al Búho
Tronkey:- A mí, Princesa – una voz infantil, provenía detrás de ella. Se trataba de una diminuta y grácil criatura color verde, de grandes ojos, y puntiagudas orejas, que vestía con una pequeña armadura plástica
Berenice:- ¿Quién eres? – se colocaba en cuclillas para estar a su nivel
Tronkey:- El diseñador militar
Berenice:- ¿El qué?
Tronkey:- Soy quien elabora y proporciona las más diferentes armas que vuestra majestad requiera – y luego comenzó a caminar –
Berenice:- ¿A dónde vas? – lo persiguió
Tronkey:- A Tronkey, no gustarle esta claridad – De pronto una pequeña tienda azul apareció ante los ojos de Berenice – Bien, aquí tengo guardadas las cosas que necesitaras mientras estas en Osiris
Berenice:- ¿Qué cosas?- sonrió
Tronkey:- No toques nada – le manoteo cuando ella pretendía mirar los curiosos artefactos que estaban sobre una pequeña mesa – todo lo que ves aquí es muy delicado
Berenice:- Disculpa
Tronkey:- Toma tus dos brazaletes de poder – ella se los coloco y ambos comenzaron a brillar – Ellas, emiten una luz poderosa contra cualquier atacante, pero debes colocar los brazos extendidos hacia adelante, para una destrucción masiva. ¡Ah!, Aquí tienes tu escudo protector, y finalmente la espada de tu padre, “Poskiler”, que ahora te pertenece. La hice más pequeña para ti, sin que por eso pierda todo su poder. Ella, va y viene cuando la necesites. Solo menciona su nombre, pero a veces aparecerá porque sabrá que la necesitas. ¡Ah! Se me olvidaba el disparador de cristal, que contiene crionito, la energía más pura de Osiris, pero no por ello menos letal.
Berenice:- ¿Y qué hace el disparador? – preguntó curiosa
Tronkey:- Lo averiguara cuando lo utilice, su Majestad – Termino diciéndole mientras empezaba a empacar el resto de las cosas
Berenice:- ¡Oh! Disculpa, pero pensé que todo esto vendría con algún manual
Tronkey:- ¿Manual?..Ah..Ah – le hacía muecas con su boca y sus ojos expresando insatisfacción ante tal comentario – Bueno, mi tarea está realizada, Su majestad
Berenice:- Oye, sabes que no puedes decir nada
Tronkey:- ¿A quién? Si nadie más puede verme ni oírme – y luego se desvaneció con un chasquido de sus dedos
Berenice, sabía que la batalla debía continuar, así que regreso al mismo puesto en que se encontraba, al lado de Melina, para no levantare sospechas y luego froto su medalla, pensando en que todo debía proseguir, y así fue. Los gorlats, corrían hacia ellas, mientras, Melina, se quedo sorprendida al ver el cambio que exhibía Berenice, en sus ojos y su cabello. Y sin permitirle que le hiciera alguna pregunta, gritó a todas que salieran a combatir, y es lo que las veinte mujeres y Polidor, hicieron, blandiendo sus espadas. Berenice, llevaba su corazón latiendo velozmente a medida que corría hacia sus enemigos. Pero, a menos de tres metros de los primeros gorlats, se tropezó, soltando a Poskiler, quien como si hubiera sido impulsado con fuerza, se dirigió hacia los primeros gorlats, emitiendo un brillo reluciente, que detuvo a los primeros guerreros, al ver que aquella espada, emitía potentes rayos, que los desconcertó. En un recorrido eclíptico, Poskiler, fue desvaneciendo a muchos hombres, para regresar nuevamente a las manos de Berenice.
Por un momento, tanto las guerreras, como los gorlats, detuvieron su andar luego de presenciar aquel espectáculo. Ellos no sabían qué hacer, y en la retaguardia a lo lejos, Kioto, estaba perplejo por lo que había visto. Aprovechando el desconcierto, Berenice, gritó a sus tropas avanzar contra ellos, blandiendo a Poskiler, que comenzó nuevamente a brillar, suficiente gesto, para que aquellos fieros guerreros, regresaran en retirada hacia su capitán, quien enfadado les ordenaba combatir. Cada guerrera iba desvaneciendo a los gorlats, con sus espadas, a medida que ellos huían. Berenice, logró lanzar a Poskiler, en dos ocasiones más, contribuyendo a propinarles una baja sensible a los enemigos, que terminaron en cuarenta hombres. Kioto, montado en su gurlat, especie de corcel infernal, furioso salió al encuentro de Berenice, a tropel, pero ésta ya había envainado a Poskiler, y la espada había desaparecido, así que mientras corría a enfrentarlo extendió sus dos brazos.
Berenice:- Pulseras, espero que hagan algo, porque este es el momento en que las necesito – y siguió corriendo pero esta vez con los ojos cerrados, ante la mirada sorprendida de sus guerreras
No había terminado de decir la frase, cuando las dos pulseras comenzaron a brillar en un amarillo intenso, emitiendo un zumbido sonoro que se incrementaba, mientras las mismas cambiaban a un tono rojo, lanzando desde los dos puños de Berenice, un intenso rayo color naranja, convirtiendo a Kioto y a su gurlat, en una sólida estatua de mármol, ante el horror del resto de la columna enemiga, que decidieron no esperar a ver qué era la próxima que ocurriría, sino que huyeron despavorido del lugar. Las guerreras gritaban a modo de celebración, tres veces el “Viva, Osiris, libre Osiris”, y luego Milena, levanto su espada, y gritó el “Hurra, Capitana Berenice”, que fue coreado por el resto de combatientes. Berenice, estaba extasiada ante su primer triunfo.
Todas se reunieron alrededor de la estatua del enemigo caído, todas estaban felices y contentas, pero todo aquello era algo increíble para las mujeres, así que Melina, se aproximo a Berenice, con una mirada de interrogante, pues no podía esconder su curiosidad.
Milena:- Capitana, ¿Quién es usted, en realidad? – le preguntó a grito delante de todo el grupo, lo que provoco que Berenice mirara a toda la tropa
Berenice:- Soy la Guerrera Adolescente – Grito a todos, después de unos segundos
Milena y las demás se arrodillaron:- Por Osiris, Al fin la profecía se ha cumplido – y levantando su espada celebro a todo pulmón, el nombre de Berenice, lo cual fue emulado por el resto de las guerreras