TIEMPO DE ENTRENAR
Berenice, corrió a encontrarse con Margot, quien se encontraba asediada por Dari, y sus amigas, interrogándola por el paradero de ella. Así, que apareció en la cocina en forma natural, ante los ojos inquisidores de las mujeres.
Dari:- ¿Dónde estabas mocosa? – la enfrentó de pie a ella
Berenice:- Botando la basura – la esquivo y se fue a tranquilizar a Margot
Alejandra:- No es cierto, ahí no estabas, te fuimos a buscar hasta la caseta de las herramientas
Berenice:- ¿Y por qué a ese lugar? – su tono escondía su forma de lanzar el anzuelo para pescar a una mentirosa
Alejandra:- Bueno, pues…- no sabía que contestar
Dari:- Eso no importa, aquí lo que importa es que hace rato que te andábamos buscando
Berenice:- ¿Y para qué, señorita? – miró como Hans y Sofía, llegaban por detrás de Dari
Dari:- Necesitamos que nos llenes las copas de más vino – y le extendía el vaso
Berenice:- Con mucho gusto, señoritas, si regresan al jardín, ya llegare con más vino para llenar sus copas
Dari:- Más te vale, mocosa – y salió con las amigas hacia el jardín
Margot, abrazo a Berenice, preocupada por lo que pudiera haberle ocurrido.
Berenice:- Tránquila, amiga, ahora todo estará bien
Margot:- No sabía que decirles, me preguntaban sobre ti, donde estabas y por qué no estabas aquí, y no sabía nada pero me preocupe mucho
Berenice:- Bueno, por el momento, es mejor que vaya con el vino para que no molesten más – y viendo a Hans y Sofía – y ustedes se quedan aquí y la cuidan
Margot, se asustó al ver que su amiga hablaba al espacio vacío. Aún así, Berenice, salió con la botella de vino, y la sirvió a las mujeres y a los varones. Una sonrisa burlesca se dibujaba cuando le toco el turno de llenar el vaso a los tres chicos que salieron huyendo de la caseta de herramientas. Y luego, regreso a la cocina. Adelaida, les dijo que ya podían retirarse a la habitación, ya que era muy tarde. Así, que las dos chicas, bajaron al sótano, y se vistieron con sus pijamas, mientras Berenice, le explicó a su amiga, sobre lo ocurrido en la caseta de herramientas, y como había enfrentado a los chicos. Margot, se sentía orgullosa de su amiga, pero le pidió precaución en lo futuro. De esa forma, cayó la noche y ambas sucumbieron al sueño.
El domingo era el día libre de las niñas, y podían levantarse una hora más tarde, así que Berenice, corroborando que su amiga seguía dormida, subió las escaleras y se fue al jardín, donde le esperaban Sofía y Hans. Se dirigieron a los árboles, donde Hans, abrió una nube para que de esa forma, nadie interrumpiera la reunión entre ellos.
Hans:- Tenemos todo el jardín para nosotros, sin que nadie nos interrumpa
Berenice:- ¡Qué bueno! ¿Qué haremos hoy? – estaba entusiasmada
Hans:- Primero, debemos despertar tus facultades e incrementarlas
Sofía:- Así es, aprender a controlarlas
Berenice:- Bien, ¿Y cómo hacemos eso? – no dejaba de sonreír
Hans:- Debes de unir tus pensamientos con tu mirada y tus manos. Empecemos con lo más fácil, y con tu dedo abre una “nube”
Ella, lo intento, pero nada ocurrió. Se sintió desilusionada. Hans, la miró, y la conmino a repetirlo, lo cual hizo, pero tampoco sucedió nada. Su mirada se torno triste. Sofía, le entrego una espada, y ella desenvaino la propia, llamada “Esperanza”, y la invito a defenderse. Con el primer toque, la espada de Berenice, cayó al suelo. Sofía, se la recogió, y se la volvió a dar. Nuevamente, luego de darle algunas instrucciones, se colocaron en posición de combate, y después de las primeras tres estocadas, Sofía, puso a “Esperanza”, en el cuello de Berenice, quien se rindió. Eso, desconcertó a Sofía.
Hans, evitando que aquel momento fuera amargo, le pidió a Berenice, que le comentara sobre la vida en el mundo terrenal. Eso, era algo que ella si manejaba, por lo que por un lapso de tiempo, olvido los primeros fracasos en su entrenamiento. Les hablo sobre su paso por el internado, la llegada de Margot, y las travesuras que hacía, y mientras sonreía y recapitulaba parte de su infancia, sus ojos de repente, se iban tornando azules, y su cabellera negra, se volvieron completamente rubios, ante el asombro de Hans y Sofía. Cuando, Berenice, los miró asustados, detuvo su relato, y nuevamente, sus ojos volvieron al café claro y su cabello, al negro azabache.
Hans:- ¿Vistes eso? – le preguntó a Sofía
Sofía:- Si, increíble
Berenice:- ¿Qué paso? – no sabía a lo que se referían
Hans:- Usted comenzó a cambiar, princesa – la mirada de Berenice, era de extrañeza – tus ojos, tu cabello…fue increíble
Sofía:- Creo que es el portal
Hans:- No solo eso, es la combinación de su interior y el portal
Berenice:- Oigan, ¿De qué hablan?
Hans:- Tengo una idea – miro a Sofía - ¿Recuerdas el nido del halcón?
Sofía:- Sería un excelente lugar para el entrenamiento
Berenice:- ¿El nido del halcón? ¿Qué es eso?
Hans:- Toma la mano de Sofía, y la mía, Princesa
Es lo que ella hizo, y los tres se tomaron de la mano, y tanto Hans, como Sofía, cerraron sus ojos, y sus anillos brillaron, y de repente un viento los rodeo, y se vieron viajando en un túnel oscuro, hasta llegar frente a un océano subliminal color rojo, y ellos encima de un risco. Aquel lugar era hermoso para Berenice, quien no había notado que su cuerpo se había transformado en una atlética y hermosa joven de 16 años. Sofía, tenía 23 años, y Hans, 22. Todo aquello le pareció sumamente extraño.
Berenice:- ¿Dónde estamos? – Aún no se daba cuenta de la transformación hasta que notó que su voz había cambiado - ¿Qué paso conmigo?
Sofía, con su anillo dibujo un espejo frente a Berenice, quien pudo darse cuenta del cambio que había sufrido su cuerpo, menos los ojos y su cabello, que seguían con los mismos colores.
Hans:- Estamos en Osiris, Princesa
Sofía:- Pero en una zona muy segura, donde nadie nos molestara, ni sabrán de tu presencia. Aquí podremos entrenar mientras tus facultades se incrementan
Sofía y Berenice, corrían por toda la playa, y saltaban obstáculos, además de escalar los riscos y nadar en el mar. Las risas dominaban las actividades de ambas chicas. Pero, Hans, les indicaba que era el momento de regresar, así que se tomaron nuevamente de las manos, y reaparecieron en el jardín de la mansión de la Condesa Margarita. Ella, nuevamente con 11 años, regreso al sótano en el instante que su amiga Margot, despertaba. Al parecer tiempo se había detenido. Se fueron a realizar algunos de los quehaceres, pero al mediodía tenían permiso para jugar en el jardín, incluso utilizar la piscina. Como no tenían el traje de baño apropiado, utilizaron una pantaloneta y una camiseta para bañarse. Dari, se molestó al ver a las niñas bañándose en la piscina, en vista que pronto llegarían sus invitados a celebrar su cumpleaños. Así, que desde su balcón les grito que salieran, lo cual ellas un poco triste lo hicieron.
Mojadas, se fueron a correr por el inmenso jardín y al llegar a un árbol, Berenice, trepo por el mismo con mucha agilidad, que olvido que su amiga no podía hacerlo igual. Margot, se quedo absolutamente atónita al mirar como su amiga, como si no fuera nada, había llegado hasta la primera rama, a más de dos metros de distancia del suelo. Berenice, simplemente, notó que debía remediar aquello, así que de un salto, puso nuevamente pie en tierra. Margot, dio un paso atrás, cuando observo que el ojo izquierdo de Berenice, estaba completamente rojo.
Berenice:- ¿Qué pasa Margot? – no entendía porque su amiga retrocedía
Margot:- Tu ojo, Berenice…- apunto con su dedo hacia el ojo izquierdo – lo tienes muy rojo
Berenice:- ¿En serio?
Margot:- ¿Cómo subiste tan rápido a ese árbol que es muy alto?
Berenice:- Es una larga historia, Margot – trato de abrazar a su amiga, pero aquella se alejaba – pero no te asustes, que todo está bien
Margot:- No, Berenice, no hay nada bien en todo esto – estaba conmocionada – eres ahora alguien diferente a quien yo conocía
Berenice:- Déjame y te explico
Margot, se sentía nerviosa por los recientes acontecimientos, así que salió corriendo del jardín, hacia el sótano. Pero, al doblar una esquina, se tropezó con Dari, mojándole el fabuloso vestido que estrenaba para su cumpleaños. Aquella, se molestó muchísimo al mirar como se había estropeado su elegante atuendo que reaccionó iracunda, insultando a la niña. Las amigas que la acompañaban hicieron eco a las ofensas, que Margot, tuvo que huir de ahí, pero a la orden de Dari, se fueron tras ella para darle su merecido. Como era normal, Margot, solo tenía a una persona a quien acudir en momentos de peligros, y esa era Berenice, quien apesadumbrada estaba todavía sentada a un lado del árbol, cuando escucho los gritos de su amiga.
Berenice:- ¿Qué pasa, amiga? – la tomo de los brazos, viéndola evidentemente asustada
Margot:- Me persiguen, Berenice. Ellas me quieren hacer daño
Berenice, logró mirar a las cuatro mujeres, como a unos metros, se aproximaban hacia donde ellas estaban. De pronto, un inusitado enojo inundo todo su cuerpo, y el lunar de su dedo anular, se comenzó a iluminar. Y sin pensarlo, ella dibujo una línea vertical en el aire, y la “nube” apareció. Margot, quien la abrazaba, no pudo ver lo que su amiga hacía. Así, que cuando Berenice, ingreso junto con ella al portal, Margot, cerró sus ojos, al escuchar que sus perseguidoras ya habían llegado. Pero, aquellas que estaban seguras que las dos niñas estaban al lado del árbol, se asustaron al ver que no era así. Berenice, las miraba como las estaban buscando, por lo que miro hacia las ramas del árbol, y de un pronto a otro, junto con su amiga se elevo hasta ellas. Cuando Margot, abrió los ojos, se asusto al verse arriba en el árbol, que más fuerte abrazo a Berenice.
Tanto Dari, como sus amigas, se marcharon de ahí, sin obtener respuesta de cómo fue posible que aquellas minúsculas chicas, se hubieran esfumado. Luego, Berenice, lentamente volvió a bajar junto a su amiga al suelo.
Margot:- ¿Pero…cómo? – Estaba confundida - ¿Cómo es que...?
Berenice:- Te dije que me han sucedido cosas que ni yo puedo comprender aún.
Acto seguido, Berenice, dibujo en el aire, nuevamente una línea vertical, que Margot, seguía viéndola como hipnotizada, y miró con sorpresa como una resplandeciente nube aparecía ante sus ojos. Miró a su amiga, y ésta sonriendo la invito a pasar, lo cual hizo y no vio ningún cambio, aún estaban en el jardín.
Berenice:- Ahora ya somos visibles para Dari y sus amigas
Margot:- ¿Pero, cómo? – aún no podía entenderlo
Berenice:- Eres mi mejor amiga, y debes prometerme que no puedes decir nada de lo que has visto o veras
Margot:- ¿Y quién me va a creer, Berenice? – aún no salía de su asombro
Berenice:- Bien, confió en ti, Margot – luego se dirigió aparentemente al vacío – Hans, Sofía, aparezcan ante mi amiga Margot
Y así fue. Primero, se fueron dibujando las siluetas con un aura celeste, hasta que poco a poco, se fueron materializando los dos guardianes de Berenice, ante la mirada pasmada de Margot.
Berenice:- Ellos son los guardianes de los que te he comentado
Hans:- Hola, Margot – se adelanto a estrechar su mano
La emoción fue tan fuerte, que Margot, simplemente se desmayo. Minutos después, ella despertaba en su cama, en el sótano, creyendo que todo había sido un sueño, pero se vio rodeada de los tres.
Margot:- Creo que la locura es contagiosa – le dijo a Berenice
Berenice:- Tranquila, que ellos si existen, pero solo yo…bueno ahora tú, somos los únicos quienes podemos verlos
Margot:- Entonces, todo era cierto, amiga – la abrazo – gracias a dios, pensé que realmente estabas perdiendo la cordura
Sofía:- Princesa, no está bien que los habitantes de este mundo conozcan sobre nuestra existencia
Margot:- ¿Te dijo “Princesa”? – la miro anonadada
Berenice:- Es otra parte de la historia que no te he contado, Margot – luego refiriéndose a Sofía – y no hay problema, ella es mi mejor amiga, y no dirá nada
Margot:- ¿Eres en realidad una Princesa? – volvía a insistir sin poder creer lo que había escuchado
Berenice:- Al parecer, así es – hizo una mueca con su boca
Margot:- ¡Qué bien! – se le tiro encima a su amiga, la abrazo y sonriendo le dio un beso en la mejilla
Berenice:- Cálmate, Margot, ¡Qué me ahogas!
Margot:- ¡Ah, sí claro! Princesa Berenice, mis disculpas – hizo una reverencia y luego se recobraba de la emoción - ¿Sabes qué significa esto? No más vivir en esta mansión, iremos hasta tu castillo y viviremos felices, como en los cuentos
Berenice:- No es así de fácil, Margot – la miró un poco pesimista
Margot:- ¿Por qué no?
Tanto Berenice, como Hans, le explicaron en resumen, la batalla que se libraba en Osiris, entre el tío y la tía de Berenice, por el poder del mundo espiritual. Y que la existencia de Berenice, debía mantenerse en completo y total secreto, porque podría peligrar su vida si ellos se enteraban que la legítima heredera del trono aún vivía. Eso atemorizo a Margot, quien se comprometió a ayudarles y a guardar silencio sobre lo que conocía. De esa forma, en los siguientes días, mientras Berenice, se trasladaba con Hans y Sofía, al Nido del Halcón, Margot, se encargaba de cubrirla ante Adelaida, o quien preguntara por ella. De esa forma, aquella podía continuar su entrenamiento sin interrupción.
Al cuarto mes, Sofía, quedo sorprendida con el avance significativo de Berenice, quien utilizaba la espada con tal destreza, que en el entrenamiento, ya vencía a su tutora, al igual, la agilidad, pericia y habilidad, en correr, saltar, escalar y nadar, así como golpear con sus puños. En ese mismo día, sin intención alguna, le propino un duro golpe en la barbilla de Hans, quien quedó tendido sobre la verde hierba fuera de combate, ante la vergüenza de ella, y la risa de Sofía. Hans, al recuperarse, se sintió honrado de ser aniquilado por la princesa de Osiris. Pero lo que más les sorprendió a los dos guardianes, que Berenice, finalizaba al fin su transformación. Ahora mostraba el cabello rubio y los ojos azules intensos, que la convertía en una hija de Osiris. Ayudo a Hans, a levantarse, mientras éste lo miraba sorprendido. Sofía, tuvo que proporcionarle un espejo para que ella se diera cuenta de lo que ellos veían.
Berenice:- ¡Oh! ¿Qué me paso? – se quedo asombrada
Hans:- Déjame ver tu collar – le pidió apresuradamente
Ella, extrajo su pendiente debajo de su blusa, y el mismo brillaba intensamente. El nombre de Berenice, resaltaba más.
Sofía:- Ha llegado la hora
Hans:- Ya estas lista, Princesa – la miro seriamente
Berenice:- ¿Lista, para qué? – no comprendía las palabras de sus guardianes
Hans:- Para regresar
Berenice:- ¿Termino mi entrenamiento? – estaba sorprendida y al mismo tiempo asustada
Sofía:- Así es, Princesa. Ha llegado el tiempo de que regreses, a reclamar tu trono
Berenice, suspiro, y los abrazo a ambos. Luego, al regresar a la mansión, esa tarde, ayudo a Margot, a terminar de limpiar los pisos y los sanitarios. Margot, miraba a su amiga que laboraba callada, sin decir ni una sola palabra, sabía que algo no andaba bien. La suerte para ellas dos, es que Dari, se encontraba desde hace cuatro meses, fuera de casa, viajando por Europa, como regalo de su cumpleaños, así que todo había estado tranquilo, aunque en uno días regresaría, y las cosas volverían al mismo infierno con las petulancias de ella.
Margot:- ¿Pasa algo, Berenice? – rompió el silencio
Ambas niñas, debieron suspender las labores, para conversar. Berenice, le comentó lo que, en algún momento Margot, ya sabía que iba pasar, y le pidió que la llevara consigo, pero su amiga se negó ante el peligro en que se podría verse comprometida, pero si le prometió que una vez que todo en su reino regresara a la normalidad, la invitaría a compartir nuevas aventuras a su lado, en un nuevo hogar. Margot, la abrazo, mientras sollozaba ante la terrible despedida de su amiga. Esa noche, Berenice, escribió una carta a Adelaida, manifestándole que debía irse por un buen tiempo pero que regresaría y esperaba la entendiera, y que no culparan a Margot, de su decisión. Una nota similar la dejo para la Condesa Miranda, sobre su cómoda. Luego, se despidió de Margot, y se marchó con Hans y Sofía. Margot, quedo en solitario llorando sentada en su cama, extrañando a su querida amiga.
Pero no había transcurrido ni dos minutos, cuando Hans, regresó, y le extendió la mano, mientras le sonreía. Margot, se sorprendió, y le extendió también su mano y aquel, la jalo al portal.
Hans:- Sé que la princesa, me va a regañar, pero al final me dará las gracias – le dijo a Margot, y ésta lo abrazo en señal de agradecimiento
En el nido del Halcón, Berenice, transformada completamente, vio como aparecían, Hans y Margot, al mismo tiempo. Pero, Margot, ahora era una señorita de 16 años, que sonrió al ver a su amiga, totalmente diferente. Y ésta, no podía reconocer a Margot, pues ignoraba lo que había hecho Hans.
Margot:- ¡Qué linda te ves, Berenice! Casi, no te reconozco – sus ojos se iluminaban de lo atónito que se encontraba admirando a su amiga
Berenice:- ¿Y quién eres tú? – La miro a los ojos, y descubrió esa chispa de su amiga – No,… ¿Margot?
Margot:- ¿Por qué no me reconoces…? – se cubrió la boca con su mano derecha, al darse cuenta del cambio del timbre de su voz
Sofía, nuevamente, hizo aparecer un espejo, donde Margot, quedo sorprendida de verse diferente. Se toco su rostro y luego su curvilíneo cuerpo.
Margot:- ¿Qué paso?
Berenice:- Aquí ya no eres una niña de 11 años, amiga. Eres una linda joven de 16 años – Le sonrió
Margot:- ¡Fabuloso! – dijo entusiasmada
Pronto, Margot, pudo darse cuenta de su derredor, y de aquel espectacular y hermoso paisaje en el que ahora se encontraba. Su amiga se percato que el panorama le resultaba pintoresco y algo extraordinario a su amiga.
Berenice:- Bienvenida a mi mundo, amiga. Bienvenida a OSIRIS