SURGE LA ALIANZA

La noticia de la derrota de Kioto, llegó rápido a oídos del Impío, quien monto en cólera. Pero aún así debía enfrentar al mismo Sauros, pues, su misión era descubrir el campamento rebelde, y no había intención de perder a más de treinta guerreros, en una incursión en la que no esperaba encontrar resistencia. Lo peor, era que no podía creer que sus hombres, le comentaran que la derrota les fue propinada por una adolescente. Eso no entraba dentro de los conceptos militares del cual era temido su ejército en todo el territorio. Por lo que antes de informar a Sauros, primero debería averiguar realmente que había ocurrido en las faldas de las “esquinas”, o debía enfrentar el enojo del amo y señor.

La cuarta columna, de 100 gorlats, al mando de quien fuera una de las mejores amigas de Sofía, la despiadada Camila, se movilizaba hacia las praderas de las Iliadas, a confrontar directamente a las tres columnas que lideraba Sofía, que en total sumaban 60 guerreras. La única forma en que los gorlats, podían ingresar en el cuerpo de alguien, era que ésta persona, estuviera distraída y no esperara ningún ataque, por eso era difícil que ocurriera en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Por ello, Camila, ideo la forma de retrasar el combate, a fin de que Sofía, y su ejército acampara cerca, y lograr propinarle varias bajas sin combatir, tomando a varias de sus guerreras, quienes liquidarían a sus propias compañeras.

Con la ayuda del colaborador más leal de Minerva, Jagar El Sultán, se envió una nube de estrellas a lo largo y ancho del ejército de Sofía, para provocar un inusitado cansancio en cada una de las guerreras. El sortilegio comenzó a actuar, y Sofía, no entendía porque sus tropas bostezaban sin cesar, y caminaban cada vez más lento, como si les faltará energía, así que temiendo que la suerte se volcara al lado del enemigo, ordenó que acamparan en el bosque de Neruno, el Aniquilador, quien era el encargado de cuidar las alhajas del reino. Una especie de “succionador de energía” que devoraba a quienes cayeran en sus trampas mortales. Por ello, Sofía tuvo el cuidado de no ingresar en las terribles cuevas donde él moraba. Sofía, aposto varias centinelas para resguardar el campamento, mientras tanto, Berenice, se movilizaba con su grupo a toda prisa, hacia ella, para reforzarla.

Treinta gorlats fueron apoderándose del cuerpo de un número igual de guerreras, mientras éstas descansaban, sin que nadie se percatara de lo que sucedía. Minerva, se comunicaba mentalmente con los hombres, que moraban dentro del cuerpo de las guerreras, que habían sido poseídas, y les indico que esperaran hasta que ella les avisara cuando debían atacar. La última columna del ejercito rebelde con veinte mujeres, estaban al mando del capitán Giancarlos, quienes flanqueaban el lado derecho de las praderas, sin considerar que se encontrarían con el temible Ivan, y ciento cincuenta guerreros, que marchaban por ese sector. El impío, mentalmente, se comunicó con éste, para ordenarle que le informara sobre cualquier situación anormal por parte de los rebeldes, pues ya tenían conocimiento que ellos se encontraban en ese sector. Y fue en ese instante, que ambos comandos se encontraron en la planicie. Giancarlos, usó su pulsera para comunicarse con Sofía, e informarle de la presencia de Ivan y su tropa, la cual les aventajaba en números.

Mientras tanto, Camila, ordenó a sus hombres, atacar a las guerreras dentro de su mismo campamento, quienes ignoraban que 30 amigas de ellas, estaban poseídas por gorlats. Así, que cuando dieron la voz de alarma, aquellas comenzaron a atacarlas, ante la mirada horrorizada de sus compañeras. Sofía y Saturno, encararon a las 30 guerreras, y con todo su dolor las desvanecieron, pero ya ellas, habían logrado asestar un duro golpe al desmaterializar a otras 20 guerreras. Ahora, sus dos columnas se habían reducido a solo 10 combatientes, sin incluirse ni a ella ni a Saturno. Estaban completamente devastadas, y no podían enviarle ninguna ayuda a Giancarlos. Sabía que pronto todo llegaría a un triste final, y tomo la más difícil decisión en su carrera militar, ordenar la retirada de las columnas. Camila, sabía que tenía en sus manos, a su otrora amiga, y por tanto, no iba a perder la mejor oportunidad de aplastarla a ella y a los rebeldes, así que gritó a los 70 hombres, que le quedaban, que atacaran sin piedad.

Ivan, escuchó mentalmente la orden de Camila, por lo que por su parte, hizo lo mismo, y dispuso atacar inmediatamente a Giancarlos, y a su reducida tropa. Al parecer la suerte estaba echada en contra de los valerosos rebeldes. Sofía, miraba apacible como los enemigos corrían hacia ellas, por lo que no le quedo más remedio que enfrentarlos, así que levanto su espada, y al gritó de un “Libre Osiris”, que le fue respondido por sus guerreras, corrieron a encontrarse con su destino. Sin embargo, no muy lejos de ahí, y a su lado izquierdo, logró escuchar un “Por Osiris”, bien fuerte. Y al mirar hacia ese costado, con sorpresa primero y alegría luego, miró a Berenice, comandando a su columna de 18 mujeres y a Polidor a su lado, que se dirigían contra Camila, y su ejército. Ésta, al verlas venir, ordenó que la cuarta columna, se dividiera a la mitad, para enfrentarlas. Eso fue una gran equivocación, que luego sería tabulada por Camila, pues desconocía los poderes que Berenice, poseía.

Aún Berenice, no sabía como Poskiler, podía volver a aparecer, así que echo mano de sus pulseras, pero éstas tampoco, parecían responderle, así que de su faja, tomó el disparador de cristal, apunto y abrió fuego y una luz cegadora sobrecogió a los 35 gorlats, que soltaron sus espadas oscuras, y se restregaban sus ojos, oportunidad que utilizaron las 18 guerreras de ella, para dar cuenta contra ellos. La otra columna enemiga, peleaban ferozmente con las 12 combatientes, quienes no daban un paso atrás, pero al mirar que las otras 20 personas acudían a reforzarlos, se asustaron y comenzaron a huir, aunque Camila, les pedía que resistieran. En un intento desesperado se comunicó con Ivan, pidiendo ayuda, pero éste no entendía que pasaba cuando momentos antes aquella le había asegurado que todo estaba completamente ganado. Sin embargo, le ordenó a 50 de sus hombres, que acudieran en un torbellino de viento hasta donde Camila, se encontraba para que le ayudasen.

Giancarlos, miraba con sorpresa, que ahora serían solo 100 gorlats, a quienes debía enfrentar sus 20 guerreras, lo cual parecía un poco más equilibrado, a pesar de contar siempre con menos. Rápido, la columna de Berenice, junto a las 11 mujeres de Sofía, acabaron con los 35 guerreros enemigos. Berenice, con cierto temor le expuso a Sofía, que ella no podía hacer que Poskiler, regresara, a lo cual aquella le respondió que debía llamarlo por su nombre, alzando su brazo al aire, para que la espada apareciera. En ese instante, aparecieron los 50 nuevos gorlats, y corrieron a enfrentar a los rebeldes, esta vez, encabezado por la propia Camila. En el centro de la pradera, se dio la más colosal batalla, cuerpo a cuerpo entre rebeldes y los guerreros de la oscuridad. Berenice, levanto su brazo derecho y gritó “Poskiler”, y la resplandeciente y poderosa espada apareció ante la mirada atónita de los enemigos. Inmediatamente, lanzó a Poskiler contra tres de sus rivales, desapareciendo los mismos, en polvo.

Sofía, le gritó a Berenice, que fuera a ayudar a Giancarlos, pues, él se encontraba en desigualdad por números, y fue lo que aquella hizo, acompañada de Milena y Polidor, que corrían a bordear la pradera para llegar a donde se estaba protagonizando la más cruel batalla entre rebeldes y enemigos. Efectivamente, a Giancarlos, le quedaban menos de 15 mujeres, cuando la ayuda estaba llegando, y aún el enemigo lo superaban por 60 hombres. Cuando se prestaban a dar el zarpazo final, la espada reluciente de Berenice, alumbro el oscuro panorama que se cernía sobre el campo de batalla, ante el temor de los rivales, y del propio Ivan, quien no podía creer que aquella arma irradiara tanto poder energético. Así, que avanzo con su corcel infernal, a atacar a los tres recién llegados. Al mirar el desconcierto de los gorlats, Giancarlos, ordenó a la columna que lucharan hasta su última energía.

Berenice, lanzó a Poskiler, dos veces más, asestando un duro golpe al número de enemigos, pero extrañamente luego de tres veces que lo había utilizado, éste se desvaneció en el aire, ante la sorpresa de Berenice. Ella, volvió a llamarlo para que apareciera, pero fue infructuoso, así que volvió a utilizar el disparador, pero aparentemente, una débil señal le indicaba que se estaba recargando de crionito. Así, que al llegar a donde se encontraba el rival, utilizando solo sus puños, y movimientos agiles de artes marciales, dio cuenta con varios de los enemigos, al igual que Milena y Polidor. El ruido tenebroso del fiero corcel infernal, aviso a los presentes que Ivan, se aproximaba para embestirlos a todos. Berenice, utilizo el cuerpo de uno de los gorlats, para impulsarse y saltar bien alto, y caer detrás de Ivan, montada sobre el gurlat, ante el asombro de Ivan.

Ivan:- ¿Quién demonios eres tú? – le preguntó molesto

Berenice:- ¿Oye, se permite utilizar ese tipo de lenguaje en Osiris? – le respondió sonriendo, mientras con un ágil movimiento de su puño, lo arrojo fuera del gurlat

Los rebeldes habían asestado un duro golpe a las tropas del tenebroso Sauros. Además habían capturado a dos de sus más temidos capitanes, quienes fueron trasladados al campamento rebelde, con unas diademas que evitarían que pudieran comunicarse telepáticamente con sus jefes. Sin embargo, El Sultán, se había escapado previo a la captura de Ivan, y viajaba con prisa hasta el palacio para llevarle las nuevas a Minerva.

Mientras en el Palacio, Sauros, junto a su lugarteniente, visitaban a Minerva. Se sentían preocupado por la manera como se manejaban la decisión de la sucesión al trono entre ambos hermanos.

Minerva:- ¿Y qué es lo que deseas ahora, querido hermano?

Sauros:- Sé que has estado sintiendo las emanaciones de una energía pura cerca de las Iliadas

Minerva:- Así es – se mostraba un poco nerviosa – y además, se han presentado variaciones en la línea temporal

Sauros:- ¿Qué quieres decir?

Minerva:- Que han estado usando el portal para comunicarse con el mundo terrenal – ella miro a su propio anillo del dedo derecho

Sauros:- Eso significa que era cierto – se sentó en el trono – el viejo tonto envió a alguien a verificar si Aurora, pudo sobrevivir

Impío:- Eso jamás – se sintió furioso por la sola sugerencia – yo mismo la vi desvanecerse por mi rayo

Minerva:- ¿Y si en realidad, no era una mentira lo que nos confesó la sirvienta de Aurora? – miro con suspicacia

Sauros:- ¿Tú crees ese cuento que la abominación que Aurora, llevaba en su vientre, aun vive?

Impío: Imposible, ese producto desapareció junto con la Princesa Aurora

En ese instante, El Sultán, llegaba agitado al Palacio, ante la perplejidad de los presentes.

Minerva:- ¿Qué pasa, fiel sirviente?

El Sultán:- Una desgracia, mi Soberana – se llevaba delicadamente la mano al pecho – las tropas del todopoderoso Sauros, ha sino completamente aniquilada, y sus capitanes, fueron capturados vivos

Sauros:- ¿Qué? – grito Sauros, furioso, que su voz resonó por todo el palacio

Impío:- ¿Vistes con ellos a una chica más joven? – preguntó inquisidor

El Sultán:- ¿Cómo lo sabe, mi señor? – Miro a Sauros y luego a Minerva – una gallarda y fuerte joven de cabello oscuro y ojos cafés, que con solo sus puños, peleó en forma increíble, derroto a varios gorlats de Ivan, y luego, por si fuera poco, ella solita capturó al propio Ivan

Impío:- Imposible – gritó

Sauros:- ¿Y tú ya sabías algo sobre esa joven? – le dirigió una mirada furiosa al Impío

Impío:- Me habían comentado algo al respecto que estaba a punto de investigar

Sauros:- Pues, ve inmediatamente y hazlo – le gritó a grandes voces

El Impío, hizo una reverencia y se marcho hacia las Iliadas.

Minerva:- ¿Una muchacha de esas características, solo podría ser de la villa morena de Andaluz?

Sauros:- Es por eso que es necesario que decidamos pronto el asunto de la sucesión, Minerva

Minerva:- Las diez villas que conforman Osiris, ya están repartidas querido Hermano. Tú tienes cinco y yo las otras cinco.

Sauros:- No es suficiente, Minerva

Minerva:- ¿Cómo que no, querido hermano? – lo miro sorprendida – Con nuestro padre en vida, él te asigno únicamente a gobernar el inframundo oscuro, y a mí las diez villas iluminadas. Al ya no estar él, me convenciste de dividir el reino, y acepté para que reinara la tranquilidad en Osiris, pero…

Sauros:- ¿Pero, qué Minerva?

Minerva:- Mis súbditos me comentan, que las cinco villas que están bajo tu poder, se han ido oscureciendo, y cada uno de sus habitantes se han ido agotando ¿Es cierto, Sauros?

Sauros:- Quedamos claro – dejo de mirarla – desde un inicio, querida hermana, que cada uno gobernaría sus villas, como mejor le conviniera ¿No es así?

Minerva:- Pero bien sabes que ambos debemos mantener el balance entre la oscuridad y la iluminación, para la perpetuidad de Osiris. Cualquier cambio significaría nuestra perdición

Sauros:- Ya estas siendo otra vez dramática, Minerva – su voz se torno más amable y condescendiente – Tú sabes que quiero lo mismo que tú, la paz y la tranquilidad de todos en Osiris

Minerva:-Entonces ¿Me aseguras que esas cinco villas siguen bajo los preceptos de la iluminación?

Sauros:- ¿Por qué no vas a corroborarlo personalmente, querida hermana?

Minerva:- Porque bien sabes que no puedo poner un pie en el lado oscuro, pues podría perder todo mi poder

Sauros:- Ah, perdón, se me olvidaba – su voz era más socarrona – pero te puedo garantizar que todo está bien en las cinco villas bajo mis dominios

Minerva:- Bien, ahora, sería bueno tocar el asunto de esta nueva chica que al parecer ha atemorizado a tus guerreros

Sauros:- Estoy seguro que mi lugarteniente se encargara de ese pequeño asunto. Pero, ahora volvamos a nuestra conversación inicial, querida hermana

Minerva:- ¿Qué es lo que deseas, entonces?

Sauros:- ¿O tú o yo? Pero debemos nombrar ya al sucesor del reino de Osiris

Minerva:- ¿Y cómo pretendes hacerlo, querido hermano? – Busco sentarse en el trono, haciendo un ruido con la garganta, pero Sauros, con un gesto de su manto, aproximo otra silla para que ella lo tomara, lo cual hizo para evitar un enfrentamiento innecesario

Sauros:- Muy simple. Quien primero aplaste a los rebeldes, merecerá ser el sucesor al trono ¿No te parece?

Minerva:- No sería justo, puesto que bien sabes que los rebeldes, están determinados a reconquistar las cinco villas bajo tu dominio, donde tendrás la ventaja, antes que yo pueda hacer algo

Sauros:- ¿Me crees tonto, querida hermana? – se levanto del trono – Sé de buena fuente que has infiltrado a un espía en el campamento de los rebeldes, y hace tiempo pudiste haber acabado con su Consejo de Estado, pero por alguna razón no lo has hecho

Minerva:- ¿Quién es tu fuente querido hermano? – Sauros, se volvió a sentar dejando escuchar una sonrisa – Pero, así es, tengo a alguien dentro de los rebeldes que me informa lo que ellos planean realizar, pero no me interesa tanto aplastarlos, sin antes saber que todo lo relacionado con Aurora, ha terminado

Sauros:- Explícate

Minerva:- Nuestro padre, entrego el que debió ser tu anillo real, a nuestro hermano menor…

Sauros:- ¿Él que desapareció? – se volvió a escuchar sus risas

Minerva:- Exactamente, y que por cierto, tú no tuvistes nada que ver con su desaparición – se escucho la risa de Sauros – En fin, ese anillo desapareció, al igual que el anillo de nuestro padre. Son los únicos que permiten el paso al mundo terrenal…

Sauros:- Y también tu anillo, querida hermana

Minerva:- Pero son necesario dos anillos, una para ir y otro para volver, sino te quedarías para siempre en el mundo terrenal, lo cual ya sabes que significa

Sauros:- Perder tus poderes y envejecer hasta que tu energía se consuma como un simple ser humano

Minerva:- Pues, bien, según mi informante, algunos miembros del Consejo, autorizaron que Hans, usara los anillos para seguir la pista sobre la veracidad o no del paradero final de Aurora, y su vástago

Sauros:- Si, me dijistes que habías sentido alteraciones en la línea temporal ¿Y ya sabes si Hans volvió?

Minerva:- Casualmente, lo supe hoy mismo – se sonrió – él regreso al campamento rebelde, pero solo, y al parecer podemos ya descansar tranquilos, porque todo fue un simple rumor y en aquella ocasión tu lugarteniente si acabo completamente con el problema

Sauros:- Mucho mejor aún, Minerva – se levanto del trono, y flotando en el aire se dirigió hacia la salida - ¿Ahora bien, aceptas el trato?

Minerva:- Pues…- En ese instante, el Sultán, quien había acompañado al impío hasta las afueras del palacio, regresaba apresurado - ¿Qué pasa leal sirviente?

El Sultán:- Mi señora Minerva, está confirmado, los rebeldes han ingresado por el primer portal de Iliadas

Sauros:- ¿Cómo? – gritó enfurecido

Minerva:- Los rebeldes han tomado Las Iliadas, querido Sauros – se regocijo – Creo que antes de pensar en el Trono, deberías estar preocupado en no perder el control de tus villas ¿No lo crees?

Sauros:- No deberías estar tan contenta, querida Hermana, pues si mis villas caen ¿Quién te asegura que no seguirán con las tuyas?

Minerva:- Estoy completamente de acuerdo, querido hermano, por eso es que te propongo realizar una alianza para aplastar por una vez por todas a las fuerzas rebeldes – se le aproximo a su lado – Yo tengo al espía y tu a tus gorlats, podremos adelantarnos a sus planes y prepararles una emboscada en Heredia, claro, si aún deseas mi ayuda

Sauros:- Creo que sería insensato no aceptarla, querida hermana, pero aún así, luego tomaremos una decisión en la sucesión – El manto oscuro y los ojos amarillo que era lo único que mostraba de su rostro, brillaron y luego como una nube oscura se desvaneció mientras avanzaba por el umbral de la salida del salón de reuniones

Minerva:- Eso es lo que tú crees, hermanito – se rio mientras miraba al Sultán, a quien le hizo una seña con su cabeza para que buscara a sus generales

Sofía, Saturno, Berenice y Giancarlos, no podían creer lo que miraban al atravesar el portal de estrellas, la puerta de la villa de Las Iliadas. Todo el resplandor de la comunidad había completamente desaparecido, y sus habitantes mantenían una aura oscura a su alrededor. Todo el ambiente era muy sombrío. El Gobernador, Alatzun, representante de Sauros, los recibió levantándose de su asiento, como muestra de rendición, pues la villa era custodiada por las fuerzas de Kioto, Iván y Camila, quienes ahora estaban fuera de combate. Los residentes caminaban con mucha lentitud, lo cual era señal inconfundible que la energía vital se les iba terminando, mientras el manto oscuro siguiera cubriendo la villa. Sabían que debían moverse rápidamente o perderían a la población. Alatzun, y sus tres asesores, tomaron sus respectivos “positrones”, especie de águilas voladoras, y se alejaron del lugar.

Berenice, se sentía muy mal mirando como aquellos ciudadanos de Osiris, iban muriendo lentamente. Desde su llegada, observo que no veía ni a niños ni a ancianos en el poblado. Eso le llamó mucho la atención, por lo que le pregunto a Sofía, al respecto. Ésta, le explico que su mundo era lo que en la tierra muchos considerarían la fuente de la eterna juventud, pues nadie envejecía, sino que llegado el tiempo, su energía se transformaba para dar paso a un nuevo ciudadano auto suficiente, lo equivalente en la tierra a tener 11 o 12 años. Eso la intrigo aún más, pues al parecer, Osiris, no poseía niños o niñas, sino que la energía nacía con un propósito de uso y vida propia, sin el requerimiento de una maternidad. La única excepción fue el nacimiento de Berenice. Su padre, con 25 años, por alguna razón viajo al mundo terrenal, y como un ser humano, se enamoro de su madre, Aurora, de 18 años, edad quien luego acepto viajar a Osiris para vivir con él. La unión estaba prohibida, pero el Todopoderoso, su Abuelo, lo consintió.

Berenice:- Entonces, mamá al llegar aquí, tendría 21 años, y mi padre 25 ¿Es así?

Sofía:- Así es, princesa. Tu padre en el mundo terrenal tenía 19 años cuando conoció a tu madre, la princesa Aurora

Berenice:- Eso es muy confuso, Sofía. – se rascaba la cabeza - ¿Y, dime, cómo desapareció papá?

En eso ingreso Giancarlos, con las noticias de que el impío había enviado cinco columnas a la frontera con Heredia, por lo que debían tomar alguna decisión para ayudar a los pobladores de la Iliada, antes de enfrentar el nuevo peligro que se les avecinaba. Nadie tenía la más mínima idea de cómo revertir los efectos de la intoxicación que consumía la energía de los pobladores. Cada guerrera se sentía impotente por lo que estaba ocurriendo con sus coterráneos. Berenice, salió afuera, y mirando a los cielos, repetía constantemente el nombre de Falcón, con la esperanza de que su aliado contestara a su llamado. Se sentó en unos escalones de una pequeña instalación, cuando sus lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Fue en ese instante que logro escuchar un ruido en un callejón a la vuelta de la esquina. Al ir a inspeccionar, miró instalada la inconfundible tienda azul de Tronkey, por lo que se apresuro a ingresar.

Berenice:- Hola, Tronkey, me alegra mucho verte

Tronkey:- Y a mí también Princesa, Tronkey está feliz de verla

Berenice:- ¿Es aquí donde siempre estás? – miraba el interior de la tienda que por fuera era pequeña pero por dentro era todo un establecimiento armamentista

Tronkey:- No, Princesa, Tronkey aparecer cuando Princesa, necesitarme

Berenice:- ¿O sea, que eres un genio ambulante? – Se sonrió por lo divertido que sonaba aquello

Tronkey:- Gustarle a Tronkey, que Princesa, le llame un genio – luego le tomo los dos brazos – Pulseras, sin energía; disparador sin crionito y Poskiler, agotado

Berenice:- ¿Cómo? ¿Mis armas se agotan como pilas de baterías? – se sorprendió

Tronkey:- Los artefactos de Princesa se cargan solas, pero en villas iluminadas de Osiris, pero Princesa, combatir bajo el manto de la oscuridad. Por eso artefactos, descargarse rápido

Berenice:- Ya entiendo, Tronkey, por eso te has aparecido para ayudarme a recargar mis pulseras, el disparador y a Poskiler, ¡Qué bien!

Tronkey, con una especie de manguera, recargo las pulseras, el disparador y la faja de Berenice, donde se envainaba Poskiler.

Berenice:- ¿Y dime Tronkey, entre tus cosas no tienes algo que me ayude a eliminar ese manto oscuro que recubre toda la villa?

Tronkey:- Las cosas se deshacen como se hacen, princesa – Luego chasqueo sus dedos y Berenice, de pronto se vio sola en el callejón y tanto la tienda como el pequeño genio había desaparecido, pero sus armas estaban al 100

Milena, alcanzó a Berenice, para informarle que todo el grupo debían salir inmediatamente de la villa, por instrucciones del Consejo de Estado, ante el enojo de la segunda, quien no entendía porque debían marcharse cuando habían recuperado el primer bastión del poder de Sauros. Al encontrarse con Sofía, ésta le confirmó la orden, indicándole que el Impío, había enviado a Aserina, la capitana oscura, que pronto lanzaría rayos calóricos para destruir la villa, desvaneciéndola completamente del mapa de Osiris. Aquello, le hizo cerrar sus ojos, ante la grave noticia que estaba escuchando. Al parecer, Sauros, prefería borrar todo el poblado que perderlo. Así, que bajo el mando de Sofía, todos comenzaron a abandonar la villa.

Muy a pesar que Berenice, deseaba evacuar a la mayor parte de la población, el Consejo de Estado, había ordenado no hacerlo y que sólo el ejercito saliera inmediatamente. Por ello, cuando las tropas atravesaban el portal de estrellas, Berenice, miro a muchos ciudadanos que lentamente se desvanecían, al terminársele sus energías. Miró directamente a sus ojos y les observaba como la última chispa de la vida se esfumaba. De pronto, se detuvo y les dijo a todos que ella se quedaba. Milena, se sorprendió y le sugirió que no desobedeciera la orden del Consejo, pero ella, se separo del grupo y regreso nuevamente a la gubernatura. Al darse cuenta, Sofía, ordenó a todos continuar porque ella volvería por Berenice. Milena, Polidor y Giancarlos, también decidieron regresar con ella.

Sauros, se regocijo al enterarse que las tropas habían salido de Las Iliadas, al igual que el impío. Sin embargo, cuando Aserina, ordenó a sus leales caminar hacia Las Iliadas, dos centinelas le anunciaron que algunas guerreras habían regresado a la Villa. Eso, era inconcebible, pero en lugar de ordenar los rayos calóricos, por tratarse de un número reducido, instruyó que sus columnas avanzaran para retomar el control de la Villa. El Impío, estaba en Heredia, y monitoreaba toda la operación desde su cuartel, mientras Sauros, desde el Inframundo, planeaba la forma de conquistar el trono, apartando a Minerva de su camino.