Ser amado
Me miro frente al espejo aquel tatuaje que estaba en mi piel y no me arrepentía. Valentine diseño el más grande recuerdo y homenaje que podía hacerle a mi padre. Las notas musicales se entrelazaban con las líneas de la partitura con líneas ondeadas, grabadas por todo el lado de mi costillas y caderas terminando hacia mis muslos.
Me seco mi piel y me visto rápidamente con unos Jean sueltos y una camisa de algodón que tenía el diseño de un colibrí agitando sus alas.
Al salir del baño atrapo frente a la puerta a Gabe. Lucia muy molesto conmigo, en toda una semana no me había dirigido la palabra y se sumergió de nuevo en su mundo. Apenas divisó mi imagen dio media vuelta y se encerró en su refugio.
Hablando con Aura le conté todo lo sucedido, me sentía incomoda de nuevo con su presencia pues su mirada hacia mí era con desdén o repugnancia y no tenía idea que había hecho.
-Creo que le gustas- fue lo único que dijo mientras yacía de cabeza en los escalones del patio trasero.
Yo me encontraba alimentando a Nevado aquella mañana fresca, - ¡no!, creo que es algo más- contesté removiendo mis recuerdos para tratar de saber que mal le hice.
-¡No, le gustas, Heaven!, conozco a Gabe un par de años más que tú y sé muy bien que a nadie le había dicho palabra alguna, llegas tú y de pronto sale a la reunión familiar, se le ve más a menudo por los pasillos, no hay duda. le gustas, lo presiento pues mi rodilla me duele-admitio.
- ¿Pero las rodillas no duelen cuando va a llover?- pregunte contrariada.
-No en este pueblo, aquí llueve los 360 días del año, los otros 5 solo son nublados, como este. Imagínate que me doliera la rodilla por cada vez que lloviera, tendría que estar en sillas de rueda. este es mi sexto sentido, todos en mi familia tienen uno y el mío es el dolor de la rodilla cuando mis sospechas son ciertas y lo he sospechado hace semanas, no creas que soy la única que no se ha dado cuenta. Javier lo sabe y eso le anima mucho, él quiere a Gabe.
-Pero yo estoy con Valentine.
-Eso es cierto, pero él no lo sabe. creo que es el único que lo ignora en esta casa, se la ha pasado disperso estos días pues creo que está agotado con los cambios de humor de mi hermana. Con la barriga de Ulises nunca actuó de esa forma- aseguro cambiando de posición, su cuerpo dio una vuelta y callo de trasero.
-Tengo ganas de hablar con él- confesé retirando la mamila a nevado.
-No lo recomiendo, sabes que es un patán, podría ponerse violento- se acercó y lamió al cervatillo en la cara.
- ¿Qué haces?- pregunto aguantándome la risa.
-Solo actuó como su madre, ellas limpian su cuerpo- se acomodó las gafas y sonrió.
-No creo que sea bueno para tu salud Aura, es mejor que lo dejes tal y como esta, luce muy bien.
-Mamá siempre me dice lo mismo cuando intento hacérselo a mi gato Tobías- se rasco la cabeza y se alejó de él, - ¿es algo extraño verdad?
-Un poco.
-A veces simplemente no puedo contenerme, es solo un impulso involuntario.
-No te mortifiques Aura, al menos eres autentica-conteste para animarla.
La noche vino rápidamente hacia nosotros. Entre a la cocina para lavar el biberón, Gabe estaba con su mirada fija en mí, su cuerpo recto y estático lo parecía ver como un zombi.
-¡Hola Gabe!- saludo con una sonrisa.
-¿Quieres otra lección de vampiros?, preguntó sin moverse.
-Sí, claro-intento no verme sorprendida.
-Bien. a la media noche en el patio. No faltes-y se fue corriendo.
La primera noche en que me reunía con Gabe era muy oscura y desoladora, ni el viento, ni la luna aparecieron temiendo a que el chico las contemplase. Gabe era un chico muy guapo y tan alto que me sentía pequeña, por alguna razón estaba sonriendo y de forma sincera que me pude calmar un poco mis nervios, aunque sentía que traicionaba a su hermano. No quería que Valentine se enterara de este encuentro, él no le tenía fe a su hermano menor, ambos se odiaban y tampoco me decían el porque, ese tema era tabú e inicio de discusiones que terminaban en gritos, pero sin aclarar nada.
-Bien, eres muy puntual- me elogio.
-Sí, pues tampoco es como que estuviéramos muy lejos de casa.
-Sí, bueno ¿lista para aprender? - alzo su ceja y me miro de reojo.
-¡Claro!, exclame llena de ánimos. - ¿Qué me vas a contar?- ambos nos sentamos en unos troncos cortados y pintados de rojo que se encontraban entre el límite del bosque y la casa, lo suficiente para que nos tapara de la vista de los demás, ¿cruces, estacas, agua bendita?
-Esas pendejadas no funcionan, ignora aquellas calamidades que hacen ricos a Hollywood y escucha a un profesional. Lección número 1: ¿cómo reconoces a un vampiro? ellos lucen rostros humanos y aunque la temperatura de su cuerpo baja cada vez que se alimentan esta se vuelva a la de un ser vivo, es por eso que no puedes regirte por este parámetro, tienes que observar otras cosas como los espejos.
-¿Los espejos?- recordé que mamá quito todos en aquella casa, como Donald no se reflejaba en él.
-Sí, ellos son muy útiles, los espejos son portales a otros mundos, mundos que no pueden atravesar por carecer de alma y romper con el ciclo de la vida, es una especie de castigo. También está el símbolo de Miguel, el que te explique esa tarde, ese los inquieta y paraliza de inmediato, así como el mismo fuego que les recuerda a la luz del sol. Muchas veces sus grandes colmillos no pueden verse al menos que se rían muy fuerte.
-Lección número dos: ¿cómo defenderte? como es muy difícil que tengas una espada de miguel entonces debes recurrir a otros métodos mas retrógrados, como la estaca o cualquier objeto que atraviese su corazón deteniéndole o puedes cortarle la cabeza y de inmediato quemarlo antes de que se regenere. Por cierto, no deberías mirarlos fijamente, ellos pueden leer las mentes. Son tan rápidos como la luz, tiene la fuerza de 10 elefantes, ven perfectamente en la oscuridad lo que les ayuda la elección de sus víctimas a distancia...-su explicación fue muy entretenida y educativa.
Gabe parecía entender mis dudas y miedos y los aclaro todos de forma profesional mostrando una madurez que no sabía que tenía, otra vez veía su otra parte, el Gabe que no quería mostrarse, pero estaba ahí feliz de ser escuchado.
-Eres muy sabio, - ¿cómo es que no has hecho ese trabajo? -pregunto curiosa.
Gabe baja la mirada escondiendo su fragilidad ante mí, -lo pienso hacer, pero no ahora, espero cumplir la mayoría de edad para poder ejercer libremente. - Javier no me permite y me ha mantenido al límite estos años, pero ya no más.
-¿Por qué lo hace?.
-Cree que soy débil- dijo adolorido y rabioso.
-Siempre lo ha creído, piensa que me protege, pero lo que hace es sofocarme, no sabes cómo lo odio.
-No deberías hacerlo, a pesar de lo que hace está mal.
- ¿De qué hablas tú? ¿No me vas a decir que no odias a tu madre por negociarte con aquellos? -vocifero hundiendo su dedo en mi llaga. Me abrace a mí misma.
-Yo no la odio Gabe, conteste y ambos nos asombramos por la revelación, -yo solo estoy dolida porque ella no me quiere, siempre fui como una especie de trofeo de exhibición, un simple capricho que le cumplió a mi padre. Poco a poco mi voz se apaga y mi corazón se arrugaba, -mi madre nunca quiso serlo, ni siquiera me llamo mucho cuando estuve en Europa y a veces cuando lo hacía era por obligación o porque mis abuelos cansados de verme llorar la presionaban para que lo hiciera, se olvidó de mi cumpleaños, apreté mis puños. Mi garganta se cerraba con mucha presión, no quería llorar de nuevo, pero era difícil detenerlas -lo siento, no quería abrumarte con mis dramas.
- ¡No, está bien! Yo fui el culpable, lo lamento.
Sus brazos me apretaron fuertemente, sus manos fueron a mi pelo y lo acaricio sintiendo su suavidad, su aliento poco a poco tocaba mi oreja, mis mejillas y se detuvo cerca de mis labios, escuche su corazón latir con fuerza, levanto mi barbilla y me beso torpemente pero su beso fue largo y muy suave incomodándome más de lo que podía, trato de separarme y no puedo, él se empeña que le corresponda, al darse cuenta de que no lo hacía gruño, -¿por qué dejaste que lo hiciera?- me culpo -¿a qué quieres jugar Heaven?.
-¿Yo? trate de separarme pero no me dejaste- me defendí.
-¿Trataste? eso no fue suficiente, tenías que gritar y patearme como con esos chicos.
- ¿Serias capaz de hacerme daño como ellos? -Retrocedí asustada con una mano en mi pecho. Gabe abrió sus ojos cuando escucho sus propias palabras y las mías, -¡no!, yo no sería capaz, nunca podría hacerlo, no soy como otros.
-Sera mejor que paremos esto, no quiero pelear contigo Gabe, tu eres mi amigo- le digo y solo reacciona peor.
-¿Amigo? ¿eso es todo? ¿tu besas así a tus amigos?, eres peor que Daphen.
Y se marchó corriendo por el bosque dejándome con una amarga sensación. ¿Qué es lo que le pasaba realmente a este chico? siempre confiaba que todos conspirábamos en su contra o le hacíamos daño, me compadecí de la persona en que se estaba convirtiendo.
..............
Frente a la casita había un rio pequeño con una corriente fuerte que descendía hasta un gran lago, el mismo lago de la chica muerta, nombrado así por capricho de los lugareños. Valentine había llevado un par de cañas de pescar para pasar el rato. A pesar de que teníamos casi 2 horas no habíamos pescado nada pero eso no le preocupo, estaba recostado entre unas rocas haciendo un boceto para un trabajo, su cara se iluminaba mientras que con sus manos creaba grandes maravillas ignorando todo a su alrededor.
-Ya no quiero seguir en esto, me queje aburrida.
-Se paciente- respondió aun con la atención a su dibujo.
-¿Qué haces?, me levanto y hecho un vistazo apoyando mi tronco entre sus hombros y espalda, -es hermoso, lo rodeo con mis brazos admirando un niño de dos años mirando hacia la izquierda y abajo había unas letras con su nombre “Dan".
-Es el hijo de Jared. Quiere tatuárselo antes de que nazca su segundo hijo, confesó sorprendiéndome por saber que un chico tan despreocupado como el tuviera familia.
-Nunca me lo imagine siendo padre.
-Ni yo. No sabe la menuda sorpresa que me he llevado, fue perturbador, pues él era el primero en decir que nunca tendría hijos-confeso.
Sus manos soltaron el dibujo y tomaron mis brazos para llevarme hacia él, estando cerca nos besamos apasionadamente por un largo rato.
-Creo que ya no pescamos nada- mira las cañas desparramadas y lejos de nosotros, -pensé que sería genial comer pescado asado por nosotros mismos.
-Sí, pero no es la época para ellos, Valentine.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-Sí, pero no escuchaste, estabas tan animado con esa idea y no insistí por miedo a romper tu ilusiones.
-La única forma que lo hagas es alejándote de mí-Me recostó en la hierba húmeda, parte de mi espalda desnuda toco el rocío abúndate y solté un temblor que le hizo reírse, no puedo esperar el día para irnos de aquí. Quiero enseñarte el mundo entero, todos los lugares a que he ido, te va a gustar. Estuve en bahías, bosques, he escalado montañas, visitado pueblos y conocido gente muy interesante.
Se hecho a mi lado para que ambos viéramos el común cielo encapotado.
-Yo también tengo deseos de hacerlo, Valentine- me gire hacia él y le plante un gran beso.
De nuevo sus brazos fuertes me atraparon sin dejarme ninguna salida, rendida ante el deje besarme recibiendo miles de corrientes eléctricas que se activaban en los lugares que me tocaba. Su mano subió poco a poco y se coló en mi pecho, su piel fría se sentía bien con mi carne caliente. No tarde en gemir y me mordí mi labio instintivamente. Poco a poco la excitación fue posesionándonos y dejándonos con pocas ropas a pesar del grave frio que nos rodeaba.
-Creo que deberíamos parar- digo temerosa. -La última vez no teníamos protección y sé que ahora no llevas, debemos...-solté un quejido placentero cuando mordió mi oreja sin poder escucharme o haciendo caso omiso a mi petición.
Llevo su lengua por mi abdomen y la bajo lentamente hasta mi vientre separando mis piernas y dándome placer hasta detenerse, me miro a la cara y con un gran beso penetro mi interior sacudiéndome varias veces hasta que adentro sentí algo caliente que me agrado, su pecho y el mío estaban unidos y respirando a la misma velocidad, entrecortadamente restableciéndose por el clímax. Aun dentro de mí me dio un beso corto y entrelazo nuestras manos, ambos nos contemplemos un largo rato sin decir nada, solo escuchando el sonido del viento uniéndose a la naturaleza, dejando que el bosque y sus criaturas fueran testigo de nuestro amor.
-Te veo y aun no lo creo-me dice.
-¿Qué es lo que no crees?.
-Cómo es que estas aquí conmigo, si tan solo no te hubiera visto en el aeropuerto, si te fuera dejado sola esperando a que tomar tu taxi la historia fuera diferente ahora.
-Me alegra que lo hicieras.
- ¡Es que sentí mucha pena por ti!- se burló.
-No era gracioso, estaba algo, asustada- admito-Yo nací ahí pero no acostumbraba a pasearme sola por esas calles, luego me mude y cuando regrese todo era prácticamente nuevo.
Me ayudo a levantarme, ambos nos vestimos y pasamos toda la tarde en su cabaña de juegos charlando sobre nuestro futuro que si bien me parecía incierto no dejaba de hacerme ilusiones pues Valentine era el chico que amaba y era el primero que le entregaba mi corazón.
A pesar de los chistes, los besos y caricias había algo que no me dejaba ser feliz. De nuevo esa sensación de ser espiada seguía carcomiéndome por dentro pero no dije nada para no alejar aquel bello momento.
Con el pasar del tiempo me enamoraba cada vez de él.