Al fin Juntos

Encerrada en la alcoba escuche que alguien toco mi puerta y Valentine estaba detrás de ella, parecía cansado y molesto por la charla de hace rato. Lo deje pasar sin pronunciar palabra alguna y me senté en mi cama esperando a que dijera algo.

-¿Quieres acompañarme a nuestro lugar?, esa frase animó a mi razón a despertarse, nunca había tenido que compartir con otra persona un lugar secreto.

Ambos callados recorrimos entre la bruma de la noche aquel camino del bosque que él conocía de memoria y por primera vez pude entrar a la casita de juegos de los hermanos que parecía ser sacada del cuento de blanca Nieves con mini sillas y una casita de muñecas polvorienta. Buscó por la mesita una lámpara de gas y la encendió mostrándome un montón de dibujos hermosos con los rostros de toda su familia incluyendo el de Daphne que lucía muy joven y vivaracha. Me sentí privilegiada al entrar en el pequeño rincón de Valentine, sentía que lo estaba conociendo mejor, era como si me abriera por completo su corazón.

-No quiero que le hagas caso a Javier, no tienes que ser responsable de Gabe, no es tu trabajo, dijo rompiendo el hielo entre nosotros-y se sentó en esa colchoneta que estaba en una esquina.

-No tienes por qué molestarte, Valentine. Gabe no es un tipo malo, solo es algo excéntrico, eso es todo.

Lo abrace y le di un beso pequeño en la mejilla, lleve mi mano a su cabello y sentí la suavidad de este, ¿por qué le tienes tanto recelo? , pregunte sin poder más.

-Fue por algo del pasado. No me gusta hablar de ello. Solo te diré que me siento muy culpable de todo y el me culpa por lo ocurrido, pero no me obligues a contarlo, me resulta difícil- me beso en los ojos y luego en mi mejilla- ¿lo entiendes?

-Está bien, no te preguntare más- Nuestros labios se encontraron y quedaron unidos por un largo rato hasta que nos faltara la respiración. Cada toque de su parte me hacía sentir feliz y dichas, me sentía afortunada de estar a su lado, de tenerlo tan cerca que sin el para mí todo fuera gris y simple.

-Te amo Heaven, dijo por primera vez, pero aquellas palabras solo fueron suficiente para besarlo con más pasión en la oscuridad de la habitación alejando todos los fantasmas que nos aquejaban para solo quedarnos solos y unidos bajo un mismo abrazo.

-Yo también te amo Valentine, solté débil dejando que sus manos hicieran un camino en mi cuerpo y recorrieran mi abdomen y se detuvieran en mis pechos masajeándolos suavemente, a la vez que su aliento me inundaba la cara al detenerse a mirarme. Me recosté esperando que removiera con delicadeza mi camisa y mi sostén, liberando mi torso desnudo sintiéndome excitada con sus caricias y suplicándole por más. Era torturador pero embriagante cada beso que subía y bajaba, y se detenía en medio de mis senos haciéndome soltar pequeños gemidos que lo alentaban a seguir explorando con su boca cada rincón de mi cuerpo. Ya no me sentía una niña, estas sensaciones eran de una mujer que se deja amar de la manera más pura. Acerqué mi vientre al suyo para sentir su miembro palpitante y cuando se hubo liberado de su ropa ya no había fronteras para nuestro amor, penetrándome con suavidad solté exclamaciones llenas de amor e intensa pasión hasta que finalizamos en el clímax.

Me quede un rato acunada entre su pecho escuchando su respiración y sintiendo su pulso, me había enamorado de Valentine, lo amaba con locura y me sentía feliz de estar en sus brazos olvidándome de todos los males que estaban sueltos en el mundo.

-Eres tan hermosa, qué quiero dibujarte, se atrevió a decirme- ¿dejarías que lo hiciera?, pregunto con un nuevo brillo en su rostro.

-No lo sé. No soy una chica exuberante Valentine, no creo que puede ser una modelo.

-Solo quédate así y deja que yo haga el trabajo, prometió buscando en los cajones lápiz y papel y comenzando hacer de las suyas sin dejar de sonreír, sabes, no sé por qué, pero he pensado en nosotros.

- ¡Ah, sí! ¿qué has pensado?, me levante, pero el arrugo su cara y quede en la misma posición.

-Sé que eres algo joven y esto es precipitado, pero siento que quiero vivir contigo toda mi vida. Se detuvo a observarme para ver que pensaba, -no ahora pero cuando cumplas los 18 y seas completamente libra para vagar por el mundo quiero que lo hagas conmigo, continúo explicándome, un amigo me ofreció en la costa un trabajo de tatuador cuando quisiera. Podríamos instalarnos en un par de años y vivir...junto, me propuso con los nervios de punta.

-¡Valentine, yo!, me interrumpió.

-Entiendo si te niegas, sé que mereces algo más.

-¿Por qué lo crees?, pregunte curiosa.

-Pues, porque así lo es, tu crecisteis así y estas acostumbrada a la riqueza. Dijo tristemente.

-No puedo imaginarme nada mejor que estar a tu lado tonto. Ya te lo dije, no me importa el dinero y todo lo que tenga que ver con su placer, me levante y lo abrace muy fuerte, no me gusta que pienses que no eres para mí, le regañe suavemente. Le di una ojeada a su dibujo, era hermoso como había capturado aquella sensualidad en mí, era como una especie de ninfa llena de pétalos por todos lados ¿así era como el me veía? y me avergoncé por esos pensamientos en mi mente, - ¿soy yo?, pensé en voz alta.

-Sí, es así como te veo, me levanto y me puso entre sus piernas quitándome la sabana que separaba nuestras pieles. Sólo basto un frágil beso para que de nuevo nuestro amor se consumara en aquella oscuridad, solo con los sonidos de nuestra respiración fusionándose en uno solo.

El sonido de la puerta cerrarse me levanto deliberadamente. Escuche unos pasos esfumarse, Valentine despertó súbitamente con sus ojos entre cerrados y me beso la mejilla pensando que había tenido una pesadilla.

-Alguien estuvo aquí Valentine, digo aferrando la sabana a mi cuerpo desnudo.

- ¿Qué? solo fue el viento, tranquila, sigue durmiendo, aún no ha salido el sol.

- ¡No! Escuche unos pasos, me enrollo la tela entre el cuerpo y me levanto a buscar aquel espía.

- ¿Qué haces?, me acompaño a revisar, pero solo encontré frio calando mis huesos y la claridad que provenía del alba que iluminaba los senderos.

-escuche a alguien-dije casi implorando para que me creyese.

-Tranquila, pudo ser la voz del bosque, siempre es así. Los sonidos se mezclan y confunden nuestras mentes. Me rodeo entre sus brazos.

Nos vestimos tranquilamente, la entrada del sol permitió que la luz se coleara en esa cabaña y pude admirar mejor sus dibujos, muchos diseños, flores, pájaros, dagas, ángeles, demonios, todos impresionante y varios ya los tenía marcados en su piel.

- ¿Te gustaría uno?, pregunto cuando vi con firmeza aquellos bocetos.

-No lo sé, son tan lindos ¿que podría hacerme?.

-Piénsalo bien, un tatuaje es algo que llevaras por el resto de tu vida, muchas veces puede ser algo que te identifique o algún recuerdo que quieras llevar, se puso la camisa y me agarro la mano.

-Un recuerdo, susurre pensando en mi padre y las notas musicales que entonaba en su piano, - quizás pueda tener algo en mente, hable con timidez.