Chapter 23: El secreto de Valentine
Valentine se había quedado con Javier así que luego de la cena Aura subió a leerle un cuento a Ulises y su hermana, mientras yo subí a realizar mis deberes entre la soledad de mi habitación. Estaba tan sumergida con la literatura que no advertí la llegada de Gabe, por primera vez en muchos días me vio la cara.
-Tenemos que hablar- declaro con un tono hostil.
-Creí que había quedado claro lo de las habitaciones, ninguno entraría a la del otro sin su permiso, conteste apartando mi cuaderno.
-¡Cállate! tengo que contarte todo lo que pasa. No puedo permitir que Valentine destruya tu vida, Heaven. tú no te mereces esa pena- se arrodillo frente a mí y tomo mis manos en contra de mi voluntad- Valentine no es bueno, tiene una mente perversa y por su culpa Daphne y mis padres murieron.
-¡Tranquilízate! ¿qué estás diciendo?- mi estómago se presiona fuertemente por culpa del miedo proyectado en la cara de Gabe que tenía sus ojos saltones y piel sudorosa, parecía que no había tomado un baños en días, su hediondez lo delataba.
-¡Valentine violo a mi hermana!- confeso aquel acto incestuoso con odio, -ese maldito osó en tocarla y hacerla suya perjudicándole y lo peor de todo, es que ella quedo mal vista ante los ojos de mis padres y mi hermano y todo por su maldita culpa.
Sus dedos amenazaron con perforar mis hombros dolorosamente, trato de separarlo aun temblando por esa ruin confesión, como podía hablar de esa forma de su hermano, Valentine, no era ningún violador, no quería aceptarlo.
-huye, tienes que irte de aquí. Yo vi como también te mancho a ti y pronto se convertirá en tu tumba Heaven, tienes que marcharte rápidamente, no dejes que te haga daño.
- ¡Suéltame!, ¡ayuda!- grito con todas mis fuerzas luchando contra él, pero era en vano.
Parecía conocer mis puntos débiles y manejarlo a tal punto que me hacía daño cuando presionaba mis muñecas. Con una mano se atrevió arrancarme la camisa dejando mi cuerpo visible para él.
-Estas marcada por su lujuria pero tienes tiempo de marcharte, no dejes que su egoísmo te toque- Gritaba cada vez más duro.
Unos pasos se aproximaron rápidamente y pronto el golpe de Valentine lo tumbo al suelo, su hermano se abalanzo y pronto ambos forcejearon brutalmente. Laura al entrar grita, pero es apartada por Javier quien interviene separando a Valentine del desquiciado de su hermano.
-¡Contrólate!- le grita sacándolo de la habitación, -todos largo. No dejen que Ulises vea esto- pero no estaba, ni tampoco Aura.
Javier se arrodillo y abrazo a Gabe fuertemente tranquilizándolo, como si fuera un bebe diciéndole que todo estaría bien pero él no paraba de gritarme que huyera de su hermano.
-¡Violador!, eso es lo que es, ¡el violo a su propia hermana y se la entregó a los lobos!- gritaba cada vez más fuerte hasta que no pude más y salí corriendo llevándome la mesita que estaba en el pasillo, tropecé y di un par de vueltas lastimándome la rodilla. Con mi cuerpo temblando por culpa de mis nervios empecé a sollozar desconsolada pero las manos de Valentine me ayudan a levantarme.
-¿Qué te hizo?- me ordeno a contestarle pero no lo hice, estaba aun muda de la impresión por esa noticia.
Me sacudí de su agarre y limpié mis lagrima.
-¡Él dice que violaste a Daphne!- le reproche trayendo de nuevo aquellos sucios recuerdos sobre Donald.
Espere que gritara y me dijera que no en la cara pero solo bajó la mirada llena de vergüenza rompiendo mi corazón en miles de pedazos y solo lo golpee lo más que pude hasta que mis brazos se entumecieron.
-¿Cómo pudiste hacerlo?.
-Yo, no es como lo piensas- me agarro fuertemente de la muñeca antes de que empezara a correr de nuevo.
-¡yo no la viole!, grito. Nunca lo haría por que la amaba, confeso también llorando, -yo amaba a Daphne.
-¡Eres un enfermo, era tu hermana!- escupí con indignación.
-¡Suficiente!- intervino Javier saliendo del pasillo. Ya pusieron a Laura de los nervios. ¡Cállense los dos, no permitiré más alboroto en esta casa!- se acercó a nosotros, note unas grandes venas visibles en su frente, aquella cara lucia peligrosa y demoniaca por culpa de su furia.
-Yo no la viole- jadeo aun Valentine.
-¡Cálmate y compórtate como un hombre!. Yo sabía que esto no resultaría nada bien, dijo para sí mismo, fue un error que trajeras a Heaven a casa. Mira cómo se puso Gabe- me dedico una mirada asesina, ahora no era la chica que lo sacaba de sus problemas, me había convertido en la manzana de la discordia entre los hermanos.
- ¡Será mejor que esta noche no duermas aquí Heaven!- dijo prácticamente echándome- ¿a dónde iría a esta hora y con la camisa destrozada? ¿quién podía acogerme? no tenía más familia y mis abuelos estaban muy lejos. De nuevo me sentía en un hueco oscuro, mi felicidad se fue tan rápido como llego.
Tan pronto como se fue con Valentine un auto rustico se paró frente a la casa. La abuela Miriam bajo con un suéter grueso, lucia seria y algo molesta por la interrupción, pero cuando me vio con el rostro hinchado de tanto llorar se suavizo un poco y me dio un abrazo frio.
Me dijo que subiera al auto y entro para hablar con Javier unos minutos. Entro al carro y dio marcha por un camino fangoso muy lejos de ahí hasta una casa rural y sencilla que tenía dos faroles en la entrada.
-Ven por aquí querida, no quiero que te congeles.- Y me llevo hacia una habitación pequeña con solo una cama vacía, -será mejor que pases la noche aquí. Siento no poder ser de mucha ayuda, pero creo que necesitas estar sola un rato, y cerró la puerta equivocándose, yo necesitaba un hombro, una mano amiga con quien poder desahogarme. Un montón de nubarrones taparon mi luz y me aislaron del mundo, de aquella familia que empezaba a considerar mía. Seguí gimoteando hasta quedarme dormida, quizás esta noche sea la última que pase bajo un techo, no importaba si corría peligro por culpa de mi madre, pero tampoco podía quedarme más ahí.
El sol interrumpió mi sueño. Me dolía el cuerpo entero y me miro aquellos hematomas frente al espejo. Todo era real, seguía la confesión y las palabras de Valentine en mi cabeza. Me abrazo a mí misma en busca de consuelo, pero no sirve, el dolor lo llevo muy arraigado y nada podía apaciguarlo. Vi mi maleta a un lado de la cama, no habían perdido el tiempo de echarme de esa casa, ahora estaba sola y desamparada.
Hurgué y encontré una camisa manga larga y me a puse. Agarre mis pertenencias y baje lo más callado que pude para no tener que oír sermones o culpas por lo sucedido, pero Javier estaba junto a Miriam y Paul en la sala mirándome fijamente como si de sus ojos salieran dagas que amenazaban con atravesarme.
- ¿Te ibas sin despedirte?-alzo su ceja.
-No quería ser una mal agradecida, pero tenía que hacerlo- digo con un poco de dignidad.
-No tienes que hacerlo, Heaven-Paul intervino dulcemente, - he hablado con Javier y no hay problemas que te quedes con nosotros ¿no es cierto Miriam?
-Sí, puedes quedarte el tiempo que quieras pequeña- y se levantó para servir cafe.
-Sabemos que eso no puede ser, no nos hagamos los tontos- baje poco a poco los escalones y me enfrente a Javier quien lucía serio y molesto.
-Es la hora de que los dos hablemos, Heaven- miro a Paul y el señor nos dejó a solas.
- no deseo que te vayas pensando mal de nosotros y menos con la impresión de que te hemos corrido, no señor.
-Mis maletas aparecieron junto a la
cama ¿quieres que no crea que me corriste?.
-No, solo hice lo mejor para mi familia, siempre lo hago y lo volvería hacer. Sabes, nunca pensé que Gabe pudiera haberse encariñado contigo de esa forma, al fin llegaste tú y mostro interés en algo luego del suicido de Daphne-confeso con amargura, pero de forma calmada. -Hace muchos años él la encontró divagando en los bosques, apenas tenía 8 años y ella 10, la llevo a casa y mis padres se encariñaron con esa niña. Todos estaban felices pues al fin podrían tener la hija que les fue negada. Los tres siempre tratamos de ser los mejores hermanos para ella, le enseñamos el futbol, combate, armas, todo lo que tiene que ver con nuestro mundo para hacerla sentirse en casa, hasta que con los años fue creciendo y volviéndose muy hermosa, pero también algo misteriosas. Su único confesor era Gabe, los dos estaban hechos uno para el otro, su compenetración era tan fuerte que parecían gemelos. En los inicios de la adolescencia Valentine empezó a fijarse en los cambios de ella y sus ojos de hermanos se esfumaron, no lo culpo de enamorarse de ella, ambos lo mantuvieron a escondidas, pero cuando se enteró Gabe quedo muy destrozado, se sentía traicionado por sus hermanos, aunque no dijo nada, Daphne hizo prometerlo. Luego de aquello un grupo de chicos vino al pueblo y entablaron una amistad con ella y Gabe llevándolos a cultos misteriosos en donde invocaban a demonios para hacerle peticiones a través de sacrificios.
Ellos sabían la previa experiencias de los chicos y con artimañas lo envolvieron haciéndole creer que todo aquello era divertido y sano, pero no lo era. Los pactos con demonios son cosas serias y ella quería ser fuerte y poderosa como nosotros, naturalmente no podía porque no tenía nuestra sangre, ella deseaba ser capaz de controlar y aniquilar aquellas escorias, fue por eso que pacto con uno de ellos intentando sacrificar a Gabe pues ese era el trato. Valentine llego a tiempo y salvo la situación, se enfrentó contra ese culto y antes de que se llevarán el alma de Gabe dio la suya a cambio. Lo cual provoco que dentro de él fuese sellado una criatura abominable. Daphne enloquecida no lo soporto y se colgó en un árbol, cuando-acabo un tic nervioso movió mi parpado derecho unos momentos, pero se detuvo.
No sabía si creer esa historia o no. Solo calle esperando a que continuara y dijera algo mas y lo hizo luego de estudiarme, -Gabe luego de despertar de su estado de coma culpo a Valentine por la muerte de ella. Poco después mis padres murieron en un accidente de tránsito, pero Gabe se lo adjudica a su hermano, dejando a una familia destrozada y todo por culpa de una chica. Créeme, si yo hubiese sabido esto me hubiera opuesto a su adopción. Daphne solo fue una manzana podrida, una ingrata malagradecida que interrumpió nuestra armonía familiar y no sabes cuánto me alegro que hubiera muerto.
- ¿Me imagino que quieres también lo mismo para mí?- me arriesgué a decir y el soltó una risa fuerte e irónica.
-No es para tanto. Te estoy agradecido, bueno casi por los cambios que tuvo Gabe. No sé si sabias, pero luego de aquello él toma medicinas por su estado, sufre de esquizofrenia y al no tomar sus medicinas enloqueció. Me dijo que lo hizo porque creía que tú eras el mejor remedio para ello, no sabía en cuanto se equivocaba- suspiro- Pero, en fin, sé que no tienes la culpa de todo, no voy a echarte como una incordiadora, no señor- saco dentro de su chaqueta un sobre gordo, -ten, es para ti, con esto te podrás establecer en un buen lugar, lejos de mi familia, no quiero que te contactes con Gabe o Valentine, olvídate de los Vondeburg para siempre, es mejor por nuestra paz mental- y lanzo el dinero con desdén repugnándome por completo.
Sentía tanta rabia que podía haberlo matado si tuviera las fuerzas y solo seguí de largo ignorando su expresión de triunfo.
-No quiero tu dinero Javier, desapareceré pero no porque tú lo digas, podrás ser el jefe de ellos pero no el mío- finalice reteniendo mis lágrimas y erguí mi cabeza con dignidad. No permitiría que me viera derrotada, aunque por dentro sangra salvajemente.
Sin un peso en el bolsillo y con el rabo entre las piernas emprendo un largo camino por el largo sendero sin dejar de pensar en Valentine y las promesas que no se cumplieron. Luego de conocer la felicidad de nuevo esta me era arrebatada fácilmente, nada podía ser más complicado mi vida.
De que servía ser adinerada, tener talento y un amor puro si al final todo acaba desmoronándose como los castillos de arena.
No llore, no porque no quería hacerlo, mis lágrimas de verdad se habían secado y eso no solo elevo mi angustia y mis miedos, me estaba convirtiendo en una especie de piedra por culpa de las desgracias que afectaban mis días. Como deseaba tener a mi padre, a Candy a mi lado, ellos me habrían consolado, pero puede ser que por aquello yo siempre estuviera propensa a las calamidades, recibí tanto amor y viví sumergida en la felicidad por tanto tiempo que nadie se preocupó en mostrarme los amargos caminos de la vida.
Con una mano en el corazón y la otra sosteniendo mi cabeza no dejaba de pensar que sería de mi vida, a donde iba a parar ahora que no tenía a nadie que me protegiera.
-¡Heaven!, ¡Heaven!- Aura grito desde su pequeño carro de Hello Kitty, - por favor detente, toca su claxon un par de veces y lo hago.
-No daré marcha atrás, Aura, yo tengo que tener respeto por mí misma y no estaré en un lugar donde no me quieren.
-Yo no quiero que te vayas, eres mi única amiga-baja del auto y lo rodea rápidamente.
-Por favor, no lo hagas difícil, sabes que debo irme-hable dulcemente, ella no tenía la culpa de mi rabia y decepción.
-Te extrañare, todos lo haremos, sus lágrimas cristalinas brillaban en aquel pequeño rostro de porcelana francesa tan delicado y hermoso que ni siquiera ella lo notaba. –Ten, me entrega una carta y un sobre no tan grueso como el de Javier, -esto es de parte de Ulises y mía. Ambos estamos afligidos por lo que paso y protestamos por lo que hizo Javier, aunque nadie nos escucha, somos solo puntos negros en esa casa.
- ¿Qué es esto?, reviso rápidamente y veo dinero y una nota del pequeño, -no tienen que hacerlo.
-Sí, lo queremos hacer, por favor que tu orgullo no lo impida, sabes que lo necesitas, no te dejaremos desamparada, eres especial para nosotros, incluso Laura puso algo también, no sabes cómo se deprimió cuando se enteró de tu partida.
-Y, él. No aguante la tentación, quería saber de Valentine, desde el fondo de mi corazón deseaba que también hubiera salido corriendo a buscarme, pero no estaba por ningún lado.
-No lo he visto, no sabemos nada sobre él, anoche después que te fuiste salió a buscarte y no ha regresado y Gabe, ese...- cerro sus puños e inflo sus mejillas -es un maldito, lo escuche reírse luego de que te fuiste, él lo ha planeado todo, no tiene perdón.
-Al menos sé que por mi culpa no sufrió de sus delicados ataques-me mofe secamente. Hubo un silencio extraño entre las dos, pero no pude con él y le di un gran abrazo -gracias por ser mi amiga, tu eres la primera que ha sido verdadera-Aura estallo en llanto, pero no me dio la cara, busco secarse las lágrimas, aunque cada vez se duplicaban y se despidió con la mano.
-Llámame, ahí está mi número de teléfono. No quiero perder contacto contigo, necesito saber que estas bien. -Por cierto, busco en su asiento una daga del tamaño de la palma de mi mano, era de plata lustrosa y su empuñadura estaba hecha de rosa negra con piedrecillas rojas y verdes que decoraban en forma de espiral. –Laura se la robo a Javier, es de cazadores, se el peligro que corres, pero al menos tendrás algo de protección, recuerda empuñarla en el corazón. Respiro profundo para no llorar y me acompaño a subir al autobús, hacia la una ciudad cualquiera. Intenté mirar atrás aquellas calles y su gente, pero no lo hice, presentí que era de mala suerte y de verdad no tenía el corazón para verla si Valentine no corría hacia mí.
Tome asiento lejos de todos los murmullos y cerré mis ojos esperando a que todo acabe pues, tome una decisión que cambiara por completo mi vida para siempre.