Chapter 20: Nevado

Poco a poco las semanas iban pasando rápidamente, me divertía mucho estar todo el tiempo con Aura y Ulises, cree lazos tan arraigados que nos sentíamos hermanos de diferentes madres. Naturalmente el niño siempre con un toque de inocencia me entregaba dibujos con los sueños de mi anterior noche, siempre adivinaba de una u otra forma todo lo que pasaba en mi cabeza y lo plasmaba artísticamente, casi todos los retratos eran de Lilliam y Donald, ambos simulando ser bestias temibles que me encerraban en un castillo de piedra azul mientras que en la parte de abajo un chico como Valentine me salva, pero era retenido por otros demonios antes de llegar a mí. Siempre aquello me asustaba, temía un poco a su pequeña mente precoz además no me agradaba mucho aquella idea de que yo fuera la rescatada, me hacía sentir muy inútil e indefensa, la realidad me pegaba fuertemente en la cara ¿qué sabía yo sobre matar vampiros?, o peor; ¿podría atreverme a quitarle la vida a ellos?

Creo que lo más irónico de todo era que vivía sumergida en una casa llena de cazadores profesionales, pero no me decían nada, guardaban con recelo todo aquello y no se atrevían a compartirme sus cosas, sé que era una desconocida y aunque quería mostrar interés siempre era ignorada.

Una vez converse sobre eso con aura entre los columpios oxidados. Ambas compartíamos un chocolate caliente y mirábamos a lo que se estaba convirtiendo en una naturaleza muerta por la llegada lenta del invierno. Mi aliento tenía su propio color, era una especie de humo blanco que sobre salía de mi boca y nariz, pero aquel frio que penetraba en mis adentros no nos impido disfrutar de nuestra compañía.

- ¿Por qué casi nunca hablan sobre ser cazadores? siempre escucho a Javier charlar sobre su trabajo en la fábrica y reñir a Valentine por no hacer una cosa que no sea dibujar.

Aura parecía una muñeca inmóvil, con su cabeza torcida recostada en la cadena que hacía de soporte a nuestro asiento.

-Solo es protección. Mi hermana me dijo que no hablan de ellos por miedo de que sean descubierto por sus enemigos, es por eso que tienen una identidad común en este mundo como personas corrientes, aunque en su otro mundo sean fieras. Escuche una vez que los Vondeburg provenían de Europa y toda su vida se han encargado de exterminar demonios, sobre todo vampiros- Sorbió un poco de aquel chocolate- ¿que se sentiría ser una bella vampiresa de la noche y perforar el cuello a los niños inocentes?- pregunto muy excitada sin darse cuenta lo perturbadora que se veía.

-Probablemente si fueras vampiros no pudieras disfrutar del alba- trate de desviar su cadavérica forma de pensar.

-Sí y oliera mal como a cadáveres en descomposición- afirmo con experiencia.

- ¿Ellos nunca te hicieron daño? ¿no quisieron comerte?-pregunto refiriéndose a mi madre y Donald.

-No, creo que me tenían reservada para otros planes, ellos me querían vender a un vampiro.

- ¿Guapo?

-Muy guapo, era realmente hermoso y misterioso. Salomón, lo había olvidado, aquel vampiro de alguna forma sacaba una especie de Heaven que no conocía, como si toda mi fuerza salvaje saliera espontáneamente, pero dentro de mi sabía que era solo por su efecto.

-No me caería nada mal un vampiro guapo. Pero prefiero los hombres lobos, criaturas fieles. Una vez mi abuela me contaba que se enamoró de un chico que cumplía con todas sus características, pero debido a que ella era muy joven sus padres le separaron, cuando ella tuvo edad para regresar se encontró con la noticia que el murió de tristeza por su ausencia. Por cierto, eso me recuerda que tengo que terminar mi nueva melodía, la llamo llantos de luna, me inspire en esa historia.

-Estoy segura que será hermosa, Aura. Tienes mucho talento.

La composición de Aura disipó mis miedos por un momento y me llevo a un lugar lejos de la realidad, era la primera vez que escuchaba a ella interpretar algo tranquilo y hermoso como si la velada de hace días la hubiese llenado de buenos pensamientos, quizás era por ese chico rubio, Adrián, quien no paraba de seguirla de un lado a otro aunque ella solo bajaba la mirada y seguía su camino, como si no existiera pero estaba segura de que era porque no quería ser lastimada, si era lastimada otra vez no podría resistirlo.

El señor Rodríguez desde la sala aplaudió delicadamente su música y suspiro recordando sus tiempos en donde también tomo clases de violín y como todos lo adoraban.

-Eso es sublime, esa chica tiene unos toques mágicos en sus dedos.

-Y eso que no ha escuchado a Heaven- salto Gabe desde el otro lado de la mesa.

- ¿Qué? tu también tocas el chelo.

- ¡Yo!, no. Solía tocar el piano, pero ya no más- dije con amabilidad, pero perforé con mis ojos a ese chico diabólico.

-Oh, me encantaría escucharla algún día, Mozart es mi compositor preferido- y siguió hablándonos sobre la biología y el funcionamiento del sistema nervioso y en que estaba compuesto.

Por alguna razón hoy no me concentre en lo que decía, pues Gabe y yo teníamos una guerra de miradas y malas caras a todas horas, el parecía mofarse de mi por alguna razón lo cual me estaba cansando, su comportamiento era infantil y rustico, ya sé que no era grata para el chico lo cual me entristeció, pues pensé que luego de lo del otro día podríamos ser amigos.

-Buenos mis pupilos, yo los dejo, ya es la hora de partir- tomo su maletín y lo acompañe hasta la salida como todos los días.

Regreso a buscar mis libros para así librarme de Gabe, pero no contaba con lo que iba a preguntar.

- ¿Qué tal besa mi hermano?- pregunto sin apartar la mirada del libro.

-No te incumbe- me acerque para recoger mis libros sin mirarle.

-Bueno, yo creo que si, como tú te metes a mi habitación a espiarme pensé que tenía derecho a preguntarte.

-Ya te dije que lo sentía. Solo pensé que no me habías escuchado y entre a preguntarte lo de la reunión.

-¡Sí!, no lo vuelvas hacer. Odio que invadan mi intimidad- me aseguro- Aunque vi que te interesa el tema de los vampiro, estabas ida con la lectura ¿acaso tiene que ver con tu pasado?

- ¡Sabes que sí, no te hagas el tonto y dime de una vez que es lo que quieres!- le regañe.

- ¡Bien, tranquila!, solo quería ayudar. Sabes yo también soy cazador como todos y se muchas cosas sobre ellos. Los vampiros son criaturas maravillosas y traicioneras.

- ¿Maravillosas? ¿qué tiene de maravilloso chupar sangre y triturar personas?

-Bueno, tu comes carne, así que viene siendo lo mismo.

-¡No!, yo no soy como ellos.

-Lo sé, se te nota. Tu bondad es tu perdición. Deberías despertar de ese mundo. Ya has vivido mucho tiempo dentro de una cúpula de cristal y eso no es bueno. Sobre todo, si te están buscando.

-¿Cómo sabes que me buscan?.

-Escucho cosas, Javier y Valentine son muy descuidados cuando hablan en el despacho. Al parecer tu madre ha pagado una fortuna buscándote para que regreses a casa, pero Donald se ha encargado de pagar mucho más. Deberías aprender cómo defenderte de ellos. Son fuertes, pero tiene sus mañas.

tener el control para él era poder y se sentía grande teniéndome en sus manos.

¿cuál era su juego?

peinó su cabellera suelta y no aparto la mirada de mi por ningún segundo, sus ojos carroñeros esperaban que vacilara en algún momento para devorarme

- ¿qué pasa? ¿por qué tanto silencio?

- ¿Qué fue lo que escuchaste?

-Tranquila, estas a salvo. Nadie sabe quién asesino a Salomón, si eso te asusta, no hay conexión entre tú y Valentine que los traiga a esta dirección, solo te quiero ayudar. Deberías saber cosas básicas si vives en casa de unos cazadores de demonios, no es justo que te quedes como una abuelita tejiendo mientras los hombres hacemos el trabajo ¿quieres ayuda?

su mano se acerco a la mía. Me sentí tentada y acepté, pero con un remordimiento en mi conciencia como si acabara de pactar con el mismo diablo y eso era en lo que se estaba convirtiendo Gabe, su odio y la soledad lo habían vuelto corrupto y disfrutaba con el sufrimiento de los demás.

-Primera lección: los vampiros no creen en el agua bendita y las cruces ordinarias, eso solo es supersticiones tontas creadas por un hombre aliado con ellos.

- ¿Entonces a que le temen?- me acerque como una chiquilla interesada y su rostro brilló con orgullo.

-Al escudo de San Miguel, saco de su hoja un símbolo peculiar con una estrella y una cruz invertida dentro de la boca de un dragón, -el gran guerrero Miguel Arcángel fue el que termino de condenar a Caín y su estirpe, siendo el único que los puede ahuyentar o matar, bueno él y sus espadas.

- ¿Dónde puedo encontrar una?

-Nadie sabe. Él se las deja de herencia a sus hijos o bueno los que eligen servirles. Según cuentan la historia nadie puede tocar esa espada con sus propias manos, deben tener sangre migueliana o estar en un gran peligro para que puedan usarla sin que su brillo te queme, o eso es lo que me conto mi abuela, pero si no tienes esto el sol y el fuego son más que suficiente. Para más información deberías subir a mi habitación y mirar los emblemas y dibujos, hay muchas cosas interesantes que podrían ayudarte.

Sonrío y me acerco abrazarlo para ver cómo reacciona y sorprendentemente no hace nada solo esta inmóvil sin decir nada, -gracias. Claro que dejare que me enseñe todo sobre ellos.

-No tienes porque agradecérmelo, es el deber de un cazador y si Javier o Valentine no desean enseñarte yo si lo hare. Si quieres saber más podemos encontrarnos a la media noche en el patio para que nadie nos interrumpa.

- ¡Hecho!

A las afuera el grito de Ulises nos alertó que corría peligro y ambos corremos rápidamente. El pequeño no dejaba de gritar con el corazón acelerado y señalaba el bosque -esta ahí, tiene sangre. -Ayúdalo Heaven, no dejes que se muera, gritaba llorando. Veo un pequeño rastro de ese líquido rojo que mancho el patio y se detuvo hasta ese cervatillo plateado de ojos rojos que tenía su pata trasera herida, su dolor pudo entrar dentro de mí, ese era el mismo que había huido porque su madre había muerto.

- ¡Gabe, ayúdame!- le grito rasgando mi camisa blanca y vendando la pata para detener el flujo de sangre.

Aquel pobre animalito parecía sufrir con esa enorme herida y tuve una especie de instinto el cual me dijo que le ayudara. El chico lo lleva hacia el patio y lo acomoda en el porche para poder atenderlo. Entre ambos limpiamos la herida viendo como el chiquillo nos mira con recelo miedoso a que le hagamos daños, pero las palabras de Ulises lo iban calmando mientras le hablaba pacientemente y le explicaba lo que le hacíamos y por qué.

- ¿Qué es eso?- Laura pregunto saliendo de la cocina - ¡oh, pobrecillo! buscare el antiséptico. Rápidamente corrió y trajo lo que necesitábamos- ¿se pondrá bien? ¿dónde está su madre?

-No tiene, lamentablemente alguien la asesino-dije recordando a Kenny y Ben.

-Es una verdadera pena, esos deberían estar tras las rejas. Está prohibido cazar en esta temporada del año.

-Él dice que se llama Nevado- Ulises soltó haciendo que el rostro de Gabe se arrugue.

-No Ulises. No le pongas nombres, él no se quedará con nosotros. Una vez que se cure tendrá que marcharse- su tono fue tan condescendiente que no pude reconocerlo, podía quedar una parte noble en ese chico.

-Pero, no tiene a nadie. Su madre ha muerto, empezó a gimotear. -dile mami, dile a tío Gabe que no sea malvado, él está solo y no tiene como valerse por sí mismo- Se aferró a la pierna de ella y empezó a tirar de su jean a media pierna, - ¿por qué tío Gabe es tan malvado?

-Tranquilízate Ulises, tu tío tiene razón, no puede quedarse con nosotros. Tarde o temprano tendrá que ir al bosque.

-Él tiene miedo ¿no pueden entenderlo?- sus sollozos eran tan fuerte que nadie pudo controlarlo hasta que Gabe se paró y con la voz firme le ordeno que callara.

-¡Ya basta Ulises!, compórtate, tienes que ser fuerte o lo pondrás nervioso. Él va a sanar y tendrá fuerzas para vivir solo en el bosque, pero por ahora no deberías asustarlo con tus chillidos ¿entiendes?

-Sí- absorbió sus moquitos con su nariz y ahora solo gimoteaba en susurros.

- ¡Listo!-dije ya finalizando, será mejor que le preparemos algo de comer, debe estar hambriento.

-Me acompañas, agarre la mano del niño y lo lleve a la cocina a prepárale algo de lecho tibia y fresca que se le dio con una mamila improvisada y deje que él se le diera tranquilamente.

-Nevado le gusta mucho y te lo agradece Heaven, también dice que agradece como te preocupaste por su madre el otro día.

-Dile que no tiene porque hacerlo-y me tumbe en el suelo a descansar un momento. Note que Gabe no paraba de espiarme como de costumbre, su hábito ya era para mí muy normal, pero de nuevo me había sorprendido al sentir compasión por ese animalito desamparado y en la forma como le hablo a su sobrino. Podría ser que después de todo su parte humana seguía viva y latente, pero con miedo a resurgir desde la oscuridad.

Durante la cena Ulises no paro de conversar y contar con lujo de detalles como fue que ambos salvamos a un cervatillo albino de la zona, emocionado no paraba de hacer gestos e imitar las expresiones y nuestras voces sacando sonrisas a sus padres y tía, por alguna razón a Valentine le incomodaba que pasara tiempo con su hermano por eso solo cayo y lo observaba como actuaba con energía.

-Nevado está muy bien ahora. Solo esperaremos a que cure y le encontrare un refugio para que pueda vivir en el bosque.

-Eso es impresionante Ulises ¿y tú que hiciste durante todo ese tiempo?- preguntó su papa divertido por las cosas que decía.

-Yo hacía caso a la abuela Miriam- contesto orgulloso.

- ¿Cómo es eso?, Laura se sintió intrigada.

-Ella siempre dice que mejor ayuda quien no estorba y así fue que los ayude- su seriedad e inocencia era tan tierna que todos soltamos pequeñas carcajadas por las locuras que decía.

-Muy sabia la abuela Miriam- finalizo su padre.

-Bueno, voy a retirarme tengo que contarle a nevado un cuento de las buenas noches- y corriendo se marchó.

-Todavía no puedo creer lo que está haciendo ese chico. Sin duda alguna eres muy buena influencia Heaven. No sabes lo que te agradezco que los hayas sacado otra vez de su agujero- dio un mordisco a su pizza sin dejar de mirarme con admiración.

-No deberías darle ese tipo de responsabilidades a Heaven-intervino Valentine-Ella no tiene que encargarse de Gabe, ya no es un niño.

-Sí, pero puede que tener a una amiga de su misma edad le anime a salir y hacer cosas diferentes. Quiero que Gabe salga, actué como tú y yo lo hicimos a los 17 y quien mejor que Heaven para que lo aliente.

-No quiero que ella le aliente hacer nada que ambos hacíamos a nuestra edad, sabes muy bien que no éramos unos santos.

Su rostro se puso duro y entre cerro su cejo molesto por las cosas que decía su hermano mayor colaborando a crear una atmosfera llena de tensiones hasta que Aura abrió la boca por mera coincidencia.

-Yo a los 17 me dedicaba a coleccionar popo de animales, soltó como una bomba sorpresa.

-Podrías dejar que Aura le aliente, dijo el chico deleitándose de la participación de ella.

-Será mejor que recojamos este desastre- interrumpió Laura ya tensa.

-Te ayudo, me ofrecí amablemente para salir del comedor y dejarlos entre sus cosas.