Capitulo XXVI LA ASISTENTE ASISTIDA
En la suite, los productores del programa, golpeaban la puerta, hasta que Miguel, abrió para saber qué pasaba. Entre los productores, había una preciosa joven de 22 años, de hermosos ojos esmeralda, de cabello rubio, largo alisado, y un maravilloso cuerpo, vestida elegantemente, de tez blanca, que al mirar a aquel hombre desnudo, no se inmuto, aunque no dejo de dibujar una sonrisa en su rostro y evito mirar sus partes nobles.
Miguel:- ¿Qué pasa, señores? – les pregunto con mucha tranquilidad
Productor sénior:- Bueno, Miguel, te presentó a tu asistente personal. Ella se llama Cony, y te asistirá en todo lo que necesites, así que eso era todo, ahí se queda ella contigo, buenas noches – miro a los otros tres productores, y se marcharon con unas risas burlescas por la situación vergonzosa en que dejaban a su compañera
Miguel:- Bueno, señorita, entonces pase adelante – inocentemente le dijo a la chica
Cony:- Gracias, Miguel, pero si desea continuar durmiendo, regresaré más tarde – le miraba fijamente a los ojos
Miguel:- No, para nada, creo que ya dormí mucho – y se retiró de la puerta para permitir que ella ingresará
Cony: - don Miguel, podría decirme que…
Miguel:- ¿Don Miguel? – le corregía mientras tomaba una manzana
Cony:- ¿Cómo desearía que le llamara? – se quedo de pie a pocos metros de él
Miguel:- Oiga, señorita, siento como que no le agrado a usted – se sentó en el sofá como si nada
Cony:- ¿Por qué dice eso, señor? – miraba hacia otro lado para evitar observar sus genitales
Miguel:- Porque desde que entro aquí, me habla muy extraño y ni siquiera toma un asiento, o no vuelve a ver ¿Tengo algo raro? -
Cony:- Es que no estoy acostumbrada a conversar con un hombre desnudo – considero que era mejor ser sincera con él
Miguel:- ¿Por eso actúa así toda extraña, solo por qué no está acostumbrada a conversar con un hombre que esta sin ropa? – sonreía por lo que considero una confusión
Cony:- Si, señor – y comenzó a caminar de un lado a otro frente a él, para controlar sus nervios
Miguel:- Bueno, eso tiene remedio – se levanto
Cony:- ¿Le traigo su ropa? – espero la respuesta de él
Miguel:- No, yo no dije eso – y se paro frente a ella – si realmente quiere sentirse más cómoda frente a mí, entonces, quítese la ropa y los dos estaremos a mano ¿no? – siguió masticando la manzana
Cony:- ¿Perdón? – se sorprendió ante aquella sugerencia
Miguel:- Esta perdonada mujer. Mire déjeme ayudarla – y comenzó a desabotonar su blusa, pero ella indignada, le aparto sus manos y se dirigió a la puerta muy molesta, y al abrir la misma, no dio un paso más. Dejo salir una bocanada de aire y lentamente cerró la puerta, y viró para mirar a Miguel, pero éste ya no estaba
Cony:- ¿Miguel? – comenzó a buscarlo, y éste de pronto salió con una pantaloneta
Miguel:- Bueno, ya me vestí para que no se sienta tan mal – y se sentó sobre la mesa de madera y puso sus pies sobre una de las sillas
Cony:- No, Miguel, no debió hacer eso – le dijo avergonzada
Miguel:- Pero era obvio que a usted no le gustaba que estuviera sin ropa
Cony:- Bueno, si, digo no, lo que quiero decir Miguel, es que estoy aquí para asistirlo no para decirle lo que debe hacer o no. Si usted quiere estar desnudo, pues hágalo
Miguel:- ¿Por qué tanto le afecta que este desnudo, señorita? – le miro con una aire de tranquilidad
Cony: - No lo sé, Miguel, es algo que aquí no es bien visto
Miguel:- ¿Y para usted?
Cony:- Realmente creo que me comporte como una niña, discúlpeme Miguel
Miguel:- ¿Disculparla porque dijo lo que realmente sentía? – Se bajo de la mesa – realmente no tengo que disculpar nada, señorita, si usted se siente mal por mirar al cuerpo de un hombre
Cony:- No, realmente eso no me hace sentir mal para nada. Es solo que no lo esperaba…- miro hacia la sala - …que usted quisiera desvestirme
Miguel:- Es que sentí que estaba siendo desconsiderado con usted – la confronto cara a cara - Yo estaba bien cómodo aquí comiendo y gozando, y usted, ahí de pie frente a mí, toda incomoda con todo ese montón de ropaje, pues, solo quise ayudarla a sentirse igual a como me encontraba
Cony, sonrió ante aquella increíble explicación tan ingenua, pero que del todo le pareció fuera una falsedad, pues al mirar a los ojos del hombre, se dio cuenta que él estaba siendo sincero y convincente, pero que en boca de otro hombre, simplemente significaría una burda justificación para quitarle la ropa a una mujer. Así, que ella, se quito la blusa y quedo en sostén, y luego lentamente mirando al hombre, se bajo la falda corta y en bikini, trato de taparse un poco, pero Miguel, le invito a sentarse en uno de los sofás.
Miguel:- ¿Mucho mejor? – le preguntó mientras le ofrecía una copa de vino
Cony:- Pues, si, me siento un poco extraña estar sin ropa frente a usted, pero no sé, por alguna razón, me siento tranquila a su lado
Miguel:- Eso es porque está más cómoda sin tanto ropaje- y siguió comiendo las uvas – si desea comer sírvase lo que quiera
Cony:- No gracias, Miguel, así estoy bien – y bebió un poco del vino
Miguel:- Bueno, ¿Y qué puedo hacer por usted?
Cony:- No, Miguel, soy yo quien vengo a ayudarle en lo que usted necesite
Miguel:- ¿En serio? – Se sorprendió ante tal afirmación – ¿Y qué puedo necesitar de usted?
Cony:- La idea del señor Witzmore, es que usted se sienta lo más cómodo posible
Miguel:- Y lo estoy, señorita – y se volvió a quitar la pantaloneta, tirándola a un lado del sofá
Cony:- Ya veo – volvió a servirse vino – por favor llámeme Cony. ¿Esta seguro que usted no necesita nada por el momento?
Miguel:- Déjeme pensar – fijaba su vista a un sector – pues no, no necesito nada – y luego la miro – tal vez un poco de sexo
Cony:- Lo siento, Miguel, pero no puedo hacer eso – se levanto nuevamente indignada por la respuesta
Miguel:- Entonces, no puede ayudarme en nada, Cony, así es mejor que se vaya
Cony, cambió su semblante ante aquella invitación a marcharse. Por un momento, en su mente pasaron las imágenes, de su familia en un pequeño pueblo muy lejos de la ciudad, donde ella la menor de tres mujeres, había logrado graduarse de una universidad en administración de empresas, y por ser mujer, le fue difícil conseguir un trabajo, hasta que llego la oportunidad de ser asistente de un importante ejecutivo en una filial de las empresas Witzmore. Nadie deseaba convertirse en la “niñera” del isleño, así que tomaron del final de los expedientes el nombre de ella, y ahora, ella estaba contra la espada y la pared, entre demostrar que podía con el cargo, o regresar nuevamente al sótano del edificio como archivista, trabajo que llevaba dos años, desde que se negó a tener sexo con el ejecutivo.
Cony:- No hay problema, Miguel – su voz era sumisa, pero tampoco deseaba que aquel detectara que estaba siendo forzada a cumplir su requerimiento, así que cambió su tono a algo más tranquilo y sensual – estoy dispuesta a ayudarle en todo lo que usted desee
Miguel:- ¡Qué bien! – Dijo como en tono sarcástico – pero lo único que necesito es sexo, Cony, nada más
Cony:- Lo sé, lo sé- deseaba darse valor – pero creo que necesitamos primero darnos un baño caliente ¿No lo cree?
Miguel:- Bueno, no creo necesitarlo, pero es usted quien sabe más de esto que yo, porque dice que a eso se dedica, a ayudar a otros ¿no?
Cony:- Algo así, Miguel
Ella, preparo la tina, hasta dejar caer agua caliente y luego fría, hasta el nivel necesario, y luego con gel, lleno de burbujas la misma. Tomo la mano de Miguel, y le ayudo a sentarse en la tina. Miguel, se sintió bien al sentarse y sentir la calidad temperatura del agua que cubría su cuerpo. Luego, ella, se desprendió de su ropa interior, y entro a la tina, sentándose al otro extremo, forzando una sonrisa.
Miguel:- ¿Qué hacemos aquí? – preguntó con cierta duda de que hacían algo encaminado a lo que él deseaba
Cony, se levanto para tomar un paste, sobre un estante de vidrio y luego se volvió a sentar, procediendo a restregar los pies, primero, luego la pierna y el abdomen de él. Luego, el pecho, el cuello y las orejas, y estando frente a su rostro, lo besó en los labios muy tiernamente. Él, la tomo de los hombros, y la aparto de él. Ella, se sintió extrañada.
Miguel:- Debo informarte que ya tengo mujer – sus ojos reflejaban seriedad
Cony:- No entiendo, Miguel
Miguel:- Si usted me besa, es mi obligación, informarle que ya tengo mujer, porque si usted continua, no tengo luego ninguna obligación con usted ¿entiende mujer? – quiso asegurarse que ella tuviera conocimiento que lo que ocurriera era por su voluntad y no buscando un compromiso
Cony:- ¡oh, sí claro! – parecía que ella comprendía que Miguel, no deseaba una relación seria con ella y menos sentirse utilizada por él – pero yo no pensaba que usted y yo, bueno, usted sabe
Miguel:- Solo quiero que lo sepa, Cony, es todo – y luego cerró los ojos
Cony, estaba confundida, pues no sabía si en realidad Miguel, deseaba continuar con ella, o aquello era una forma de no sentirse culpable por lo que estaba a punto de suceder. Ella, lo terminó de limpiar, y luego, ella salió de la tina y se puso una bata, y se dirigió al jacuzzi y ahí se quedo sentada dentro de las burbujas. Al rato, llego Miguel, y entro junto a ella. Ambos se miraron, y ella, sentía una fuerte atracción hacia él, que lo tomo cálidamente del rostro y lo beso, y él correspondió besándola. Ella, jamás se había sentido de esa forma. Todo su cuerpo vibraba ante aquellos cálidos besos de los labios del isleño. Mantuvo sus ojos cerrados y su mente en blanco, y se dejo llevar por aquellas emociones que corrían por todo su cuerpo. Él, aún no la acariciaba ni realizaba ningún movimiento que ella esperaba ocurriera, como le dictaba la experiencia con sus dos únicos romances a lo largo de su juventud. Pero eso no importaba, porque ella, sintió que no era necesario que la ternura, a veces, y luego la energía de los besos, le hacían suspirar constantemente, y le hacían latir su corazón aceleradamente.
Fueron sus manos quienes buscaban los pechos de él, el abdomen bien construido y los brazos fuertes que le hicieron sensibilizarse completamente. Ella, salió del jacuzzi, y tomo la mano derecha de Miguel, y lo condujo hasta el dormitorio principal y ahí ella le jalo para que él se colocara encima de su cuerpo, y los besos se reanudaron con mayor vigorosidad que antes. Su cuerpo subió de temperatura y ambos sudaban por los movimientos acelerados. Ella, estaba deseosa y muy ardiente. Y no podía creer que las cosas hubieran subido de tono, a tal extremo que ella dejo caer su cabeza hacia atrás, dejándole a él, su cuello a su entera disposición, que le acarició con sus labios, llenándole de ternura y cariño. Ella, de la emoción, mordía sus labios, y de repente, unas lágrimas salían de sus ojos, de la dulce sensación que brotaban de cada centímetro de su piel, dejando luego salir pequeños gemidos, momentos en que los brazos de él la rodeaban y sus manos acariciaban su espalda.
La oscuridad del dormitorio no podían permitir observar lo que ocurría en la cama, pero el vapor en los ventanales, eran signos inequívocos de la alta temperatura que mezclado con el bajo ambiente acondicionado de la zona, competían por no enfriar el fuego incesante entre los dos cuerpos. Miguel, introdujo su pierna derecha entre las piernas de Cony, y en movimientos laterales zigzagueantes, ella, dejo escapar gemidos más ahogados y largos, que marcaban el desarrollo de una explosión orgásmica sobre natural, que invitaba a continuar durante el resto de la noche. De pronto, el teléfono comenzó a sonar alocadamente. Ella, con todo el dolor de su alma, se aparto de Miguel, para atender el teléfono y con voz entre cortada preguntó quien llamaba. Al escuchar a su jefe inmediato, quien le solicitaba bajara junto a Miguel, para unas entrevistas, se limito a responder que sería en forma inmediata.
Ella, ayudo a Miguel, a escoger una ropa apropiada para la reunión, aunque Miguel, se rehusaba a tanto ropaje, ella lo convenció, explicándole incluso que debía decir y que no. Luego, ella se vistió, sonriendo ante el espejo del baño, por lo que había sucedido, y luego acompaño a Miguel, al ascensor.
Cony:- Miguel, quiero decirte que lo que paso antes entre nosotros, no saldrá de mi para no perjudicar tu relación con tu mujer
Miguel:- ¿Por qué, Cony? – no entendía a que se debía su discreción
Cony:- Bueno, solo quería que supiera que no diré nada, es todo – se sintió extraña al haber mencionado lo que consideraba era una forma de tranquilizar a Miguel, sobre cualquier preocupación al respecto
Miguel:- Mira, Cony, soy un hombre libre, no tengo que justificar mis acciones, pero si tú no lo eres, entonces…
Cony:- No, nada de eso, yo también soy una mujer libre – repuso inmediatamente
Miguel:- Entonces no hay nada que se deba callar, si te preguntan o me preguntan, ambos somos personas libres que hacemos lo que queramos por nuestra propia voluntad
Cony:- Pero, su mujer tal vez….
Miguel:- Por algo es mi mujer, Cony, porque ella sabe quién soy y yo sé quien es ella, si no, entonces nada entre nosotros significaría algo especial ¿comprendes?
La puerta del ascensor se abrió, sin permitir a Cony, entender mejor aquello que Miguel, le decía, así que simplemente sonrió a la muchedumbre que los estaban esperando. Todo el mundo quería tener información sobre los jugadores. En las afueras del hotel, muchas jóvenes gritaban el nombre de Miguel, con pancartas y sonidos ruidosos, exigiendo que él apareciera. Por todos lados se podían escuchar cosas buenas y malas sobre él, pero al final, él era la noticia del momento.
Periodista #1:- ¿En realidad usted viene de una isla perdida en el mar?
Miguel:- Perdida no está, señor, porque vivo en ella y cuando quiera voy y vengo de allá pa´ca – todos celebraron la respuesta del hombre
Periodista #2: -¿Desde cuándo vive en esa isla? Le pregunto eso porque muchos han afirmado que usted es parte de un truco publicitario
Miguel:- No entiendo su pregunta señor, pero le diré que esta es mi primera visita en la ciudad, antes de eso, no había salido de la isla
Periodista #3:- ¿Quiere decir que usted salió de la isla, solo para estar en el Decatlón?
Miguel:- ¿El Decatlón? ¿Qué es eso? – volvió a mirar a Cony – yo vine a la ciudad en busca de una mujer
Todos los periodistas se volvieron a ver, ante tan curiosa respuesta.
Periodista #1:- ¿O sea que vino a la ciudad por una mujer?
Miguel:- Así es – fue la respuesta
Periodista #3:- ¿No hay mujeres en su isla? – con una risa burlesca
Miguel:- Así es, hay muchas
Periodista #2:- ¿Pero para usted es mejor las mujeres de la ciudad?
Miguel:- Ella es fabulosa – señalando a Cony, quien se puso colorada – y sus manos y labios son aún mejores
Todas las cámaras de televisión se dirigieron hacia Cony, y los reporteros, con sus flashes, iluminaban el rostro de la joven.
Periodista #1:- ¿Ella es la mujer ideal para usted? – fue la pregunta obligada para el morbo amarillista de los noticieros
Miguel:- Bueno, primero debería consultar con mi Luna
Periodista #3:- ¿Es astrónomo? ¿También consulta con las estrellas? – desconocían que Luna, era el nombre de su mujer
Miguel:- No les entiendo, señores, pero les diré que si Luna, me permite que Cony, vaya con nosotros al nido, entonces, ella será parte de mi familia
El señor Witzmore, no podía creer que una integrante de su personal de producción, estuviera involucrado sentimentalmente con uno de los participantes, pero al mismo tiempo, era la justificación que requería para descalificar a Miguel, de la competencia sin tener que devolver las apuestas ni tampoco tener el riesgo de perder su inversión. Sus ojos destellaban satisfacción ante el mejor regalo de su vida, así que espero a que la entrevista finalizara para luego llamar nuevamente a los medios a una rueda de prensa, junto con sus abogados. Mientras, Tomás, se reunió con Miguel y Fernando, mientras Eduardo y Alejandro, eran los menos entrevistados.
Tomás:- ¿Oye, dormistes con esa hermosura de mujer? – no podía creer que hubiera revelado tal información a los medios de comunicación
Miguel:- No, Tomás, no nos dormimos, no teníamos sueño, simplemente nos besamos y abrazamos
Tomás:- Es lo mismo, hombre ¡Qué suertudo eres!
Miguel:- ¿Por qué?
Tomás:- Esa mujer es un bombón para cualquier hombre. Desde que la vi junto a ti, no me la he podido quitar de mi mente
Miguel:- Quiere decir que tienes el “relámpago”
Tomás:- ¿El qué? – Quedo mirándolo y haciendo analogía de sus palabras, se percato que trataba de decirle – ah, ya comprendo, ¿Crees que estoy enamorado de ella?
Miguel:- Porque no vas allá donde ella, y le dices lo que me has dicho – y se fue a tomar un vaso con agua de tamarindo que estaba sobre la mesa de las viandas
Tomás:- ¿Irle a decir que me gusta? ¿Así por así? – lo siguió
Miguel:- ¿Qué es lo difícil? Solo camina hacia donde ella esta y le dices lo que me dijistes y es todo, Tomás
Tomás:- No me atrevo, tengo temor a que me rechace
Miguel:- ¿Tienes temor a algo que aún no ocurre? – lo miro mientras olía el contenido del vaso
Tomás:- Es fácil para ti decirlo, porque parece que ser de una pequeña Isla, te llena de algún tipo de encanto ¿Pero yo? – se miró asimismo
Miguel:- Si lloviera dentro de este lugar ¿Cuántos se mojarían? – y luego bebió hasta acabar el agua de tamarindo
Tomás:- Pues todos nos mojaríamos, claro
Miguel:- ¿Entonces, que yo sea de una pequeña Isla, no me hace nada especial, e igual me mojaría, no? – volvió a tomar otro vaso con agua de tamarindo
Tomás:- Bien, entiendo tu punto, todos somos iguales – volvió a ver a Cony, que sonreía afablemente mientras miraba hacia donde él y Miguel, estaban
Miguel:- Si hoy tu no vas a donde ella y le dices lo que sientes, mañana te lamentaras, pues otro si lo ira a hacer, sin pensarlo – tomo una pequeña porción de pastel – Es lo mismo que esta cosa en mi mano. No sabía a qué sabe ni que hay dentro de él, pero solo basto tomarlo con mi mano y decidir que esta delicioso y que me encanta. No, me quede mirándolo y…
En eso, Tomás, con gran decisión se alejo de Miguel, y se dirigió hasta donde estaba Cony, y sin mayor explicación, le dijo que ella le gustaba, y que deseaba conocerla mejor, por lo que le invitaba a salir. Cony, miró a Miguel, y éste le cerró los ojos lentamente, indicándole que ella era una mujer libre para tomar sus propias decisiones. Cony, le contestó que estaría encantada de salir con él.