Capítulo 28

—¡Ya basta, Odiel! —Jing espetó ofendido por las palabras del mestizo—. ¿Cómo te atreves a venir a ofender a mi hijo en mi propia casa?

—Como guardián, debiste criar mejor a tus hijos. —Odiel atacó con una sonrisa irónica—. Se supone que ustedes dos le explicarían el uso de las joyas y las responsabilidades que tienen como familia de guardianes.

—Hemos hecho todo lo que tú y el maestro Chan nos han pedido; hemos organizado las enseñanzas para los futuros guardianes y criado a nuestros hijos bajo los principios que ustedes nos inculcaron. —Leela lo confrontó tratando de no perder la compostura—. No entiendo a qué se debe todo esto, Odiel. ¿Podrías explicarnos?

—Quien debe explicarles lo que hizo en la Tierra, es su querido hijo. Vamos, Lían —se dirigió al chico con sorna—. ¡Cuéntales lo que hiciste!

Jing y Leela examinaban al rizado a la expectativa.

Lían respiró profundo cuando Odiel lo soltó para que él le explicara lo que sucedió. Él los miró por unos segundos y el nerviosismo era notorio.

—Yo... —Suspiró y sus ojos se cristalizaron—. Yo puse mi joya sobre Diana...

—¡Qué! —Leela y Jing gritaron al unísono.

—En la Tierra, teníamos enemigos que buscaban el Zafiro azul para transportar el mundo Crush de vuelta y conquistar Lucero Verde. A Diana la atacó una Sapria y le hizo algo... no sé qué, pero ella estaba mal...

—¡Ve al punto! —Odiel gritó perdiendo la paciencia.

—Alguien me dijo que le pusiera la cadena a Diana y ya no estaría mal, entonces...

—¡Se la pusiste! —Leela espetó con desesperación—. ¡¿Cómo pudiste?!

—Lo siento, estaba desesperado...

—No me entendiste, Lían. —Leela replicó—. ¿Cómo lograste ponérsela? La cadena no se separa si no encuentras a tu complemento, no solo sucede con el guardián, sucede con todos los que usan la joya. No es algo que hagas a la ligera.

Lían la miró desorbitado, siempre creyó que él podía ponerla a quien quisiera.

—La explicación es muy simple —Jing intervino—, Lían está enamorado de la hija de Dimitri. Es algo obvio, desde que llegó actúa extraño y está depresivo. Yo ya lo sospechaba, pero nunca me imaginé que su joya se había separado. ¿Cómo no lo notamos?

—Me la he ingeniado. —Lían respondió—. De todas formas, hay que fijarse bien para notarlo.

—¡Pero a mí no me lo puedes ocultar! —Odiel exclamó—. Como maestro guía, me entero sin verte, así como me enteré que ya no eres virgen. Te acostaste con la chica, Lían.

—¡Qué romántico! Mi bebé ya no tiene su sellito. —Leela chilló, ganándose la cara de desconcierto de Jing y la mirada asesina de Odiel.

—¡Romántico! —Odiel sentía que explotaría en cualquier momento—. ¿Llamas romántico a romper las reglas de los guardianes? Se supone que él y su complemento copulan después de su matrimonio, no antes.

—Nosotros nos casamos. —Lían corrigió frunciendo el ceño, le molestaba que su intimidad fuera expuesta de esa manera.

—¡¡Se casaron!! —Jing y Leela gritaron al unísono.

—¿En serio? —Odiel ironizó—. ¿Con cuál nombre, Lían Patrick? Déjame adivinar, oh sí, Andrey Georgiev Angelov.

—No importa el nombre, lo importante es que nos casamos. —Lían replicó.

—¿En qué estabas pensando al casarte con esa niña, Lían? —Jing cuestionó.

—Fue la realidad paralela que se creó. Como todo era falso, yo creí que no tendría ninguna repercusión, incluso pensé que las joyas volverían a juntarse sobre mi cuello cuando fuéramos liberados de ese mundo.

—¿Sabes cuánto tiempo duraron Diana y tú inconsciente en aquel lugar antes de despertar en su realidad paralela? Dos meses para ustedes. Un día para nosotros. Dado que el tiempo fue alterado, esa Sapria lo utilizaba a su manera. Que ustedes cayeran en la tierra fue un accidente causado por el cetro de oro, porque estaba programado para transportar a los Rough a ese mundo. Ellos solo debían robar las lágrimas y regresar a la Tierra para entregarlas a Aurora, pero la montaña se defendió y los iba a transportar fuera de ella, mas no de Lucero Verde. Cuando las piedras dorada y plateada brillaron, sus poderes se conectaron con el cetro y ustedes estuvieron perdidos en una dimensión infinita por dos meses. —Odiel expuso.

—Entonces Aurora aprovechó y utilizó el cetro para crear la realidad paralela y darles la vida de esos chicos, ¿cierto? —Jing dedujo y Odiel asintió.

—Así es —continuó—. Aleksandra, quien en realidad era Penny y Andrey, nombre real Ocus. Lían y Diana vivieron como ellos por ocho meses bajo la ilusión de esa Sapria. Todo fue un plan para tenerlos en sus manos. Como el Zafiro azul se protegió así mismo, ella no pudo obtenerlo, entonces devolvió todo al inicio de forma falsa para que en esa realidad el Zafiro tomara el lugar del cetro como la herencia familiar. Así, ustedes se casaban y obtenían el Zafiro azul y ella se los robaría. Claro, su táctica fue lograr que tú rompieras todas las reglas para tener el control en caso de que su primer plan no funcionara, lo que significa —miró a todos con suspenso—, que está preparando su próximo ataque.

—¿Qué tan grave es esta situación y cuáles serían las posibles soluciones? —Leela preguntó con nerviosismo.

—Pues como Lían llevaba la vida de Andrey, su matrimonio no es válido para la joya, pero al mismo tiempo lo es, porque se casó con su complemento a quien escogió. Sea con el nombre de Andrey u otro, fue Lían quien se casó. El problema es que lo hizo en una realidad paralela, por lo tanto, estaba dividido en dos identidades confundiendo a la joya. Hay algo más peligroso en todo esto. La chica está mezclada con dos personas, lo que significa que Lían se casó con las tres. ¡Un caos total!

—Lo siento. —Lían bajó el rostro arrepentido—. No sabía nada de esto, caí en la trampa de mis enemigos como tonto.

—No solo en la trampa de tus enemigos, caíste en tus propios deseos. ¿Era tan difícil aguantarte? Tú y la chica eran vírgenes, cuando tuvieron relaciones hubo mezcla y pacto de sangre. El asunto es más complicado aún.

—¿Cuál sería la solución? —Leela preguntó con preocupación.

—Pues no tengo idea. —Odiel se cruzó de brazos—. Nunca me había enfrentado a algo como esto, esa Sapria es una arpía astuta. Tendremos que improvisar y seguir investigando, mientras tanto, deben traer a la chiquilla a este mundo, no es seguro que esté tan expuesta.

—¡Qué fácil suena eso! Es hija de Dimitri Pavlosky, él ni loco permitiría que su niña sea transportada a este lugar y mucho menos al lado de Lían; más bien, querrá matar a nuestro hijo por haberse acostado con ella. —Jing replicó.

—Nosotros no estamos para tonterías, este asunto es serio. —Odiel refutó—. Esa muchacha no puede estar lejos de Lían, pues las joyas no deben estar separadas. Además, Lucero Verde es un mundo fácil de acceder y se presta para las ilusiones, esa niña corre peligro. Mientras esté ligada a Lían debe estar a su lado.

Jing y Leela se miraron con desconcierto, mientras que Lían no pudo disimular la sonrisa que se dibujaba en su rostro. Saber que volvería a verla lo llenaba de felicidad.

***

Lucero verde

—¡Lían viene para acá! —Eliana chilló emocionada.

—¡Es en serio! —Dan bufó—. No me digas que todavía te gusta ese presumido. Él ni siquiera sabe que existes.

—¡Deja de decir tonterías! —Su hermana se quejó—. No me gusta Lían, somos primos.

—Sí, claro. Y a mí no me gusta Diana. Además, no son primos de verdad.

—¡Espera! —Diego irrumpió en la conversación—. Acabas de admitir que te gusta Diana. ¡Vaya! Eso no me lo esperaba.

—Hablo en sentido figurado, tontín. Sabes que me gustan todas las mujeres, en especial Diana que está como quiere. ¿Sabes hermanita? —se dirigió a Eliana—. Lían y Diana estuvieron perdidos por ocho meses, a menos que él sea homosexual no se fijaría en ella, los que explicaría el comportamiento raro de mi bombón, no me deja besarla ni que me le pegue mucho —reflexionó poniendo un dedo sobre sus labios.

—No todos los hombres son como tú, Dan. —Su hermana dejó salir un resoplido—. Lían no se fijaría en una chica como Diana, ella es muy común para él. Ni siquiera es hija de guardianes como lo somos nosotros.

—¡Ja! ¿Cuál es la diferencia entre ser hija de guardián o no? Para hacer ciertas cosas no necesitas de un título, pues todas las mujeres poseen lo mismo; si abres la pierna y Diana también, notarás que no hay mucha diferencia y que tienen el mismo uso. —Dan replicó con una sonrisa depravada.

Diego estalló de la risa y Eliana dejó salir un grito, estaba sonrojada y escandalizada por el atrevimiento de su hermano.

—¡Qué indecente! Eres un enfermo sexual que solo piensa en eso. —Su hermana se quejó.

—Y tú una amargada necesitada.

Eliana se fue a su habitación refunfuñando mientras su hermano seguía hablando sus tonterías.

***

Diana estaba sentada sobre un risco, sumida en sus recuerdos sin percatarse de las lágrimas que rodaban por sus mejillas.

—Esto duele tanto, mi amor. Te extraño, Lían. Extraño la vida en la Tierra, hornear pasteles para ti y besar tus lindos labios, cariño.

—¡Diana! —Doel aterrizó cerca de ella y luego se sentó a su lado.

—¿Me seguiste? —Diana reclamó frunciendo el ceño—. ¿Es mucho pedir que me dejen sola?

—Diana, tengo una información que te va a quitar esa amargura. Desde que llegaste estás más insoportable y peleona.

—Déjame sola Doel, no estoy para tus tonterías.

—Créeme que te va a interesar lo que te vine a decir. Sé el motivo de tu temperamento de tía solterona y necesitada.

—¡Vaya! Tú cómo sabes lo de necesitada, no sé qué es lo que te enseñan en la escuela.

El chico soltó una carcajada y ella desarregló su castaño cabello.

—Ya no te gusta Dan. —El chico la confrontó con la mirada—. Te enamoraste del guardián de Destello, el chico por el que Eliana babea. ¡No sé lo que le ven!

—¡Tonto! Lían es el hombre más dulce que he conocido. ¿Cómo lo supiste?

—Es algo obvio. Sé que mi padre lo ha notado, pero se hace, sabes que no le gusta esa familia —respondió. Entonces Diana recordó lo que le había dicho Lían.

—Doel, ¿crees que papá nos oculte algo?

—Sí. Creo que algún evento debió pasar en ese mundo que él se vino para este y no le guste hablar de su pasado. Pero es su decisión, Diana, no debemos meternos en eso. Papá es un buen hombre que nos ha enseñado mucho y nos ha dado una buena vida dentro de sus posibilidades; ama a mamá y la trata muy bien, es un buen ejemplo a seguir. No me importa su pasado, me importa lo que él es y nos ha inculcado.

Diana miró a su hermano con orgullo, a pesar de ser tan joven era muy sabio y maduro. Ella lo abrazó con una sonrisa y llenó su rostro de besos.

—Ya, ya… —La alejó frunciendo el ceño—. Ve a besar a tu novio y déjame tranquilo.

Ella estalló de la risa y le desarregló el cabello.

—No tengo novio y Dan está muy lejos de serlo, ya no siento nada por él —confesó con melancolía al recordar a Lían.

—Te dije que lo sé, estás loca por el príncipe de Destello. Y sobre eso vine a hablarte. —La miró con una sonrisa pícara.

—¿Qué?

—El chico está en este mundo con sus padres y un tipo raro y malhumorado.

—¿L-Lían está aquí? —tartamudeó llena de nerviosismo y sorpresa.

—Fue lo que dije, ¿no?

—¡Debo verlo! —Se paró de golpe.

—¡No tan rápido, loquilla! —Se puso frente a ella.

—Papá no te dejará verlo.

—¿Él sabe que está aquí?

—No creo, pero es cuestión de tiempo para que lo sepa. Estoy pensando arreglar tu encuentro con él.

—¡Eres el mejor hermano del mundo!

—Lo sé, no tienes que gritar en mi oído. Vamos, te llevaré con tu novio.

***

—Me parece bien que Diana retome el oficio. —Dimitri sonrió. La aludida se mantuvo en silencio y se limitó a sonreír, pues ella no era buena mintiéndole a su padre, solo Doel tenía esa extraña capacidad. A decir verdad, él era muy parecido a Dimitri, a diferencia de ella que era más como su madre, claro en personalidad, porque físicamente ella y Dimitri eran como dos gotas de agua.

—Diana y yo haremos el recorrido y terminaremos en la casa de los tíos, hice unos jarrones para ellos.

—Me parece bien. Estoy agradecido con la luciérnaga por haber traído a mi polilla de vuelta. Vayan, pero no se pasen todo el día allí, hay mucho trabajo que hacer aquí.

Los chicos asintieron y se prepararon para marcharse. Ambos pusieron bolsas grandes de tela sobre sus hombros, llenos del arte que se creaba en el taller de los Pavlosky.

Diana se quedó helada cuando su padre la agarró por la muñeca y levantó su mentón cuando ella iba de salida.

—¿Sabes que te amo? Tú, tu madre y Doel son lo más importante que tengo. Eres mi niña, mi primogénita. Todo lo que hago es porque te quiero y necesito protegerte, incluso de mí mismo.

Diana dejó salir dos lágrimas que él limpió con ternura.

—Yo también te amo, papá. Eso nunca cambiará. —Diana se recostó sobre su pecho y él la envolvió con sus brazos.

—Vete ya, solo recuerda mis palabras.

Ella asintió y él le sonrió. Diana salió de la casa junto a su hermano y su padre se quedó observándola hasta que esta desapreció de la entrada.

—Entonces aceptas que se vea con el hijo de tu enemigo. —La voz de su esposa lo sorprendió. Ella lo abrazó desde atrás y él se volteó para mirarla de frente.

—Jing no es mi enemigo. En el pasado fui yo quien le hizo daño y se levantó contra él porque representaba todo lo que yo alguna vez quise ser, pero fue destruido. Siempre envidié su nobleza y lo tildé de debilidad. Me molestaba que fuera más sabio y fuerte que yo, a pesar de que no haya vivido una vida difícil. Era un idiota, yo... actué como un estúpido. Todos tenemos nuestros problemas, la diferencia está en cómo los afrontamos. En cuanto a Diana, me duele que no confíe en mí y no me diga la verdad sobre ese chico, es triste saber que tiene que usar a su hermano para ir a verlo porque cree que no la dejaré. Pero no la culpo, yo me gané su desconfianza. Solo espero que ella algún día entienda las razones de mis actos y pueda volver a confiar en mí. Espero poder ser sincero con mis hijos sobre mi pasado y él porqué finjo rivalidad con la familia Patrick; es solo culpa, vergüenza y temor. No quiero que mis hijos me odien y me vean como el asesino que una vez fui. —Las lágrimas mojaron sus mejillas y su esposa lo refugió entre sus brazos.

***

Después de varios recorridos decidieron ir a casa de sus tíos. El corazón de Diana latía con agitación y sus manos estaban sudorosas. ¿Qué era aquel malestar? Las náuseas le hacían estragos y su respiración era más rápida de lo regular. Ambos se pararon frente a la entrada de las propiedades de los Harrison y se miraron por unos segundos, Diana inhaló y exhaló varias veces y apretó sus puños. Pronto estaría frente a frente al amor de su vida.