Capítulo 26
El frío traspasaba su piel como agujas y la sensación de estar en ningún lado era inquietante. Abrió los ojos cuando sintió tierra firme y miró desorbitada aquel lugar que le daba la impresión de haber visto antes. Se levantó examinando todo a su alrededor con lágrimas acumuladas en sus cuencas. Traspasó el portón blanco y trataba de poner a un lado las hebras que se movían con la fuerte brisa. El cielo teñido de gris anunciaba lluvias y las hojas de los árboles eran movidas por el viento junto al polvo del suelo. Caminó por el solitario lugar que tenía una hilera de árboles, tanto a su derecha como a su izquierda; ella transitaba la calle de concreto sin rumbo fijo. Dejó de ver árboles; verde grama, tumbas blancas con flores, algunas frescas y otras secas, se presentaron en su campo de visión. Una señora vestida de negro lloraba arrodillada sobre un túmulo, Diana se acercó y trató de tocar su hombro, pero su mano la traspasó como si fuera agua o una imagen.
—Andrey, hijo mío... —La mujer sollozaba mientras acariciaba el sepulcro. Diana se agachó y se espantó al leer el nombre de la fachada que usaba Lían en la Tierra, escrito en la tumba.
Diana se apartó exaltada y miró el túmulo de al lado, se acercó y acarició las letras talladas en él. El nombre de Aleksandra Ivanova Andonova se reflejaba allí. Sus manos empezaron a temblar y un dolor en el pecho provocó un llanto desesperado. Diana se levantó con lágrimas en los ojos y su mirada se encontró con Darina.
—Murieron tres años atrás. Leyda; madre de Ocus, quien se hacía llamar Andrey, puesto que obtuvieron un nombre de acuerdo a este lugar, perdió la razón cuando se enteró de la muerte de su hijo. Entonces, entró en un estado de negación y fue fácil para Aurora crear la ilusión de que ella viera a Lían como a Andrey y a ti como Aleksandra. Hacen cinco años ellos viajaron a este planeta huyendo de Aurora, pues ella quería robarles el cetro de oro para transportar al mundo Crush de vuelta a su ubicación original.
—Entonces... —Diana miró a la mujer que sollozaba—. ¿Anastassya es la dueña del cetro de oro?
—Sí. —Darina respondió—. Aurora atacó a la familia junto a los Rough y ellos asesinaron al padre de Aleksandra. Mi madre era cómplice de Aurora y yo nunca quise involucrarme hasta que supe que ella se puso de parte de Anastassya y que corría peligro. Me transporté a la tierra con ayuda de ella y un día dejé de sentirla, estaba preocupada y temía lo peor; pero mi madre me buscó y me dijo que estaba bien y que necesitaba mi ayuda. La ayudé a encontrar a Andrey y a su novia, creyendo que hacía lo correcto, me fui lejos y escuché que Aurora los había asesinado. Temí por mi madre, pero ella me dijo que estaba bien y que desapareciera por un tiempo. Yo viví en la Tierra con una fachada, mi nombre no es Darina.
—Me imagino. —Diana la miró con tristeza y decepción.
—Me llamo Pey y el nombre de mi madre era Lea. Anastassya es Leyda y Georgie se llama Aaron. Me enamoré de Asen y decidí llevar una vida terrícola y tratar de conquistarlo, pero no soy buena en eso. Las Saprias suelen ser muy atrevidas y osadas en el amor, pero yo prefiero hacer las cosas diferentes. Nunca obligaría a Asen a estar conmigo ni usaría trucos baratos de seducción, yo lo amo de verdad —dijo con tristeza.
—¿Por qué me engañaste? —Diana le reclamó con rencor.
—Aurora mató a mi madre y se hizo pasar por ella. Me había dicho que la forma de detener a nuestros enemigos era que tu sangre se mezclara con el cetro de oro, pero fue un estúpido engaño para atraparte. No sé qué ella hizo, pero algo bueno no ha de ser. Diana; creí que hacía lo correcto, de verdad, lo siento.
—¿Qué piensas hacer ahora... Pey?
—Quiero recuperar el broche de mi madre, ayudar a Leyda a recuperar el cetro y evitar que el Zafiro azul llegué a la mano de Aurora. Diana, si ella lo obtiene, todas las lágrimas serán controladas por ella y junto al cetro y el broche, será capaz de romper el bloqueo de los guardianes sobre Crush y transportarlo de vuelta. La paz que nuestros mundos gozan, acabará.
—Debo encontrarme con Lían... —Diana no terminó de hablar cuando un estruendo retumbó en el lugar que se iba difuminando. La joya de ella brilló y la transportó a otro sitio. Era una planicie con verde grama y el sol se mezclaba con las nubes de la tarde. Vio a la chica pelirroja con el chico de cabello negro que había visto en sus visiones y sueños. Ambos corrían con desesperación y él tenía el cetro de oro en las manos. Detrás de ellos los Rough y Aurora los seguían con sus armas. Diana trató de ayudarlos, pero su presencia no causaba efecto, era como si estuviera dentro de una película, donde solo podía ser espectadora. Pronto ellos los alcanzaron y una energía oscura atrapó a la pareja. Andrey luchó y Aleksandra cayó al suelo, el chico le lanzó el cetro y ella lo tomó. Cuando iba a correr, Roy la hirió en el abdomen y esta cayó perdiendo las fuerzas. Andrey gritó y luchó con desesperación, pero Aurora lo hirió de una forma que dejó de respirar para siempre. Diana gritó al ver aquello y cómo la chica fue asesinada también. Aurora tomó el cetro y le echó de la sangre de ella, luego desapareció junto a los Rough.
—¡Nooo! —Diana sollozaba a todo pulmón, pues ella había vivido aquella muerte en sus sueños.
—¡Te encontré! —La voz de Aurora la puso alerta—. Es hora de obtener el Zafiro azul gracias a tu colaboración. —Su risa era insoportable y estruendosa.
***
—¡Me voy a volver loco! —Lían dijo nervioso, sus manos temblaban y su voz era entrecortada—. Ella ya debió haber llegado, Clau. De seguro esa maldita Sapria la tiene, si la pasa algo yo... —Sus ojos se cristalizaron, él pasó sus manos por la cabeza varias veces con desesperación.
—Drake y los demás la están buscando, pero debes calmarte. Pensemos como rastrearla, debe haber una forma.
—Lo intenté con mi joya, pero es como si estuviera en otra dimensión, no la encuentro —se lamentó.
—Aurora debe tenerla, de seguro la usará para chantajearte y debes tener la mente fría, Lían —dijo como advertencia.
—Lo sé, pero no te puedo asegurar nada. Esa loca desgraciada, no entiendo cómo no me di cuenta antes.
—¿Cómo lo supiste? —Clau inquirió con curiosidad.
—El señor Georg... Aaron estaba extraño y eso me hizo analizar ciertas cosas; cuando sacó el Zafiro azul de su escondite empezó a llorar y sus ojos brillaron. Al parecer, la piedra rompió el encantamiento y él recordó. Me contó todo lo que sucedió con Aleksandra y Andrey, y como él se culpaba por ello. Ellos descubrieron que Aurora estaba en este planeta y planeaba algo, fue cuando Aaron decidió saltarse lo del matrimonio y le entregó el cetro a Ocus y a su novia para que lo protegieran.
—Entonces Aurora fue tras ellos y los mató. —Clau añadió.
—Sí. María o Lea —Lían hizo una mueca—, ella luchó contra Aurora, pero como esta tenía el cetro a su favor, la mató y le quitó su broche, que es lo que mantiene el bloqueo de este mundo. Aurora creyó que podía transportar a su esposo solo con el cetro, pero se llevó una gran decepción cuando supo que no y, entonces, encerró a Aaron y Leyda en una dimensión, pues el cetro no le permitía hacerles daño. Ella tiende a tomar la sangre de sus víctimas mujeres para crear ilusiones, se transforma en esa persona para engañar. Eso fue lo que hizo con Lea. Aurora siempre estuvo en nuestra casa y nosotros de ingenuos caímos en su plan. No sé qué logró con que yo le haya dado la joya a Diana, pero algo bueno no ha de ser. Tendré muchos problemas en casa. —Suspiró.
—De esa arpía se puede esperar cualquier cosa. Ella siempre tiene un plan B en caso de que le falle el primero.
—Así es. Temo por Diana, ella le hizo algo y esta incertidumbre va a acabar con mi juicio.
—La amas. —Clau reconoció con tristeza—. Ella va a utilizar eso en tu contra, es más, creo que ya lo ha hecho. Por eso es que sentí peligro en Diana, ella le hizo algo para dañarte. Aurora es capaz de hacer cualquier cosa, ¿por qué no me das el Zafiro azul? No nos podemos arriesgar, Lían.
—Lo siento, Clau. El Zafiro debe estar conmigo, no se lo daré a Aurora, no te preocupes...
Lían fue interrumpido por un estruendo, entonces aquel lugar se llenó de guerreros, quienes eran dirigidos por los Rough. Clau y Lían empezaron a defenderse y él envió una señal a los hombres de Fra para que los reforzaran; mientras tanto, debían defenderse como pudieran.
La batalla era reñida y aunque ellos eran fuertes y hábiles, eran demasiados hombres y estaban en desventaja.
***
Destello
—Algo está sucediendo. —Odiel dijo para sí al percatarse de que su anillo brillaba. Envió una señal a los guardianes, pero ellos no respondieron.
—Deben estar en otra dimensión. Entonces buscaré a Jinag y John, tal vez me sean de ayuda.
***
La tierra
Los refuerzos llegaron y una gran batalla cobraba las vidas tanto de los guerreros enemigos, como de los visitantes de Fra.
Lían tomó el Zafiro azul y una gran luz emergió de él, rodeando a una gran cantidad de sus enemigos y calcinándolos por completo. Esa maniobra les dio ventajas y sus contrincantes eran cada vez menos. Lían sacó su cofre y puso el Zafiro azul, luces de diferentes colores emanaban de la cajita, entonces del cielo cayó un resplandor.
—Bien, ya todas están reunidas. —Lían sonrió al descubrir que el resplandor eran las piedras faltantes, quienes estaban bajo la posesión de Aurora. Todas flotaron emanando su propia luz, la joya de Lían brilló y un estallido se escuchó en el cielo.
—¡Excelente! Me has evitado la molestia de reunirlas. —Aurora hizo presencia, flotando por encima de ellos.
—¿Y qué te hace pensar que te las voy a dar? —Lían la confrontó desafiante.
Aurora estalló de la risa y movió sus dedos de forma circular, entonces, Diana flotaba en el aire rodeada de energía oscura.
—Hagamos un intercambio: la chica por las joyas. Imagínate perder a tu gran amor por unas piedras insignificantes.
Lían empezó a hiperventilar y miró a la Sapria con odio.
—Sabes que puedo liberarla de tus garras. —Lían dijo con media sonrisa, mas Aurora estalló en carcajadas otra vez.
Diana empezó a gritar cuando su verdugo le causó dolor y la asfixiaba con su energía. Lían movió sus manos y una ola de energía cubrió el cielo; un estruendo, luego un temblor y éste se vio cubierto de brillo dorado. Entonces, entendieron que el bloqueo fue quitado.
—¡¿Qué haces, niño?! —Aurora gritó alterada—. ¿No te importa que la mate?
Lían la ignoró y siguió en lo suyo. De repente, los hombres de Aurora caían muertos y no se sabía quién los estaba derribando. Lían sonrió con orgullo y miró a Aurora.
—No sabes con quien te has metido, bruja loca. —El rizado dijo con suficiencia mientras que la Sapria lo observaba con desconcierto y confusión. Aurora miró a Clau con complicidad quien se lanzó hacia las joyas para tomarlas, pero Lían se movió rápido, como si esperara aquel movimiento de ella. Clau escupió sangre al Lían traspasarla con su espada, cayó muerta al suelo y Aurora dejó salir un chillido al verse perdida.
—¡¡La mataré!! La culpa de su muerte no te dejará en paz nunca —dicho esto, preparó un ataque contra Diana, pero ella se giró y se convirtió en una paloma negra que voló alrededor de ellos, entonces se posó sobre la grama y se convirtió en Darina—. ¿Cómo? —Aurora balbuceó aturdida.
—¡Estamos a mano! —Lían dijo con una sonrisa de suficiencia y dirigió su mirada a Clau, quien yacía en el suelo.
Ya los hombres de Aurora eran pocos y quién los estaba derribando saltó por los aires, entonces, Aurora apretó sus puños y maldijo al descubrir que era Diana quien luchaba junto a Clau. Ambas, junto a los hombres de Fra estaban dejando a la Sapria sin guerreros.
—Entonces, supiste que no era ella todo este tiempo. —Aurora reflexionó y empezó a reír como loca—. El negligente de Amateus ni eso pudo hacer bien. Se merece haber muerto —espetó con rabia.
—Sí. Darina me fue de mucha ayuda. —Lían sonrió al ver el rostro de frustración de la Sapria. Cuando él llegó a la casa no encontró a Diana, pero sí a Darina. Ella había sido atacada por Aurora al descubrir que esta no era su madre. Darina logró escapar, pero volvió con la esperanza de encontrar a Lían. Fue cuando idearon su plan junto a Clau. Darina era experta en la ilusión así que cuando Aurora las atacó mientras ella le mostraba la verdad a Diana; esta creó su ilusión y Aurora creyó que era la chica. Entonces, Clau fue en busca de Diana y ambas esperaron el momento indicado para atacar. Aurora envió a Amateus en forma de Clau —ella obtuvo su sangre cuando se enfrentaron con los Rough—, para convencer a Lían de que le entregara el Zafiro. A ella le gustaba tener varios planes formados por si acaso. Pero Lían lo supo desde el principio porque sabía que Clau estaba con Diana, así que le siguió la corriente para sacarle más información y desorientar a Aurora.
—No eres cualquier cosa, guardián. —Aurora lo miró con una sonrisa retorcida—. Pero no importa lo que planees en mi contra, nunca podrás vencerme —dicho esto, abrió sus brazos de forma dramática y gran energía oscura emanó de ellos. Hecho esto, atacó a Lían, quien fue cubierto con un domo de energía que provenía de las piedras, ambos luchaban lanzándose bolas de luces mortales y esquivando los ataques. Entonces Aurora sacó el cetro de oro y lo utilizó como arma en contra de Lían. La pelea se puso reñida para el rizado debido a que el cetro era muy poderoso.
Diana tenía a Mantis acorralada, mientras que Clau peleaba contra Roy. Y como si ya no tuvieran suficientes problemas, Anka apareció detrás de ella con una sonrisa malvada. Diana no se había percatado de su presencia y la sonrisa de satisfacción en el rostro de Mantis la confundió. Anka alzó sus manos dispuesta a atacar a Diana cuando una herida en su espalda la hizo chillar. Diana se volteó espantada ante aquel insoportable ruido, por su parte, Mantis aprovechó su distracción para atacarla. No obstante, Diana traspasó a la rubia al percibir su ataque quien cayó muerta al instante. Se giró hacia Anka que se arrastraba del dolor y un rostro desconocido llamó su atención. Era un joven alto y fuerte, color mestizo y cabellera negra y abundante. De su mano salía un rayo blanco que provenía de un anillo con un gran diamante que decoraba su dedo. Él estaba vestido de blanco y su mirada era de gran autoridad. Anka se removía por el sufrimiento que este le causaba, pero de repente, el panorama cambió y ellos se vieron en otro lugar. Entonces la chica desapareció de su campo de visión y ambos volvieron a estar en la montaña Vitosha.
—¡Desgraciada! —El mestizo exclamó—. Creó una ilusión para escapar. —El extraño hombre saltó en dirección a Lían y Diana agrandó sus ojos al percatarse que el rizado junto a Darina, Aaron, Leyda y el mestizo rodeaban a Aurora. El cetro cayó de sus manos al suelo y Leyda lo recuperó. Entonces, un gran estruendo los puso alerta. Una chica de cabello negro, lacio y largo, con unos hermosos ojos grises flotaba sobre ellos junto a otro chico parecido a Lían. Ojos miel, cabello caramelo rizado y cuerpo fuerte que, aunque Lían era más delgado y su cabello más sedoso y oscuro, eran muy parecidos. Ambos hacían algo en el cielo y de sus cuellos emanaba gran luz.
Clau limpió su espada al terminar con Roy y ella y sus hombres se juntaron. Drake se puso delante de Diana, tomó su mano y la besó.
—¡Lástima que tuvieras tan mal gusto, preciosa! Yo hubiera sido mejor novio que el guardián, pero que le vamos a hacer. Cuídate, hermosa. —El rubio la abrazó y besó su mejilla.
—Ustedes también. Ha sido un placer conocerlos, muchas gracias por su ayuda —respondió sonriente y Clau se le tiró encima sorprendiéndola. Ella sonrió con ternura y le correspondió el abrazo.
—Siento haber coqueteado con Lían, no sabía lo de ustedes. —La chica dijo con lágrimas en los ojos. Diana palmó su espalda con delicadeza.
—No te preocupes, nuestra relación ha sido tan complicada que ni yo sabía si teníamos algo. Gracias por tu ayuda.
Lían se acercó a ellos mientras los demás encarcelaban a Aurora.
—¡Gracias, chicos! —se dirigió a sus amigos de Fra—. Todos ustedes fueron de gran ayuda. Clau, gracias, preciosa. —Ambos se abrazaron. Después de despedirse; Clau, Drake y sus hombres desaparecieron de su campo de visión.
Lían se acercó a Diana y acarició su mejilla.
—Es el momento... —Suspiró—. Regresaremos. Odiel y mis hermanos vinieron por nosotros.
Diana asintió y ambos se abrazaron, su momento romántico fue interrumpido por gritos y un gran estruendo. Hubo un caos y al parecer, Aurora escapó. Entonces los hermanos de Lían gritaban algo que ellos no entendían.
—¡Queda poco tiempo! —Jinag advirtió y Odiel maldijo con frustración.
—¡No la puedo dejar escapar! —El mestizo espetó lleno de ira.
—No tenemos tiempo, en cualquier momento regresamos. —John avisó. Una gran luz los cubrió y Diana y Lían se agarraron de manos. Ambos se aferraban el uno al otro, pero el resplandor que los cubría era muy fuerte y los atraía a lados opuestos. Un gran magnetismo jalaba de ellos, quienes estaban suspendidos en el aire aferrados al contacto de palmas que amenazaba con romperse; negándose a soltarse, negándose a ser separados.
—¡¡Lían!!
—¡¡Diana!!
Ambos gritaron cuando sus manos fueron separadas y ellos eran llevados por lados paralelos. La luz los cubrió y cada uno desapareció, volviendo todo a la normalidad.