Tu No Me Conoces
Había pasado una semana desde que estaba en esa habitación, se negaba a salir, se negaba a comer y se negaba a hablar con sus ex amigos.
Siempre que le querían hablar ella los ignoraba, el hecho de acercarse era imposible ya que soltaba sus feromonas, dando a entender que no quería nada de ellos o sino terminarían mal.
Eran las doce del mediodía y Eliot era el encargado de traerle la comida hoy, al cruzar la puerta y se entristece más al ver a su amiga así, sin vida en su mirada viendo el Bosque de la muerte, sin saber que ese era su antiguo hogar.
-Hoy te trajimos pollo con papas, los chicos y yo queríamos...-, antes de poder seguir ve a la omega caminar hacia la estantería que había, saca un libro, ignorándolo completamente.-Sara no puedes seguir así, morirás.
“Morir, sería mejor así sería libre” piensa, sonriendo por él sueño tan absurdo que es el hecho de que ella muera “Si no hay alma no hay nada que salvar” es lo que se responde, si no podía morir en cuerpo, entonces mataría a su alma hasta que no quedara nada que rescatar.
El alfa al no recibir respuesta sale, algo frustrado por el hecho de que su amiga sea tan obstinada, pero él no entendía la situación de nuestra protagonista.
Después de una hora, estando aburrida decide hablar con Matt, quien le envía fotos del pequeño cachorro o hacen vídeo llamadas, eso aliviaba un poco su agonía.
En él living de esa residencia un grupo de amigos discutía por él comportamiento de su amiga.
-No tiene caso, solo ignórala, ella solo quiere llamar la atención-, dice la omega de ojos lilas, restándole importancia.
-Tú no lo entiendes, si le sucede algo nos mataran los jefes-, contesta Roni.
-Ese no es el problema, lleva una semana sin comer nada. Es un milagro que aún se levante de la cama-, habla Mateo, con el apoyo de Eliot.
-Si se muere o no, no es nuestro problema. El jefe ya sabe que ella se niega a comer-, responde Alan que llegaba de una reunión con la organización.-Ya di el informe, y no parecían preocupados a la vista.
-Como siempre se preocupan por ella aunque no lo demuestren-, responde una omega enojada por la situación.
-Ya pasó una hora-, dice Mateo algo enojado viendo el reloj.-Iré por la comida-, y sale de la habitación.
De vuelta en la habitación, la peli azul se encontraba sentada en su cama leyendo, el libro solo hacía que su corazón se rompiera más. Como deseaba que él mundo fuera como esa historia, donde capas ella tendría un final feliz.
“Capas que sería la villana con mi suerte”
Ríe ante su pensar y sigue leyendo sin prestar atención a la persona que entró.
-Enserio, no lo entiendo-, dice en voz alta él Alfa para que la escuche, mirando la comida intacta sobre la mesa.- ¿Qué sentido tiene que se preocupen por ti si te comportas así?
-Yo jamás pedí que lo hicieran-, dice la de ojos dorados pasando la página.
-Ellos te buscaron desesperadamente cuando desapareciste, eres una mal agradecida.-, habla enojando se más.-Si quieres llamar su atención estas haciendo un buen trabajo.
-Vete-, dice irritada.
-No, primero come.
-Vete, es mi última advertencia.
-Soy tu amigo me preocupo por ti, necesitas comer algo-, Mateo se acercó para agarrarla, pero al intentar hacerlo una mirada roja, de un color carmesí, brilla. Odio y desprecio, dolor y tristeza, enojo y repulsión se veía en su mirada, y se sentía en sus feromonas causando estragos en el alfa.
A pesar de todo se acercó deteniéndose cuando sintió un corte en su mejilla causado por el cuchillo que lanzó su amiga y el olor a muerte solo ocasiono que su instinto le dijera que huyera.
Con miedo salió corriendo, como si su vida dependiera de ello. Nuestra omega solo se acurruco entre las sábanas y lloró recordando cada palabra dicha.
“Amigos? En un principio jamás lo fuimos”
Mateo al llegar de nuevo al living, cae de rodillas e intenta recuperar la respiración, en esa habitación sintió que su vida dependía de un hilo y de uno muy fino.
-Qué te pasó?-, pregunta algo preocupada Ema, acercándose.
-E..ella...me atacó-, dice con dificultad, temblando.
-No puede ser verdad-, contesta oliendo el terror y el leve olor a muerte.-Voy a ir a hablar con ella.
-No irás a ningún lado-, dice Alan preocupado por lo ocurrido con sus amigos.
-Pero necesito, no mejor dicho necesitamos hablar con ella- habla Eliot.
-El olor que tiene impregnado es malo, si vamos todos no sabemos como reaccionara-, dice levantándose.-Iré yo, no se preocupen-, antes de irse suelta feromonas para calmar el ambiente.
Llega y al abrir la puerta le sorprende ver a Sara con un cuchillo en manos con él cual cortó su muñeca, preocupación y terror fue lo que sintió al ver cómo apuntaba a su pecho decidía a apuñalarse.
-Pero qué haces?-, pregunta quitando le el cuchillo con sangre.
-¿Qué te importa?
-Primero que nada dame tu muñeca-, al intentar agarrarla, ella se aleja reacia a su toque.-Necesitas ir a la enfermería, ahora-, dio un paso y ella se alejó dos.
-Ya termino tu misión porque te preocupas por mi?
-Tú-, intenta responder, el comentario le molestó.-Eso no viene al caso, tu muñeca.
Sara muestra su muñeca, donde no hay rastro de alguna herida, como si no hubiera sucedido nada a pesar de la sangre seca.
-Como? ¿Qué hiciste?-, preguntó algo sorprendido, agarrándola y tocando. La textura suave de la piel le hacía sentir que no podía soltarla jamás, cosa que enojó a la omega quien retiró su mano con brusquedad.
-Mi cuerpo se cura solo-, y para hacerle entender agarra el cuchillo y lo clava en su mano.-Aunque igual duele-, lo saca y la herida se cura en dos segundos como por arte de magia.-Dependiendo de la herida se puede curar más rápido o más lento-, le comenta.-Si eso es todo dile a alguien que venga a limpiar, principalmente el baño-, la omega va y se tira a la cama agarrando el libro que leía.
-El baño?-, él alfa se acerca, el olor a sangre que salía era demasiado.
Abre la puerta y la escena lo horroriza, había sangre salpicaba por todos lados, pero él único olor que había, aparte de la sangre, era él de la peli azul.
-¿Qué es esto?-, pregunta viendo si tiene algo.
-Te gusta mi obra de arte?-, responde sin verlo.
-¿Estás loca? porque haces esto?
-Que? te importa?.
-Y mucho, no importa que puedas curarte está mal hacer esto, soy tú amigo y me preocu...
-Cállate, en serio solo cállate-, le interrumpió.-No vuelvas a hablarme, no sabes y jamás sabrás porqué hago esto, tú y ellos no saben nada de mi-, dice ya cansada de todo.
-Si, si te conocemos, pasamos tres años juntos-, responde molesto.-Fui tu amigo por tres años y...
-Tú solo estabas conmigo porque era un objetivo, nunca te interese desde un principio.
-Bien has lo que quieras, no sé ni él porque me preocupo por ti-, termina de decir y se va azotando la puerta, triste y molesto recorre los pasillos.
“¿Por qué? ¿Por qué siguen utilizando esas palabras? pero… su aroma no mentía, lo siento chicos pero me traicionaron y realmente jamás confié en nadie después de él, jamás seremos amigos de verdad, porque jamás los tuve en un principio”.
Ella suspira ya sabiendo que era una persona despreciable. Ya que le enseñaron a desconfiar de todo y de todos, jamás pudo ser alguien común y al intentarlo se ponía una máscara que guardaba sus verdaderos sentimientos.
Su alma partida en fragmentos hizo que ella jamás supiera cuál de todas era la verdadera, su lobo era él único que sabía que quería.
A la mañana siguiente se levantó muy temprano y decidió que sólo sería lo que le ordenarán ser, ya no lo pensaría más. Y decidió por ella misma apagar sus emociones para siempre y así intentar reparar lo que estaba hecho pedazos en su interior, a lo que su lobo aceptó dejando solo un hueco tan pequeño, para que cuando apareciera la persona indicada abrir su corazón y mostrar su alma ya reparada, y a la verdadera Sara.