Verdades
Decidió darse una ducha antes de salir, lo malo es que no podía utilizar su baño. Cerró los ojos y se concentró en detectar las cosas que había en ese lugar, se encontraba en un edificio de tres pisos, ella estaba en él último dónde se encontraba sola, los demás están en la segunda y la primera tiene un biblioteca, en la planta baja estaba el comedor y él living.
Después de eso, decide dirigirse a la habitación contigua a la suya, agarra su ropa y sale. Llega al baño y se ve en él espejo, su pelo ondulado de color azul, que solo llegaba a sus hombros y sus ojos dorados, igual a joyas, le parecían extraños.
Todo eso era falso, “Esa no es la original” le dice su lobo, en un abrir y cerrar de ojos ella vuelve a verse como la original, un pelo ondulado de un color blanco puro, que llega hasta la mitad de su muslo se hacen presentes junto a sus ojos de color rojo carmesí que brillaban con intensidad.
Había pasado tiempo desde que utilizó esa forma, su lobo estaba feliz ya que era aceptado nuevamente, esto ocasiona que Sara se sintiera mejor con la imagen en el espejo. Pero aún existía un camino demasiado largo para poder ser ella de verdad.
Entra a la ducha y al salir se pone el uniforme de la institución, una camisa blanca y una chaqueta negra con él símbolo del árbol de la vida en blanco, la parte de abajo ya era a elección, podía ser una pollera, un pantalón corto, uno largo, etc, la única condición es que fuera negro.
Se pone un pantalón largo ajustado con unas botas de tacón bajo ancho, al terminar de atar las trenzas sale. Baja hasta el comedor donde agarra una manzana, mientras la come abre la puerta y se va.
Llega a un edificio donde tendría que pasar horas estudiando, cierra de nuevo los ojos, tira la manzana en un cesto y se dirige hacia su objetivo. Entra sin ver nada, dobla en una esquina y ve en una puerta que cuelga un cartel que dice Director, pasa sin pedir permiso.
-Primero se toca no puedes pasar...así-, dice Seth mientras veía quién era la persona irrespetuosa que entró sin permiso, sorprendiéndose. -...Sara-, es lo único que sale, él hecho de ver esa forma de ella era sorprendente y preocupante en demasiados sentidos.
-Hola Seth-, saluda de la forma más normal.
-Ah, em… si, hola-saluda saliendo de sus pensamientos.-A qué se debe tu visita?-, pregunta ya más siendo él.
-Ya que eres él director vine a preguntar los horarios de mis clases-, contesta nuestra peli blanca.
-Cierto, tus horarios los tengo aquí-, busca entre varios papeles.-Aquí tienes-, le entrega una hoja aun sorprendido pero sin demostrarlo.
-Gracias-, pero antes de poder agarrarla entran de repente un grupo de chicos, asustando así al alfa mayor.
-Pero qué hacen?-, pregunta enojado él peli gris.
-No encontramos a Sara-, contesta con preocupación Alan a lo que los demás asienten.
-Pues pueden calmarse ella vino por sus horarios-, dice.
-¿Dónde está ahora?-, pregunta rápido Ema.
-Si, eso, ella no sabe nada de este lugar-, habla Eliot contagiando la preocupación a los demás.
Sara siente que algo se mueve dentro de su corazón al sentir las feromonas de sus amigos, suelta su olor para tranquilizarlos y para que se dieran cuenta que ella está ahí.
El alfa pelinegro es el primero que siente la esencia, cierra los ojos y deja que su olfato lo guíe, cuando choca con su objetivo, hace algo que llevaba tiempo queriendo hacer.
Pasa sus brazos por la cintura de la omega y la aprieta con fuerza, pero al abrir los ojos se sorprende de lo que ve *Esa no es nuestra omega* le dice su lobo, quién estaba enojado por ser engañado.
-Quién eres?-, pregunta sin soltarla.-Porque tienes su olor?-, las dos miradas chocan, una indiferente y otra enojada.
-Ella-, dice Seth mientras los separa.-Es Sara, solo que en su forma verdadera.
-Forma verdadera?-, hablan al unísono los cuatro que no entendían lo que pasaba.
-Si, todo este tiempo ella estuvo utilizando una apariencia diferente, por eso fue tan complicado encontrarla-, explica agarrándola de los hombros.
-Ella no es Sara-, contesta enojado Alan, a lo que todos lo miran con extrañeza. Era verdad que no se parecía a la omega que ellos conocían pero su olor no podía ser copiado.-No es mi omega-, contesta, esta vez su lobo. El alfa mayor se sorprende y suspira.
-Salgan todos ahora, necesito hablar con mi sobrino-, él escuchar eso solo significaba que hablarían de cosas familiares.-Sara puedes irte hablaremos después-, la omega lo mira y asiente, sale sin decir una palabra.
Ema es la última que sale y cierra la puerta, mira a sus amigos que tenían dudas como ella. Pero le irrita el hecho que la persona que debería contestar todas esas dudas se estuviera yendo como si nada.
-Oye-, llama agarrando a la peli blanca deteniendo su andar.-Nos debes una explicación-, Sara la ve y con voz calmada dice.
-Porque debería? no me dieron ninguna orden para hacerlo.
-Ah?-, exclama con molestia, apretando su agarre.-Deberías hacerlo, nos mentiste todo este tiempo-, estas simples palabras enojaron al lobo de la omega.
-¿Y ustedes no hicieron lo mismo?-, respondió el lobo serio, con sus ojos brillando, cosa que asustó a los demás. Se soltó del agarre y se fue dejando un mal sabor de boca.
-Creo que debemos darle su espacio-, dice Mateo, los demás asienten y se van por el camino contrario al de la omega.
Dentro del despacho del director las cosas no iban demasiado bien.
-¿Qué es ese comportamiento Alan?-, pregunta confundido el peli gris.
-Solo dije la verdad.
-Si se, pero dijiste Mi omega-, dice recalcando las últimas palabras.
-Yo no lo hice fue mi lobo-, contesta sabiendo lo que significa.
-Eso es aún peor, estás enamorado de Sara-, dice feliz por su sobrino.-Y hasta tú lobo la ha aceptado-, él era feliz si su familia lo era, pero después recordó que la omega no era normal, que ninguno de ellos era normal.-No puedes…
-Que?-, dice al no poder escuchar bien a su tío.
-No puedes estar con ella-, contesta serio.-Te prohíbo que te juntes con ella.
-Pero por qué?-, preguntó algo molesto.
-Porque tú no la conoces, ella no es lo que tú piensas.
-Tú crees que me lo puedes ordenar? es mi vida.
-No es tu vida, cuántos cumplas dieciocho recién será tú vida, mientras tanto las decisiones importantes las tomamos yo y tú madre-, él alfa menor chasquea la lengua y se levanta.
-No pienses que siempre me vas a poder controlar-, y sale dando un portazo.
Seth suspira y se frota el entrecejo, ya cansado.-Tendré que hablar con Sara.