Fiesta
Las fiestas, un lugar donde se aglomeran personas ya sea para festejar un hecho importante o solo para derrochar dinero a lo grande alimentando a hipócritas que solo aparecerán ese día para después desaparecer hasta la próxima fiesta.
Esto era lo que hacía antes Sara, cada vez que era enviada a algún evento de este tipo ella comía ya que esto era un privilegio y todo esto antes de derramar sangre por todo él lugar o quemar todo después de una gran matanza.
Ahora viéndose en él espejo solo podía pensar en que ese vestido blanco corto con espalda abierta y esos ojos lilas solo reflejaban un yo que para ella ya debería estar enterrado.
Nuevamente no era ella, nuevamente estaba preparada para trabajar en gran escala solo que está vez le seguía una buena razón y eso la ayudaba a no cambiar a su forma verdadera involuntariamente.
-Solo una vez más- dijo a su reflejo como tratando de convencer a su lobo de que lo que veía era solo temporal y no una forma de escapar.
Tres semanas completas de esfuerzo puro puso para acabar con lo que había empezado hace tiempo y viendo a los dos chicos en la puerta supo de que quizás está misión en grupo no sería un suicidio, ya que él entrenamiento había funcionado de cierta manera.
Él tiempo fue mínimo pero tanto el alfa como él beta habían aprendido de sus fallos y mejorado su calidad de combate como él manejo de armas.
Pero aún estaban lejos de poder ganarle a Sara pero podían con Seth, él cual a petición de la omega había aceptado enfrentarse a los menores para ayudarlos, claro está que ganó varias contiendas pero todos los días se le empezaba a complicar hasta que cayó.
Aunque él peligris ya se había retirado él seguía entrenando, tenía que proteger a su hermana y sobrino, así que su habilidad nunca había muerto como su fuerza que era parecida a la de Daimon quién se sorprendió de cierta forma y se alegró al saberlo.
En cambio para Setian esto fue más difícil ya que su fuerza no era tan descomunal como la de los dos alfas, así que él tenía que aprender de la agilidad que sus contrincantes no tenían y así poder derrotarlos.
Para la de ojos carmesí ponerlos contra siete era solo un escalón que debían de superar para poder crecer pero aún debían de aprender a derrotar a dos y uno, que no por nada tenían esos puestos y ella estaba más que segura que ninguno abandonó lo que eran antes.
“No puedes olvidar lo que eres”
Pensó viendo por fin él lugar donde ocurriría esa fiesta donde seguramente habría drogas y trata de blancas de omegas, como subastas de las mismas.
Este era él único lugar donde podrías encontrar a gente que no quiere ser encontrada como a personas que son mundialmente conocidas y también a un montón de personas que solo quieren volver a casa.
Sara debía respirar y calmarse, su misión era clara solo debía encontrar a todos esos científicos, preguntarles qué información le dieron a cinco y después de eso solo matarlos, no era un héroe que tenía él poder de hacer algo por los demás.
-Aquí tienes-, dijo la peliblanca entregando una cadena que se conectaba con su collar a Setian, él cual se sintió de cierta forma mal.-Es parte de la misión así que debes hacerlo-, con un suspiro agarró la cadena y así junto al alfa se bajaron del deportivo para ir directos a la fiesta.
A los dos les incomodaba demasiado todo lo que vieron al entrar pero debían actuar igual a esa gente y buscar sus objetivos para “venderles” lo que tenían entre manos.
La música empezó a sonar dando la señal de que la celebración iba a comenzar; él anfitrión bajó saludando a todos y agradeciendo a que se tomaran su tiempo para asistir.
-Me doy cuenta que varios de ustedes trajeron buena mercancía para está subasta-, empezó a hablar.-Pero recuerden que tienen un tiempo limitado antes de que comience la subasta para vender lo que tienen a quién quieren.
Dicho eso todos empezaron a moverse y a hablar entre ellos, porque sabían que en la jugada tal vez no llegarían a conseguir lo que querían.
La gente se acercaba a por Sara pero rechazaron a todos ya que las personas que buscaban no estaban presentes, así que usaron él plan B que consistía en ir a una habitación donde seguramente se encontraban y ofrecerles una mini subasta.
-Coman y beban algo-, dijo susurrando la omega.-Si no lo hacen se ven sospechosos-, respondió a una pregunta inexistente y como lo dictó la peliblanca se pusieron a comer y beber mientras seguían rechazando ofertas.
En eso ella se concentró en buscar con él sonido en las habitaciones de la mansión hasta que los encontró y tirando de la cadena llamó la atención de los dos señalando con una mirada moverse, y sin levantar sospechas se fueron.
Varios invitados rondaban por los pasillos de aquella mansión y gracias a ello Sara no podía tomar la delantera y guiarlos, así que solo podían esperar al leve tirón de la cadena.
No fue tan difícil por suerte, la peliblanca sabía cómo guiar con la mirada y con los tirones, y cuando llegaron a su destino la omega quería saltar de la emoción.
"Terminemos lo que alguna vez empezó"
Este sería un cierre más a su miserable vida y a sus ataduras con la antigua marioneta que alguna vez fue, y además evitará que le hagan lo que le hicieron a ella a alguien más..
Las puertas se abrieron dejándolos pasar, los temblores y el tironeo empezaron como tratando de liberarse, y tirándola enfrente de todos esos alfas las lágrimas amargas empezaron a salir con un dulce aroma a miedo.
La peliblanca conocía muy bien a esos tipos, sabía lo que les gustaba ya que ellos también habían sido abusadores de su cuerpo en aquellos días de su niñez hasta que fue separada y llevada a las Instalaciones de la organización.
Así que entré todos los omegas que estaban ahí ella destacaría porque la sumisión no les gustaba tanto.
Él sonido de la cadena fue suficiente para llamar la atención de los presentes los cuales se relamieron los labios al ver la piel blanca sin marcas y la mirada desafiante en los ojos lilas.
-Vaya, vaya por fin algo de calidad-, habló él que parecía él jefe de aquella pandilla dejando de lado al omega con él que estaba jugando.
-Tratamos de dar buenas ofrendas siempre que necesitamos algo de gente poderosa-, dijo con una sonrisa Daimon metiéndose en él papel.
-Oh y si que es una gran ofrenda-, comentó viendo desde arriba al que sería su nuevo juguete.
-Entonces cómo desean hacer esto?-, preguntó uno de los compañeros sin quitar su mirada de la de pelo blanco.
-En principio esto es un secreto así que si podría…-, dijo él de ojos azules señalando la habitación llena de personas.
-¿Qué sería tan importante para sacar a mi gente de aquí?
-No le pido que saque a todos, solo a las que no saben de ciertos números-, y con eso dicho, puso en alerta a los científicos.
La persona que tenían enfrente era alguien que no tenía miedo, no utilizaba máscara ni cubría su rostro por lo que él sabía de lo que hablaba y no tenía miedo del poder que tenían.
-Salgan todos-, hablo sorprendiendo a todos.-Ahora!!-, gritó haciendo que salieran corriendo por él miedo.
Y de esa forma solo quedaron los cinco científicos que se habían escapado, claro está que aún estaban sus guardaespaldas que no serían tanto problema para los menores.
-Que suerte que no tenemos que involucrar inocentes-, dijo la omega levantándose del suelo con la mirada de confusión de los presentes puesta en ella.-Mucho tiempo sin verlos.
La música y las risas de la gente adinerada se escuchaba por toda la mansión cubriendo todo él sonido que venía de los pasillos, específicamente de una habitación al fondo de está en la cual una mirada carmesí se hacía notar provocando que todos temblarán.
-Al parecer no me olvidaron-, hablo contenta dando un paso al frente para acercarse a lo cual los guardaespaldas reaccionaron sacando las armas y apuntando, ignorando a los otros dos.
Ellos no sabían quién o qué era lo que tenían enfrente pero les causaba que empezaran a sudar frío y que su instinto gritara que debían escapar a como dé lugar porque si no no saldrían vivos de ahí.
Está acción provocó risa en Sara la cual se burló.-Tendrían que haberles contado de mi-, dijo deteniéndose y sonriendo.-Pero está bien, yo no haré nada-, y al mismo tiempo que levantaba las manos dos sombras salieron de sus costados.
La sangre al instante saltó del lado derecho manchando él vestido blanco mientras que los cuerpos caían a los pies de la omega por él lado izquierdo; él alfa y él beta bailaban al ritmo de la música que evitaba que él sonido de disparos llegará a más oídos.
El ritmo los envuelve provocando que les empezara a gustar esa sensación a sus instintos, una sensación que jamás podrían haber experimentado sin él entrenamiento de la peliblanca que solo podía mirarlos con una sonrisa.
“Ya estaríamos muertos”
Pensaron los dos que se movían lo suficientemente rápido como para evitar que las balas los tocaran, claro está que algún que otro roce recibieron pero nada que se pudiera considerar grave.
Todos los cuerpos cayeron alrededor de Sara la cual solo podía estar feliz del progreso de sus compañeros de equipo, los cuales estaban jadeando y cansados.
-Bien ahora que se fueron las molestias-, dijo para los científicos que estaban petrificados con tal escena que le hacía replantearse toda su vida de porqueria.-Hablemos.
Setian y Daimon se sentaron él suelo a descansar porque sabían que ahora era él turno de la omega en actuar, además que ella misma había pedido él sacar la información y matarlos.
La habitación se tornó fría y pesada, y la sonrisa que veían los dos chicos desde su perspectiva le enseñaba lo complacida que estaba la peliblanca con la situación, como si ella hubiera estado añorando ese día.
-Bien ahora quiero que me digan que le dieron o le dijeron a cinco?-, preguntó mientras caminaba alrededor de ellos.
Los receptores se miraron entre sí ante esa pregunta.-Nosotros no hablamos con cinco-, habló uno de los alfas.
-Él presidente me contó todo-, soltó sobresaltándolos.-Además recuerden que nadie me puede mentir-, les recordó mostrando su mirada roja iluminada y sin la sonrisa que tenía.
-Igual estamos condenados-, habla otro.-No cambia nada él hecho de que te lo contemos o no, así que sólo matamos.
-Eso es cierto, pero quería darles su segundo de arrepentimiento antes de morir-, dijo mirándolos.-Pero alguien me dio un suero de la verdad así que como ninguno quiere hablar-, sin terminar la oración abrió su mano enfrente de ellos donde él de ojos azules colocó un frasco con una sustancia transparente.
Y junto con la ayuda de Setian empezaron a darles a cada uno un poco, lo cual sería lo suficiente para que hablaran fluidamente y pudieran comprenderlo sin que perdieran la conciencia o murieran en él proceso.
-Ahora vuelvo a preguntar, que le dieron o le dijeron a cinco?
-Le dimos toda tú información y los proyectos que no pudimos concluir-, empezó a escupir la información.
-Qué información le dieron?-, pregunto está vez algo enojada.
-Todo lo que teníamos y todo lo que sabíamos.
-Como que?-, era molesto que respondieran de esa forma.
-Sobre como funciona tú cuerpo.
-Tú inmortalidad
-Y sobre tus pa…-, y antes de que pudiera terminar la puerta se abrió de golpe.
“Se acabó él tiempo”
Se dijo a sí misma, si ya había personas que entraron era solo cuestión de tiempo para que la alarma sonará y que todos los guardias se reunieran en la habitación, y en ese momento no podría salir con él beta y él alfa.
Si solo fuera ella, solo debía de encargarse de todos o escapar del lugar sin que se dieran cuenta, pero apenas vio la sangre saltar entendió que no iban a salvarlos e inmediatamente pensó en cinco.
Con esa idea se perdió, olvidándose de todo por unos segundos y con una sonrisa iba a agarrar a esos dos, pero él olor familiar le hizo detenerse.
-Ustedes…