Cacería
Cazar, era la palabra que más le gustaba a la omega, era la señal que ella siempre recibía cuando debía trabajar y era la acción que más le gustaba hacer porque no solo la activaba a ella, sino, que también a su instinto de lobo.
Era en ese momento donde las dos se podían sincronizar para pelear, su lobo le hacía ver los puntos débiles y desprotegidos en sus presas y ella como toda maestra de las armas atacaba a ese lugar dejando siempre un gran charco carmesí que combinaba con su ojos y les advertía a todos de que ella estaba presente aun si no la veían.
Pero lastimosamente ella era inexpugnable y pese de formar parte del grupo Ten ella jamás pudo trabajar con ellos por él simple hecho de que no podían seguirle él ritmo, y por ello jamás logró trabajar en grupo en alguna misión.
Aunque las cosa parecía haber cambiado de forma repentina para ella, por alguna razón él mundo se las ingenio para que tuviera que trabajar en grupo y eso mismo es lo que se estaba discutiendo en la oficina del director.
-Estás loco-, dijo sin más la peliblanca ante la absurda petición de armar un grupo.-A quién sea que pongas a mi lado está destinado a morir y lo sabes bien ya que tú mismo casi mueres-, soltó antes de que pudiera decir algo él mayor.
-Eso es cierto-, afirmó Seth.-Pero hay una forma.
-Cual?-, pregunto completamente desinteresada.
-Que tú los entrenes para que puedan seguirte él ritmo sin inconvenientes-, Sara lo miró y sonrió.
-Aunque eso se pudiera nadie va a estar dispuesto a seguirme y lo sabes-, dijo tratando de tirar toda esperanza sobre esto y que la mandaran sola a capturar a los que se escaparon de sus manos.
-No seas pesimista, eso ya está resuelto-, soltó tranquilamente.-La clase élite llega hoy a la noche y ellos se adaptaran bien a ti por órdenes nuestras.
-Primero me prohibieron entrenar y ahora, ¿quieres que entrene a personas que puedan capturar me?-, hablo sin creerlo.-No lo haré-, decretó ya que la gente que pondría a su lado ni siquiera le serían leal y ni podría contar con ellos.
-Sara por favor piénsalo-, dijo tratando de detener a la omega de que se vaya.
-¿Quién te ordenó esto?-, pregunto ya cansada.
-Todos me lo pidieron-, dicho eso la omega lo miró sin creer lo.-Específicamente Lili y Isis pidieron que fuera puesta en un grupo.
-Porque?
-Por él hecho de que no queremos que estés sola-, empezó a hablar.-Tienes todo él poder que pudieras desear en tus manos pero siempre te sentiste tan distante y solitaria desde que llegaste, que queremos que tengas a personas en quienes confiar porque ya no está Mat a tú lado, y Lili está aún en él hospital igual que Isis-, soltó todo sincerandose con la peliblanca ya que si no lo hacía sabía que ella se iría sin aceptar.-Solo no queremos que vuelva a pasar lo mismo que en la fortaleza, no queremos perderte.
La mirada verde del mayor demostraba toda la sinceridad y preocupación que podía tener un padre frente a su hija.
-Bien lo pensaré-, dijo apartando la mirada y dirigiéndose hacia la puerta.-Antes que me vaya, deberías utilizar tus guantes-, hablo mirando la venda en las manos del alfa.
-Eso ya no existe-, contestó.
-Pues deberías pedir unos nuevos-, dicho esto Sara se fue.
-Si lo se-, comentó al aire abriendo un cajón de su escritorio donde se encontraban esos antiguos guantes.
La noche llegó y desde la habitación de la peliblanca se pudo ver un colectivo/autobús que estaba más que segura que traía a sus “compañeros” los cuales sabía que se negarían a cooperar.
Cerró su libro y se preparó para ir a la oficina de Seth; se puso algo que la hiciera ver inocente y débil para poder demostrar que ninguno por mucho que se lo ordenarán aceptarían el seguirla.
Apenas llegó a la puerta suspiró y entró sin tocar llamando la atención de todos los presentes, la mayoría siendo alfas que la vieron como una presa apenas dio un paso al lugar.
-Podrías tocar la puerta-, dijo Seth.
-Lo siento director-, habló de forma suave mostrando una cara apenada que sorprendió al peligris pero que empezó a embelesar a los demás.
-No importa-, soltó tratando de pensar que Sara sólo hacía eso para molestar.-Lo voy a hacer simple ya que deben estar cansados del viaje-, dijo mirándolos y dando una señal a la omega.
-Es un gusto conocerlos-, empezó diciendo.-Mi nombre es Sara y espero que nos podamos llevar bien-, y terminó con una sonrisa que deslumbró al grupo.
-Como ya te dije está tarde, ellos son de la clase élite-, dijo señalando a los chicos y a algunas chicas en total diez.
-Vaya si que es pequeño él grupo-, señaló algo “sorprendida”.
-Pues claro, en este grupo solo hay lo mejor de lo mejor-, hablo altaneramente uno inflando el orgullo a los demás.
-Cierto y es por ello que los elegí para que sean tus compañeros-, dicho eso él ambiente cambió de repente para él grupo los cuales dirigieron su mirada a la peliblanca.
Como podría ser que una omega la cual se veía como una muñeca de porcelana, que se rompería con un leve toque sea metida en una clase de nivel superior y no solo eso, que sea sometida a todos los entrenamientos que eran sometidos a diario, ella no lo aguantaría.
-Director debe estar bromeando verdad?-, hablo está vez una de las chicas la cual recibió una negación por parte del mayor.
-Porque lo pregunta?
-Pues no es obvio director-, dijo otro chico.-Ella es una omega solo sería un retraso para él grupo-, y dicho eso todos empezaron a decir lo malo que era él tener a una omega en él grupo haciendo enojar al peligris él cual los iba a detener pero alguien se les adelantó.
-Asi que resultaron ser la misma mierda-, soltó sin más la de ojos carmesí.-No puedo creer que hayas querido que trabaje con estos idiotas Seth.
Todos la volvieron a ver y está vez si veían a la verdadera Sara, la cual dirigió una mirada de desprecio a todo él grupo y sonrió altaneramente.
-Ninguno de ellos merece que yo los entrené-, Seth no pudo refutar ya que la peliblanca tenía una razón válida para no aceptar.
-Lo siento por haberte hecho perder él tiempo Sara-, dijo sincero sorprendiendo al grupo y ofendiendo los al mismo tiempo.
-Los que perdimos él tiempo fuimos nosotros-, reclamó uno de la clase.-No puede ser que nos haya llamado solo por una simple omega que no vale nada.
-Te lo dije Seth esto es igual que en la organización-, habló sin mostrar expresión alguna.
Está vez Sara no buscaba pelea y dijeran lo que dijeran, ella no haría nada porque solo quería demostrar al peligris que las tradiciones nunca se pierden y que siempre iban a tratar así a todos los omegas por él simple hecho de verse débiles, pero Seth pensaba otra cosa.
-Si se creen tan superiores entonces derroten la-, la peliblanca lo miró algo desconcertada estando segura de que ya se había vuelto loco.
-¿Nos está retando, director?-, contestó uno de los tipos.
-Claro que si, así veremos la fuerza de la cual tanto presumen-, y de está forma Sara se vio obligada a ir a pelear.
No hubo tiempo de cambiarse ni tampoco de cuestionar la decisión del peligris, así que solo pudo seguir al grupo a un lugar llamado él montículo donde lo único que debían de hacer era sacar a la omega de ese lugar para ganar.
Él espacio era algo reducido pero era lo suficientemente grande para que dos personas pelearan arriba, los pilares alrededor de este lugar impedían ver por donde aparecería él contrincante y la probabilidad que atacaran entre varios era grande, lastima que era Sara a quién enfrentaban.
La peliblanca tenía un objetivo dejarse perder e ir a dormir pero un leve toque en su cuello y una mirada verde que decía ni se te ocurra la hicieron cambiar de idea, así que se subió al montículo y trató de ponerse cómoda.
-Demostremosle a está omega él porque somos lo mejor de lo mejor-, dijo uno del grupo motivando a todos.
Apenas se dio la orden rápidamente se escondieron en pilares, confiando en que bastaría solo uno para poder ganar, aunque la realidad era otra y cuando atacaron se dieron cuenta a lo que se enfrentaban.
Él golpe vino de la derecha él cual fue esquivado sin mayor problema y nuevamente volvía a atacar sin acertar ni una, lo que no veían es que la peliblanca ya sabía cómo acabarlo pero quería jugar con su presa.
Pero apenas sintió a uno querer moverse y atacar por su espalda, derribó al que tenía en frente de un golpe, mientras él otro ejecutaba él plan sin darse cuenta que ella ya estaba preparada para contraatacar con una patada que lo saco enseguida del lugar.
-Dos menos quedan ocho-, habló Seth.- Y así se creen los mejores.
Sara solo suspiro con esas palabras porque sabría que sólo complicaría la cosa y dicho y hecho está vez atacaron tres por diferentes partes, sin lograr tocarla fueron sacados uno a uno del lugar.
Era sorprendente él como la peliblanca los ubicaba, esquivaba y atacaba sin siquiera mirarlos, todo era un espectáculo digno de ver por las pocas personas que estaban presentes ahí.
Pero todo acabó tan rápido y simple que un pequeño beta solo pudo quedar maravillado con la fuerza y la habilidad que demostraba la omega en cada enfrentamiento que había presenciado soñando ser igual a ella.
-Vaya si que sabe moverse-, dijo un tipo al cual ni siquiera sintió cuando llegó a su lado pero las feromonas que liberaba le hacían ver que era un alfa, así que como prevención decidió mejor alejarse.-Cómo se moverá en mi cama?-, soltó de repente frenando la ida del beta.
-Sigue soñando, ella jamás se fijaría en un alfa como tú-, hablo enojado él pequeño.
-Oh pensé que te estabas por ir-, dijo mostrándole una sonrisa.-Al parecer la conoces para decir tal cosa, pero te lo digo ella caerá a mis pies.
-Ja, sigue soñando-, y ante está provocación del pequeño Sara fue atacada de sorpresa antes de poder bajar.
Él golpe fue dirigido a su cabeza ocasionando que ella se cubriera pero era tan fuerte como para moverla unos centímetros alertando a la peliblanca la cual se dio cuenta de que él era diferente al grupo que se enfrentó hace unos segundos, él poseía mucha fuerza.
La omega iba a preguntar quién era pero él chico no la dejó y volvió a golpear una y otra vez sin darle chances de contraatacar en ese pequeño espacio, y de forma sorprendente ella cayó del montículo dando por perdida la pelea.
-Vaya, que fácil-, dijo viendo desde arriba a la peliblanca.-No puedo creer que esto derrotara a todo mi grupo.
La sonrisa de ese chico y sus ojos azules le hicieron recordar a cinco, lo único diferente era su cabello rubio oscuro que le llamaba la atención, ya que, si lo veía bien él se parecía a alguien que conocía.
-¿Quién eres?-, soltó Sara de repente levantándose mientras pensaba en la posibilidad de que tal vez era un infiltrado.
-Él es él líder de la clase elite-, habló Seth acercándose a los dos.-Y hermano mayor de Roni, su nombre es Deimon.
-Es un gusto conocerla princesa-, dijo bajando del montículo para poder besar la mano de la peliblanca la cual le mira con desprecio y retira su mano.
-No vuelvas a tocarme o te romperé los huesos-, amenazó aunque él solo rió ante esto pensando en que la de ojos carmín se veía tierna como un conejo tratando de mostrar los dientes.
-Interesante-, soltó él de ojos azules estirando su mano para tentar a la suerte.
La omega solo espero a que la tocara pero estaba él peligris y estaba más que segura que matarlo no era opción, así que solo le haría un poco de daño antes de torturarlo con los entrenamientos pero sus ilusiones acabaron cuando un pequeño beta apareció en escena y golpeó la mano del alfa evitando cualquier contacto.
-Dijo que no la tocaras-, hablo gruñendo al mayor con sus ojos grises brillando haciendo que él otro temblara de la ira por querer meterse e imponer sus opiniones.
-Esto no tiene nada que ver contigo-, dictaminó Daimon mirándolo con enojo y principalmente con superioridad lanzando sus feromonas para así intimidar más.
Azul y gris se miraban fijamente con un brillo peligroso dando a entender que ninguno de los dos retrocederia, eso a Sara le llamó la atención puesto que no todos podían resistir las feromonas de un alfa enojado y esto se podía notar porque ni siquiera los que estaban presentes podían acercarse o hasta debian de retroceder.
Las miradas de los dos expectantes que se mantenían en pie muy cerca de ellos chocaron y como por obra de magia entendieron lo que cada uno quiso decir con esa mirada, y como él era él mayor, él los separó antes de que se pelearan.
-Ustedes dos son perfectos-, dijo Seth de repente haciendo que los dos se distrajera sin entender a lo que se refería.-Ahora que están calmados me gustaría hablar con los dos en la oficina, ahora-, sentenció con una sonrisa que no era para nada amistosa como la que él siempre poseía.
Como los dos poseían respeto hacia él mayor solo agacharon la cabeza y empezaron a caminar.
Mientras los seguía ella pensó que los dos eran sorprendentes aunque quizás uno no se diera cuenta de esto y él otro se sintiera tan superior a los demás que no sabía el potencial que aún guardaba pero relativamente eran lo mismo, era algo tan complicado de explicar que no había forma de sonar coherente.
“Manada”
Soltó de golpe él lobo de la peliblanca la cual llevaba un tiempo durmiendo, pero aunque solo dijo eso ella entendió perfectamente a lo que se refería al mirar a aquellos dos pensando en que quizás lo que que su lobo pensaba podía hacerse realidad sin problemas.
Los cuatro entraron a la oficina y se podía notar a leguas que al beta se le había bajado la confianza apenas poner un pie dentro pero trataba de mantenerse fuerte porque sabía que la omega estaba detrás.
-Los llame aquí con la intención de que los dos formen parte de la nueva clase que se está formando en Ten-, dijo emocionado él peligris desconcertando a los dos menores.
Para Seth los dos chicos que tenía enfrente se parecían a Sara de alguna forma, Daimon con su fuerza casi parecida a ella y él beta que tenía afinidad con las armas blancas y era muy ágil igual que ella, y si los dos se combinaban serian un gran equipo junto con la peliblanca.
-Y su líder será Sara la cual se dedicara a entrenarlos para que la ayuden con la misión más importante de la organización-, está vez hablo seriamente para que vieran que esto no era un juego.
Se miraron con recelo los dos pero ellos debían seguir las órdenes para eso eran entrenados todos los días en clases y la lealtad era lo que más valía para los dos, así que dejando él orgullo de un lado en esa simple mirada hicieron una tregua, debían trabajar y eso es lo que harían.
-Está bien-, dijeron los dos al unísono.
-Yo también acepto-, y dicho eso al día siguiente decidieron encontrarse en la entrada de la institución a primera hora para poder empezar a entrenar ya que solo tenían tres semanas para poder seguirle él paso a la peliblanca.
El día anterior todo fue explicado por él mayor a los tres, en donde sería él ataque, él como atacarian y cómo saldrían del lugar sin ningún problema pero para ello los tres tenían que estar preparados para todo pero principalmente para jugar como la omega lo hacía.
-Solo hay una cosa que deben de saber-, dijo Sara mientras iban al lugar donde se realizaría la práctica.-Esto es una casería y nunca olviden eso.
Los chicos no entendieron a lo que se refería la peliblanca pero ella se los demostraría pero antes que nada tenía que ver qué podían hacer cada uno por separado y juntos.
-Practicaremos fuerza, agilidad y velocidad en combate-, hablo ya dentro de la sala.-Dejen sus cosas en la esquina y espero que hayan hecho lo que les dije con anterioridad-, les recordó a los dos.
-Si, si no es necesario que lo repitas-, soltó él de ojos azules restando importancia.-Es suficiente con tener que aguantar las órdenes de una omega, así que si puedes evita comportarte como una.
-Vaya imbécil estás hecho-, dijo él beta enojado.
-Al parecer ya quieren empezar con esto-, comentó la de mirada carmesí.-Vas tú primero Daimon-, habló llamándolo al centro.-Les explicare esto rapido, lo unico que debes hacer es golpear me y dejarme fuera de combate.
Eso sonó sencillo a los oídos del alfa solo debía hacer lo mismo que hizo anoche y ya, aunque esto sería una mala idea ya que ahora la omega poseía más lugar para moverse y sobre todo no había ninguna restricción.
Así que apenas empezó él entrenamiento Sara esquivo sin problemas tomando distancia de él, ya que con la rapidez que volvía a golpear no le daría tiempo a contraatacar, entonces decidió analizar qué espacio dejaba sin proteger cada que volvía a atacar y cuando lo encontró fue un game over para él mayor.
Un golpe rápido y fuerte chocó en su estómago moviéndolo unos metros lejos sorprendiendo lo por él hecho de que no lo vio venir, y haciendo que sacara su desayuno.
-Por eso dije que comieran dos horas antes de venir, idiota-, solto la omega.-Ahora limpia.
Por suerte como él golpe fue duró lo mando lejos así que su vómito no interrumpiría con él entrenamiento del beta él cual solo se podía reír con tal escena pensando en lo patético que se veía él alfa.
-No te rías tanto que ahora te toca a ti-, hablo apenas Daimon.
La pelea volvió a empezar está vez con él pequeño que fue derrotado muy fácilmente al carecer de preparación física pero si era bueno para esquivar rápido pero le faltará más para ganarle a la peliblanca.
-No tienes nada de fuerza-, dijo Sara haciendo que él alfa riera.
-Eso quizás sea porque es pequeño, no lo crees pequeño?-, preguntó burlonamente.
-Deja de llamarme pequeño, idiota-, contesto molesto porque se burlara de su estatura.
-Entonces cómo te llamas?-, volvió a preguntar él de ojos azules haciendo que el beta se diera cuenta que ninguno de las dos personas que tenía enfrente sabía su nombre ya que jamás lo había dicho.
-Setian-, hablo bajito pero los dos lo escucharon.
-Setian, es un lindo nombre-, dijo sincera la omega haciendo caso omiso a la risa de Daimon.
-Eso suena como nombre de niña, te queda perfecto-, y siguió burlándose del pequeño.
Los tres eran totalmente diferentes pero ahora deberían trabajar juntos aunque su relación haya empezado mal.
Lastimosamente o mejor dicho, por gracia de Dios ellos estaban destinados a ser un grupo, ellos debían convertirse en una manada y con la buena instrucción de Sara darán comienzo a la primera cacería.