Un nuevo enfrentamiento
-¡Maldito Luciel! Siempre arruinas mis planes de conquista, una vez más te desafiaré mano a mano, sin el dragón Therion ni el águila blanca como fue la otra vez en las afueras del hoyo negro.
-Padre, ¿Qué piensas hacer para que Luciel acepte tu desafío?, dijo Mordor.
-Apareceré en su Reino directamente ante el GRAN TRONO BLANCO donde de seguro estará regocijándose de su victoria al destruir a los gigantes Scorp. Tú me vas a acompañar hijo mío.
Lord Nazgul y Mordor irían por medio del portal interdimensional al Reino celestial para reclamar a Luciel y a desafiarlo en un combate. Él sabía que con esta gran pérdida del ejército más mortífero de los siete, había quedado debilitado.
En un vano intento Nazgul envió al general Phantom y a Azam a buscar un planeta parecido ha de los Scorp para ver si podía crearlos de nuevo. La orden se emitió y los dos fueron por varios sistemas estelares buscando de planeta en planeta y no encontraron un hábitat para crear a los Scorp. Luego a los planetoides y pequeños satélites planetarios pero tampoco hubo resultado alguno.
Phantom fue a darle la negativa, no existía planeta, planetoide o satélite planetario alguno que se pareciera al planeta-oscuro. Nazgul viendo que no tenía otra opción más se decidió ir osadamente al Reino celestial.
Mientras tanto Luciel se sentía entusiasmado por la gran baja de las Criaturas de las Tinieblas, el destruir completamente a los Scorp era de suma importancia. Él decidió hacer una reunión entre los dioses para deleitarse con los mejor de la bebida divina, la exquisita cerveza de barril.
Los dioses pasaron deleitándose días de días festejando y degustando de la mejor cerveza galáctica. En uno de aquellos días mientras Luciel estaba sentado en el GRAN TRONO BLANCO, un círculo pequeño apareció y este crecía poco a poco hasta volverse grande, de repente fuego a azufre destilaba el círculo y dos presencias tenebrosas salieron, estos eran Lord Nazgul y Mordor que vestían completamente de negro.
Los dioses al mirar a los archí-rebeldes estaban listos para atacarlos hasta que Luciel los detuvo con su mirada.
-No hermanos míos, no los lastimen.
Nazgul con su voz llena de arrogancia y blasfemas se pronunció:
-¿Por qué has destruido a mis criaturas con tu arma mortal?
-Nazgul vienes descaradamente a decirme por qué destruí a tus bestias, si tú planificabas invadir nuevamente a los Vendor como lo hiciste aquella vez que aniquilaste a sus hembras y chiquillos.
-¿Quién te dijo semejante estupidez?
-El vidente Ariel, él fue quien me pidió su ayuda, temía que aniquilaras completamente a su raza.
-Ese viejo estúpido que al pasar los siglos se ha vuelto inepto ha interpretado mal sus visiones. Yo tenía otros planes con loa Scorp.
-¿Te que hablas hermano mío?
-No digas que soy tu hermano Luciel que eso dejó de ser hace mucho tiempo atrás, te voy a revelar mi propósito por lo cual demandé a Phantom a que hicieras miles de Scorp.
-¿Qué verdad Nazgul?
-Derrocar a Azatoth que se cree superior a mí y por auto-proclamarse el Emperador de las Tinieblas, y tú tan estúpidamente destruiste a mis Scorp por eso te desafió a un combate mano a mano sin intervención alguna como fue la otra vez, donde yo estuve con el dragón Therion y tú con tu águila blanca.
Uno de los dioses interfirió en la conversa.
-¡Vete de aquí hijo de la perdición!, no te basta con haber traicionado a tu hermano quien te colocó encima de los demás dioses.
-Así es como le agradeces al desafiarlo nuevamente, siendo tú lo pensara bien y regresara a su lado ya que él es muy benevolente contigo.
Enseguida Mordor fue en defensa de su padre.
-Tú no tienes derecho a opinar nada mediocre dios a cerca del conflicto de los dos más grandes dioses de la creación, ¡Cállate la boca y vuelve a tu lugar!
-¿Quién te crees mocoso e hijo del gran traidor? Que por no superar la muerte de tu familia te dejaste arrastrar por la oscuridad y tu padre te ha manejado como uno de sus títeres.
La tensión creció y a punto estuvieron los dioses de confrontar a Nazgul y Mordor, más Luciel por una vez más los retuvo y con unas sabias palabras se dirigió nuevamente a Nazgul:
-Nazgul si quieres pelear conmigo mano a mano te concedo la petición, dime cuando y en donde que estaré esperando para enfrentarte.
-Eso es lo que quería escuchar de ti Luciel, aquel que venciere se quedará con el Reino, si yo te derroto me entregarás toda tu creación a mis pies y tú serás mi siervo.
-Si tú me vences te entregaré a mis ejércitos y yo me exiliaré en las profundidades de las estrellas oscuras y no sabrás más de mí.
-Que así sea Nazgul, ahora vete de aquí con tu hijo que nadie os soporta más.
El duelo se daría, Nazgul planificaría el día y la hora y como era tan astuto se aseguraría tener todo a su favor, por nada del mundo permitiría que su hermano lo derrotara.
Luciel por su parte se ilusionaba más ya que si derrotaba a Nazgul este sedería todos sus seis ejércitos y él iría al exilio. Él pensaba si los Scorp fueron aniquilados días atrás y si ahora vencía a Nazgul, solo le quedaría derrotar a las Criaturas de las Tinieblas, así al fin quedaría libre su creación y la paz y la armonía regresaran a toda Andrómeda como fue al principio.
Por otro lado en caso que no pudiera vencerlo apelara a un empate, y si terminase así sabía que Lord Nazgul maquinaría nuevamente un nuevo golpe de estado en contra de Azatoth y si este llegara a derrocarlo, Nazgul quedaría sin el apoyo de los dioses/demonios y no tendría el suficiente poder para tratar de vencerlo.
De todas maneras Luciel en su sabiduría llegaba a la conclusión que todo seguiría tornándose a su favor y al final sería el vencedor.
Luciel descendió a Aradia para contarle la noticia a Gondor y Bryinhildr, ellos quedaron completamente sorprendidos al saber que Nazgul y Mordor estuvieron hace unos pocos momentos en el Reino celestial. Habían sido tantas décadas que ellos dos no ponían un pie en los territorios de su padre.
Luciel habló del desafió de Nazgul y de lo que estaba en juego, tanto Gondor como Bryinhildr lo apoyaron ciegamente, sabían que él era muy sabio y que entendía lo que hacía.
En la Constelación del Caos Nazgul dialogaba con Mordor a cerca del duelo con Luciel, si el Maligno perdía ciertamente iría al exilio en algún lugar de las estrellas oscuras pero un plan lo tenía bien guardado.
Tener una cuarta parte de los seis ejércitos a disposición de Mordor para que este no se quedase solo, además de la ayuda que tendría de Phantom para rearmar a sus ejércitos después de mucho tiempo. No dejaría del todo la galaxia entera en manos de Luciel.
Una vez que esto sucediera fueran al rescate de su padre en las estrellas oscuras y todo volvería a la normalidad.
En caso de una victoria de Nazgul, él quedaría al mando de los mundos celestiales y su hijo Mordor quedaría en el poder del sistema estelar Luciel. Luego juntarían a los seis ejércitos de las tinieblas e invadir los mundos de Arcoluz, el planeta de los Vendor y los demás planetas habitables de Andrómeda. Por último pondría en plan el derrotar a Azatoth, Yog-Sothoth y Shub-Niggurath para quedarse como Amo absoluto de la creación sentándose en el GRAN TRONO BLANCO.
Nazgul señaló el día y la hora de la épica batalla, Luciel aceptó y ambos si citaron en un lugar neutral entre sus dos Reinos. Nadie fue a acompañarlos tal como pactaron.
-Luciel, ha llegado la hora de tu final pronto te tendré sometido a mi voluntad.
-Estás tan seguro de tu victoria hermano, tu arrogancia se volverá nuevamente en tu contra.
-Una vez que te derrote Luciel seré amo y señor de tu creación y nada me podrá detener para derrotar a Azatoth y yo seré el Emperador de las Tinieblas.
-Deja de hablar tanto hijo de la perdición y empieza a pelear.
-Como tú quieras derrocado Rey, jaja, jaja, jaja.
Por segunda vez lo más grandes dioses se enfrentaban pero esta vez sin dragones y águilas que los secunden. El choque se dio y la fuerza de ambos hizo tronar el lugar. Ninguno de los dos retrocedía y así pasaron un largo tiempo, luego Luciel empujaría a Nazgul y este sacó su espada de fuego para arremeter en contra del Rey, más él sacando su lanza de diamantes detuvo el golpe y ambos se separaron a una corta distancia.
-¡No me vas a vencer Luciel!, si vez que nuestras fuerzas son semejantes.
-Nunca he dudado de tu gran poder Nazgul por eso te coloqué cerca de mí como el dios más fuerte de todos.
Ahora Luciel lanzó sus potentes relámpagos sobre el cuerpo de Nazgul pero él con sus bolas de fuego logró defenderse, una vez más el combate seguiría igual por igual. Era el turno de Nazgul y sacando un látigo arremetiendo en contra de su hermano más Luciel con su escudo lo neutralizaría. Como nadie cedía decidieron pelear cuerpo a cuerpo.
Los dioses se golpeaban brutalmente hasta quedar completamente agotados. Al final ninguno podía más y fue un empate. Una vez recuperados Nazgul se pronunció:
-¡No te pude derrotar Luciel y mis ambiciones de conquista quedaron una vez aplazados!
-Nazgul hagas lo que hagas jamás tendrás a Andrómeda bajo tus pies, entiende que tarde o temprano el bien siempre terminará venciendo al mal.
-Eso lo veremos Luciel, eso lo veremos.
Una vez que acabó de decir estas palabras, Nazgul regresó a su palacio mientras que Luciel muy exhausto y con varias heridas en su cuerpo fue a su Reino.
Los dioses lo esperaban para saber el resultado final, Luciel les dijo que el combate fue muy difícil y que no pudo vencer a su hermano, se dio cuenta que Nazgul se había vuelto más fuerte al adquirir conocimientos y poder al aprender de las artes oscuras.
Mordor también esperaba a su padre en el palacio para saber si fue el vencedor o no, Nazgul le declaró que el combate quedó sin vencedor y que esto significaba que debían seguir con sus planes en secreto, seguir hablando con Therion y esperar una vez más el tan ansiado día de su conquista galáctica.