Ariel el vidente

Aradia año 645

Planeta de los Vendor

Gondor se encontraba con el profeta Ariel para ser ungido con el don de las premoniciones. Él sabía que no siempre se podría contar con la ayuda del vidente así que por iniciativa propia decidió poseer este muy preciado don.

Ariel como el gran amigo de su padre, gustosamente enseñaría algunas técnicas de premoniciones en caso que Gondor los necesitase para él mismo como para la protección de su pueblo.

-Bienvenido a mi humilde morada el que a futuro será el héroe más grande de la galaxia entera, mi pequeño Gondor.

-Ariel el vidente, siempre mis respetos hacía ti como anciano venerado y sabio entre los Vendor.

-¿Qué milagro te trae por aquí?

-He venido a que me unjas con el don de las premoniciones, sé que tú nos has ayudado mucho pero habrá momentos que no te sea posible y es por eso que necesito de este sagrado y raro don.

-Yo te voy a ungir como tú desees pequeño Gondor, sé que eres digno de este preciado don ya que tu corazón es puro y tu alma muy noble. Pero antes de ungirte quiero contar mi historia.

-Será muy interesante escuchar tu historia Ariel, tú que eres ancestral y un gran sabio de seguro hoy aprenderé mucho de ti.

-Hace mucho pero mucho tiempo en la historia muy antigua de Andrómeda cuando solo las Criaturas de las Tinieblas vagaban por lo ancho de la galaxia, una pareja de gigantes genetistas llegaban de un parte muy distante del Universo.

Ellos exploraron el lugar y un inmenso planeta encontró, a este mundo lo veían adecuado para crear su descendencia ya que esta pareja de gigantes les restaba pocos años de vida debido a que su ciclo estaba llegando a su final.

Solo les restaba poco tiempo para dejar sus cuerpos y partir al mundo de lo Absoluto, como excelentes genetistas que eran crearon a su primer hijo con lo mejor de ellos dos y con genes de otros seres de extraordinarios dones.

Ese ser fui yo Ariel el primero y el más antiguo de los Vendor, fui una especie única ya que poseía gran sabiduría y en tamaño era superior a mis futuros hermanos y hermanas.

Además de aquello mis padres me obsequiaron una cápsula donde podías entrar a ver el pasado, presente y futuro de todas las cosas, eso sí me encomendaron que este secreto lo guardase muy bien debido a que si caía en manos equivocadas, este podría ser utilizado por ocasionar mucho mal.

Yo hasta el día de hoy he cumplido con lo prometido de no decir a nadie ni siquiera a los más venerables Vendor del lugar donde se halla la cápsula del tiempo, solo tu padre Luciel lo sabe ya que es el creador y un ser lleno de bondad y luz.

Luego mis padres produjeron Vendor masculinos como femeninos y que pudieran tener sus propios hijos por medios naturales. Así es como nuestra civilización creció con el tiempo eso sí, adaptarnos a vivir con muy poca luz debido a la amenaza de las Criaturas de las Tinieblas que siempre han detestado la luz.

Es por eso que tenemos tres grandes ojos que tranquilamente podemos ver a través de las sombras y nuestro mundo hasta el día de hoy es más penumbras que luz.

Una vez que la civilización llegó a completarse, nuestros padres decidieron dejar sus cuerpos sin antes dejarme a mí como el primogénito de su creación al mando de todos los Vendor.

Todos nos pusimos tristes porque mucha alegría nos dieron, lamentablemente sus cuerpos estaban muy desgastados después de muchos milenios así que era hora de partir y así fue.

Cuando se fueron nos bendijeron y esperan que al fin de los tiempos, nos volvamos a unir y esta vez sería para siempre en el mundo de lo Absoluto. Yo Ariel desarrollé mis poderes psíquicos al pasar algunos siglos y es así como también evolucioné los dones de las premoniciones, la telequinesis, la telepatía y la dominación de ciertos elementos de la naturaleza como el fuego y el viento.

Después entre los más destacados Vendor elegí a tres de ellos para que fueran los venerables ancianos del pueblo y fueran de mi compañía constante.

Al pasar unas décadas conocí a tu padre Luciel cuando se acercó a nuestro planeta para seguir creando luminarias, ahí le hablé a su mente indicando que nosotros los Vendor somos los primeros habitantes de Andrómeda a parte de las Criaturas de las Tinieblas.

Él se sorprendió al escuchar mi voz en su mente y arribó a nuestro mundo, él vio a los de nuestra raza, gigantes con tres ojos y cuatro brazos. Uno de los ancianos venerables se acercó a él para dirigirlo a mi morada, yo me presenté como el Anciano de los Días y primogénito de todos los Vendor.

Enseguida hubo una confianza entre tu padre y yo y desde ahí empezó esta gran amistad que la mantenemos hasta el día de hoy.

-Es sorprendente saber más de la historia de nuestra galaxia y sobre todo como la raza de los Vendor han evolucionado, dijo Gondor.

-Pequeño Gondor acércate a mí para imponer mis manos en tu frente para ungirte con mi poder y tengas la gracia de las premoniciones, uno de los dones más anhelados por todas las razas.

El anciano pronunciaba unas palabras mientras ungía de poder al hijo del Rey de los dioses.

-"Te deum prolem ungo in nomine OMNES QUI EST"

Después de pronunciar estas palabras Gondor vio el futuro de su madre que le encumbraban como Reina de Aradia enseguida las visiones cambiaron y miró la caída de Nazgul y Mordor y por último el mismo se observó convirtiéndose en mortal después de la Gran Guerra.

Gondor se hallaba confundido y perdió la razón por un tiempo. Luego de más de dos días sin despertar Ariel le dio una bebida para que despertara.

-¿Qué viste hijo mío?

-Muchas visiones y eso me tiene confundido, vi el reinado de mi madre, la caída de Nazgul y que mi ser se convertía en mortal.

-El tener este don tiene su precio mi pequeño Gondor, es un peso muy grande por llevar, solo los puros y fuertes de corazón como tú podrán sobrellevar este don.

Ariel tan sabio que era no dudó de ninguna manera en conceder aquel don a Gondor, sabía que él iba a soportarlo. Una vez que la unción terminó Gondor le agradeció de todo corazón por tan preciado don.

Era hora de volver a Aradia para descansar por algunos días, un corto tiempo de paz hubo y él aprovechó esa época para seguir entrenando a sus ejércitos.

Nunca habrá un vidente tan sabio y grande como Ariel en lo que se refiere a las artes de la luz, ya que solo Yog-Sothoth le igualaba pero él lo utilizaba para las artes oscuras.

Aradia año 646

Reino celestial

Los dioses hicieron un nuevo concilio para planificar el tiempo y la hora de hacer frente a sus enemigos y aniquilarlos definitivamente. Luciel pronunció que esperaran por un lapso de período más, ya que tenía por conocimiento que Lord Nazgul quería derrocar a Azatoth para quedarse con el poder de las tinieblas.

Si esto llegara a suceder el Reino de las Tinieblas seguiría debilitándose y eso era un gran ventaja para aprovechar el momento y ahí si atacar a Nazgul. El concilio de guerra aceptó lo dicho por Luciel y esperarían el momento de la Gran Guerra.

Gondor continuó teniendo visiones acerca de su encarnación como mortal, él al despertar le contó a su madre.

-Estaba acostado en una cama extraña, viendo en una pantalla proyecciones de una historia de una guerra mundial.

De pronto escuché la voz de una mujer que me llamaba con otro nombre y este era Rodnog, aquella mujer me llamó a desayunar. Yo al salir de aquel cuarto había unas gradas que se dirigía a una sala pequeña.

A aquella mujer le llamé madre relatándole que tuve unas horribles visiones de una Gran guerra que se avecinaba, era como que viajaba al futuro viendo cosas que aún no sucedían.

La que sería mi madre en aquel tiempo futuro me hizo ver que Aradia era un mundo tranquilo y lleno de paz, que era imposible que existiera una guerra como yo la describí.

Yo le relataba que en el colegio nos dieron clases de una guerra terrible que existió entre dioses y semi-dioses hace miles de años atrás.

Mi madre me dijo que estábamos en otra era, y que todo eso que les decían en los colegios solo era mitología de civilizaciones muy antiguas de nuestra querida Aradia. Ahora tenemos la tecnología para viajar al espacio a otros mundos y armas muy avanzadas de guerras que ni los dioses tuvieron en aquellas remotas épocas.

La ciencia avanza y en la universidad donde tú vas a estar, están haciendo pruebas científicas para poder viajar en el tiempo e inventar la tele-transportación.

Mejor concéntrate en tus estudios y se un alumno destacado, que esos son los deseos de tu padre y madre.

Olvídate de esas leyendas y de esas supuestas visiones del fin de los tiempos que has tenido ayer por la noche. Yo le di la razón a mi madre y partí para ese sitio llamado universidad.

-Hijo mío la visión que me cuentas es muy rara y no tiene sentido alguno, ¡no me puedo imaginar a ti siendo un semi-dios encarnado en un simple mortal! dijo Bryinhildr.

-Me siento muy confundido madre, esta visión es inexplicable. El vidente Ariel claramente me dijo que el tener este don tendría que llevar una gran carga durante toda mi vida.

-Si Ariel te ungió con el don de las premoniciones hijo mío, no ha sido casualidad él sabía perfectamente a quien elegir y esa persona has sido tú.

-Tengo que acostumbrarme a este don madre y sacar el mejor provecho posible para el bien de nuestro pueblo. Lo que vi hace algunos días atrás traerá esperanza para toda la creación de mi padre, vi la caída de Nazgul y Mordor en un abismo donde eran encadenados. Mordor no era el mismo, parecía más una máquina que un dios.

Ciertamente los días estaban contados para Lord Nazgul, sus delirios de grandeza por convertirse en el amo y señor de Andrómeda lo conduciría finalmente a su propia condenación y su hijo Mordor siguiendo sus pasos, sería quebrantado por Gondor en el combate final.