DEMONIO INTERIOR
Advertencia: Este capítulo contiene, contenido violento, lenguaje inapropiado, podría perturbar a algunos lectores, por favor preste atención.
Las montañas que tocan el cielo, aquella montaña estaba llena de grietas y manchas de sangre, los humanos podían escuchar un fuerte combate proveniente de aquel lugar sagrado, pero no sabían quienes se enfrentaban, ¿Ángeles?, ¿Demonio? o talvez ¿Ambos?, no, no lo supieron hasta que lo vieron con sus propios ojos, sonidos espantosos podían escucharse en ellas, gritos de tortura y de gozo de aquel que poseía el control la humanidad entendió que era su fin, ni siquiera la elegida podría contra ellos, desde lo más alto podía observarse la caída de un ser con hermosas alas de color negro era Astrid cayendo desde lo más alto de los cielos hasta dar con el suelo su cuerpo estaba completamente dañado y lleno de profundas cortaduras le habían arrancado el brazo una pierna, rompieron barias de sus costillas y Jorel le había cortado la lengua, Jorel se posiciono sobre Astrid y clavo su espada en su pecho retorciéndola ella solo podía gritar de dolor mientras su cuerpo sentía la sangre caliente correr de la herida hasta ser absorbida por la tierra en la que ella estaba, Astrid solo miraba el cielo, cerro los ojos por un momento y rogo
-Padre, si me escuchas por favor ayúdame- Lágrimas se deslizaban por su rostro, -Esta será la última vez, ¿Por favor?- Pero Dios no respondió los segundos pasaban y los demonios comenzaron a acercarse a Astrid para devorarla, -¿Entonces así será?- Murmuró Astrid, Jorel colocó ambas manos sobre el cuello de Astrid para matarla
-Veras como te quito todo lo que amas, perderás todo y luego te matare- Dijo Jorel, -Aquel mundo que alguna vez conociste morirá- Astrid miró a un lado y logro ver un grupo de ángeles que entre ellos uno que tenía en sus brazos a Amon, lo había bajado de la montaña, él la miraba mientras sonreía
-Que así sea- Dijo Astrid, esta vez contenerse no era opción ya no le importaba el mundo solo aquellos que amaba sus amigos, guardianes, Paimon y Gaes ya no importaba si no volvía en sí, solo había una regla que la regia, mantener el control absoluto sobre su cuerpo ya que siempre supo lo que escondía su alma su parte más oscura y retorcida, un demonio que no podía controlar, solo rogaba por que luego de terminar volviera a enjaular a la bestia o la mataran.
Sus enormes alas se abrieron alejando a los demonios, sus ojos rojos y sedientos de sangre fijo a cada objetivo para exterminarlo, invoco su guadaña mientras sus uñas se volvían negras como su piel y su cabello más largo, una cola de demonio surgió en su parte trasera la cual estaba conectada a su columna, sus dientes, su boca y su lengua estaban listas para devorar a sus presas y saborear su carne en su cuerpo diferentes marcas negras surgieron extendiéndose a todas partes, de su cabeza surgieron dos cuernos blancos y una aureola de fuego, Astrid clavó su mano en el estómago de Jorel y comenzó a arrancarle las tripas, Jorel se alejó rápidamente de ella mientras colocaba sus manos en su estómago intentando parar la hemorragia pero al verla Jorel lo supo, esa criatura llena de odio y dolor ya no era Astrid era algo más, algo salvaje y dispuesto a morir por tal de matar, Astrid tomó con sus manos a los demonios y los descuartizó uno por uno mientras escuchaba sus gritos de dolor y desesperación ella gozaba de cada grito como si fuese una melodiosa canción que la calmaba
Plano infernal:
Alex y Paimon se encontraban ante las puertas de la habitación temporal del Diablo, Paimon extendió su mano derecha pero las puertas se abrieron rápidamente, el suelo de la habitación temporal estaba cubierto de brea mientras el olor los ahogaba, ambos miraron hacia arriba y lograron ver al amo del infierno sentado en el trono con una coronas que se había cubierto de espinas logrando derramar la sangre de aquel ser su rostro estaba cubierto de sangre como si fuesen sus propias lágrimas, él Diablo los miro por un momento
-Tú sabes porqué estamos aquí- Dijo Paimon
-Claro que lo sabe, tenemos escrito Astrid en toda nuestra maldita cara- Dijo Alex, invoco su katana y apuntó al Diablo, -Estamos apurados así que abre el portal o arrancare tu trasero de ese trono y te obligare a hacerlo- Paimon invoco sus Daos dispuesto a luchar contra aquel temible ser junto al descendiente de Caín
-Veo que desde que eres libre osas levantar tus armas contra mí- Dijo el Diablo
-Abre el maldito portal- Dijo Paimon furioso
-Bien- Él Diablo se levanto de su trono de huesos, extendió su mano derecha tronando los dedos y dos portales negros se abrieron ante ellos, -Usen el izquierdo- Dijo Él Diablo quien tomo el brazo de Paimon y el brazalete que poseía el demonio brillo como si volviera a servir para abrir portales, ni siquiera lo pensaron solo cruzaron, tal vez ambos se arrepentirían de haberlo hecho o tal vez no, una vez en el plano terrenal sintieron el aire más caliente muy similar al del infierno, ambos se encontraban en la montañas que tocan el cielo un lugar oscuro y lleno de agonía
-¿Donde demonios estamos?- Preguntó Alex hasta que sintió una presencia muy familiar al usar sus ojos
-¿Paimon?- Una voz familiar lo llamo, Paimon al instante volteo y vio a Ira dentro de una de las celdas
-¿Ira?- Susurro Paimon
-Me alegro tanto de verte- Dijo Ira caminando lentamente hacia los barrotes, extendió sus brazos a pesar de que los barrotes comenzaron a quemar su carne Ira seguía extendiendo sus brazos para tocar a Paimon, -Ven- Dijo Ira, Paimon camino lentamente hacia él, extendió uno de sus brazos hacia Ira, Alex podía ver el interior de Paimon era un caos total su demonio interno estaba fuera de control al volver a ver a Ira
-Paimon- Dijo Alex para que no se acercara a Ira pero Paimon lo ignoro, -¡Paimon!- Grito Alex, eso distrajo a Ira que miro a Alex y Paimon rápidamente tomo el cuello de Ira quebrando el collar de cadenas que lo ataban a la celda y ahorcándolo lentamente
-Casi la mataste esa noche- Dijo Paimon oprimiendo cada vez más el cuello, -Casi mataste a mi hijo.
-Y-yo no lo sabía- Los ojos de Ira comenzaron a derramar lágrimas aunque Alex lo miraba de lejos no lo ayudaba simplemente intentaba descifrar si eran lágrimas de tristeza o de dolor por la terrible presión que Paimon le estaba aplicando al cuello del demonio
-Debí matarte esa noche- Dijo Paimon, -Yo me encargare de que mueras- Con su otra mano arranco sin problemas uno de los barrotes de esa celda hasta quitar varios de ellos y con eso destrozó la pared de la celda de Envidia quien solo los miraba en silencio
-Se que los conozco pero no recuerdo de donde- Susurraba Envidia
-Paimon, por favor...- Irá miraba fijamente al demonio
-Ya estas muerto para mi- Alzo su Dao para clavarla justo en su pecho
-No lo mataras- Dijo Alex
-¿Que?- Paimon lo miro, -Ira tiene su corazón, esa noche que se regenero en la habitación él...
-No importa, porque ahora no lo tiene- Contestó Alex, -No lo tienes desde la guerra- Dijo Alex, Ira miro a un lado sin decir una palabra
-Te matare después- Paimon lo soltó, pero en ese momento escucharon un fuerte grito, solo Ira logro reconocerlo, reconoció que era Amon
-Hijo- Susurro Ira, Paimon inconscientemente había soltado a Ira quien aprovechó para correr hacia afuera, Alex y Paimon lo siguieron sólo para ver un mundo en llamas y agonía mientras los gritos de dolor se hacían presentes en todos lados Ira, Paimon y Alex sintieron una hostilidad tan fuerte que sus cuerpos por un momento se arrodillaron ante aquella criatura que atacaba sin importar que se cruzara en su camino, gritó con tanta furia que su voz resonó en cada parte de ese lugar, pero los tres reconocieron esa voz en un instante
-Astrid- Murmuraron los tres al mismo tiempo, corrieron hacia el lugar con sus armas y la vieron, un ser mitad ángel y mitad demonio quien había matado tanto demonios, ángeles y humanos, Amon estaba en el suelo arrastrándose mientras lloraba, un ser le había arrancado un brazo y se lo estaba comiendo, luego arrojó el brazo
-Tú carne tiene un sabor asqueroso- Dijo aquel ser arrojando en brazo a los demonios que se ocultaban de ella, camino lentamente hacia Amon, -Me pregunto qué sabor tendrá tu corazón.
Amon notó que detrás de la criatura estaban Alex, Paimon y su padre, -¡Papá, ayúdame papá, por favor!- Al mirar lograron ver a Jorel destrozado a un lado sus órganos estaban por todas partes y partes de sus extremidades fueron arrancadas, apenas seguía con vida al parecer aquel ser estaba jugando con él
Ira no lo dudo ni un segundo, invocó su naginata y atacó pero el ser lo esquivo rápidamente, Ira aprovecho y tomo a Amon alejándose de ella, mientras Paimon atacó con su Dao junto a Alex quien había invocado su katana y atacaron entre los dos directo al pecho, él ser se había percatado del ataque y miro hacia atrás, Paimon se detuvo a tan solo unos centímetros de apuñalarla junto a Alex
-¿Astrid?- Susurro Paimon al ver su cara, estaba a centímetros de él, en ese momento Astrid tomó la cabeza de Paimon y la impactó con fuerza contra el suelo quebrando la tierra así como su cuello, luego miró a Alex
-Astrid, espera- Alex se alejo lentamente de ella, pero Astrid cerro el puño y lo ataco el bloqueo el ataque con su espada pero el golpe fue directo y con mucha fuerza lo que lo impulso lejos de ella, Alex miro su katana y logro ver una grieta luego miro a Paimon quien aun no se levantaba después del golpe, Alex uso su don para ver el estado de Paimon -Creo que le rompiste el cuello- Murmuro Alex a Astrid, por suerte su corazón no había sido dañado por lo que Paimon en cualquier momento se levantaría, -Astrid por favor- Dijo Alex, pero ella seguía avanzando, Alex miro a un lado pero solo podia ver a Jorel destrozado en el suelo, apenas respiraba, Alex transformo su katana en un maso y lo tomo con las dos manos sin perder de vista a Astrid, uso su don para no dañar su corazón en caso de que ella atacara, solo parpadeo y ella había desaparecido de su visión, -¡Mierda!- Astrid se posiciono detrás de Alex lista para arrancarle la cabeza Alex reacciono rápidamente y ataco al estomago de Astrid mientras su brazo era detenido por Paimon quien se había levantado rápidamente para ayudarlo, Alex golpeo el estomago de Astrid con su maso alejándola de ellos
-¡Alex!- Grito Paimon, pero Alex permaneció en silencio mirándola
-Ella iba a matarme, Paimon ella quería matarme- Dijo Alex, Paimon noto que Alex estaba asustado
-Alex ella no nos matara, no lo permitiré y ella tampoco lo permitirá, este es un estado muy salvaje para Astrid y difícil de controlar yo ya he estado en él ¿Lo recuerdas?
Alex había recordado cuando Ira daño a Astrid Paimon había perdido el control por un momento pero lo volvió a retomar, -Pero tu tomaste el control, ¿Por qué Astrid no?
-Para lograrlo se necesitan muchos años y Astrid apenas los tiene, Alex solo esquivala, hasta que pensemos como la sacaremos de ese trance.
-Ella es demasiado rápida, Paimon no tendremos tiempo ni siquiera para reaccionar.
-Bésala- Dijo Ira
-¿Que?- Alex lo miro
-Alguno de los dos pueden besarla, tal vez eso la saque de ese trance- Dijo Ira mientras aplicaba un torniquete al brazo de Amon
-No seas idiota- Dijo Amon, -Los únicos que pueden sacarla de ese trance son Dios y el Diablo ella es parte de ellos, pero eso no sucederá esta condenada porque ninguno de los dos vendrá por...- Amon observo a Ira por un momento, -Eres un maldito- Dijo Amon
-Jamás resistes corregir a los demás- Dijo Ira, -Bien ya sabemos cómo sacarla del trance debemos llevarla al infierno el Diablo puede...
-No está en el infierno- Dijo Alex
-¿Que quieres decir?- Ira miro a Paimon
-No sabemos a dónde fue- Dijo Paimon
Alex miró a un lado por un momento, respiró profundamente y miró a Paimon, -Lo lamento- Dijo Alex, extendió su brazo, -Pero necesitamos a alguien que la distraiga mientras busco al Diablo y tu no eres capaz de lastimarla recibirás tanto daño que terminara matándote- Alex apretó su pulgar sobre una marca que poseía su brazo una fuerte presencia estaba ante ellos
-De verdad me llamaste- Dijo un ángel
-No te hagas ilusiones, necesito que la distraigas pero no la mates- Dijo Alex, apunto al pecho de Astrid, -Su corazón está en su pecho, evita esa área, Paimon ayúdalo pero no la protejas- Alex se sentó en el suelo y concentró todo en en encontrar a el Diablo mientras sus ojos se volvían rojos
Paimon miró al ángel, -Ha pasado un tiempo guerrero- Dijo el ángel, aun quiero matarte- Sonrió
-Jakel, si la matas hare que te arrepientas de estar vivo- Paimon invoco sus Daos
-No te preocupes- Jakel invoco su espada, -Solo quiero matarte a ti- Susurro Jakel
-Tenemos que sacarla de este lugar o seguida matando a más personas- Dijo Alex
-¿A dónde?- Preguntó Irá
-Lo encontré- Dijo Alex
- ¿Dónde está?- Preguntó Paimon mientras veía como Astrid se acerca a él, ella invocó su guadaña
-Las tierras malditas- Dijo Alex, -Él Diablo está luchando contra Camio en esas tierras, debemos llevarla ahi- Alex abrió sus enormes alas y miró a Paimon, -Dime- que esa cosa funciona.
Paimon miró su brazalete, recordó que el Diablo le había hecho algo así que decidió usarlo, apuntó a un lugar y un portal se había abierto, Paimon corrió rápidamente hacia Astrid y la abrazo impulsando el cuerpo de ambos hacia el portal, estaban en el plano infernal, Astrid mordió el cuello de Paimon y luego lo pateó arrojándolo lejos de ella y vio a los demonios que la estaban observandola tomó su guadaña y fue hacia ellos para matarlos pero Jakel clavó su espada en el estómago de Astrid y le Irá su naginata y la clavó en la pierna de Astrid
-¡Abre otro portal!- Grito Irá, Astrid era demasiado fuerte por lo que no fue difícil retenerla, Astrid le rompió el brazo a Irá y alejó a Jakel arrancándole un pedazo de carne del cuello, Amon no quería separarse de su padre y se mantenía a su lado
Jorel estaba en mal estado mientras miraba como el portal se cerraba lentamente, miró a un lado y vio a Envidia caminar cerca de él, -¿Cómo saliste?- Preguntó Jorel
-Ellos me dejaron salir- Dijo Envidia apuntando a los demás del otro lado del portal
-Ayudame, tu padre nos necesitan- Dijo Jorel, Envidia lo ayudó mientras Jorel intentaba curar sus heridas, -Vamos por él- Ambos cruzaron el portal al plano infernal y observaban a los demás a la espera de un nuevo portal
Paimon abrió otro portal con la esperanza de que los llevará a las tierras malditas, corrió hacia Astrid para que cruzará el portal, ella se alejó de él, Alex intentó atraparla pero no podía hacerle daño aún cargaba con el golpe que le había dado en el estómago y sin percatarse de que Astrid ya lo habia visto ella fue más rápida y atravesó el pecho de Alex con su mano él la miraba mientras que se desangraba y su boca se llenaba de sangre en ese momento Gaes corrió hacia ese lugar junto a Atem y los vio
-¿Mamá?- Dijo Gaes asustado, Astrid lo miró por un segundo y noto la cara de su hijo, tenía miedo y estaba sorprendido Astrid dió un paso atrás asustada miró a su alrededor y noto como todos la estaban mirando se abrazó ella misma clavando sus uñas en su propia carne y cerrando los ojos intentando contener a la bestia que exigía carne y muerte, Astrid permaneció en ese estado mientras Paimon la tomó con fuerza y la llevó hacia el portal, Astrid seguía en la misma posición intentando dañarse ella misma pero no a los demás.