BOCA DEL LOBO
Advertencia: Este capítulo contiene, contenido violento, lenguaje inapropiado, y agresión sexual, podría perturbar a algunos lectores, por favor preste atención.
Esa noche fue tranquila
-Alex, no importa que tan de acuerdo haya estado Paimon con aceptarte, yo no puedo hacer esto no ahora, lo lamento.
-Un poco de esperanza fue más que suficiente, aun así si no te molesta seguiré intentándolo.
Astrid simplemente sonrió, -¿Sabes como volver al infierno si ya no hay portales, necesito saber que mi hijo y Paimon están bien?
-N...- De pronto Alex recordó algo importante, -Tal vez hay una forma, pero es arriesgado aún no sabemos en qué condiciones está el infierno y tú te quedarías sola.
-No me importa.
-No te dejaré sola, al menos déjame dejarte con alguien de confianza.
-¿Quien?
-Nerón.
-Hace mucho que no lo veo.
-Si, él se casó y su esposa es molesta, Astrid no te acerques mucho a él, ella intentara matarte seguramente y más ya que Nerón aun te ama.
-¿Cuando iremos?
-Lo haremos mañana, por ahora debemos descansar de noche, es peligroso y más con esas cosas ahí afuera, la mansión está rodeada de círculos de protección, tiene un sistema de defensa y alarmas, Astrid.
-Dime.
-Tal vez no quieras, pero tenemos que dormir juntos las habitaciones en la mansión están muy separadas, además es mejor que estemos juntos si algo logra atravesar las barreras de la mansión.
-Tienes razón, bien pasaremos la noche juntos.
-Bien, prepararé la habitación- Alex colocó en cada ventana y puerta un círculo de protección y algunos otros más.
-Esos círculos, ¿Alex acaso quieres destruir tu hogar?- Dijo Astrid
-Solo es precaución, además una pérdida material como esta no me molesta en lo absoluto si es tu vida la que peligra.
-Siempre dices ese tipo de cosas.
-¿Que cosas?
-¿Recuerdas cuando nos llevaste a tu casa en la playa?, dijiste algo similar, tú solo querías que yo vuelva a sonreír.
En ese momento Alex lo recordó
RECUERDO:
-Me gustaría volver a verte sonreír, me gustaría volver a escucharte decirme acosador, si ir al mar ayuda, si es lo que quieres entonces te llevaré todas las veces que quieras, te daré mi casa en las costas del mar y comprare toda esa playa solo para ti, si es lo que tú quieres lo are- Alex se arrodillo ante Astrid mientras tomaba su mano, -Haré lo que quieras si eso hace que vuelvas a sonreír.
Alex permaneció callado un momento solo para suspirar, -En ese entonces no me esforcé lo suficiente para lograr enamorarte.
-¿Hablas enserio?
-¿Porque lo dices?
-Estabas dispuesto a regalarme una playa, yo creo que eso es mucho.
-Pues con eso y más Paimon es quien está contigo, además tienen un hijo.
-Alex...
-Vamos a dormir- Alex abrió un enorme ropero y saco unas sabanas las cuales colocó en el suelo
-¿Dormirás ahí?
-Si te molesta puedo dormir en el pasillo.
-En realidad creí que dormirías conmigo- Alex la miró curioso, -En la cama Alex- Esas palabras lograron que el rostro de Alex se sonrojara y sus enormes y hermosas alas de Alex se abrieran dentro de la habitación golpeando el techo
-Lo lamento, no se que paso, ¿Tú hablas enserio?
-Bueno, es tu casa y que duermas en el suelo y yo en la cama, así no podré dormir, que tal si yo duermo en el suelo y tú...
-Podemos dormir juntos en la cama, si no es un problema, claro.
-No, no lo es- Dijo Astrid abriendo la sabana de su cama, -Ven.
Alex sintió como si lo llamara para cumplir sus sueños, caminó lentamente hacia ella mientras sus alas se mantenían abiertas se acostó a un lado de Astrid, -Lo lamento pero no puedo ocultarlas, no se porque simplemente no puedo ocultarlas- Dijo Alex respecto a sus alas
-No te preocupes e escuchado que las alas de un ángel son muy cómodas, -Dijo Astrid recostándose sobre una de las alas de Alex, esa noche ambos durmieron pacíficamente, pero Astrid volvió a soñar con aquellos ángeles sufriendo, las personas muriendo y el mundo ardiendo hasta volverse cenizas, Astrid despertó rápidamente pero su cuerpo apenas podía moverse cuando se dio cuenta al estar sobre una de las alas de Alex su otra ala estaba sobre ella protegiéndola si algo sucedía, su mano tocó algo muy suave y blanco al bajar la mirada estaba acariciando el ala de Alex, -¿Alguna vez toque las alas de un ángel?, no lo recuerdo, pero son muy suaves- Mientras más acariciaba un apretón es su estomago se volvía más fuerte su mano se deslizó hacia la zona oprimida y noto que eran las manos de Alex al tocarlas miró lentamente hacia atrás lo vio, Alex abrazo a Astrid con todo su cuerpo no solo sus manos, también sus piernas y sus alas esa era la primera vez que ambos estaban tan unidos
-¿Te molesta?- Susurro Alex en el oído de Astrid, su respiración era tibia, pero su cuerpo estaba muy caliente
-En realidad no, no creí que estaríamos así.
-Siempre soñé con estar así contigo Astrid, no tienes idea de todo lo que está pasando por mi mente ahora.
-No se si quiero saberlo.
-Si, es mejor que no lo sepas- Alex deslizó suavemente su mano sobre el vientre de Astrid
-Alex- Astrid sostuvo la mano de Alex deteniéndolo
-Lo lamento, pero es muy tentador que solo te cubra mi camisa, además el aroma que emanas me esta volviendo loco, tal vez fue mala idea dormir juntos.
-Es probable.
-¿Entonces porqué estamos así?
-No lo sé, tal vez en el fondo quería estar contigo así.
-Astrid tu me atrajiste a primera vista pero no me enamore de ti en ese momento, fue más atracción sexual, sentí mucha atracción es todo pero conocerte en más profundidad fue lo que me enamoro, no pensé que- Alex suspiro, -Sería eterno- En ese momento los ojos de Alex se volvieron completamente rojos, -Tú sangre es muy fuerte- Dijo Alex y una fuerte explosión logró retumbar parte de la mansión de Alex, -Escucha con atención, ve a orillas del río sigue la corriente, verás una mansión cerca golpea tres veces y espera
-¿Alex?
-Astrid, no mires atrás- Dijo Alex entregándole el palillo para cabello que era la espada de fuego y tomando la mano de Astrid empujándola por la ventana, -Buscaré la forma de volver con ellos- Alex le sonrió, ella cayó, solo corrió y corrió mientras escuchaba los gritos de los demonios los cuales eran mutilados por las armas de Alex, Astrid al mirar hacia atrás logró ver una enorme horda de demonios que entraban a la mansión, era como ver una ejército contra un solo ángel, -Por ti daría mi vida eternamente- Susurro Alex apretó fuertemente su arma y luego levanto el dedo pulgar, el índice y el meñique mientras sonreía, -¡Nos iremos al infierno!- Gritó Alex detonando su arma, gran parte del bosque había sido consumido por la explosión, Astrid lloraba mientras corría siguiendo el río, ella ya no podía sentir la presencia de Alex en ese momento una mano rodeó su cintura y la otra tapo su boca alejándola del camino, varios demonios corrieron por ese lugar, pero pisaron una trampa y fueron rodeados por fuego hasta morir
-Ha pasado un tiempo- Dijo una voz que no había escuchado en un largo tiempo, miro hacia atrás y vio a Nerón, -Escuché las explosiones, ¿Dónde está Alex?, pero Astrid no contestaba, -Ya veo- Nerón miro el cielo, -Debe estar con ese demonio.
-¿Demonio?
-Él tal Paimon, él tomó el corazón de Alex y lo oculto en el infierno es probable que ahora Alex se esté regenerando para ir con él.
-Entonces a eso se refería con que volvería con ellos.
-Astrid escucha, hay demasiado desequilibrio y Dios ya no está al mando, el plano terrenal es un caos y el nuevo gobernante asesino a muchos, Astrid nos exterminará a todos.
-Amon ha estado ocupado- Dijo Astrid, -Muéstrame dónde está.
-Astrid no es una buena idea, Alex quiere que te mantenga a salvo y yo también, si él te encuentra...
-Nerón, solo lo diré una vez más, ¿Dónde está?
-Está en las montañas que tocan el cielo- Dijo una voz entre los árboles al mirar era una hermosa joven que tomó el brazo de Nerón rápidamente, -Y tu no olvides que eres mi esposo- Dijo la joven
-Debe ser tu esposa- Dijo Astrid mirándola, -Nerón espera a que Alex vuelva con los demás, yo iré por Amon.
-¿¡Que demonios haces!?- Le gritó Nerón a su esposa, -Astrid no puedes hacerlo.
Astrid invoco su escopeta mientras él no la miraba y golpeó con fuerza dos veces la cara de Nerón noqueandolo, -Lo lamento, pero debo ir con Amon, llévalo de vuelta a su hogar- La esposa de Nerón lo tomó y lo llevó de vuelta no si antes decirle unas palabras a Astrid
-Se que mi esposo te ama y se el secreto de los descendientes de Caín, se que Nerón no me ama me lo dijo pero aun así me case con él, tengo la esperanza de que algún día me amara pero eso no sucederá si estás aquí.
-Así que esperas que Amon me mate, ¿Es por eso que me diste su ubicación?
-Si.
Astrid comenzó a reír, -Eres una mujer de temer- Paso a un lado de ella, -Solo recuerda que no soy cualquier mujer, ahora mismo soy la elegida así que recuerda de que lado estas- Astrid se alejo de ella, fue hacia las montañas que tocan el cielo, subió y vio como las montañas estaban rodeadas de nueves, se dice que hace tiempo antiguos ese fue el primer hogar de los ángeles los que hoy en día son llamados retorcidos habitaban en esas montañas para estar cerca de Dios y los humanos, Astrid sabia que Amon la estaría esperando por esa razón el lugar no estaba custodiado, ero necesitaba respuestas, las montañas tenían múltiples cuevas pero la más grande se situaba en la cima donde se encontraba Amon, Astrid entro a la cueva más alta camino entre huesos y trozos de carne, el olor a la carne podrida y la sangre le eran familiar, las manchas y arañazos estaban por todos lados Astrid escuchaba los gritos de tortura por toda la cueva así como varias celdas con marcas infernales y celestiales para retener a quienes encerraban en esos lugares así entre las celdas una vos le era familiar.
-Astrid- Ella se detuvo por un momento, volteo lentamente y los vio en la oscuridad dos hermosos ojos rojos brillaban en ellas las marcas de la celda en la que estaba quemaba sus manos y le impedía que escapara, -Te ves bien- Dijo Ira
-Ira- Susurro Astrid
-Aquí estamos quienes somos rechazados- Dijo envidia en otra celda
-Envidia- Astrid camino hacia el y miro sus ojos amarillos, -¿Porque te encerraron?
-¿No es obvio?, soy una aberración para Camio y me quiere los más lejos posible.
-¿Y tu Ira?
-Quiere que sepa lo que se siente el abandono- Dijo Ira deprimido, -Pero eso no importa-Dijo Ira mirando sus manos quemadas, -Dime ¿Cómo está la relación?, ¿Paimon esta bien?
-Estamos bien.
-¡Escuche que tienen un retoño!- Ira tenía una enorme sonrisa en su rostro, pero sus ojos parecían estar apagados
-¿Que te hicieron?
-Nada que no pueda soportar- Cuando Astrid se acercó unos centímetros noto una gruesa cadena en el cuello de Ira
-Creí que los barrotes te detenían.
-Las cadenas son para que se comporte como un buen perro- Dijo Envidia, -Cada vez que Amon viene a verlo tira de las cadenas si Ira no quiere mirarlo a los ojos esas cadenas queman su cuello
-¿Algo más que quieran decirme de Amon?
-Su cuerpo es humano, cien por ciento humano lo matarás con facilidad, el problema recae en la guardia es protegido por Jorel, Camio y uno más.
-¿Quien?
-No lo sé, se me hace familiar pero ya no lo recuerdo bien- Dijo Envidia se dio la vuelta para sentarse, Astrid miró su cabeza y noto que le faltaba un gran pedazo de ella
-Eso...
-Eso se lo hizo Camio para que Envidia olvide que es su hijo pero solo olvido un par de cosas no a su padre- Dijo Ira mirándolo luego miró sus manos quemadas por los barrotes -Tal vez, solo tal vez Camio no es capaz de matarlo porque es su hijo.
-Debí haberlo matado en el plano celestial.
-Así que ya tomó el poder en ese lugar- Susurro Ira, -Y Amon lo tomó en el plano terrenal, eso significa que solo falta el infierno o ¿Ya cayó?
-Tengo entendido que aun sigue con su gobernante original, ¿Qué sucederá si toman el infierno?
-Tendrán el poder absoluto, eso significa que todo plano y equilibrio será según su voluntad, déjame darte un pequeño ejemplo, si Camio y Amon ordenan que según el balance tu y Paimon no pueden estar juntos y aun así deciden desafiarlos si ellos lo desean pueden matarlos con solo tronar los dedos esa es la diferencia esto no será un nuevo mundo, será un golpe que mantendrá la cabeza baja de todos los planos a la fuerza y con muerte, créeme Dios y él Diablo son misericordiosos jamás usaron ese poder solo castigos, si ellos te mataran usándolo jamás volverías y tu alma simplemente desaparecería pero ambos creen en la redención esa mierda siempre ha sido su debilidad.
Astrid permaneció en silencio mientras miraba el suelo sintió helado su cuerpo y un miedo que acelero su pulso, -Ira- Ira la miro tranquilamente, -Matare a tu hijo- Astrid dejo a Ira encerrado, ella sabia que él intentaría impedírselo, Astrid invoco su guadaña mientras escuchaba los gritos de tortura de los demás demonios y ángeles encerados ella comprendía los riesgos por suerte había visitado las ruinas donde sucedió la guerra, camino y comenzó a escuchar un ruido de corte familiar, los utensilios de oro chocando entre si, -Me sorprende que con ese cuerpo aun puedas devorar la carne- Dijo Astrid observando a un joven sentado en una larga mesa rodeado de velas, un plato de oro junto a los utensilios y un trozo de carne, era el corazón de un ángel que formaba parte del ejercito de Dios que defendía la entrada del cielo
-El sabor ha cambiado un poco- Amon la miró con sus brillantes ojos azules, -Me pregunto si el tuyo seguirá siendo el mismo o si cambio- Dijo Amon tronando los dedos detrás de él unas enormes alas blancas se alzaron, era Jorel quien invocó su arma y fue por ella, -Los planos tiene nuevos dioses querida- Dijo Amon sonriendo
Plano infernal:
Alex abrió los ojos y noto que se encontraba desnudo en el suelo dentro de una habitacion rodeado de jarrones entre ellos estaba él junto a trozos de un jarrón que se había roto se levanto y camino hacia afuera donde vio un pasillo camino hacia una puerta al final de el y al abrirla vio una habitacion que emanaba un aroma familiar, camino lentamente y se coloco sobre la cama, -La cama tiene el aroma de Astrid- Dijo Alex, camino hasta el guardarropas y la reconoció en un instante, -Es la habitacion de Paimon- Susurro Alex, tomo la ropa del demonio y se lo apuso, escucho una fuerte explosión, deben estar invadiendo el infierno, Alex invoco su katana y camino hasta el castillo del Diablo donde logro ver los cientos de cuerpos destrozados esparcidos por cada parte al llegar el ejercito de Paimon estaba soportando las fuerzas enemigas, Alex uso sus ojos para localizar a Paimon ya que había tantos demonios y ángeles que no lograba encontrarlo al buscar su esencia lo encontró, Alex entendió que no podía verlo porque estaba rodeado e demonios que intentaban devorarlo principalmente porque Paimon poseía su corazón, -¿Acaso es idiota?- Un enorme demonio ataco a Paimon por detrás intentando devorar la mitad de su cuerpo de un solo mordisco, pero Alex transformo su katana en un maso y voló rápidamente hacia el demonio destrozándole la cabeza de un solo golpe, Paimon lo miro
-¿Que haces con mi ropa?- Preguntó Paimon
-¿Porque tienes tu corazón?- Preguntó Alex
-No tengo porque...
-Si te mueres ella no podrá seguir- Dijo Alex mientras invocaba su rifle y mataba a varios demonios que se acercaban a Paimon, -¿Donde esta Gaes?
-A salvo dentro del castillo, Gula está con ellos, Alex ¿Por qué estás aquí?
-Nos invadieron, Astrid debería estar con mi familia, pero conociéndola seguro se dirige a la boca del lobo, Paimon necesitamos volver ¿Conoces alguna forma?
-Tal vez el Diablo aun pueda abrir un portal, ¡Resistan!- Grito Paimon, azotó las tierras infernales con su látigo formado un muro de fuego que dividía las tierras, -Esto impedirá que ellos pasen, ataquen a distancia y resistan, volveré- Dijo Paimon, -Vamos- Alex siguió a Paimon hasta el castillo del Diablo
-Pareces exhausto.
-Han estado llegando en oleadas una tras otra y cada vez son más a este paso nos mataran a todos y tomaran el poder- Paimon miraba como lentamente las palmas de sus manos se regeneraban por las heridas de sus espadas al ejercer fuerza contra tantos enemigos
-El plano terrenal es un asco, mataron a muchos humanos y el olor de la sangre es muy fuerte, es posible que consiga exterminarlos a todos.
-Solo me preocupa Astrid, Alex si él Diablo puede invocar un portal pero se niega, lo atacamos.
-Bien, no tengo nada que perder- Dijo Alex mientras caminaban por los pasillos del castillo infernal las rosas los vigilaban a medida que se acercaban a la habitación temporal