Capítulo 35

Un alboroto se pudo escuchar proveniente de la sala y Enzo extrañaría los tranquilos momentos de silencio que brindaba la cabaña. Al salir con una toalla en sus hombros secando su cabello pudo ver a Régis aguantándose la risa mientras Morghan y el niño bonito discutían con Charlotte, la cual se notaba que la habían irritado.

— ¿Qué sucede? ¿Una aliña… —Enzo se detuvo antes de terminan de decir la frase por la mirada amenazadora que le lanzó Morghan— (Carraspeo) ¿Una araña la mordió o qué?

Morghan observó a Enzo con los ojos entrecerrados y él le sonrió disimulando su intento de referirse a sus alimañas.

—Nadie me mordió solo que estos dos —señaló con su mano a los dos personajes en frente de ella —No pueden controlar su fuerza y casi matan al pobre viejo.

Enzo sin saber de qué se quejaba ella, se acercó un poco más para quedar al lado de Régis y cuando vio a quien se refería todo tuvo sentido.

—Ah ese es Bábil—dijo desdeñosamente— Ese está acostumbrado a que le golpeen en la cabeza ¿no ves que hasta dormido se queda?

Charlotte rodó los ojos negando con su cabeza y alzó las manos en derrota.

— ¿Lo conoces? —preguntó Morghan enarcando una ceja.

— (Suspiro) Quisiera decirte que no, pero… lastimosamente sí.

—Bueno ya que todos están aquí aprovechemos y comamos, ya todo está listo.

La noticia dicha por Régis fue como el interruptor que despertó a Bábil haciendo que resplandeciera en una luz blanca y apareciera en su forma de viejo con estatura de niño sorprendiendo a sus agresores involuntarios.

— ¿Dónde está la comida? —preguntó con los ojos brillándoles de emoción.

Esta vez fue el turno de Charlotte para reír por la cara de tarados que tenían al ver a Bábil, el cual salió disparado con Régis a la cocina seguido de Enzo y el resto que aún estaban perplejos.

— (Suspiro) Me quiero ahorrar las excusas baratas que me das así que ve al grano ¿Qué haces aquí?

Todos estaban reunidos en la mesa degustando los platillos de Régis menos Morghan la cual solo bebía vino mezclado con otros componentes que Régis integro ya que para ella la comida le era desagradable. Completamente diferente al pequeño hombrecillo que estaba devorando todo lo que le servían. Se explico la relación del cuervo con Enzo y lo que vivieron en Londres para sacar a Charlotte de allí y todo tuvo más sentido para quienes lo agredieron sin saber.

—Joven amo con todo el respeto, pero… ¿¡por qué siempre piensa que le doy excusas!? —exclamó el hombrecillo con los bigotes embarrados en salsa.

—Que preguntas las tuyas ¿será porque cada vez que te encuentro hay mujeres cerca?

—E-eso no tiene lógica joven amo, el mundo es libre para ellas —se defendió limpiando su boca con una servilleta.

Ambas mujeres presentes le dieron una mirada plana por recordar como lo encontró Charlotte y tan solo por lo que le dijo a Morghan al verla.

—Aguarden un momento —intervino Morghan haciendo que todos la observaran — ¿Ese viejo enano acaso es sirviente tuyo? Es que todavía no lo creo.

—Yo tampoco me lo creí la primera vez que lo vi, pero si es cierto y ten cuidado porque es pervertido—explicó Charlotte susurrando las últimas palabras mientras Morghan asentía ante su consejo.

—Tenía años sin verte ¿Cómo te ha ido en todo este tiempo?

— ¡Lord Régis! Usted siempre tan amable, me ha ido muy bien gracias por preguntar, por lo menos alguien si se interesa de verdad.

Charlotte se sintió ofendida por su comentario, después de haberlo defendido ya no le interesaba que le volvieran a dar otro golpe.

—Siempre has sido un gran invitado en mi recinto, pero concordando con Enzo ¿a qué se debe tu inesperada visita?

Justo en el momento en que el hombrecillo respondería abrió sus ojos como platos y en un pestañear había desaparecido. Todos espabilaron sorprendidos por su rapidez para luego encontrarlo en su forma de cuervo escondido en un jarrón, el cual sabían que estaba allí porque temblaba solo y unas plumas escapaban de la tapa.

— ¿Qué rayos te sucede? —pregunto Enzo colocándose de pie para retirar la tapa del jarrón.

Al destaparlo. Él pudo ver como el cuervo trataba de convertirse en una bolita tapándose con sus alas. Estiro dos de sus plumas y al ver quien lo descubrió se lanzó a sus pies guindándose de su pierna.

— ¿Pero qué…

— ¡Por favor se lo suplico amo bonito escóndame! —suplico mientras Enzo lo hamaqueaba para que se soltara.

— ¿De qué rayos te tengo que esconder? Pajarraco cobarde.

—Por favor —volvió a suplicar sollozando cuando un grito llamó la atención de todos haciendo que voltearan a ver a la entrada.

Cuando observaron nuevamente la pierna de Enzo no había nada y Bábil se escondió nuevamente. El grito se escuchó acercarse y ante la extraña petición del cuervo todos estaban intrigados y salieron de la cabaña a confirmar de qué se trataba tanto drama.

El sol se estaba terminando de poner dando preámbulo de que pronto caería el anochecer. Todos estaban atentos volteando a todas las direcciones cuando se volvió a escuchar el grito más claro y conciso. Estaban llamando a alquilen y ninguno sabía a quién era, dé por sí el campo de magia los mantenía ocultos así que podría ser de alguien buscando a otra persona en el parque.

Pero Charlotte no se quedó convencida y se alejó un poco más sin cruzar los límites del campo y a lo lejos entrecerrando los ojos para ver mejor pudo distinguir como un manchón negro se acercaba a gran velocidad. Ella pensó que estaban corriendo, pero estaba volando y acercándose en su dirección con gran rapidez.

Régis y Enzo al ver que algo desconocido se acercaba a Charlotte se pusieron a la defensiva corriendo a su lado cuando ella salió corriendo igualmente y el manchón negro que se divisó cayó encima de ella tratando de picotearla.

Defendiéndose con sus brazales ante el feroz ataque de lo que fuera que la agredía unas manos lo atraparon haciendo que ella dejara de cubrirse y pudiera ver mejor lo que le quería sacar los ojos.

En las manos de Régis pataleaba un cuervo igual de grande que Bábil y picoteaba a quien se le acercara. Al fijar su mirada en Charlotte, ella pudo sentir la furia que emanaba aquella ave.

— ¿Quién eres y porque sabías donde estaba? —pregunto Régis con el ceño un poco fruncido.

—Suéltame de gene… —el ave al ver quien la mantenía sujeta, cambio su expresión y actitud en cuestión de un segundo —Pero qué joven tan encantador disculpe si le causo molestias, pero…

Al fijar nuevamente su vista en Charlotte entrecerró sus ojos y quiso soltarse del agarre para abalanzarse hacia ella. El intento fue en vano y terminó frustrada mientras Enzo y los demás se acercaron rápidamente.

— ¡Esa mujerzuela quiere quitarme a mi hombre!

Señaló acusadoramente a Charlotte haciendo que esta abriera los ojos como platos y todos fijaran su mirada en ella.

—A mí no me vean ni se dé que habla.

Se defendió negando con su cabeza y alzando sus manos.

—No te hagas la inocente sé que tienes su esencia impregnada en todo tu cuerpo lo puedo sentir ¿¡donde está!?

El ave estaba iracunda y todos apostaban a que si Régis la soltaba Charlotte se quedaba mínimo sin un ojo y media calva. Un golpe en su cabeza hizo que el ave se masajeara el área afectada y fulminara con la mirada a su agresor.

—A ver, a ver, primero nos calmamos porque ninguno de los de aquí te entendemos ¿a quién con exactitud te está robando ella?

Enzo intervino cruzándose de brazos y enarcando una ceja.

—E-esa irrespetuosa me q-quiere robar a m-mi querido esposo.

El ave comenzó a llorar descontroladamente.

—Se que… (Sollozo) ya no soy tan joven p-pero aun así lo amo y el muy muérgano siempre se va.

Ninguno de los presentes sabía que decir y menos que hacer con un ave llorando a moco suelto.

—Y según usted su esposo ¿es…? —preguntó Vincent tratando de entender la situación como todos.

— ¡Quien más que el mujeriego de Bábil! —grito para caer nuevamente en llanto.

Todos abrieron los ojos como platos ante tal descubrimiento, con razón el cuervo se escondía tanto. Esto no podía esperar más y se adentraron a la cabaña para tratar de calmar al ave y encarar al hombrecillo.

Estando en la sala reunidos escuchando a la pequeña mujer que había tomado forma al igual que Bábil. Explicó que estaban casados desde hace muchos siglos ya, pero él siempre buscaba la manera de salir a ver mujeres bonitas y eso la entristecía porque solo quería que tuviera ojos para ella, pero por más que se esforzara en arreglarse para llamar su atención, él escapaba y terminaba buscándolo desesperadamente.

La pequeña mujer tenía el cabello igual de negro que Bábil en un moño bien elaborado con los ojos café y una ropa similar a la de él solo que en tonos blanco y rosa sin chaleco con una especie de camisón más largo en las mangas dejando ocultar sus manos.

Su historia conmovió por completo a Charlotte y Morghan las cuales sentían que su vida era una tortura con un esposo así. Enzo salió por una parte de la cabaña con el hombrecillo en su mano lleno de algunos bultos palpitantes en su cabeza. Lo dejo caer en el centro de ellos a un lado de su esposa, la cual lo colmó de unos cuantos golpes más haciendo que el hombrecillo chillara y se disculpara repetidas veces.

—No tiene caso.

Se alejó de él y se sentó en el suelo sorbiendo por su nariz.

—Siempre buscaras mujeres más jóvenes y bonitas que yo.

—Claro que no Nanami, mi terroncito de azúcar yo s-solo… —Bábil buscaba las palabras adecuadas para tomar la mano de su mujer —Estuve recorriendo los lugares para traerte algo que irradiara una belleza semejante a la tuya, pero solo encontré una pizca que se acerca a tu hermosura mira.

Bábil sacó de su bolsillo un pasador muy hermoso en forma de flor de loto con joyas de un tono rosa pálido que brillaban y hacían juego a la perfección con las prendas de la mujercilla.

Al ver el regalo la mujercilla abrió sus alargados ojos que parecían de alcancía como los de Bábil para tomarlo en manos y pasar sus dedos por el objeto. Observó al hombrecillo, el cual le sonreía feliz y se abalanzó hacia él colmándolo de besos.

Todos estaban como espectadores viendo la conmovedora y extraña escena.

— ¿Pero me prometes que estarás más tiempo en casa conmigo?

—Eh… bueno… —el hombrecillo se rasco la nuca dudando de su respuesta cuando ella le dio una filosa mirada —C-claro que lo haré, pero no puedo ahora p-porque… tengo que ayudar al joven amo con una misión sí, eso es —asintió enérgicamente.

— ¿Ayudarme? —pregunto Enzo de brazos cruzados frunciendo el ceño.

—S-si, si, el joven amo tiene que cumplir con una gran encomienda que le dejo su padre yo soy el único que sabe dónde está y cómo encontrarlo no puedo defraudar los deseos de mi difunto señor terroncito.

Enzo lo observaba sin entender ni una pisca de que estaba hablando el viejo, solo sacaba la conclusión de que era una excusa para quitársela de encima, mientras que a Charlotte y Régis le carcomía la curiosidad de saber a qué se refería con una encomienda de su padre. Vincent y Morghan observaban como si fuera un partido de tenis recorriendo su mirada de un rostro a otro.

—Pero no te quiero dejar pastelito.

Nanami abrazo fuertemente a su esposo casi que cortándole la respiración.

—Lo sé…

Bábil se despegó tomando aire para luego fijar su mirada en ella.

—Sera algo peligroso y el joven amo nunca podría hacerlo sin mi ayuda —dijo seriamente a los ojos de su amada los cuales brillaban en admiración.

—Está bien querido mío debes ayudarlo con tu gran fuerza y valentía para que cumpla su misión, por eso es que eres el amor de mi vida.

Ninguno se aguantaba la risa que causaba la escenita que tenía montada. Era como ver el final de una historia trágica donde el héroe debía dejar a su amada para embaucarse en una peligrosa misión que salvaría al mundo.

Finalizando sus muestras de cariño ambos se despidieron y Nanami volvió a su forma de cuervo sin antes estrujarles las mejillas a su amado dándole una pequeña advertencia, así desplegando sus alas una pequeña joya adornaba su cabeza resaltando en todo su plumaje negro. El broche se adaptó a su forma de ave a pesar de todo.

Mientras observaban cómo se alejaba. Enzo se colocó detrás del hombrecillo causándole escalofríos. Este al voltear lentamente se sintió intimidado por la filosa mirada de él.

— ¿Cuál fue todo ese drama de que tengo que cumplir una comisión de mi padre?

— ¿Y que seas un tipo valiente y fuerte? —preguntó Charlotte burlona al lado de Enzo.

—Tranquila debe ser que pastelito les tiene una buena explicación —añadió Vincent ante su interrogatorio.

El hombrecillo recorrió su mirada entre todos y terminó sonriendo nerviosamente para comenzar a sudar como si no hubiera un mañana.

—Se que deben pensar que solo lo hice para que se fuera, pero no es así —dijo volteando la mirada.

— ¡Casi me deja tuerta! —exclamó Charlotte pestañeando rápidamente.

—Y eres un patético esposo —reprocho Morghan.

— ¡Lo siento muchísimo!

Bábil junto sus manos colocándolas en su cabeza gacha mientras observaba el suelo.

—Pero no es mentira cuando dije que debo ayudar al joven amo con una misión.

—Explícate —ordenó Enzo.

—Claro joven amo.

Su actitud cambió y se colocó serio.

— (Carraspeo) Su padre quiso darle un objeto muy importante que deseo entregárselo hace mucho tiempo, pero al morir me designó para guiarlo ante tal reliquia tan valiosa.

—No recuerdo que mi padre haya mencionado algo como eso.

Bábil negó con su cabeza ante el comentario.

—Usted era muy joven para ese entonces, él estaba esperando a que fuera un hombre adulto y completamente maduro para adquirir ese poder.

—Pero… por lo que se ve ya está bastante retrasado ese encargo ¿no? —comentó Morghan enarcando una ceja haciendo que el hombrecillo boqueara como un pez.

—Tiene razón, hasta donde tengo entendido todos tienen bastantes años encima —bufo Charlotte recorriendo la mirada entre todos.

— ¿Y dónde tendría que ir para encontrarlo?

La pregunta de Vincent hizo que Enzo lo mirara irritado con el ceño fruncido.

—Excelente pregunta jovencito —señaló Bábil a Vincent —Debemos ir al santuario de su padre y el único lugar donde podemos hallarlo es yendo a su lugar de sepultura.

— (Bufido) Estas loco —negó con la cabeza —Ni porque me ruegues iré allá de nuevo.

Enzo se disponía a retirarse cuando Charlotte lo tomó del brazo meditabunda.

—Se que Bábil podrá ser un gallina en algunas situaciones —el comentario de ella hizo que el hombrecillo se sintiera ofendido —Pero… se trata de algo que te dejo tu padre por lo menos haz el esfuerzo de buscarlo… debe ser algo valioso por nada te lo dejo solamente a ti.

Ambos mantenían el contacto visual y él suspirando en resignación no tuvo más remedio que ceder ante las súplicas de Charlotte.

— (Suspiro) Bien ¿adónde rayos mi padre dejó su sepultura?

Sonriendo pícaramente Bábil observó a Enzo.

—En la Fuji Yama.

Régis abrió los ojos como platos ante la ubicación de tal sepultura.

—Eso está al otro lado del mundo y necesito llevar a Charlotte lo antes posible a Egipto.

—Se que tienen un importante objetivo por cumplir Lord Régis, pero esto sería de gran ayuda para su viaje y facilitaría mucho sus combates.

El moreno se quedó meditando sus palabras mientras recorría su mirada entre el hombrecillo y Enzo. Realmente tenía curiosidad por conocer más de su pasado, pero su prioridad era su elegida, aunque… tenía que admitir que mientras más ayuda sería mejor, el enemigo al cual se enfrentarían no sería nada fácil. Además, una pequeña desviación no sería tanto problema mientras sea para el beneficio de todos.

— (Suspiro) Muy bien iremos.

La decisión de Régis hizo que Bábil y Charlotte dieran brinquitos de alegría y Vincent solo sonriera ante la noticia.

— ¿Seguro que está bien retrasar tu objetivo con esto?

—No te preocupes Morghan, mientras más fuertes seamos más cerca estaremos de nuestra victoria y siendo sincero me muero de ganas por saber de la vida de Enzo.

Morghan asintió en concordancia con él y aunque no lo quisiera aceptar el extraño grupo al cual se había incluido, era bastante intrigante y divertido.