ÁRBOL GENEALÓGICO DE LOS FLORES

Para entrar un poco en el contexto tenemos que conocer al hombre que hizo surgir el linaje familiar.

Augusto Emiliano Flores, un hombre con un gran incremento de ganancias y viviendas/terrenos por todo el mundo, la razón de todo su éxito nunca fueron reveladas era un misterio socialmente, se decía que era un hombre de negocios por el mundo o también que toda su riqueza fue heredada tras la muerte de sus padres...las razones son desconocidos. A la edad de quince años se junto con una mujer hermosa de ojos color almendra fueron pareja durante vários años y finalmente terminaron casados a la edad de veintisiete, tuvieron un hijo varón a quien llamaron Matías, cuando el chico fue creciendo su padre siempre fue un excelente hombre a la hora de criar (ya que no pudo crecer con el suyo), es decir, que nunca fue un mal padre y al casarse le enseño lo mismo a su hijo, Diego. Por lo tanto Diego siguió enseñándole a su hijo, Issac, pero hubo un error en la enseñanza de Issac (no por su padre, si no, por su mala forma de entender las cosas), él estaba obsesionado con el linaje familiar, se conoce que cuando naciera el hijo de la sexta generación, obtendría todos vienes que le pertenecían a Augusto, sean terrenos o dinero, el hombre en su testamento antes de morir dejo en claro todos sus bienes pasarían al ser del hombre que sea la generación número seis de los Flores. Cuando nació Sebastián se sintió tan feliz, luego de un tiempo nació su hija, Isabella, era la única mujer de todo un linaje de hombres, se decepcionó completamente y decidió no tener más hijos. Sebastián pertenece a la generación número cinco, todo dependía de que tuviera un hijo primogénito para que tanto él como Issac para tener completamente los terrenos... se terminó cumpliendo el deseo, Gustau Flores nació el 4 de septiembre del 1995, su nombre viene de Gustavo que significa de origen sueco, significa "guardián de los godos", Aurora fue quien lo eligió. Una vez que el chico nació, Sebastián leyó nuevamente el testamento y decía exactamente que cuando el chico cumpla veintisiete años (la edad en la que se caso Augusto) obtendría todo tipo de ganancia hereditaria...¿Ahora ven por qué era tan importante para Sebastián que Gus vuelva a la familia?.

(Dato de vital importancia: Augusto eligió la 6ta generación por un suceso que había pasado en su vida, esté se sabrá más adelante)

—Hey, cálmate, no es mi culpa que justamente haya encontrado trabajo en ese lugar y que el jefe sea el "gran amor" del otro estúpido–dijo la chica con actitud arrogante y tono burlesco.

—Tú único trabajo era convencer a tu hermano que vuelva a la casa...no buscar un trabajo–dijo el hombre más arrogante—...eres una estúpida, no te debí mimar tanto, ahora eres no eres nada. Vete de aquí–termino de decir para luego tomarla del brazo con fuerza, sacándola de la sala y cerrando con fuerza la puerta.

La chica se quedó boquiabierta frente la puerta, soltó un suspiro y subió las escaleras casi corriendo para luego encerrarse en su habitación. La realidad, es que Gisel odiaba Gus, durante toda su infancia se la paso escuchando lo increíble que era su hermano mientra comparaban sus acciones con las de él, la única persona que nunca le exigió ni presumió nada, fue Aurora, pero para la chica no era suficiente, ella quería superar a Gus y ser mejor que él en todos los sentidos. Comenzó a fingir que le caían bien cuando se enteró sobre la herencia, lo único que quería era la aprobación de la familia, viendo que regreso el heredero toda la fijación se iría antes la chica por el gran trabajo...o bueno, eso creía ella. Como ella era la niña de Sebastián, fue a contarle sobre lo que tenía planeado, el hombre quedó algo confundido, pero viendo como todos ganaban, accedió a que se vaya a la casa de Gus. El objetivo principal es que el chico luego de un mes volviera a la casa de sus padre para hablar los desacuerdos que habían tenido años atrás, pero todo se vio arruinado cuando el chico se reencontró con Dante. Ahora ¿Qué tiene que ver Dante?, A Sebastián ya le importaba una mierda la orientación sexual de su hijo, pero creía que si sabían que era un "maricon" (como lo llamaba él), tal vez no le den la riqueza de Augusto, y al enterarse que Dante regresó, vio como toda su planificación se fue a la basura, conociendo como era de terco su hijo, se volvería a enganchar con el castaño. Desde la primera vez que vio a Dante, lo odio, sentía que por su culpa había arruinado su familia y reputación...era un niño ¿No?, Bueno para él era una pequeña mierda que vino a "dañar" a su hijo. Le mantuvo rencor desde ese día, hasta la actualidad recordá con claridad la cara del niño y tiene ganarás de romper todo. Alguien con problemas de irá, sí.

—¿Qué debo de hacer ahora?–dijo el hombre viendo fijamente una foto de él y su padre.

No tenía ni idea que iba a hacer, el cumpleaños de Gus estaba cerca y no tenía idea como decirle que toda una herencia sería suya, bueno en realidad estaban a tres meses, pero él ya tenía cartas bajo la manga.

"El cumpleaños de Aurora..." Pensó recordando que el cumpleaños de su esposa iba a ser pronto, sabía la conexión que tenía él con su madre, creía que iba a acceder si hacían una gran fiesta y lo invitaban.

—¡Aurora!–gritó.

La puerta se abrió segundos después, era la mujer con una expresión de enfado, ella aún no había olvidado nada.

—¿Qué?–respondio viéndolo desde la puerta.

—Ven y cierra la puerta, tenemos que hablar de algo.

—¿De qué cosa?

—¿No entiendes? Te dije que entraras y cierres la maldita puerta–dijo cambiando el tono y hablando con otro más furioso.

La mujer terminó entrando a la habitación y cerrando la puerta de mala manera, se quedó parada a la mitad de la habitación viendo al hombre que estaba sentado en su escritorio. El amor entré ellos terminó hace mucho tiempo, pero ella no se atrevía a pedirle el divorcio y él mucho menos, la realidad es que no quería ser un deshonra para su padre.

—Dime, ¿Qué pasá?–volvió a hablar la mujer cruzada se brazos con una mirada algo perdida.

—Tu cumpleaños es dentro de un mes, ¿Qué quieres que hagamos?–pregunto viéndola con una mirada dominante.

—Nada, hace años no hacemos nada por mi cumpleaños–respondio.

—Bueno, pero ahora son tus cincuenta y cinco, deberíamos de hacer una gran fiesta...

—Realmente no quiero hacer nada, estoy bien así–volvio a contestar recordando que cuando su hijo nació tenía veintinueve años, fue el día más feliz de su vida.

—Y si te digo ¿que invitemos a Gus?–dijo viendo el rostro de la mujer iluminarse.

—¿De verdad?–dudo.

—Sí.

La mujer se quedó pensando, creía que algo raro había en eso, no quería confíar en Sebastián, una vez lo hizo y termino todo muy mal entre ella y su hijo.

—Te responderé mañana–termino de decir y salió de la habitación antes de escuchar la respuesta del hombre.

Durante todo el día se quedó pensando las miles posibilidades de que Gus vaya a su cumpleaños, habían pasado muchos años desde que lo vió (bueno, en realidad, un mes y días desde que el chico fue a buscar a su hermana), para ella era muy importante volver a verlo, pero no sabía que tan ciertas eran las palabras de Sebastián. Así que hasta la mañana siguiente no dejo de pensar que decir, en su cabeza pasaron miles de situaciones posibles positivas o negativas.

[AL DÍA SIGUIENTE]

La mujer despertó con la respuesta ya lista, bajo a la cocina para hacer el desayuno, sabía que el hombre despertaba temprano y sería la hora perfecta para poder responderle la propuesta. Cuando escucho los pasos de Sebastián cerca, se acomodo en la silla.

—Sí–dijo sin dudarlo.

—¿Sí qué?–preguntó el hombre estando aturdido por la emoción de la mujer.

—Hagamos una fiesta–dijo sin volver a dudar. El rostro del hombre despertó completamente, desde ese momento comenzó a planear todo, excepto el cumpleaños de la mujer.

En ese momento termino la conversación por completo, ambos estaban pensando cosas totalmente distintas, Aurora en su hijo y Sebastián en el testamento.

Durante esas semanas Aurora preparo todo recordando los gustos de sus hijos, era su fiesta, pero quería que el chico se sintiera cómodo. Ella misma era quien estaría enviando las invitaciones, pero la de Gus se la daría personalmente.

Por otro lado, Sebastián hizo un gran para convencer a su hijo para que tome la herencia, creía que el chico seguía tan inocente como antes y debía de ocuparse de que cayera en la trampa. El hombre ya había hablado con su padre, y el padre de su padre (tanto Issac como Diego no sabían de la orientación sexual de Gus, solo sabía que Sebastián lo había enviado a "estudiar" a Inglaterra durante años), estos creyeron que contarle en la fiesta sería una gran idea. Aurora no sabía nada de lo que Sebastián estaba planeando.

[CASA DE DANTE, UN MES MÁS TARDE, UN DÍA ANTES DE LA FIESTA]

Durante los días que Gus iba a visitar al chico, se sentían muy a gusto los dos, se la pasaban todo el día haciendo cosas que les gustará y mantuviera alegre al castaño, pero cuando el peli negro volvía a su casa, se sentía sólo, no por extrañar a su hermana, si no, porque extrañaba a Dante. Es verdad que se quedó varias noches a dormir tanto porque o estaba lloviendo o porque no se quería ir. El peli negro era muy intenso e impulsivo a la hora de hacer las algunas cosas, así que, un día llegó a la casa del castaño con varios bolsos donde contenían su ropa y algunas otras cosas (libros, cables, mantas, etcétera), habían devuelto el contrato de su casa y vendido algunos de los artefactos que compro días después de mudarse, obviamente que Dante se quedó medio anonadado por la decisión y más porque fue muy de sorpresa todo, pero no se negó a que se quedará con él, después se todo también se sentía algo solitario.

El reloj marcaba las 9:55 AM, ambos ya estaban despiertos, pero era viernes y no tenían muchas ganas de levantarse, hasta que finalmente a Gus le dieron ganas de ir al baño y a Dante le dió hambre, ambos se levantaron de la cama y fueron a hacer sus cosas. Cinco minutos después alguien tocó el timbre, exactamente a las 10 AM, y como Dante era quien más cerca estaba fue quien atendió la puerta y se encontró con una señora rubia vestida demasiado formal, no la conocía para nada, y se le hizo raro verla en la puerta de su casa sosteniendo unas bolsas.

—Disculpe, ¿Quién es usted?–pregunto el chico algo aturdido.

La mujer se lo quedó viendo analizandolo de arriba abajo, para su perspectiva era alguien bastante lindo, pero no tenía tanta elegancia como ella se imaginaba. El chico estaba bien físicamente, sus ojeras desaparecieron y su piel ya no era blanco porcelana, eso sí, se había rapado completamente porque le molestaba que por las quimioterapias se le cayera de a poco su cabello.

—Ah...hola, creo que me equivoqué de casa...–dijo nerviosa viendo como el chico se limpiaba un poco la cara–...me dijeron que acá vive Gustau Flores, disculpe la mol...–dijo antes de ser interrumpida por Dante.

—Sí, él vive aquí, ¿Quién lo busca?–volvio a preguntar algo calmado y viendo un cierto parecido físico entre su novio y la mujer.

Se la vio tranquila al escuchar que su hijo si vivía ahí, antes de poder contestar escucho la puerta del baño abrirse y vio a sombra de un hombre acercándose. Vestía una remera de negra suelta, un pantalón holgado gris, estaba en pantuflas de conejo y completamente despeinado.

—Hay alguien que te busca–dijo Dante dándose la vuelta para decirle al chico.

—¿Quie...?–estaba por preguntar hasta que reconoció por completo a la mujer de la puerta, se acercó rápidamente para apartar al chico de la puerta y ponerlo detrás de él cubriendo completamente la entrada–¿Qué haces tu aquí?–preguntó con voz grave.

—Cariño...¿Cómo has estado?–preguntó asustada viendolo desde abajo (era una mujer muy baja de estatura)–...ya volví–bromeo y al ver que no le hizo gracia su comentario a su hijo se quedó callada.

—Vete de aquí.

—Espera...tenemos que habl...–estaba por decir antes de que la puerta sea cerrada.

Gus se dirigió directamente a Dante para preguntarle si estaba bien, lo analizo de pies a cabeza para comprobar si no le había hecho nada. Aurora era incapaz de hacerle daño a alguien, pero por las dudas lo reviso.

—¿Estás bien? ¿No te hizo nada?–preguntaba mientra le tomaba los brazos para ojearlo.

—Tranquilo, tranquilo, estoy bien. Ella solo preguntó por tí–le dijo notando la gran cristalización en los ojos del chico, lo tomó de la cara y le limpió la única lágrima que caía–...¿Quién era ella?

—Mi mamá...–dijo explotando en llanto y abrazando al chico con fuerza. Gus nunca hablo de su madre, sólo de su padre, casi no se atrevía a hablar de ella porque aún le dolía lo que había pasado años anteriores. Dante lo abrazo y no lo soltó hasta un largo tiempo, mientra veía a la puerta noto como una carta pasaba por dejando de la puerta, era un sobre color carmín con un sello dorado. Hasta que Gus no se calmara este no se separó y fueron varios minutos, después de eso se acercó a la puerta, tomó el sobre, lo abrió y vio como decía "Para: Gustau".

—Te llegó una carta–dijo Dante acercándose para dársela, se sentó al lado del chico abrazándolo del cuello y seguir dándole consuelo. El chico abrió la carta y vio que era para el cumpleaños de su madre.

—Es una invitación de cumpleaños de esa mujer...no voy a ir–dijo haciéndola para un costado y abrazando por la cintura a Dante.

—¿No crees que si te la trajo hasta aquí es por algo?–preguntó el chico acariciando el cabello del otro, sabía que algo malo había, pero no quería preguntar por eso.

—Sí, es raro, pero no iré...no insistas–dijo acercándolo más a él y dándole un beso en la mejilla.

—¿Y sí te acompaño?–preguntó sin pensar viendo lo sorprendido que estaba el otro, había algo en la mujer que le daba buenas vibras, al verla a los ojos se acordó a su madre.

—Cariño, no–dijo otra vez–Va a estar toda mi familia, no quiero que te agobies por tanto olor a basura–dijo provocándole una risa al otro–Pero si insistes, iremos un rato–termino de decir aceptando que él y Dante vayan a la fiesta, estaba dudando, pero unicamente acepto por su novio.

Dentro de si mismo sentía que hago iba a pasar, lo pensó varías veces durante el día, pero decidió ignorar todo, tal vez era solo una fiesta nada más...