INGLATERRA
Tres veces timbró a la gran casa con rejas blancas y ventanas grandes, una mujer de pelo rubio cenizo fue quien atendió con una cara de seriedad, no era decepción ni asco, únicamente no expresaba ninguna expresión facial rara, seriedad nada más.
—Hola mamá, ¿Dónde está papá?–dijo Gisel arrastrando una maleta color verde agua y un bolso negro. La mujer le indico con la mano la gran sala de estancia donde predominaba el rojo, la puerta estaba abierta, decidió entrar sin tocar.
—Hola papá–dijo la chica estando a menos de tres metros de la puerta. El hombre se dió vuelta, estaba buscando un libro en la biblioteca, al ver a la chica con cara de fracaso decidió acercarse.
—Gisel...–dijo viéndola con cara de incredulidad, la diferencia de altura era abismal mientra que el hombre media 1,84 y la chica 1,68, le dió un abrazo a su hija y se separó volviéndose a su silla de escritorio para hablarle desde allí–...¿Cómo te fué y por qué volviste tan pronto?–pregunto el hombre cruzando las piernas y entrelazando los dedos.
—El chico volvió...–dijo con decepción en sus palabras y derrotada. Al ver la expresión de su padre, sabía que todo iba a ir muy mal desde ahí.
[AÑOS ATRÁS]
Desde el día que Gus volvió del colegio y sucediera el atentado ante su persona, Sebastián no volvió a ver a su hijo como una "persona", es decir, desde que el niño salió del vientre de su madre, el hombre le planificó toda la vida. Como se contó antes, todo lo que Gus quería era diferente, y a Sebastián le molestaba que el chico no hiciera lo que quería, él tenía una personalidad muy difícil a la del niño.
El día que mando a su hijo a un internado se sentía como un personaje de película, es más, creía que esos lugares no existían, pero al ver que si había uno, no pensó dos veces que "curarlo". Le importaba más las opiniones de la sociedad, que el cuidar a su hijo, bueno nunca recibió ese amor de padre.
Aurora, por otro lado, estaba en contra de eso, tampoco vamos a decir que le parecía normal esos gustos amorosos, pero la mujer fue quien lo dió a luz y le rompía el alma ser separada de su hijo. Gus físicamente era idéntico a su madre, siempre tuvo una conexión distinta de la que tenía con Gisel.
—No lo quiero mandar ahí, podemos bus…–dijo la mujer con la voz rota y desgarrada, no quería imaginar una posible separación de su hijo.
—Quédate callada, estoy harto de escucharte–dijo el hombre viéndola con los ojos prendidos fuego, él nunca se atrevió a levantarle la mano, pero si era muy posesivo ante las opciones–...si esto está pasando es por tu culpa, fuiste poco estricta con él y se convirtió en un maricon–dijo con más firmeza–Ve a hacerle las maletas, Gustau se irá mañana a primera hora y si tanto lloras, lo llevarás tú. Yo no soporto verlo.
La mujer no pudo aguantar más y quebró en llanto, la frase "se irá mañana" comenzó a resonar en su cabeza, sus mejillas estaban completamente rojas. Es verdad que pudo escapar con el niño, se imagino muchas posibilidades escapar y hasta irse a Turkia, pero tenía miedo que su esposo los encontrará y terminará haciéndole daño al niño. Se limpió las lágrimas y fue a la habitación del niño, golpeó tres veces y entró. Vio a su hijo leer un libro en la esquina, estaba completamente abrigado con cara de horror pensando que era su padre, cuando vio a la mujer se acercó a ella casi corriendo para abrazarla.
"Sólo tiene catorce años" pensó mientra abrazaba a su hijo y acariciaba su cabello.
—¿Estás enojada?–pregunto viéndola a los ojos, tenía la cara media sucia porque las lágrimas había arruinado su maquillaje. La inocencia del niño golpeó más fuerte su corazón.
—Nunca estaría enojada contigo, mi niño–dijo viendolo con esos ojos de amor que cualquier madre tiene por su hijo, le limpio las lágrimas que caía por si rostro y lo acompaño hasta adentro de la habitación–... Escúchame...–dijo mientra sentaba al niño en la cama–...mañana vamos a irnos de viaje, te quedarás en un lugar bastante bonito y luego yo regresaré, ¿sí?–termino de decir y viendo al niño con cara de confusión e inocencia, pero este acertó.
Vamos, Gus tenía catorce años ya tenía la capacidad de saber que era una mentira o no, pero decidió confiar con los ojos vendados y creyó cada palabra se su madre. Dentro de él creía que ninguna madre le mentiría a su propio hijo.
El chico junto a la mujer comenzaron a empacar ropa en una gran maleta y bolso, casi no cruzaban palabras, pero la mujer lo volteaba a ver para verle la cara de emoción por una mentira que le dijo, también para ver la mano marcada en su mejilla, estaba triste diciéndole que irían a un lugar cuando en realidad lo iba a dejar sólo.
—¿A dónde iremos?–pregunto de repente.
—A Inglaterra, es un lugar muy bonito, te va a gustar...–dijo sin mentirle, tenía miedo que si no le respondía sinceramente se molestaría.
El chico quedó encantado, sabía que debía dormir mucho porque iba a ser un viaje largo, él tenía una pequeña libreta dónde anotaba los lugares a donde había viajado junto a su familia, fue a tomarlo para anotar "Inglaterra", la mujer lo vio muy emocionado y no se contuvo.
—Hijo, vamos a dormir, el vuelo sale temprano mañana–dijo con una voz a medio quebrar, tomó de la mano al chico y lo llevo a su cama. Le terminó dando un beso de buenas noches en la cabeza, apaga las luces y salió de la habitación con el corazón roto en miles de pedazos.
Se quedó unos minutos sentada al lado de la puerta del chico, su delineado cada vez estaba más corrido y la hacía parecer un mapache, se limpiaba con las manos y estás quedaban negras. Se levantó de dónde estaba y fue a la habitación de al lado, la habitación de Gisel, la niña completamente dormida en su cuna, le dió un beso en la frente y volvió a salir de la habitación. La mujer se encontraba muy dañada, amaba a sus hijos, y haría lo que cualquier madre haría, pero tenía miedo de su esposo.
—Ya cállate, es muy tarde para llorar...–dijo una voz masculina que la hizo asustar, Sebastián la estaba viendo desde la puerta de su habitación esperando a la mujer–...por eso tú hijo es como es. Ve a traerme algo de agua–termino de decir entrando nuevamente a la habitación y cerrándola. La mujer se quedó viendolo desde dónde estaba, bajo las escaleras y fue a buscar agua para su esposo.
Una vez, ya en la cama, la mujer no lo volteó a verlo en ningún momento. Era un hecho que el matrimonio se destruyó ese día, pero no por Gus, si no, por la actitud de Sebastián.
Ya eran las 5:02 AM, debían de salir temprano para llegar al aeropuerto, Gus estaba listo desde hace un rato y la mujer también, sin mucho más que hacer, tomó a su hija e hijo y salieron de la casa.
—¿Y papá?–pregunto Gus viendo a la mujer ajustando el asiento de la bebé que aún dormía.
—Él llegara después de nosotros, no te preocupes amor–dijo volviendole a mentir y con cara de nervios intensos.
Durante el camino al aeropuerto, el silencio fue abrumador, tanto Gus como Gisel estaban dormidos y la mujer estaba temblando porque tenía miedo de que se arruinara todo. Llegaron a las 5:48 AM, a las 6:30 AM salía su vuelo, estaban justos con el tiempo. El resto ya es historia.
Luego de pasar varias horas en el avión, llegaron a Inglaterra, en el lugar los esperaba un guardia del internado que los llevaría al lugar.
—¿Quién es él y por qué tiene un cartel con nuestros nombres?–dijo el chico asustado mientra tomaba la mano de la mujer. Es decir, siempre los esperaba alguien en sus viajes, pero ese hombre tenía aspecto repugnante y daba mucho miedo.
—Ah...es un amigo mío–dijo la mujer viendo al hombre, si daba miedo.
"¿A dónde mierda nos mandó Sebastián?" Pensó viendo que el hombre se acercaba.
Gus se quedó viendo como estaban hablando en inglés (inglés británico, casi entendía palabras), el hombre se presentaba con su madre y le decía otras cosas que está le respondía de una manera muy natural. Finalmente terminaron de hablar y se fueron a un auto gris, el chico veía por la ventana los paisajes y personas que pasaban, estaba muy despreocupado. Llegaron a una institución que parecía una escuela, habían rejas realmente grandes color negro, un gran jardín bien cuidado y un establecimiento muy grande repleto de ventanas, al bajar una mujer de unos treinta y ocho años peliroja los estaba esperando en la puerta. Está se acercó a su madre y comenzaron a hablar nuevamente en inglés, parecía que la mujer le estaba indicando varias cosas, su madre respondía a duras penas, estaba a punto de estallar en llanto nuevamente. La mujer se dirigió al niño.
—Hola pequeño,¿Tú eres Gustau, cierto?–dijo hablando español, parecía fluido.
—Hola, mucho gusto, sí ese es mi nombre, pero puede llamarme Gus–dijo con una sonrisa media dudosa y nerviosa extendiendo su mano.
—Gus...que lindo nombre, yo soy Amelia–respondio estrechando la mano del niño, volteó a ver a Aurora...–Su hijo es muy educado–dijo mientra la mujer sonreía nerviosamente.
—Lo sé...Gracias.
—Gus, ¿no quieres ir a jugar con los otros niños?–dijo señalando la puerta de entrada que estaba adentro y se podía ver a unos cuantos niños asomarse a la puerta.
—¿Puedo ir?–le preguntó a su madre
—Sí, claro que sí...pero antes–dijo poniéndose en cuclillas para estar a la misma estatura que el niño, lo abrazo acariciando su cabello otra vez y le susurro a su oído– Por favor cariño, pórtate bien, mami volverá por ti, ¿sí?...te amo–dijo mientra el niño le respondía todo a su oído también, antes de separarse, el niño le beso la mejilla y fue corriendo a dónde estaban los otros niños. La mujer se levantó y lo vio alejarse poco a poco, unas cuantas lágrimas caían de su cara.
—Sr.Flores, no se preocupe, somos uno de los mejores internados...su hijo volverá a la normalidad pronto–dijo la mujer nuevamente en español y con esto se despidió de ella. Otros hombres comenzaron a bajar el equipaje del chico.
"¿Esto es real?" Volvió a pensar viendo desde lejos como el chico introvertido se presentaba a sus nuevos amigos, el chico volteó y vio a su madre, la saludo con la mano con felicidad sin saber lo que esperaba.
La mujer volvió a España con su hija, al llegar a casa vio que su esposo la esperaba sentado en el sofá quedaba a la puerta de entrada.
—Ya era hora de que volvieras–dijo sin quitar de la vista la página del libro que estaba leyendo.
Subió por las escaleras a deja a la niña en su habitación y se fue a la suya para acostarse y pensar en todo lo que había pasado horas antes.
La mujer después de ese día se dedicó a pasar más tiempo con su hija, renuncio al buffet de abogados donde pertenecía y se pasó todos los días en su casa con su hija, pero a medida que iba creciendo, muchas veces no podía controlarla, la niña se convirtió en la hija de papi. Era arrogante y berrinchuda, la única persona que la "comprendía" era su padre, él nunca tuvo la misma actitud que tuvo con Gus, es más, se ablando ante su niña y la convirtió en un mini él.
Gus desde que llegó al internado, la paso muy mal, no porque lo tratarán mal, es más, lo trataban mejor que en su casa, pero era diferente, a medida que fue creciendo se dió cuenta que en ese lugar era un internado/psiquiátrico, lo creían enfermo.
"Ella me mintió" pensaba todos los días la viva imagen de su madre dejándolo solo en un país que no conocía nada ni entendía el idioma. Cuando cumplió la mayoría de edad, ya entendía el idioma y pudo salir de ese lugar. Se sentía bastante sofocado por las enseñanzas de ahí, aparte de la escuela, te enseñaban porque estaba mal que dos hombres o mujeres se gustarán mutuamente, porque era una enfermedad eso, etcétera. Cuando salió, sentía rencor por toda su familia, excepto por su hermana que era la única que lo "quería".
[ACTUALIDAD]
El hombre estaba decepcionado, vio a su hija que intentaba escapar de la situación.
—Eres una inútil, ¿te prepare durante todos estos años para convertirte en una inútil?–dijo dañando los sentimientos de su hija–...tuvo que hacer las cosas por mi cuenta y no dejar que una niña estúpida se encargará de alto tan importante como el plan.
Esperen, ¿Cómo que un plan? Bueno, sí, Sebastián tenía un plan para que Gus volviera al linaje¹ familia y destruir por completo a Dante.
Linaje¹: Un linaje es la línea de antepasados y descendientes de una persona.