Chapter 24: LA GRAN FIESTA
Durante todo el transcurso del día, el chico se quedó pensando que hacer, recordaba con mucha memoria a su madre, una mujer hermosa que casi nunca estaba en su casa por su trabajo y más cuando lo dejo en ese lugar solo, con miedo y con mentiras...aún así, él la amaba.
—¿Estás bien?–preguntó Dante moviendo su mano para traer nuevamente al planea a Gus.
—¿Eh? Estaba distraído, lo siento–dijo volviendo de nuevo a la consciencia, vio al chico desde una distancia baja, ya que, estaba sentado y el otro parado.
—Te pregunté si estabas bien...–dijo mientra tomaba su rostro y limpiaba las últimas lagañas que quedaron en los lagrimales–...¿Estás bien?–volvio a preguntar.
—Sí, solo pensaba en algo tonto...–dijo tomándolo de las manos.
—Sí es por la fiesta, no hace falta que vayamos, luego podrás juntarte con tu madre a solas...–dijo para luego sentarse a su lado.
—No es eso, me gustaría ir...me genera intriga porque se comunican conmigo hasta hoy...pasaron años y ningún familiar se contacto conmigo–dijo perdiendo la vista nuevamente en el gato que estaba encima de uno de los sofás unitarios durmiendo–...ella fue quien me llevo a ese lugar...–hablo nuevamente mientra recordaba ese día una y otra vez–¿No se suponía que me cuidaría?.
El otro lo escucho con máxima atención, el dolor se reflejaba en su rostro como un plato recién limpio, no derramó lágrimas, pero se estaba rompiendo de a poco por dentro volviendo a recordar lo que había pasado años atrás. El chico delgado tomó del mentón y le dió un beso en la mejilla, hizo que el otro despertara nuevamente de su escapada del planeta.
—Todo eso ya pasó, ahora tú eres quien decide en tú vida...ya no tienes cadenas que te detengan–dijo mientra miraba al chico y le acomodaba un poco el cabello–¿Aún quieres ir mañana?–preguntó.
—Sí, pero solo si tú vas conmigo–dijo viéndolo con una pequeña sonrisa en su rostro.
—Bueno, iré contigo–dijo sin dudarlo, quería ver hasta donde llegaba con todo eso de la invitación. Desde su perspectiva, la mujer no le daba una vibra malvada, era pacífica y en su rostro se notó iluminación desde que vio al chico.
—Gracias...–dijo mientra lo envolvía en un abrazo fuerte.
Gus se sentía muy protegido cuando estaba cerca de Dante, ya habían pasado un mes desde que estaban juntos como pareja y desde ese momento comenzó a sanar heridas viejas, a pesar que no le gustaba ver como el chico tenía algunas recaídas por sus tratamientos, sabía que también tenía que estar a su lado para que no estuviera sólo.
"Mañana va a conocer a toda la familia..." Pensó mientra se separaba para ver al otro chico alejarse e ir a buscar algo de agua, era lo que más le preocupaba, no que se enteraran de que tuviera novio, si no, que le hiciera o dijeran algo a Dante (recordemos que Dante estaba débil de defensas, a pesar de todo su tratamiento e ir mejorando de a poco, debía de tener cuidado con todo). Toda su familia se basaban en hombres, las únicas mujeres eran sus dos tías (hermana de Sebastián y hermana de Aurora), dos abuelas(madres de sus padres), bisabuela(desconocía si seguía con vida), bueno y Gisel. Conocía a su abuelo y nunca fue cariñoso con él, era igual de frío que su padre, pero también quería saber si su bisabuelo era igual o peor, siempre escucho que era una persona bastante amable y carismático, pero tampoco sabía si seguía con vida.
Él no tenía conocimiento alguno del testamento, nunca le hablaron de algo así.
—Ten–dijo Dante entregándole un yogurt de fresas volviendo a interrumpir el viaje del otro, él también tenía uno–Come algo.
—Gracias–dijo viendolo tan nítido, tomó el yogurt y sé quedó viendo como el otro se sentaba a su lado para comerlo.
Era un hecho que cualquier cosa que hiciera Dante, lo hacía sentir bien y protegido, aún no entendía como volvió a estar con él después de todo lo que habían pasado, pero decidió dejar de pensar en eso y todo para poder pasar esos momentos con su novio.
Al momento de sentir una puerta casi partiendole la cara, Aurora sabia que el daño no era poco y que recuperar a su hijo no sería nada fácil, la cago y con ese chiste la embarró más, pero ante un egoísmo materna, quería verlo otra vez y por eso tiro la carta por debajo de la puerta, dentro de si misma no tenía idea que si hijo iría (era 99% que no y 1% que sí). Cuando se dió vuelta para irse, una vecina de la pareja se quedó viendo confundida.
—¿Sé le perdió algo?–pregunto Aurora con el rostro rojo y con un tono un poco agresivo.
—Quiera saber si se encontraba bien–dijo viéndola desde su jardín.
—Sí lo estoy, gracias...–dijo viendo a la señora, se estaba por ir, hasta que recordó a Dante–... disculpe, ¿Le podría hacer una pregunta?
—¿Referido a qué?
—Al chico delgado de esta casa...¿Sabe algo de él?–dijo preguntando referido si estaba enfermo, no quería ser tan brusca al preguntar.
—Sí, se llama Dante, ha sido vecino mío desde hace muchos años. Tiene una cafetería por aquí cerca, Cafetería Ziho...–respondio sin preguntar quién era y estando despreocupada de la situación.
—De acuerdo, muchas gracias...tenga un buen día–dijo saliendo de la propiedad y entrando a su auto para ir a conocer esa cafetería que decía.
Al llegar se encontró con algo increíblemente hermoso, sentía que ese lugar la describía a la perfección. La cafetería estaba intacta desde la primera vez que se habló de ella, las vibras que transmitía eran tan agradables. Al entrar se encontró con una gran cantidad de personas, las encargadas de la cocina parecían muy atentas y amables, también vio una biblioteca muy bien organizada (por colores, temas, tamaño, etcétera).
—Hola, buenos días...–dijo acercándose al mostrador viendo a la chica de pelo corto con una gran sonrisa.
—Buenos días y bienvenida,¿Qué desea tomar?–pregunto la chica entusiasta viendo el monitor para anotar el pedido.
—Un café negro, por favor–dijo sacando su billetera.
—¿Sería para llevar o consumir aquí? Si gusta puedo sentarse en los sofás que están allí–dijo señalando los sofás que estaban al lado de la biblioteca.
—Consumir aquí, muchas gracias...–dijo luego de pasarle la tarjeta a la chica, ella le devolvió la tarjeta con un ticket y le indicó dónde debía de esperar para recibir si pedido.
La verdad que no sabía porque fue a ese lugar, para ella conocer a una persona nueva (en este caso es Dante) es sinónimo de saber cada detalle de esa persona, el café era muy bonito, transmitía aura de buena vibra y el chico también le transmitió buena vibra, lo sentía tan sincero.
—Aquí tiene señora, que lo disfrute mucho–dijo la chica interrumpiendo los pensamientos de la mujer.
—Muchas gracias...–dijo tomando la taza de café y dirigiéndose a uno de esos sofás.
El lugar como ya se dijo antes, tenía una ambientación de naturaleza, plantas por todo lados, el verde y blanco predominaban el lugar. Habían sofás
verdes y negros, se sentó en uno verde que era muy bonito para su parecer. Se quedó en el café durante unos veinticinco minutos, estaba analizando todo, desde la primer estantería de libros, hasta la última plata que contaba en una de las esquinas.
"Un lugar habla mucho de una persona" recordó lo que le había dicho su madre, es cierto, cuando conoció a Dante una hora antes, vio un poco el interior de la casa y era algo hermoso, para su gusto era alguien muy organizado, amable y puro...en ese momento supo porque su hijo estaba tan encaprichado con él cuando era un niño.
Luego de ese tiempo, salió del lugar sin antes dejar la taza en el mostrador y volver a agradecer. No tenía mucho que hacer en realidad, la única tarea que tenía era entregarle presencialmente la invitación a su hijo y fracaso, aún que, logró conocer Dante, ya lo quería, no sabía porque había quedado tan encantada con el chico, solo había cruzado unas cuantas palabras con él, pero ya lo sentía como hacía de feliz a su hijo.
[UN DÍA DESPUÉS, DÍA DE LA FIESTA]
Como todos los años, la mujer despertó tras el sonido de su alarma, desde que Gus se quedó en ese internado, nadie la despertaba con un desayuno y un abrazo, recordaba que Gisel nunca hizo eso con ella, unicamente con su padre. La soledad de su interior fue incrementando cada año, para ella era un día cualquiera, el sol de su vida se había esfumado por no ser lo suficientemente fuerte para protegerlo.
La mujer fue al cuarto de baño de la habitación (Sebastián y ella se separaron de habitación, cada uno tenía un cuarto diferente), se bañó, hizo su tratamiento de rostro y salió a vestirse, la fiesta era a las 20 PM, así que únicamente se puso ropa para estar en casa. Bajo las escaleras y fue a desayunar, al parecer no había nadie en su casa, desconocía a dónde habían ido los demás, pero no le pasó importación, se quedó en la sala viendo películas durante todo el día hasta que se hicieron más 17 PM, comenzaron a llegar los preparativos y tuvo que encargarse de todo sola también, parecía como un cumpleaños como antes, pero ahora había fiesta. Ella no sabía lo que tenía planeado Sebastián, el hombre estuvo durante todo el día fuera porque estuvo en reunión con su padre, y abuelo, estuvieron hablando que había esa misma noche debían de decirle a Gustau sobre la herencia. El hombre no le importaba en lo absoluto el cumpleaños de Aurora, durante todos esos años se había cegado por el poder y las ganas de tener la herencia, también estaba nervioso y angustiado, no quería que nadie se enterará dónde estuvo su hijo durante todos esos años.
[CASA DE DANTE, 18:45 PM]
Por otro, Gus estaba sentado enfrente de los bolsos de ropa (mucha de su ropa seguía guardada) pensando que ponerse.
"Dress Code: Negro y blanco" recordó lo que decía la invitación, tenía trajes, pero no tenía ganas de ir tan elegante, además solo iban a estar un rato y luego se irían, conocía como era su familia, y lo único que no quería provocarle a Dante era un mal rato, mientra pasaban los minutos se imaginaba miles de encuentros posibles dónde terminaba a los golpes con alguien, ese alguien era Sebastián, el chico tenía mucha irá dentro suyo.
Sintió como una figura se sentaba a su lado y se apoyaba en su hombro, Dante ya estaba listo, vestía pantalones negros al cuerpo, camisa blanca y zapatillas negras. Sé quedó viendo el bolso con el chico, Gus se lo quedó viendo a él.
—¿Qué pasá?–preguntó Gus, viendolo de arriba abajo.
—Nada, me quedo aquí contigo–dijo y lo vio directamente a él.
—Estas muy lindo–le dijo el chico para luego darle un beso en la punta de la nariz–No sé que ponerme, no quiero ir tan elegante.
—¿Por qué no te pones ese pantalón y una remera blanca?–pregunto señalando un pantalón de cuero sintético–Puedes combinarlo con la chaqueta esa–volvio a señalar algo que estaba colgado.
Dante tenía muy buen gusto para la moda, era un poco más clásico lo suyo, quiso estudiar diseño industrial, pero quedó como un sueño más. El peli negro le hizo caso y se probó la ropa para ver si le quedaba bien.
—Tienes bien gusto para la ropa, aún que siempre te vistas como vagabundo–dijo riendo mientra se acercaba al chico que también estaba riendo, le extendió la mano y lo levantó de su lugar para luego darle un beso, un beso dulce y lleno de amor.
—Te ves muy guapo...–le dijo el delgado mientra entrelazaba los dedos con los del chico.
Después de un rato acaramelados, decidieron ir a comprar un obsequio y después a la casa Flores, Dante antes de salir se colocó un abrigo negro que le llevaba a los talones, un gorro negro y un cubre bocas, tenía que tener uno para no pescar ninguna bacteria.
Gus fue quien escogió el obsequio, recordó a que a su madre le gustaban las cajas musicales y compró uno, no tenía en mente comprar nada, pero Dante lo convenció para no llegar con las manos vacías. Ya eran las 19:27 PM, llegaron muy temprano a la casa, pero se veían algunos invitados, así que decidieron entrar y quedarse ahí.
—Escúchame, si en cualquier momento te quieres ir, me dices y nos vamos–le dijo Gus al chico que veía con asombro la gigante casa de la familia.
—De acuerdo, pero no te separes mucho, por favor...–dijo el chico, acepto la petición y bajaron del auto.
Había una brisa de viento bastante agradable, no era frío, si no, templado, tampoco era muy de noche, se veía un poco el sol, pero ya se estaba ocultando. La casa consistía de tres pisos, estaba llena de ventanas, tenían un gran jardín y rejas que cubrían toda la casa, también tenían un gran jardín. Dante estaba por detrás de Gus, estaban tomados el la mano, y sentía como por momentos el mayor le apretaba la mano o le sudaba un poco, se sentía mal por convencerlo de venir, pero también lo veía decidido, al tocar el timbre, un hombre de edad avanzada atendió la puerta, se le hizo raro que no fuera la mujer del día anterior, y más raro fue escuchar lo que dijo el hombre.
—Gustau, hasta que llegaste...–dijo el hombre quién era Issac, el abuelo de Gus–...te estuvimos esperando, tienes que ir a la oficina de tu padre, el abogado y escribano te están esperando–termino de decir ignorando completamente al chico que estaba detrás de él.
—Hola abuelo, ¿Cómo que el abogado y escribano?–dijo el chico confundido ante la situación–Estamos aquí para el cumpleaños de mi mamá...
—Eso también lo vamos a celebrar, pero ahora debemos de hablar contigo, eres el heredero de la gran fortuna de Augusto Flores...–dijo viéndolo más confundido que antes.
Gus se quedó perplejo al escuchar esas palabras, no sabía de que estaba hablando su abuelo y al ver a Dante, quien también estaba sorprendido, lo alcanzó a notar por como estaban de abierto sus ojos.