ES UN HECHO

El abrazo se disolvió unos minutos más tarde cuando el peli negro se separó para verlo detenidamente, el chico se encontraba desconcertado y desconsolado, él no sabía mucho de eso, pero por lo mal que se lo veía al castaño, comprendió al momento. Pudo observar con claridad las grandes ojeras, la piel pálida, su cabello que caía de a poco, etcétera... Él chico no sabía por dónde empezar, tenía miedo de que si lo abrazaba con fuerza podría romperlo por la fragilidad en la que se veía al contrario, también recordó que muchas veces se podían hacer hematomas si se golpeaba fuerte y olvidó que a la hora de abrazarlo no midió mucho su fuerza, asustado lo reviso haciendo que el otro quedará perdido sin saber que hacer.

—¿Qu... qué estás haciendo?–le preguntó mientra miraba al chico que le levantaba la manga de la remera.

—Veo si no te hice daño–respondio viendo que no había nada. Volvió a la vista del chico, estaba cara a cara y los ojos de ambos se quedaron paralizados con los del otro, no sabían que hacer. Gus paso su dedo sobre la mejilla del chico para limpiarle una lágrima que le caía, estaba totalmente derrotado ante la situación.

—Ehh...huele a quemado...–dijo Dante rompiendo todo el esquema armónico por uno con olor a quemado.

Gus había dejado la sartén en la estufa haciendo que poco a poco se quemara el desayuno, el chico lo soltó por completo al otro y fue corriendo a la cocina para apagarla y abrir las ventanas así el olor se vaya, al otro lado de la habitación estaba Dante viendolo detenidamente y con intriga, no quería acercarse así que se quedó en la misma posición en la que lo dejo el otro. Una vez que todo estuviera armónicamente bien, Gus volvió con el chico y lo volvió a abrazar, había soñado con ese día desde hace un mes y días, sentía que su interior se estaba renovando y reconstruyendo de a poco, las piezas estaban volviendo a la normalidad. Dante volvió a corresponderle el abrazo, el chico se sentía como si nada de él estuviera roto o destrozado, el otro lo estaba reconstruyendo también. Se sentían tan bien el uno con el otro, era un momento bastante cómodo y a pesar de que la confianza del castaño comenzó a volver, se sentía con un poco de miedo por lo que pasaría si volvía a irse.

—Escúchame...–dijo el castaño alejándose del otro–...quiero que me digas ¿por qué te desapareciste?–pregunto esperando un desvío de la pregunta o al menos una mentira, pero no fue así.

—Fue por mi familia–dijo el chico, no tenía ninguna intensión de volver a mentirle o de irse, sentía un nudo en su estómago al hablar–...mira, mi hermana, ella no se sentía muy bien con esto...–explico el chico haciendo que un movimiento raro con las manos, el castaño se quedó rojo de la confusión mientra la conversación avanzaba–...pues el día que llegue a casa, me puso un ultimátum...es decir, ella puso una actitud bastante ¿berrinchuda? y me sentí mal al no poder saber que hacer...–dijo mientra se mordía la lengua, se entendía poco y nada. Estaba tan nervioso que no sabía que decir.

—Entonces, por lo que entendí, ¿no quería se la tratara diferente solo por qué salíamos?–dijo tratando de recuperar la conversación, sentía que el otro moriría de estrés por no poder contar bien las cosas, viendo como el peli negro le respondió que sí, quedó algo triste y molesto, fue a sentarse al sofá rascándose el cuello–...perdón, pero me parece muy estúpido...cuando iba a la cafetería, siempre la trate bien sin ninguna diferencia a las demás y es más, ella nunca me saludaba o se comportaba de una forma arrogante...–dijo viendolo al otro que se acercaba– y ahora, ¿Por qué estás acá si ella no quería que estemos juntos?.

—No me gustó saber que mientra estaba siendo un asqueroso egoísta, tú estabas sólo–dijo tomándole la mano y poniéndose en cuclillas al frente de él–...prefiero estar aquí contigo que en otro lugar–termino de decir haciendo que un silencio se apoderará de la habitación, la sinceramente se veía en los ojos del chico y las palabras no fueron pensadas, unicamente salieron.

"¿Es cierto?" Hizo pensar al castaño, viendolo detenidamente mientra se mordía un poco el labio inferior de lo nervioso que estaba.

—No hagas eso–dijo el peli negro rompiendo por completo el silencio y tocándole la boca para que no se mordiera–...te vas a lastimar.

Su pregunta tuvo respuesta, era cierto, Gus volvió para quedarse junto a él y no irse hasta mucho tiempo. Pudo notarlo por cada detalle que hacía para protegerlo, aunque sea por una mordida de labio, el chico lo quería cuidar.

—Vamos a desayunar–dijo el castaño para romper la gran tensión incomoda, le tomó la mano al otro para llevarlo a la cocina y que pudieran hacer un desayuno, sin quemarse.

Gus lo siguió sin decir nada, se sentía tan satisfecho por lo que estaba pasando. Ambos estuvieron un gran tiempo en la cocina, se la pasaron hablando y riendo por la situación de lo anterior, Gus se sentía tan bien viendo a Dante reír por más que sea por un huevo quemado, estaba completamente feliz. Finalmente terminaron desayunando unas tostadas con mermelada, yogurt natural con fresas picadas y té de chai (jengibre y canela), durante todo ese rato ambos estuvieron enfocados en el otro, cada tanto Gus le arreglaba el pelo a Dante y Dante le limpiaba la cara por las manchas que tenía el otro chico al comer.

—Gus...–dijo llamando la atención por completo del otro–...hoy tengo que ir al hospital, ¿Me puedes acompañar?–preguntó entrelazando los dedos haciendo que el otro respondiera entusiasmado que sí.

—Claro que sí, a dónde tú quieras ir, voy contigo–dijo el chico con una alegría absoluta en el rostro, pudo notar la leve sonrisa en la cara del otro.

—Tengo que ir a bañarme, ya vuelvo. Gracias por estar aquí... –termino de decir levantándose de la mesa y se fue al baño.

Por otro lado, Gus se levantó de la mesa para poder limpiarla y ordenar, no tardó tanto, es más, una vez que terminó de hacer eso, fue a regar el jardín que anteriormente vio muy dañado.

Los minutos pasaron rápidamente, Dante salió y fue a cambiarse, debía irse a eso de las 10:30 AM, era las 9:12 AM, estaba bastante para llegar. Se colocó unos pantalones grises holgados, una camiseta gris, un pequeño gorro negro(se sentía más cómodo y seguro así) y una camisa abrigada acuadrille se sentía bastante cómodo, era la primera vez después de mucho tiempo que se sentía bien sin tenía que usar otra cosa totalmente distinta, termino de ponerse sus zapatillas y salió de la habitación para buscar al chico que estaba sentado en el pórtico viendo con detalle una de las plantas que crecía de a poco.

—¿Estás bien?–preguntó Dante.

—Sí, es que, pensé que pasaría más rápido el tiempo para que crecieran–dijo sin quitarle la vista al pequeño tallo.

—Ojalá fuera así...–dijo mientra tocaba el hombro del chico, se ponía en posición de cuclillas, y lo terminaba abrazando por detrás recostando su cabeza en el hombro para verlo tal concentrado, el otro cayó tarde ante el abrazo y al encontrar los ojos del chico viendolo se puso tan rojo como un tomate–...¿Nos vamos?–dijo Dante sonriéndole haciendo que el otro diga que si con un gestó de cabeza.

Ambos se levantaron de donde estaban, Gus ya tenía los zapatos puestos, únicamente tomó las llaves de su auto y de la casa del chico.

—Tú súbete al auto, yo ya voy–le dijo pagando luces y cerrando las puertas, Dante se fue al auto para esperarlo así iniciaban su viaje. Luego de segundos Gus se subió al auto y se fueron.

El hospital donde asistía Dante no era lejano, quedaba más como a unos quince minutos, pero ese día había bastante tráfico, se quedaron en la carretera durante unos treinta minutos y el chico se sentía estresado, no quería llegar tarde.

—Hey, quédate tranquilo, puedes enviarle un mensaje al doctor o secretaria, ellos van a comprender...–dijo Gus tratando de calmarlo, puso su mano en la pierna del chico para que se sintiera seguro.

"Hola doctor, quería avisarle que tal vez llegue algo tarde...hay mucho tráfico y se tarda mucho en avanzar, al parecer hubo un accidente" le envío Dante al hombre tratando de explicar cada detalle de la situación.

"Quédate tranquilo, si estás cerca te podemos esperar" la respuesta no tardó mucho en llegar.

"Estoy cerca, por favor espéreme" dijo guardando su celular y contándole al chico, se sentía bastante tranquilo ya, pero por momento sintió que su presión se había bajado.

Los autos comenzaron a avanzar rápidamente, el peli negro se apresuró para que llegarán. Se tardaron unos cuantos minutos en llegar, estaban a unas cuantas cuadras, Gus dejo a Dante en la puerta para que pudiera buscar un lugar donde estacionarse.

—Ve rápido, yo ya voy, iré a buscar donde puedo estacionarme–dijo el chico mientra lo veía bajarse, el otro dijo que si con un gesto y fue rápidamente a la consulta.

Dante subió por el elevador al piso siete, se sentía bastante apenado y avergonzado por llegar tarde (en realidad, solo fueron cinco minutos de retraso), entrelazaba los dedos y sus pasos eran torpes, cuando llegó al piso vio a las enfermeras esperándolo en sus escritorios, estaban ansiosas y con unas sonrisas bastante encantadoras, no parecían molestas como él las imaginaba.

—Hola Dante, ¿Cómo te sentís?–preguntó una se las chicas, él la recordaba a la perfección porque tenía unos hoyuelos bien marcados y su aura era tan pura que lo hacía sentir tranquilo. La chica lo llevo a la habitación donde hacían sus estudios, al entrar vio al doctor bastante tranquilo también, este cuando vio al chico salto de la silla al preguntarle como se sentía, le respondió que bien... El doctor lo vio feliz, a diferencia de otras veces que venía, está vez el chico se sentía relajado y sin miedo. Él aun recuerda las primeras semanas que pasó internado, estaba bastante deprimido, comía poco y no se movía mucho, luego de las siguientes visitas tampoco era una gran diferencia, pero ahora sí lo era, quería saber que o quien hizo que diera un giro de 180°.

Gus encontró un lugar luego de pasar durante diez minutos por el estacionamiento, el lugar estaba repleto y antes de rendirse, vio un auto salir, se apresuró y ocupó el lugar, se quedó un poco más tranquilo que había encontrado un lugar bastante cerca y no al otro lado de la calle. Una vez dentro del hospital, le envío un mensaje al castaño para saber a que piso ir y al momento fue respondido, mientra esperaba el ascensor comenzó a leer los mensajes que fueron enviados un mes atrás, y a pesar de ser perdonado, aún se sentía algo mal. El chico subió hasta el piso requerido y se quedó en la sala de espera, no llamo mucho la atención como antes (se lo veía bastante cansado y desarregladl), la enfermera de los hoyuelos se le acercó a preguntarle a quien esperaba o buscaba.

—Buenos días, ¿Busca o espera a alguien?–pregunto viendo al chico que se estaba durmiendo en la silla.

—Ah..buenos días, sí, estoy esperando a Dante Avis–dijo parándose del asiento viendo a la mujer quien puso una expresión de tranquilidad.

—Claro, él está en el consultorio siete, en un momento saldrá–dijo retirándose con una sonrisa tramitiendo tranquilidad nuevamente.

El chico se sentó otra vez y se puso a jugar con el celular esperando, comenzaron a pasar los minutos muy lentamente y quería dormir todo el día restante, pero mantuvo la cordura y los ojos abierto, tenía en mente en llegar a la casa y dormir aún que sea una hora. Pasaron de cuarenta a cincuenta minutos, Dante salió del consultorio relajado, y lo vio al peli negro a punto de desmayarse del sueño, el chico se acercó al castaño para ver si estaba bien.

—Buenos días, ¿Qué parentesco tiene usted con Sr. Avis?–dijo el doctor viendo lo desaliñado que estaba el peli negro, a lo que el chico recupero por completo la compostura y se lo quedó viendo al castaño por no saber que decir.

—Hola, buenos días, yo soy el novio–dijo sin pensar dos veces, estaba seguro de sus palabras y de lo que decía, ignorando por completo como Dante estaba muy ruborizado y muriéndose por dentro. Le estrecho la mano al doctor y sonrió inocentemente, se quedó seguro de lo que dijo y no se iba a retractar, de todas formas era casi un hecho.

—Por supuesto, mucho gusto–dijo correspondiendo el saludo de la mano–¿Tu nombre cómo es? Me parece que te reconozco de algún lado.

—Flores Gustau, soy veterinario en una clínica cercana...puede ser por eso–dijo alejándose del hombre y volteando a ver como el chico lo mataba con la mirada, volvió a mirar al frente ignorando eso.

—Sí...creo que es eso–dijo mintiendo, no lo reconocía por su oficio, si no, por su apellido y nombre. Ignoro por completo eso y siguió con Dante–La próxima semana te veo, cualquier cosa me avisas. Ve con cuidado.

—Claro, nos vemos, gracias–dijo con un poco de vergüenza en el rostro y se fueron rápido de ahí.

Al llegar al ascensor el chico no le dirigió la palabra, temía que alguien lo escuchará hablar y en cambio el peli negro lo estaba molestado por el color de las mejillas. Al salir del edificio, se dirigieron al auto y justo en ese momento hablo.

—¿Por qué dijiste eso?–dijo el chico aún con las mejillas ruborizadas.

—Porque es casi un hecho–dijo entrando al auto. La cara del otro estaba a punto de explotar, metafóricamente, pero se sentía muy avergonzado y bien a la vez. El tema termino después de que el peli negro hiciera una pregunta– Y ¿Qué te dijieron?

—Ah...por los tratamientos y todo, comencé a mejorar de a poco, pero no sé descarta la opción de cirugía...–dijo desviando la vista por la ventana, el otro no dijo nada, solo movió la cabeza y lo vio unos micro segundos.

Era casi el medio día, ya no había tanto tráfico y estaban a tiempo para llegar a casa. No cruzaron tantas palabras en el trascurso, únicamente eran pocas, y sin hablar del temas anteriores. Cuando llegaron a la casa del castaño, entraron y se quedaron sentados en el sofá por unos cuantos minutos, una de las realidades de porque fue eso, es que Dante se dió cuenta de lo agotado que estaba Gus, no entendía como un profesional de la salud estaba tan cansado si casi siempre se dedicaba a estar día y noche en un consultorio, aún que bueno, eran las horas exactas para dormir y el chico las olvidos únicamente para saber cuidarlo bien. Una alarma sonó del teléfono de Gus, era hora de que el otro tomara una de sus vitaminas, salto del sofá y fue a buscarla junto a un vaso de agua para que se la tome, espero a que el chico la tomara.

—Abre la boca–dijo tomándolo del mentón para ver si lo había tomado correctamente mientra el otro se quejaba ante la situación. La realidad es que Tamara le había dicho que muchas veces tenía que controlar que haya tomado sus vitaminas o calcio.

Cuando vio que si la tomó, lo soltó y se volvió a sentar a su lado, esta vez mucho más cerca y apegado al otro, tomó su mano y se quedaron ahí durante unos minutos antes de que el más grande se levantará para hacer el almuerzo. Dante cayó en cuenta de algo, el chico no había ido a trabajar.

—Hey, ¿Tú no tienes que ir a trabajar hoy?–pregunto esperando un "Ah si, iré más tarde", estaba intrigado mientra su cabeza buscaba miles de respuestas correctas y positivas.

—No, pedí un descanso–dijo mientra ponía agua a calentar, ignorando completamente la cara del chico–Dije que un familiar estaba enfermo y debía cuidarlo–termino de decir seguro de si mismo agregando un poco de aceite y sal al agua.

—¿Sí sabes que solo era un día?–dijo el otro tratando de explicarle que podía hacer las cosas solo.

—Sí lo sabía, pero yo quiero quedarme hasta que mejores completamente–dijo cortando verduras y agregandolas a una sartén con un poco de aceite de oliva.

Era más que obvio que no se iba a ir otra vez, se iba a quedar hasta que el otro ganará esa lucha que había comenzado hace un mes, pero Dante estaba confundido, no creía que lo amara tanto para pedir descanso del trabajo o hacer lo que fuera por él...se creía inseguro por todo lo que había pasado en su vida. De un momento a otro se levantó del sofá y lo tomó del brazo al otro para que lo viera cara a cara.

—Escúchame...–dijo el castaño seguro de si mismo, la diferencia de altura no era nada, unos cuantos centímetros, así que estaban bien–...¿Quieres ser mi novio?–pregunto con la voz temblorosa, con la cabeza en blanco y fría, tenía miedo de una respuesta negativa y más cuando perdió por completo la confianza, segundos antes de hacer la pregunta se empezó a retractar en su cabeza, no sabía porque lo había hecho y mucho menos como reaccionar.

—Yo te lo quería preguntar–dijo el otro con una expresión teatral de tristeza en su rostro, río un poco y lo acerco más a él tomándolo de la cintura–Sí quiero, ¿y tú?–pregunto recibiendo un sí como respuesta en gesto.—Entonces..., ya es un hecho–dijo sintiendo que dentro de si mismo todo estaba siendo muy rápido, pero también sentía que si no respondía ahora, después sería muy tarde. Volvió a tomarlo del mentón y está vez lo beso, después de mucho tiempo, su labios se volvieron a reencontrar. Se sentía como un beso mágico, era pasional sin perder esa dulce forma. Tanto uno como el otro se separaron un poco para tomar aire, Gus se sentía muy enamorado, no había forma en que su intensidad disminuyera, y en cambio Dante, él se sentía feliz, realmente feliz

Ambos se separaron para no causar nuevamente un "incendio" y continuaron con lo que estaban haciendo antes. Unos treinta minutos más tarde el chico termino del almuerzo y lo sirvió en dos platos, era la primera vez después de mucho que el castaño comía en la mesa, siempre fue en su habitación. Dante le sirvió de comer a su mascota y se sentó en la mesa para comer.

Dando un gran salto, el día continuo tranquilo y relajado, era un buen día para ambos porque apesar del gran sueño de Gus e inseguridad de Dante, pudieron pasar un día con una armonía distinta, no triste como era antes, si no que feliz. Los cuartos se llenaron de colores nuevamente y de alegría, ahora no se sentía deprimente, se sentía bastante bien.