PERDERTE

A pesar de sentirse bien por verlo, las palabras le dolieron a más no poder, pero era su culpa de irse sin explicarle las razones y eso le rompió el corazón al castaño, se puso en sus zapatos y comprendió que se había sentido usado...quería enmendar su error, pero no sabía como y le llegaba a gustar bastante eso, no poder hacer lo posible para ver nuevamente feliz al chico...recordó su rostro, recordó lo dañado y roto que se veía, recordó la falta de color, recordó con dañada que estaba su voz...recordó bien que lo había dejado y lo mal que lo había encontrado. Fue a su habitación a recostarse un gran tiempo, se sentía bastante mal y todo por seguir adelante con un berrinche, las lágrimas cayeron manchando la almohada y hasta que no se quedó dormido no dejo de lagrimear.

Por otro lado, Dante se encontraba confundido, roto y muy débil.

"Después de un mes...que mierda ¿Dónde estuvo?" Pensó mientra se agarraba el pecho y le caían unas cuantas lágrimas. Se encontraba bastante afligido, una suave voz le hablaba desde el otro lado de la puerta, no podía ignorarla siendo que fue una de las únicas que estuvo para el cuidarlo, abrió la puerta de la habitación y la vio con los ojos llenos de lágrimas.

—¿Cómo es que...lo conoces?–dijo con la voz cada vez más rota y débil, los ojos rojos y su cara que transmitía dolor.

—Te voy a contar todo, pero por favor...siéntate–respondio señalándole la cama, el chico fue a sentarse viendo para abajo y jugando con sus dedos–Antes cuidaba a Gus, él fue al primer niño que cuide durante mis años de niñera...comencé con el cuando tenía solo un año de edad...–dijo la mujer para empezar llevándose toda la atención del chico al pronunciar cada palabra que decía, le contó sobre sus padres y hermana, sobre que había el chico de niño, todo el dolor que pasó y por último, el día que lo conoció a él–...un día llegó muy entusiasmado del instituto porque había ingresado un nuevo niño, dijo que era alto, callado y con unas mejillas muy regordetas...–dijo a lo que el chico dejo de jugar con sus manos y la vio algo sorprendido e intrigado, sabía a quien estaba describiendo.

—Entonces...¿Ya lo conoces?–hablo después de mucho tiempo con seguridad, ella afirmó nuevamente y lo vio algo confundido, eran muchas emociones y sentimientos en los últimos minutos. El reencuentro con Gus fue algo que lo dejo muy desconcertado y confundido, pero a la vez feliz y contento, simplemente se encontraba muy inestable.–...sí, entiendo...–dijo antes de volver a acostarse en su cama viendo al lado contrario de dónde estaba la chica, no estaba molesto con ella ni con nadie, pero se estaba muy confundido, solo quería volver a dormir...eso no fue posible porque estuvo hasta que se volvió a dormir pensando en todo.

"¿Por qué desapareció durante mucho tiempo? Entiendo que dos o tres días, pero ¿Un mes? Y después aparecer como si nada...no lo entiendo...ah..." Pensó mientra miraba la libreta que yacía a su izquierda, cerró los ojos para intentar dormir, pero no pudo porque siempre se acordaba del chico y de lo que sucedió horas antes.

—Voy a la cocina, ¿quieres algo?–pregunto la chica desde la puerta, pensó más de una vez que no iba a querer nada y que recibiría ni un movimiento de cabeza negandolo, apuntó de salir escucho la voz.

—¿Puedo tomar una taza de té?–dijo sentándose en la cama, se sentía cansado y agobiado, pero no quería pasar los últimos meses recostado sin hacer nada.

—¿Eh..? Sí claro, ahora te lo traig...–respondio confundida, sorprendida y exaltada al verlo.

—Voy contigo...–dijo interrumpiendo todo, quería hacerlo solo o al menos intentarlo, la mujer con más impacto se quedó viendolo acercarse a la puerta. Por dentro se encontraba saltando de alegría por verlo tan tranquilo, siguió el camino y vio al chico hacer su vida nuevamente.

Después de eso se la pasaron hablando toda la tarde, está vez, Dante se la paso hablando como se reencontró con Gus y su versión de todo...Antes fue Gus quien le contó algo de ellos dos, pero nada como el castaño le estaba contado, eran detalles y sentimientos que él volvió a encontrar al ver al pelinegro, la mujer se encontraba muy feliz, algo siempre le dijo que ellos dos terminarían juntos como pareja o amigos, más como pareja.

—Igual, ya no queda nada de ahí...–las palabras fueron dirigidas hacía la relación que tenía con el chico, él estaba bastante seguro de que el otro no lo quería de la misma forma o tenía miedo de un nuevo abandono.

—Tranquilo, las cosas tal vez mejoren y sean amigos–dijo la mujer sonriéndole con un aura tranquila, la verdad que ella se encontraba bastante apenada por como se dieron las cosas y quería que se resolvieran antes de que sea tarde.

La noche cayó rápido, Dante no tenía ganas de cenar, se la paso toda la tarde tomando tés y comiendo galletas, se encontraba cansado, y agotado, se fue directamente a dormir. Apenas su cabeza tocó la almohada quedó rendido y durmió profundamente, la mujer termino de abrigarlo y apagó las luces. Fue a la cocina para terminar de ordenarla, se quedó pensando en lo que el chico le había dicho.

—"ya no queda nada"– repitió entre susurros, recordando como le brillaban los ojos a Gus al ver al chico otra vez, lo conocía de pies a cabeza y sabía que nunca quiso hacerle daño de una forma tan cruel.

"Gus...mañana vente temprano, te quedarás con él un día." La chica le envío un mensaje junto a unas instrucciones de los vitaminas del chico, tanto a que hora o momento del día que dárselo. Tenía un tipo plan para que la confianza de Dante volviera a Gus, o al menos que pasen un tiempo juntos.

El mensaje fue leído al instante, el chico al estar durmiendo toda la tarde (algo bastante raro en él) despertó a las 20:46, estaba bastante desorientado y al leer el mensaje sus ojos estaban tratan de descifrar que decía, al comprenderlo se emociono mucho.

"¿De verdad?, Pero ¿por qué no lo vas a cuidar tu? ¿Él sabe?" Respondió, estaba bastante emocionado y nervioso que no supo como escribió tan bien.

"Mañana tengo que hacer unos mandados, y su madre también, él sabe que vendrás" respondió con una pequeña mentira, Dante obviamente no sabía nada.

"Entonces, bien. Mañana estaré ahí temprano. Gracias" respondió el chico junto a miles de emojis de corazón y caritas, estaba muy feliz, pero no sabía como empezar o que hacer, decidió llamar a su amigo que le había dicho sobre las vitaminas y preguntarle que hacer o no, entre miles de preguntas más.

—¿Estás anotando lo que te digo?–pregunto el hombre del otro lado de la llamada con un tono de cansancio, mientra el otro cambiaba la hoja por otra.

—Sí, si lo estoy haciendo–respondió entre bostezos, eran las 21:50, había pasado una hora desde que llevaba hablando con el chico, le había contado todo los tratamientos, dudas que tenía, y demás cosas. Gus era veterinario, solo sabía sobre la leucemia que le daba a los animales y no tenía la más mínima idea de los humanos, se sentía nervioso.

—Bueno, eso es todo lo que debes de saber, recuerda todo lo que te dije o lleva contigo las notas...–termino de decir.

—Esta bien, muchas gracias...ahora te dejo descansar, perdón nuevamente la hora, descansa–dijo Gus recibiendo un saludo de buenas noches por su amigo, corto la llamada y se quedó leyendo más cosas que le había dicho, se lo había detallado mucho para que no se perdiera y comprendiera a la perfección.

El chico se puso a pensar varias cosas al respecto, no conocía que necesitaba Dante y solo podía darle vitaminas por si sentía mal, no tenía tanto conocimiento en ese rango. Lo que se sabía es que en los primeros días se quedó en el hospital, después regreso a su casa y tenía miedo de que volviera al hospital, no sabía que hacer, pero se dejó guiar por el corazón y quería cuidarlo hasta que sanará.

A la mañana siguiente, Gus despertó como a las 7 am, había dormido poco porque anoche se quedó despierto hasta muy tarde viendo vídeos en YouTube sobre muchas cosas referidas a la enfermedad, se sentía frustrado, pero ya eran las siete y tenía que llegar rápido. Se metió a bañar, salió, se vistió con lo primero que vio y salió se la casa con el pelo mojado despeinado y una mochila que tenía los apuntes y sus cosas personales. Llegó a la casa del chico y encontró la llave debajo de una maceta justo como se lo había indicado Tamara, entró al lugar y estaba todo muy silencioso, fue a la habitación para ver al chico, aún estaba durmiendo, así que se dirigió a la cocina para comenzar a hacer el desayuno. En la nevera había una nota pegada con un imán, eran los números de teléfono de Luvia, Tamara, y del doctor, también estaba la dirección del hospital por cualquier emergencia, la volvió a pegar para continuar con el desayuno.

Dante despertó una media hora después, en realidad a las 8:11 am, tenía ganas de ir al baño por todos los litros de té que había, se levantó rápidamente y fue corriendo cerrando la puerta de un portazo, desde la habitación del baño comenzó a oler el desayuno, huevos con tostadas...té de manzanilla..., Ya se imaginaba comiendo eso. Se lavo la cara, tiro la cadena, y salió del baño.

—Que delicioso hu...–no termino de decir que se percató de la gran espalda ancha ocupando su cocina, al darse vuelta Gus y Dante se perdieron en su ojos, estaban brillando los dos pares por el reencuentro.

—Buenos días...–dijo el pelinegro rompiendo el silencio.

—¿Q...qué estás haciendo aquí?–dijo confundido con la cara roja como tómate.

—Vine a cuidarte, Tamara dijo que estabas de acuerdo...–dijo cayendo en cuenta que era toda una mentira, el contrario también se dió cuenta de eso y se quedaron viendo unos minutos más hasta que el castaño hablo.

—Gracias, pero puedo cuidarme solo...puedes irte...–termino de decir haciéndose el fuerte cuando en realidad quería desbordar en lágrimas, se dirigió a su habitación con la intensión de quedarse ahí hasta que el más grande se vaya, pero sintió una mano tomándolo del brazo derecho desprevenidamente.

—Por favor, escúchame...–dijo Gus rompiendo en lágrimas mientra lo tomaba de los brazos para que nos quedarán frente a frente–... sé que ha pasado un gran tiempo, sé el daño que te cause, sé que hice mal y que soy una mierda, pero si hay algo que no quiero es perderte...–dijo mientra las lágrimas caían por su rostro totalmente rojo y los ojos cristalizados. Dante se dió cuenta ante todo el dolor del rostro del chico, que algo había pasado y que por más que quisiera saber que fue, en ese momento no podía hablarlo.

—Gus...–dijo soltándose de a poco para sostenerle el rostro y limpiarle las lágrimas, llamo por completo la atención del otro y al encontrarse tan cerca uno del otro, Gus pudo notar como algunas lágrimas también caían del rostro del contrario, intento limpiarselas también, pero un movimiento brusco hizo que ambos cuerpos se envolvieran en un abrazo. Dante tenía sus brazos aferrados en el cuello del chico, recostando su cabeza en el hombro del otro y Gus estaba algo sorprendido, pero lo tomó de las cadera para acercarlo más abrazándolo con la fuerza necesaria para no hacerle daño.

La imagen de ambos era muy bonita, se sentía en un espacio seguro y tranquilo, el peli ,negro aún se sentía bastante mal, las lágrimas seguían cayendo y esta vez caían en el cabello del otro. La fría habitación se transformó en una cálida dónde volvió el color de todo.

—Gus...no me vas a perder, porque yo tampoco quiero perderte a ti.