UN HOGAR PARA EL AMOR

-Elizabeta al fin podemos vivir libres sin que ningún mal nos aceche, ¿te gusta esta casa? –Drácula le dice.

-Es hermosa mi dulce príncipe, aquí con nuestro hijo podremos vivir en paz. ¡Te amo! –Elizabeth le besa.

-al fin tenemos “UN HOGAR PARA EL AMOR”, nuestro hijo podrá crecer sano y fuerte al sentirse amado por nosotros.-Le contesta Drácula luego de coger entre sus brazos a Adrían.

El niño es hermoso le resalta sus ojos oscuros y sus largas pestañas, Elizabeth lo comía a besos. Drácula frecuentaba continuamente la casa ya que los otros días estaba en el castillo vigilando si algún Antiguo se manifestaba.

También se quedaba parado por varias horas sobre la tumba de Sara. Jamás podrá olvidarla. Belmont y Haquim al entender que todo había terminado sin peligro alguno se fueron cada uno por distintos caminos.

Drácula les agradeció por toda la ayuda en todos estos largos años de peleas y enfrentamientos contra muchos enemigos.

-Belmont te doy gracias por ser mi mano derecha, nunca me traicionaste o te uniste al enemigo. Si has decidido viajar al otro lado del mundo que sea tu voluntad. –Drácula le estrechó la mano con afecto.

-He cumplido con mi trabajo amigo mío, he decidido partir a América para vivir tranquilamente. –Le contestó Belmont.

-Ve amigo eres libre de partir. –Le dijo Drácula.

Poco a poco veía como Belmont se alejaba del castillo, Drácula recordó todos los momentos que vivió con él desde el primer día que lo convirtió en vampiro hasta la última batalla contra el sultán Medmed II.

De igual manera Haquim volvió a su clan para seguir siendo la mano derecha de Assam. Sin duda alguna su poder psíquico de anticiparse por algunos segundos los movimientos de los adversarios, fue de mucha utilidad para Drácula.

Drácula después de despedirse de Belmont y Haquim se recostó en el sarcófago, mientras dormía una terrible visión tuvo.

Un hombre habló con la Iglesia sobornándoles con una bolsa de oro para que entregasen el cuerpo sin vida de una joven mujer, ellos accedieron a la petición y él se la llevó a un lugar secreto.

Por su lado un joven con el rostro demacrado, fue por su hijo para llevarlo lejos y no volviera nunca más a Transilvania. Lamentablemente su hijo no estaba y por una nota que él dejo, se enteraría que se fue a Londres a vivir con un familiar muy cercano de la joven mujer fallecida.

En ese momento muchos recuerdos vinieron a su mente, la mirada de pureza de ella, sus ojos azul del cielo, su hermosura angelical, su amor infinito y aquellas noches de intensa pasión, le destrozaban el alma.

No podía entender como un ser tan lleno de bondad, amor, pureza y luz, fuera asesinada de esa manera, eso lo volvía loco de rabia y de dolor.

Ahora la inquisición junto con un cazador de vampiros de apellido Van Helsing, harían todo lo posible para encontrar al joven vampiro y destruirlo.

Se tornó una reunión y estas fueron las palabras de un cardenal:

-Hermanos míos y queridos inquisidores ha muerto la concubina del vampiro, ahora iremos por él para destruirlo de una vez por todas y finalmente iremos por su vástago, para acabar de una vez por todas con toda la descendencia de Vlad Tepes Draculea.

-Busquemos al vampiro y atrapémoslo. Jacob Van Helsing te encomendamos esta sagrada tarea, ya que sabemos que él es muy poderoso y que solo alguien como tú lo podrá destruirlo. Tu bisabuelo, Abraham Van Helsing destruyó a Drácula hace 100 años atrás, ahora es el deber tuyo honrar su nombre.

-¡Que así sea excelencias!, honraré a mi bisabuelo y a la Santa Iglesia, destruiré al ser maldito y le cortaré la cabeza.

Pasaron algunas semanas y el joven vampiro estaba recostado en la tumba de su “ETERNA ALMA GEMELA”, no paraba de llorar y juntamente con los recuerdos de su amada, vinieron nostalgias de un antiguo amor y también de su amada madre llamada Elizabeth.

Él no aguantaría más y en un arranque de furia sus ojos se pusieron negros, su rostro cambió terroríficamente, él salió con su capa color negra por fuera y ploma por dentro para dirigirse al campo, ahí vio algunas vacas y se abalanzó sobre ellas para chuparles la sangre.

Luego fue a una iglesia en ruinas, llevando consigo a una de sus tantas damiselas para tener lujuria con ella y luego incrustar sus colmillos en el cuello para luego matarla.

Algunos campesinos observaron que un ser desconocido estaba votando sangre por el bosque y que con una mujer hermosa, se dirigía a una iglesia del siglo X que estaba en ruinas.

Las personas de aquel hacendado estaban llenas de terror al observar al vampiro en toda su furia y que estaba dispuesto a acabar con todos.

Los rumores llegaron a un amigo suyo llamado Atanase y fueron a decirle del asunto. Él no podía creer que su amigo había asesinado a esos animales, si él era amante de la flora y la fauna. ¿Cómo era posible que él hiciera algo como esto? Enseguida viajó para Transilvania en un carruaje junto con otro señor. Ellos mientras viajaban, conversaban en el camino y el señor suplicaba a Atanase para que ayudase a tranquilizar al ser maldito, que solo él tenía solución para calmarlo.

También la inquisición se enteró del asunto enviando enseguida a Jacob Van Helsing para que destruyera al vampiro.

-Jacob Van Helsing es la hora de destruir al vampiro, nos ha llegado rumores que lo han visto asesinando al ganado y que anda votando sangre por donde quiera que va.

-Te encomendamos con el poder que te otorga el Papado y la Santa Inquisición, para que finalmente lo destruyas. Ha pasado mucho tiempo para dar con su paradero.

-Cumpliré con vuestra encomienda, os pido su bendición.

-Seas bendecido por los justos del Señor.

Jacob Van Helsing partió hacia Transilvania para juntarse con un tumulto de gente que estaban con antorchas prendidas, se dirigieron a lo profundo del bosque, todos ellos gritaban:

-¡Queremos la cabeza del ser maldito!

-¡Destruyamos al hijo del demonio!

-¡Aniquilen al profanador de vírgenes!

Todos llegaron al lugar y Jacob Van Helsing junto con dos fuertes campesinos y en compañía de Atanase y otro señor, entraron a la iglesia en ruinas, subieron unas gradas y abrieron un puerta antigua, ahí estaba el vampiro acabando de chupar la sangre a una hermosa damisela, ella estaba muerta.

Jacob Van Helsing sacó un libro de exorcismos y dijo muchas palabras en latín, viendo que esto no daba resultado, batalló arduamente con él y al final en su desesperación pidió que le pasasen unas dagas de plata, el cazador agarró las dagas y degolló la cabeza del vampiro y alzando su cabeza dio un grito de victoria exclamando:

-¡Ha muerto el terror de Transilvania y sus alrededores!, ahora todos podrán vivir en paz.

Acabando de pronunciar estar palabras, fue con muchos campesinos que lo acompañaron a prender unos maderos y arrojaron el cuerpo del vampiro junto con su cabeza al fuego.

Atanase estaba llorando viendo la trágica muerte de su gran amigo, gritaba a los cielos diciendo:

¡Por qué tuviste que morir así amigo mío, por qué!

Atanase preguntó al cazador de vampiros si este era el final de Drácula, pero él regresando a ver sorprendido le dijo:

-¡Estás perdido en el tiempo! Él no es Drácula sino “el hijo de Drácula” que engendró con una concubina de Transilvania. Desde hace mucho tiempo estuvo escondido pero al fin lo encontramos. Ahora debemos buscar a su hijo que tuvo con una mortal, no sabemos su paradero pero se escucha rumores que está lejos de Rumanía escondido posiblemente en Londres. (Fin de la visión)

Drácula despertó espantado al ver esta visión del futuro que se revelaba la trágica muerte de su pequeño hijo Adrían. Esto lo dejó muy preocupado pero no decidió contarle nada a Elizabeth.

Ahora más que nunca debía cuidar de su pequeño hijo, sin embargo, en este periodo de paz quería disfrutar todo el tiempo con su hogar.

Drácula recorrió todos los pueblos de Transilvania sanando a la gente, las fórmulas hechas por él sirvieron de mucha ayuda a la gente necesitaba que dependía de la bondad de Elizabeth.

Drácula por el amor de su querida esposa e hijo volvía paulatinamente a recuperar la confianza en la humanidad. Varios meses pasó curando a la gente de sus dolencias.

Elizabeth por su parte criaba a Adrían con los principios cristianos de la iglesia. Él tenía un corazón puro al igual que su madre, paulatinamente ella lo juntaba con otros niños y niñas de su edad.

Con los niños tuvo una reacción normal jugaba a las escondidas disfrutando mucho. Un caso curioso que Elizabeth se dio cuenta era la atracción magnética que Adrían tenía por las niñas.

La gran mayoría de ellas le sonreían coquetamente incluso algunas le daban besos volados, esto provocaba en él sensaciones de lujuria por la naturaleza que llevaba en su genes por parte de su padre.

Elizabeth evitaba que se juntara con cualquiera de ellas temiendo que les chupara la sangre, Adrían a la edad de 7 años seguía tomando la sangre de su madre que le sacaba de sus bustos.

Este trabajo le resultaba difícil ya que las niñas lo buscaban por todas partes, en el campo, en la casa en la plaza y aún en la iglesia.

Drácula percibía en Adrián deseos carnales pero le enseñó a controlar sus instintos lascivos. Finalmente los tres vivieron felices y en paz por varios años hasta que la inquisición volvería a buscar nuevamente a Drácula, Elizabeth y su retoño. Aquel hombre enviado por la iglesia seria Abraham Van Helsing el futuro enemigo más implacable de Drácula pero esa es otra historia.

FIN