CYRANO EL LICÁNTROPO

El duque Cyrano en su estado de ebriedad después de la humillación que sintió al verse rechazado por Elizabeth por aquel hombres misterioso vestido de negro, regresó al castillo para desquitarse con los tres lacayos que los contrató para facilitar la conquista de Elizabeth.

La furia del duque no tuvo límites mandándoles a decapitar a los tres, ellos pidieron misericordia pero fue Cyrano no se las concedió, con su rostro frio él los ejecutó.

Su primo observaba la ejecución de los tres lacayos sintiéndose confundido al ver a Cyrano actuar como un verdadero carnicero, el duque sin consolación siguió bebiendo hasta perder el conocimiento, sus gritos se escuchaban por todo el castillo y los alrededores.

-¡Elizabeth! ¡Elizabeth! Yo te amaba con todo mi corazón y me has dejado por un desconocido.

-¡Maldigo al hombre que te enamoró! ¡Lo maldigo!

Toda la noche pasó delirando y maldiciendo hasta quedarse dormido en una esquina de un pequeño pueblo. Los días pasaron Cyrano se volvió un alcohólico, en la calle caminaba todas las noches alucinando en un sueño que nunca se le hizo realidad.

Los nobles del castillo lo buscaban por todos los pueblos cercanos, nadie daba razón de la ubicación del duque, en el estado que se encontraba parecía un mendigo. Dormía en pequeñas chozas donde moraban gente pobre y pordioseros. Lo único que tenía de valor en su cuerpo era un anillo perteneciente a la junta de nobles de Gran Bretaña.

Para dificultar las cosas Cyrano se peleó con dos mendigos por un pedazo de pan haciendo un escándalo que los policías los metieron presos arrojándolos en una mazmorra.

¡Que humillación recibió Cyrano!, aquel noble duque que rompía el corazón de un sinnúmero de damiselas y mujeres de la nobleza, ahora se le veía en las peores condiciones por el rechazo que tuvo por parte de una humilde y sencilla campesina.

La altivez de corazón del duque lo llevó al quebrantamiento de espíritu. Meses pasará en ese estado de vergüenza, encerrado en una mazmorra consumiendo comida de cerdos.

Un día el primo de Cyrano junto con algunos nobles húngaros e ingleses, fueron averiguar en todas las cárceles de Hungría para ver si alguien sabía del paradero del duque. Una jugosa recompensa se dará a aquel que logre ubicarlo, los rumores llegaron a todas las mazmorras haciendo que los hombres más viles y nauseabundos emprendieran la búsqueda del duque, casualmente un excombatiente desertor del ejército húngaro conversaba con Cyrano sin saber aún su verdadera identidad.

-¡Tenga piedad de mí! Le dijo Cyrano con mucha hambre.

-¿Qué puedo hacer por ti amigo? Le contestó.

-Un poco de agua y pan a cambio de este anillo. Respondió Cyrano.

Cuando el desertor vio el anillo real, supo con certeza que pertenecía al concilio real de Hungría e Inglaterra ya que él en algunas ocasiones fue guardián de uno de los nobles portadores de aquellos ilustres anillos. Sin duda alguna sabía que se trataba de alguien muy importante para la corte real y decidió hablar del asunto con los carcelarios.

El desertor trajo a Cyrano junto con el anillo a la presencia del director de la cárcel, cuando le mostraron el anillo se sorprendió diciendo:

-¡Solo un poderoso y respetable noble puede ser el portador de este ilustre anillo! ¿Qué hace un mendigo con aquella valiosa joya?

Uno de los carcelarios le dijo que posiblemente este era el hombre que estaban buscando los nobles ingleses ofreciendo una jugosa recompensa. Haciendo las debidas investigaciones supieron que aquel mendigo portador del anillo real se trataba del duque Cyrano.

Al tener las suficientes evidencias del hallazgo del duque, el director carcelario fue en busca de los nobles para traerlos a mazmorra donde se hallaba el duque Cyrano. Al llegar y entrar a aquella sucia cárcel su primo lo reconoció inmediatamente.

-¡Cyrano! ¡Cyrano! Soy tu primo y junto conmigo vienen los nobles.

El duque con una mirada perdida solo respondía:

-¿Dónde está Elizabeth? ¡Quiero ver a mi esposa!

Debido al alcoholismo, la falta de comida, la humillante condición en que se encontraba y el dolor que sentía por Elizabeth, el duque había perdido casi por completo la razón.

Su primo lo llevó al castillo para que se recuperase del deplorable estado en que se encontraba.

Castillo de Gyula, Békés Hungría

Cyrano no reaccionaba con ningún tipo de brebaje, su caso parecía perdido. Los mejores especialistas en medicina de aquella época no pudieron reanimarlo, pero hubo un ser extraño que entró a la habitación donde estaba el duque en su lecho.

Esta persona era de avanzada edad, piel arrugada nariz aguileña de cabellos blancos, su vestimenta era completamente de negro llevando colgado en el cuello una cadena con un símbolo desconocido.

-¡Buenos días nobles del castillo de Gyula!, He venido a curar al duque Cyrano. ¿Puedo quedar a solas con él? Dijo el anciano con una voz tenebrosa.

Los nobles no tenían otra opción que dejarlo a solas con el duque ya que nada había funcionado para su cura.

-Duque Cyrano ¿Me escucha? Preguntó el anciano.

-¿Qué quiere de mi anciano? Mi situación es crítica además no tengo ganas de vivir, sin Elizabeth mi mundo se ha acabado. Contestó Cyrano con voz quebrantada.

-Duque tengo la solución para sus problemas pero a cambio le pido una gran suma de dinero, incluyendo el poder deshacerse de aquel hombre vestido de negro que arrebató a su amada Elizabeth.

-¿Cómo sabe de aquel hombre? Preguntó Cyrano.

-Yo se muchas cosas mi señor. ¿Quiere que le ayude?

Cyrano estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de recuperar a Elizabeth y quitar del medio a aquel intruso que en una sola noche la había logrado enamorar.

-Mi señor ese hombre del cual conquistó el amor de Elizabeth en una sola noche no es humano, es una criatura de la noche. Dijo en anciano.

-¿Qué quiere decirme con eso venerable anciano?

-La única manera de hacerlo frente es que usted se convierta en lo que más teme él.

El anciano en presencia de Cyrano se convirtió en licántropo, mostrándole que esa era la manera de vencer a Drácula. El duque horrorizado de ver al anciano convertirse en bestia, estuvo a punto de llamar a la guardia real pero en esos momentos pensó que de esa manera podía vencer al misterioso ser que conquistó el corazón de Elizabeth.

El acuerdo se pactaría convirtiendo el anciano a Cyrano en hombre lobo, este le devolvería el favor pagando con muchas monedas de oro y una gran propiedad de 40 hectáreas en las afueras de la ciudad.

El anciano llevó al duque a su pequeña casa en la cima del monte lejos de la ciudad, solo los dos fueron ya que el secreto debían guardarlo.

Primero es necesario encontrar un sitio alejado para practicar el ritual de transformación en licántropo, donde no existan enojosas interrupciones ni se vea ni se escuche la presencia de otros seres humanos.

El lugar era perfectamente plano. Exactamente a la medianoche, con la luna llena brillando intensamente en el cielo nocturno, el anciano traza un círculo en el suelo de siete pies de diámetro, utilizando una cuerda.

En el interior trazó un nuevo círculo, esta vez más pequeño, de tres pies de diámetro. En el centro se encendió una pequeña fogata con madera de espino. Sobre el fuego colocó un caldero de hierro lleno de agua.

Al anciano puso peligrosas hierbas en el caldero y otros ingredientes proverbialmente inocentes que sumergió en el agua hirviendo: asa fétida (asafétida), cicuta, opio, aloe, perejil, beleño y solanum.

Finalmente el anciano citó unas palabras antiguas de un libro arcano sobre hechizos y magia negra.

-“Ek koep U aan Here uit die donker lande van die onderwêreld. Gee my die krag van die dier om hierdie man een van ons eie te maak”. (Te invoco señor desde las tenebrosas tierras del inframundo. Dame el poder de la bestia para convertir a este hombre en unos de los nuestros).

Después de la invocación una neblina color gris entró en el brebaje, el anciano dio de beber a Cyrano tomándose todo, al cabo de algunos minutos del cuerpo comenzaron a salir bastante pelo, luego las uñas de los pies y manos se hicieron enormes garras, finalmente su rostro cambió al de una horrible bestia con enormes colmillos.

La transformación había terminado, el anciano con un encantamiento encadenó a Cyrano hasta que pasara el efecto y volviera a la condición de humano. Al siguiente día el duque despertó sin recordar nada de su metamorfosis, el anciano le indicó que todo había salido como se esperaba, sino que ahora restaba elaborar otra poción mágica para que lograra transformarse a voluntad y tener dominio sobre la Bestia.

El brebaje fue elaborado con el poder del anciano-hechicero, Cyrano se tomó esperando que sea luna llena para probar el resultado. Llegó la noche y el duque empezó a transformarse pero esta vez sin mayores dificultades volvió a la normalidad.

Todo había salido con éxito, Cyrano cumplió con su palabra enviando al anciano cientos de monedas de oro y donándole inmensas tierras en las afueras de la ciudad. La venganza del duque daría comienzo después de un tiempo, ya que debía controlar completamente a la Bestia interna para que nadie descubra en el monstruo que sea había convertido.

Con sus nuevos poderes el duque se volvió más arrogante de lo que era cuando solamente era humano, se consideraba el más poderoso de todo el mundo sin conocer que existen hombres lobos tan poderosos e incluso más fuertes que él. También temibles vampiros como los Antiguos o el mismo Drácula que sin mayores dificultades lo destruirían, pero para eso volvió donde el anciano-hechicero para que le enseñara las tácticas de pelear fuertemente convirtiéndose en un formidable rival.

El anciano aceptó ayudarlo pero a cambio le pidió que lo colocara entre los principales nobles del concilio real de Hungría, debido a la influencia del duque Cyrano en la realeza logró integrarlo otorgándole el titulo noble de barón.

El astuto anciano-hechicero consiguió todo lo que soñó desde hace décadas atrás: ser una persona importante en la realeza y nobleza de Hungría y Europa Occidental.

Cyrano por algunas noches empezó a ser entrenado por el barón muy lejos del castillo, primero aprendió a cazar bestias salvajes como pumas, luego hombres que iban caminando por el bosque, finalmente se enfrentaría con un vampiro nómada.

Sorprendentemente en su primera pelea con una criatura de la noche, Cyrano lo destrozó dejando sorprendido a su maestro.

-Duque Cyrano os estas volviendo muy poderoso, tanto que en su primera pelea con un vampiro nómada lo hizo pedazos en cuestión de minutos. Dijo el barón.

-¡Quiero ser el más poderoso para enfrentar al vampiro que conquistó a mi amada Elizabeth! Gritó con furia Cyrano.

Cyrano continuó peleando con otros vampiros solitarios venciéndolos a todos, incluso a un no-muerto de 1000 años de edad. Era la hora de enfrentarse con los de su misma especie, para eso el barón llevaría al duque a las fronteras del reino de Francia.

Cuando entraron en las fronteras de los territorios de un grupo de licántropos, ambos se enfrentaron contra tres de ellos la batalla fue casi una masacre, si Cyrano peleaba solo con esos feroces licántropos lo hubieran eliminado, pero la ayuda del barón puso el balance a su favor venciendo a sus rivales.

-¡Eres fuerte Cyrano pero debes saber que aún existen ciertos licántropos más poderosos que tú! Dijo el barón.

-Debo seguir peleando y aprendiendo de todas estas batallas para vencerlos a todos, quiero estar completamente seguro de mí mismo para enfrentar al enemigo que me arrebató a Elizabeth. Contestó Cyrano.

La obsesión enfermiza de Cyrano lo llevó a la locura transformándose en hombre lobo con prácticas de magia negra asesinando animales, humanos, vampiros e incluso algunos licántropos. Deseaba sobre todas las cosas recuperar ese sentimiento que poco a poco crecía en Elizabeth, cuando él la acompañaba a la iglesia y las pequeñas aldeas donde daban de alimentar a los pobres.

Pronto el siniestro duque se enfrentará en un duelo a muerte con el conde Drácula.