CAPITULO 47 parte 2
Mi corazón dio un vuelco al sentir el impacto sobre su cuerpo y ver a las tres figuras erguirse llevando armas, no me esperé a pensarlo y jalé conmigo a Scar haciendo que ambas cayéramos del edificio, maniobrándome lo mejor que podía para ponerla encima de mí pero caímos sobre el concreto sintiendo el crujido de nuestros huesos por el impacto y el peso de su cuerpo sobre el mío antes de perder su agarre y que rodara a un lado.
El bolso con las herramientas se me había incrustado en varios sitios en la espalda salvando por poco que el cráneo se me rompiera por la caída y respiré ahogadamente tratando de rellenar mis pulmones de oxigeno suficiente para intentar erguirme.
Jalé a Scar del brazo para que se levantara pero no tuve reacción alguna. Miré desesperadamente al frente viendo como las tres figuras se asomaban a la esquina del edificio y levanté el arma con el corazón acelerado y disparé frenéticamente hacia ellos rodando hacia un lado hasta apoyar la rodilla al piso.
No podía pensar en el dolor, no ahora, tenía que vaciarme de él. Jale de nuevo del brazo a Scar mientras seguía disparando, esta vez teniendo reacción y sintiendo como se erguía.
- Scar, ¿estás bien? – le grité, siendo más que un farfullo apenas entendible mientras intentaba movernos lejos de las balas que nos disparaban desde arriba.
Dejé de disparar y nos empujé a las dos hacia el orillo del edificio tratando de cubrirnos y recargué mientras miraba el estado de Scar, todavía conmocionada y con una mano sobre sus costillas donde la bala había atravesado su traje.
Maldije internamente y tomé su mano ensangrentado mientras con la otra metía un nuevo cartucho en el arma.
- Óyeme, ¿puedes ponerte en pie y correr? – le pregunté intentando que me mirara. Rogándole al cielo de que pudiera seguir adelante. Scar giró a mí sus ojos grises antes llenos de vida y retadores ahora blandos y cristalinos pero allí sobre el dolor y la desesperación vi su temple. Tomó su arma y se ayudó a ponerse de pie cubriéndose de las balas e hice lo mismo sabiendo que ahora más que nunca contaba conmigo.
- A los escombros ahora. - mascullé mientras escuchaba por algún indicio de los atacantes observando con cuidado hacia arriba antes de tomar una de las granadas, quitarle el seguro y salir lanzándola al aire para que creará un pequeña pizarra de humo. Mientras Scar corría con todas sus fuerzas conmigo detrás hacia los escombros. Disparándole al grupo que se había quedado atrás en la azotea. Scar resbaló con unos escombros pero se recuperó rápido dirigiéndome a una pequeña entrada entre los edificios a oscuras.
Encendí mi linterna y me cambié al principio de la línea sorteando escombros y moviéndonos con cuidado hasta salir a un claro al otro lado de la calle y detenernos un momento. Dejé que Scar se apoyará en la pared detrás y chequeé su herida. Su traje esta todo empapado de sangre y respiraba con dificultad
- Debemos volver ahora. Sería buena idea. – masculló con la respiración entrecortada sosteniéndose con fuerza el abdomen.
Negué haciendo presión sobre su herida.
- Estamos aún más lejos, tenemos que rodearlos y no llegaremos. Tenemos que escondernos y tratar de no llamar la atención.
Escuchamos un grito que resonó por toda la calle a nuestras espaldas y nos giramos ansiosas.
Scar me jaló del brazo acercándose.
- Maia, esa cosa...La he escuchado antes. Tienes que sacarnos de aquí y no dejes que nos atrape. - susurro asustada. La tomé del brazo y cruzamos la calle casi a ciegas hasta el otro edificio donde tiramos de la entrada hasta que cedió y nos dirigimos rápido hacia arriba tratando de poner distancia tanto como podíamos. Subimos tres pisos cuando escuchamos otra vez el grito y como debajo de nosotras empezada a moverse.
Empujé la puerta de lo que parecía una habitación de hotel y la registré rápidamente dejando a Scar en la esquina más alejada de la puerta con vista a la calle por una ventana lo suficiente grande para que intentará escapar. Pero aun así sabía que no tendría la fuerza.
- Ya has hecho mucho por hoy. Ahora quédate aquí e intenta pedir refuerzos a Mark o a Nick.
Tomé su cuchilla aunque se negó y me levanté acercándome a la salida dejando mi bolso atrás junto a ella.
- Maia- me llamó haciendo que me detuviera un segundo.- No me dejes aquí.
Apreté los dientes escuchando pasos provenientes de las escaleras y me gire a verla por el rabillo del ojo.
- No lo haré. Tú eres mi seguro para salir de aquí.
Cerré la puerta y me enfrenté al pasillo donde una figura alta y oscura estaba a unos 50 metros. No era humano. Y tampoco un Rousker normal que existiera aquí. Era eso que habían creado.
Dio dos pasos hacia mí olfateando y me acerqué sigilosamente.
Las balas o el acero que tenía apenas si podían hacerle daño por lo que me había contado Scar. Pero tenía que utilizar todo lo que tuviera en mis manos.
Me acerqué a él disparando a su cabeza cuidando bien mis balas hasta hacerlo enfurecer y que corriera hacia mí y luego abrí la puerta de la habitación a mi derecha entrando en ella justo cuan-do estaba un par de pasos, esquivándolo adentro cuando me siguió como si fuera un huracán buscándome y destrozando los muebles alrededor. Seguí disparando a su cabeza y esquivando hasta rodearlo y salir de nuevo de la habitación y cerrar la puerta de una patada haciendo que se estrellara con ella y se rompiera casi por la mitad. Esperé a un lado hasta que por fin saliera bajando el arma y una vez que arremetió con fuerza sobre la puerta y las destrozó cayendo en el pasillo clave con todas mis fuerzas la hoja en su espalda haciendo que gritara con más fuerza y embistiera su brazo contra mí lanzándome hacia atrás.
Me costó ponerme en pie con todas las heridas que tenía y observé como la figura se ponía de pie con la hoja sobresaliendo de su espalda.
Bien había perdido mis dos armas ahora y estaba lejos de ganarle. Maldije para mí misma y me hice hacia atrás echando a correr poniendo espacio entre esa creatura y Scar saltando por las escaleras lo más rápido que podía sabiendo que me pisaba los talones. Lo sentí jalarme del traje y me di la vuelta desenfundando una de mis pistolas y disparándole en el rostro antes de perder el equilibrio y caer de espaldas un par de escalones hasta golpearme con la pared. El Rousker gruño y cayó boca abajo apenas unos centímetros de mis piernas resollando y removiéndose.
Bien, si eso no lo mataba al menos me tenía que dar unos segundos. Me arrastré para rodearlo y subí a cuestas hasta el rellano del siguiente piso apoyándome en la pared para ponerme de pie y avanzar a tientas en la oscuridad que empezaba a hacerse más intensa, pero eso tal vez solo se debiera al golpe en la cabeza.
Forcé una de las puerta hasta que se abrió y entré en la habitación cerrando la puerta tras de mí y escaneando el lugar con un ojo abierto mientras me palpaba el pecho donde sentía como el fuego explotaba en mis pulmones.
Me acerqué cojeando a una mesa de noche y la arrastré lo mejor que acercándola al camino directo de la puerta de entrada y busqué algo lo suficiente pesado y contundente para que me pudiera defender mientras escuchaba como algo se movía y latía en el pasillo haciéndome trabajar más rápido. Rompí una silla y tomé una de las patas esperando que la criatura se acercara y abriera la puerta. Podía sentirlo del otro lado de la puerta y fuera como fuera esto tenía que terminarse aquí. No tenía fuerzas para seguir alargándolo mucho más.
El Rousker se golpeó contra la puerta una, dos veces hasta que logró destrozarla y saltó hacia donde lo estaba esperando detrás de la mesa de noche que lancé para hacerlo perder el equilibrio y caer en el piso de nuevo. Sin tiempo que perder salté con el único cuchillo que me quedaba, y lanzándolo a su rostro destrozado por las balas, directamente a sus ojos arrancándole un buen tajo y utilicé la pata de la silla para defenderme de sus brazos cuando los embestías sobre mi lanzando otra vez el cuchillo hasta que se dio la vuelta cubriéndose el rostro ahoyando del dolor. Me puse a horcajadas sobre él y blandí el cuchillo con todas las fuerza que tenía directamente a su cuello clavándolo hasta el mango en la carne haciendo que borbotara sangre negra y acida por la boca llena de afilados dientes y lo solté de nuevo arremetiendo una y otra vez mientras con furia hasta que dejó de moverse y aun así no podía detenerme del todo, a pesar de que su rostro estaba esparcido por todo el piso y sus brazos se habían quedado flácido a los lados.
Respiré profundo sintiendo el intenso pulso sobre mi cráneo y dejé al fin el cuchillo arrastrándome hacia un lado y cubriendo mi propia cabeza con mis manos llenas de sangre aun sintiendo como su sangre me quemaba el cuero cabelludo.
Quería gritar pero no podía hacerlo, sentía como si no pudiera escapar de esto, como si en serio fuera a explotar esta vez.
- Wow, en serio te lo has cargado. – escuché una vez distante silbar y me tensé levantando lentamente la cabeza. Había tres figuras delineadas en el umbral de la puerta moviéndose hacia dentro.
- Magnus se enojara cuando vea que no regresamos con él.
- Es tu culpa, todo porque querías divertirte viendo como las perseguía en vez de deshacerte tú de ellas. – dijo otra voz, femenina.
- Bah, quería verlas sudar después de todo el desastre que han causado, además nunca nos dijeron que teníamos que llevarlas con vida.
- Si lo dijeron, solo que no prestaste atención. – dijo una tercera voz, masculina, la cual el primero ignoró acercándose a mí. Me di la vuelta hasta quedarme sentada observando hacia arriba pero la poca luz y el dolor de cabeza apenas si me permitía ver algo.
El primer hombre me asió del cuello para ponerme de pie y mantenerme así ya que tenía las piernas débiles por el esfuerzo.
- ¿Dónde está esa perra de Gris? – preguntó en un tono grave y demandante haciendo que mi corazón saltara. Me zarandeó un poco en busca de respuesta pero aunque pudiera no tenía nada que decirle. – vamos habla. ¿Desde cuando trabajas con ella? ¿cómo te ha comprado?
Me tomó del cuello aprisionándome y demandando por respuestas pero apenas si tenía fuerza suficiente para luchar contra su mano.
- Vamos no creo que diga nada, matar a esa bestia debió de haberla dejado cansada. – le dijo la voz femenina pero mi captor solo negó con la cabeza.
- No, nada de eso. – dijo estrellando su puño sobre mi cara con tal fuerza que me lanzó al piso haciendo que mi cabeza rebotara sobre este. Todavía me encontraba mareada y conmocionada cuando clavó su pie sobre mi estómago y empezó a patearme haciendo que mi garganta se quebrara por el grito que lancé.
- Ah, veo que no es muda. Habla, pequeña zorra. Ahora que todavía puedes.
- Vamos, no perdamos el tiempo. Hay que buscar a Gris, es por ella que vinimos.
- No debe de estar lejos.
No.
Intenté erguirme pero mis brazos no respondieron a mi demanda. El miedo empezó a apoderarse de mí y levanté el rostro para ver como empezaban a darse la vuelta. No podía dejar que se fueran.
- Te lo ruego. – mascullé esperando que fuera lo suficiente fuerte para llamar su atención.
- ¿Como? – preguntó el hombre más cercano.
Si algo le gustaba más que nada a estos bastardos Smooker eran que rogaran.
- Te lo ruego por favor. Llévame.- dije levantando una mano hacia el implorándole y bajando el rostro. No tenía que esforzarme mucho en actuar, apenas si podía pensar en ponerme en pie.
- No somos caridad. – Escuché como desenfundaba su arma y esperé lo peor sabiendo que no tenía muchas formas de librarme de esta.
Escuché un silbido y levanté la miraba para ver a una cuarta figura en la puerta disparar primero al hombre frente a mí que se desplomo en el piso y a la chica a un par de pasos de la puerta, ambos en el rostro antes de encararse a la tercera figura que se había quedado rezagada con el arma a mitad de camino de ser desenfundada cuando Scar lo apuntó.
- ¿Hay más de ustedes aquí? – le preguntó débilmente pero sin quitarle la miraba de encima.
Me arrastré hasta el cuerpo caído del primer Smooker y desaté su arma mientras los escuché hablar.
- solo nosotros, no tienes por qué disparar. Vinimos por ti. Regresa por favor. – le pidió inmóvil sin atreverse a moverse.
Me hice con el arma de su compañero y le apunté.
- Hey, te equivocaste de persona. – dije llamando su atención para que me viera antes de dispararle tres veces hasta que cayó.
Respiré profundo inhalando el olor y sabor de mi propia sangre y dejé caer el brazo sin fuerzas.
Escuché a Scar avanzar a trompicones y unos segundos después se dejó caer a mi lado con su mano todavía sobre su abdomen.
- ¿Estás bien? – preguntó tomando mi rostro con una mano. Asentí con los ojos cerrados aunque me tuvo que ayudar a poner de pie y nos dirigió despacio a la salida donde volvimos a la habitación donde anterior la había dejado. Apenas si podía mantener la cabeza erguida y mucho menos mantener los ojos abiertos y enfocados.
Tuve que haber perdido la consciencia porque cuando desperté de nuevo Scar estaba a un par de metros sentada en el piso apoyado en la pared detrás con los ojos cerrados también.
La luz de la ventana a su izquierda nos proporcionaba un poco de luz proyectando una sombra plateada sobre su rostro ceniciento. Sentía la cabeza cargada mientras intentaba erguirla poco a poco. Me quejé en voz baja haciendo que ella abriera los ojos y me mirara.
Se veía notablemente más pálida y con los ojos cristalinos.
- ¿Has vuelto? – masculló, de no haberla visto mover los labios no me hubiera dado cuenta que había hablado.
- ¿Cuánto he estado fuera? – le pregunté con la voz ronca intentando acomodarme pero todos mis músculos se quejaban al leve movimiento.
- Un par de minutos, no me agradezcas. Dale las gracias a Mells. – dijo moviendo su mano ligeramente donde, noté, había una de las pequeñas capsulas que nos había dado a cada uno.
Ladeé la boca en una mueca y me arrastré hacia ella no sintiéndome lo suficiente fuerte o equilibrada para ponerme de pie.
- No debiste de hacerlo. Debiste de utilizarlo tú. - Dije alejando ligeramente su mano y observando su herida todavía sangrante. Levanté la miraba para encontrarme sus ojos puestos sobre los míos. – ¿has llamado por ayuda?
- Lo he intentado, no estoy segura que hayan escuchado. Mi comunicador… Mi comunicador está roto y no hay respuesta. – dijo tragando saliva y guardando silencio un largo minuto.
Me permití cerrar los ojos un intentando despejarme un poco y acerqué su bolso con insumos buscando algo que me ayudara a parar el sangrado o alguna dosis extra.
- Tenemos que resistir, pronto amanecerá, pueden que intenten buscarnos o comunicarse con nosotras. – tomó mi mano deteniéndome para que la mirara pero me negué a hacerlo.
- No quiero dramas o despedidas. Volverás conmigo o ninguna volverá. – le dije haciendo a un lado su mano y buscando más gasas y algo que me ayudara. Sorprendiéndome de lo segura que estaba de mis palabras.