DESCUBRIMIENTOS DEL ALMA Y EL CUERPO
CAPITULO VI.
DESCUBRIMIENTOS DEL ALMA Y EL CUERPO.
Después de las inolvidables vacaciones Marco Antonio y Anna regresaron a Ibagué, un día antes de la navidad de 1995. Ahora compartían el dormitorio como cónyuges, casados por la iglesia católica. Para Anna, era una tradición religiosa infundida desde muy niña y por el amor que Marco Antonio sentía hacia ella, se casó por el rito católico y aunque no compartiera las mismas creencias, quiso respetar las de ella y hacer feliz a la mujer que amaba.
En cuanto a las creencias religiosas de Anna y Marco Antonio, hubo un suceso inesperado que incidiría en la vida de él para siempre.
El ambiente era totalmente tranquilo, el día le daba paso a la noche. Todo armonizaba: la luz, el sonido y la suave voz de Anna consintiendo a su esposo con palabras dulces, dándole un suave masaje. Sus apacibles expresiones incitaban a una laxitud profunda.
Se notaba que Marco Antonio estaba totalmente relajado. De repente, empezó a llorar intensamente y nada de lo que intentaba Anna lograba sacarlo de ese estado. Eran momentos de angustia y nerviosismo para ella, pues no respondía a sus llamados y lloraba cada vez más intensamente. Entre gemidos dijo:
- Me disparé con un revólver en el corazón y acabo de morir, me veo muerto.
Marco Antonio no estaba soñando, ni tenía una pesadilla. Era consciente del lugar en el que se encontraba y también del otro lugar al que se había trasladado a una vida pasada.
Por accidente tuvo una regresión y estaba viviendo en esos instantes su muerte en la vida anterior.
Se calmó y comenzó a experimentar otra vivencia en una vida pasada. Entonces Anna le preguntó.
- ¿Dónde te encuentras en este momento?
-- Antes estaba en Francia y ahora me encuentro en Italia.
Empezó a hablar en italiano a pesar de no hablar en ese idioma y de repente volvió a caer en el llanto.
- Cálmate que eso no es real. -Le dijo Anna-.
Marco Antonio respondió entre sollozos y muchas lágrimas.
-- Sí es real. Estoy muerto. Acabo de fallecer a causa de un disparo en mi cabeza, un hombre me asesinó y en este instante me estoy viendo muerto...
Ella comprendió que era muy real lo que estaba viviendo y decidió guiarlo para que regresara al presente, le pidió que volviera a la vida actual, que abandonara esas vidas pasadas.
Marco Antonio dejó de llorar. La miró y le dio un abrazo muy fuerte. Ella lo besaba y le agradecía a Dios por traerlo de regreso.
Juntos comprendieron que hay misterios respecto a la vida después de la muerte, revelaciones que se sucedieron con la experiencia acabada de vivir. Las regresiones de Marco Antonio hacia vidas pasadas, no las querían volver a repetir.
Al día siguiente hablaron al respecto y decidieron investigar acerca de las regresiones y sobre la reencarnación. Encontraron muchos artículos en libros escritos por psicólogos y terapeutas acerca de casos reales, evidencias auténticas de regresiones. Además, gran cantidad de información sobre la reencarnación, que, para Anna, era un tema desconocido, pues desde muy pequeña le inculcaron las creencias religiosas de la iglesia católica.
Ella nunca había leído ni investigado acerca de la reencarnación en la historia de la religión, que existía desde antes y después de Cristo; en cambio Marco Antonio estaba muy empapado del tema de la reencarnación, pues le gustaba leer y analizar mucho sobre la historia de la humanidad. Entre muchos artículos leyeron que Jesús predicó en parábolas sobre la reencarnación, que habló sobre la ley de la causa y efecto.
Anna quedó sorprendida con lo que acababan de leer. Comprendió que no se enteró de aquellas historias porque hizo toda su primaria y secundaria en un colegio de monjas que enseñaban y predicaban el catolicismo; en cambio Marco Antonio realizó sus estudios en instituciones educativas del sector oficial donde sí se estudiaban muchos temas de historia de la humanidad: religiosos, políticos, económicos, culturales, etc.
Pasaron las festividades de la navidad y se daba el inicio al nuevo año que traía consigo el cumpleaños de Anna en los primeros días de enero de 1996. Decidieron realizar el fin de semana una reunión con algunos de sus amigos, hacer un asado, para gozar una tarde de sol, piscina y deportes recreativos.
A la reunión asistió una nueva amiga de Anna: Martina Jazmín Caimanes, una joven y bella agrónoma que trabajaba en varias haciendas de la región y quien hacía muy buen equipo con ella en la venta de los insumos agrícolas. Su belleza contrastaba con la de Anna, pues era de piel blanca, cabello rubio, ojos claros, cuerpo esbelto y tonificado. Únicamente se parecían en la contextura de su cuerpo, juntas eran una metáfora del ajedrez que practicaba desde muy pequeño Marco Antonio.
Cuando llegó la noche los invitados partieron a excepción de Martina, quien dijo que tenía preparada una sorpresa como regalo de cumpleaños para Anna.
Trajo de su automóvil una bolsa que contenía vino, velas aromatizadas, esencias con deliciosos olores y suaves aceites corporales. Creó en el dormitorio un ambiente romántico. Encendió las velas, sugirió música con baladas americanas y propuso que cada uno debía darse una ducha con un jabón líquido que, aseguró, contenía esencias excitantes.
A Marco Antonio entregó una pantaloneta blanca de suave tela. Para ellas llevó pequeñas batas blancas en seda satinada que destacaban sus encantos. Tomaron vino y hablaron ellas acerca de las fantasías que juntas tenían desde que se conocieron y que esa noche querían hacer realidad.
Martina los tomó de la mano y los llevó hasta la habitación. Despojó a Anna de la bata y la acostó desnuda sobre la cama.
Pidió a Marco Antonio que entre él y ella le dieran a Anna un suave masaje utilizando los aceites. Le dijo que deslizara sus manos por cada parte del cuerpo de Anna y que no dejara lugar alguno sin que recibiera el masaje.
Iniciaron el masaje por la espalda, la cabeza, los hombros, las caderas, glúteos y piernas, para relajar aquel cuerpo. Luego ella le indicó a Anna que se diera la vuelta y continuaron con pies, tobillos, manos, cara.
Al llegar al cuello usaron los labios y la lengua con saliva para masajear esa parte del cuerpo con suaves movimientos, bajando por la clavícula hasta los pezones de Anna, además le daban suaves mordiscos y le susurraban frases eróticas para excitarla.
Cada uno realizaba las caricias en el cuerpo de Anna. Por el lado izquierdo Martina hacia estremecer sus zonas erógenas y por el derecho, Marco Antonio aparte de hacerla vibrar con sus caricias, tenía una gran erección.
Marco Antonio seguía al pie de la letra las instrucciones que le daba Martina de las partes en las que debía acariciar a su esposa. Ambos empezaron a besar a Anna en sus labios para proseguir luego el viaje de caricias por su cuerpo hasta llegar a los muslos y sus órganos sexuales, logrando producir a Anna el más intenso orgasmo de su vida. Martina y Marco Antonio se besaron apasionadamente y los tres tuvieron una noche de sexo inolvidable.
Los días siguientes transcurrieron con varios encuentros llenos de pasión entre los tres. Martina se convirtió en la amante furtiva de la pareja. Compartían agradables momentos, asistían a fiestas, discotecas, bares, cinemas. Viajaban a lugares turísticos, sin que nadie sospechara de sus seducciones.
Marco Antonio se sentía el hombre más afortunado del mundo. El universo lo había premiado con muchos éxitos en el campo profesional, económico y amoroso. Poder disfrutar de la compañía, de aquellas dos mujeres sin sentirse infiel, era espectacular. Jamás se interesaría por buscar satisfacción sexual con otras mujeres.
Los buenos resultados de las ventas en la empresa editorial, traería un cambio muy significativo en la vida de Marco Antonio; transformaría su destino.
Donaldo Montañez, tomó la decisión de nombrar a Marco Antonio, gerente regional en el departamento del Tolima de la línea comercial de los textos de artística, ascenso que aceptó agradecido y complacido.
En su nueva labor de gerente regional empezó a frecuentar museos y galerías de arte. Asistió a exposiciones y se relacionó con artistas y personas de la sociedad cultural. En una de aquellas exposiciones conoció un artista plástico ecuatoriano: Camilo Arturo Lebrija, con quien entabló gran amistad y empezó a realizar negocios con sus obras.
Marco Antonio le compraba a Camilo gran número de sus pinturas con un solo propósito: obsequiar un cuadro a los profesores que eran claves en la toma de decisiones para elegir los textos de artística. Esta acción aseguraba la aceptación de sus textos escolares de arte.
Sin darse cuenta cada vez se adentraba más en el maravilloso mundo del arte. Un día tuvo una idea: le encargó a Camilo, que le hiciera una obra de gran tamaño que representara a dos hermosas mujeres; una trigueña de pelo negro y una blanca de cabello rubio. Además, a un hombre blanco y el mar. Le sugirió que esos elementos transmitieran una atmósfera de libertad, pureza e iluminación, con estilo impresionista y algo de pop art.
Luego de algunos días arribó al taller de Camilo y al ver el cuadro descubrió que el resultado no era el que él deseaba. Era un cuadro muy bueno, tenía los elementos que había pedido, pero era una obra de estilo realista y figurativo, que no trasmitía la atmósfera de libertad, pureza e iluminación que él pretendía para su pintura.
Camilo le dijo que notaba que no estaba satisfecho por el resultado. Marco Antonio, sincerado, le respondió que era una excelente pintura, pero no era lo que él quería, pues entre la que estaba en su imaginación y la que Camilo había hecho, no existía relación alguna.
Entonces su amigo le sugirió que esa imagen en su cabeza, él mismo debía plasmarla en un lienzo; que se arriesgara a hacerlo. Le vendió óleos, pinceles y el lienzo en blanco, motivándolo para que hiciera el cuadro que tenía en mente.
Se decidió a realizar la obra. Tenía conocimientos básicos de pintura al óleo, sabia también sobre uso del color y algo había aprendido de todo lo que leyó en los textos de artística que vendía. Además, creía que tenía talento.
A medida que trabajaba aplicando los colores, descubría que se transportaba a otro espacio, a otra dimensión en la que solo existía él y su composición artística. No existía allí tiempo y se sentía distanciado del mundo real.
Tardó varias semanas para terminar su obra. El resultado para él era más que satisfactorio. Se dio cuenta que podía transmitir por medio de la pintura sus ideas, pero que sería cada espectador quien tendría su propio punto de vista, sin que afectara la idea del autor.
Anna y Martina quedaron maravilladas cuando vieron la pintura ya finalizada. Cuando un artista logra hacer vibrar los sentidos del espectador, debe continuar por ese sendero artístico, -pensó Marco Antonio-, ante la reacción de las chicas.
Marco Antonio descubrió que cuando pintaba tenía la posibilidad de desconectarse del mundo exterior y viajar a otro espacio totalmente desconocido para él. Allí podría dar forma a todas las ideas que se cruzaran por su mente.
Entonces, comenzó a pintar varias obras que tenía en su imaginación. Había descubierto un nuevo pasatiempo que ocuparía un lugar muy importante en el desarrollo de su vida.
Una tarde Marco Antonio recibió la visita de Camilo su amigo artista, quien le preguntó si había seguido la recomendación por él hecha de realizar la obra que tenía en su mente.
Marco Antonio le mostró el trabajo hecho y también otras pinturas terminadas. La sorpresa de su amigo fue muy positiva. Celebró sus composiciones, el manejo del color y los resultados logrados. Le propuso que participara en una muestra departamental de artistas del Tolima, en la cual Camilo era miembro del comité curatorial y podría gestionar su participación.
“Si participas, muchas personas podrían apreciar tus buenas composiciones y las innovadoras ideas del manejo del color en siluetas, con auras de energía luminosa y el movimiento continuo que transmiten tus obras”. -Le animó-.
Marco Antonio agradeció a su amigo los elogios y la invitación, pero le dijo que aquello de la pintura era solo un pasatiempo, que consideraba que para ser un artista era necesario cursar los estudios correspondientes a esa carrera y el tiempo no le alcanzaba para dedicarlo a hacerse profesional en el arte. Camilo le dijo que muchos artistas en la historia de la pintura habían sido autodidactas, artistas empíricos.
Después de una amable charla entre ellos, Marco Antonio, sin mucho convencimiento aceptó la propuesta de Camilo, quien se llevó consigo dos obras. Al día siguiente le llegó una muy buena noticia: había sido aceptado para participar en la exposición departamental en el mes de julio y que su nombre aparecería en el catálogo de artistas del Tolima.
La noche de la inauguración de la muestra de pintura, asistieron grandes personalidades de la política, la cultura y los medios de comunicación. Marco Antonio asistió en compañía de Anna y Martina. Vestidos muy elegantes, no pasaron desapercibidos.
La exposición, concertada por el “Ministerio de Cultura de Colombia” iba a entregar tres premios, además de dos menciones de honor. Los ganadores tendrían la oportunidad de participar en una importante exposición nacional que se haría en el mes de septiembre en el “Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá”.
Camilo fue un gran anfitrión. Los relacionó con importantes artistas, y con personajes de la política y la cultura.
El maestro de ceremonias pidió la atención de los presentes, pues iba a leer la decisión adoptada por los jurados. El tercer lugar, -anunció-, fue para un pintor que estaba exponiendo ese mismo mes en México y Estados Unidos; el segundo lugar fue para un maestro muy reconocido en Colombia que acababa de exponer su nueva colección pictórica en galerías de Europa; el primer lugar fue otorgado a un nuevo artista que prometía mucho en la plástica colombiana e internacional por su estilo innovador; ese artista era Marco Antonio, quién al escuchar su nombre se llenó de regocijo.
Recibió muchos besos, abrazos y por primera vez los medios de comunicación le convirtieron en el centro de atención. Este acontecimiento se convirtió en el primer peldaño de un gran escalón que subía en el mundo de las Bellas Artes.
El dinero del premio lo invirtió en adecuar un salón de su casa como taller de trabajo.
Era el mes del amor y la amistad, entonces decidió darse para él y Anna, un regalo conmemorativo a esa fecha, que consistía en adaptar una de las habitaciones de su casa como sala de entretenimiento audiovisual, dotada de los últimos aparatos tecnológicos, dos grandes sofás que le permitieran comodidad para disfrutar de agradables películas y también estar conectados con el mundo mediante el internet.
La idea fue muy buena, pues el lugar se convirtió en uno de los preferidos de Anna, Martina y Marco Antonio. Allí pasaban muy buenos momentos.
Martina les contó que había conocido a un hombre que la cortejaba. El individuo era el nuevo propietario de una hacienda en los alrededores de Ibagué y prometía una posible relación con ella. Se llamaba John Claudio Tobón.
Tenían la seguridad de que Martina en cualquier momento conseguiría novio y se acabaría la conexión entre los tres. Desde el principio sabían que lo de ellos tres era una aventura, pero con el tiempo Martina se fue convirtiendo en parte importante para los dos. Algún día aquello acabaría y creían estar preparados para cuando llegara el momento.