Chapter 8: EL PORTAL Y LA DESILUSIÓN
CAPITULO VII.
EL PORTAL Y LA DESILUSIÓN.
Aquel fin de semana Marco Antonio y Anna decidieron ver una película titulada: "Más allá te encontraré", la sinopsis señalaba que trataba de una pareja de enamorados, desde que se conocieron sentían que ellos eran almas gemelas y el amor que experimentaban era tan fuerte que creían haberse conocido desde muchas vidas pasadas. Él sufre un accidente y pierde la vida, entonces ella no puede superar su muerte y toma la decisión de suicidarse para encontrarlo en el más allá.
Aquellos temas eran muy atrayentes. Saber sobre acontecimientos que hablaran de la vida después de la muerte generaba gran interés, en ellos.
Anna y Marco Antonio, se dejaron envolver por los maravillosos instantes de amor que vivían los protagonistas de la película.
De un momento a otro, Marco Antonio empezó a sentir mucha tristeza y al instante se transportó a una vida pasada.
Nuevamente se volvió a repetir el acontecimiento que Anna y él vivieron meses anteriores. Una nueva regresión se sucedió y un incontrolable mar de lágrimas corre por su rostro. Está vez ella sabe que debe tomarlo con calma y no desesperarse. Había leído mucho acerca de la reencarnación y varios libros de psicoanalistas, terapeutas que trabajaban acerca de este enigmático tema en el que se hablaba de los pasos a seguir para regresar a una persona sin consecuencias nocivas. Hizo lo leído con mucha calma y poco a poco Marco Antonio dejó de llorar y volvió a su estado normal.
Un portal desconocido se había abierto debido a esta película, por lo que decidieron guardarla para no verla más. El episodio sucedido hacía parte de algo enigmático que no querían averiguar.
Los días transcurrieron sin volver a ver a Martina, pues ella empezó a dedicar su tiempo libre a Claudio, su novio.
Los momentos de bonanza de las ventas de los celulares habían pasado, el negocio antes tan rentable se había ido a niveles muy bajos, los celulares invadieron todos los estratos sociales, ya casi todas las personas tenían un celular, entonces Marco Antonio vio que debía dedicarle más tiempo a la empresa editorial y su nueva pasión: “La pintura”.
La exposición programada para el mes de septiembre en el “Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá”, llegó muy pronto. Marco Antonio debía viajar a la inauguración. Anna le dijo que esta vez no lo podía acompañar, pues tenía unas ventas que hacer en las haciendas de unos amigos de Claudio, el novio de Martina.
Él viajó a Bogotá y asistió a la gran inauguración de la exposición de arte. Sus obras tuvieron gran acogida y se llevó una grata noticia, sus dos obras habían sido vendidas.
Al día siguiente su fotografía estaba en las páginas culturales de los más importantes periódicos junto a reconocidas personalidades de la sociedad colombiana.
Durante el resto de año Marco Antonio realizó varias obras. Fue invitado a exponer con otros artistas en el “Museo de Arte del Tolima” y en el “Museo de Arte Contemporáneo del Huila”. A esas dos exposiciones tampoco Anna pudo acompañarlo.
En noviembre de 1996 el gobierno nacional lanzó licitaciones para la compra de diferentes textos escolares que incluían los de artística. Para lograr buenos resultados durante un tiempo se dedicó a viajar a diferentes poblaciones; en muchas ocasiones debió quedarse en algún hotel.
Un día viajó a Honda, Tolima, para reunirse con varios profesores. Haría la socialización de los textos de arte. Además de los docentes del área de artística había dos psicólogas de la administración pública, quienes darían la aprobación a los procesos pedagógicos.
Una de las psicólogas se llamaba Mariana Sandero Cruz. Mujer joven que parecía de linaje hindú: piel trigueña, alta, tonificada y curvilínea. Ojos grandes y negros; mirada penetrante, intensa y dulce a la vez. Cabello largo, lacio, brillante y de un negro intenso.
Se acercó a ella para presentarse y de paso invitarla para que al final de la jornada degustaran una refrescante ensalada de frutas con helado, para mitigar el calor de aquella población. Ella aceptó y durante la conversación pudieron saber un poco de sus trabajos y de las pinturas de él. Hubo gran empatía y por la premura acordaron verse luego.
Marco Antonio antes de irse a dormir decidió dar una vuelta por el centro de la ciudad. Pasó por una heladería, le gustó un lugar y decidió entrar.
Allí vio a Mariana y por cortesía se acercó a saludarla. Quien le acompañaba era también gerente, pero de una caja de compensación familiar de la región. Se enteró que tenía novio.
Al día siguiente Marco Antonio asistió a una reunión en la Alcaldía Municipal. Se encontró con Mariana, quien le dio la noticia de que los textos de arte que él promocionaba, habían sido incluidos entre los sugeridos para la licitación. Le agradeció que su evaluación hubiese ayudado a ser parte de esa licitación y la invitó a almorzar.
Fue una tarde maravillosa por la agradable compañía. Ambos sentían atracción mutua, algo mágico que los envolvía. Tenían la seguridad de que ese almuerzo era el comienzo de una excelente amistad, ya que estaban enterados de la relación amorosa que cada uno sostenía.
Antes de viajar, él pasó por una floristería para hacerle llegar a ella un gran arreglo floral con rosas rojas: símbolo de amor, pero también de pasión.
De vuelta a Ibagué se vio con su esposa Anna, a quien enteró de los buenos resultados de su gestión. Salieron a festejar en compañía de Martina, pues Claudio había viajado. Fueron de rumba a una nueva discoteca en las afueras de la ciudad.
Cuando regresaban a casa, Martina manifestó el deseo de quedarse a dormir en la vivienda de ellos. En el dormitorio, las mujeres empezaron a besarse apasionadamente. Invitaron a Marco Antonio a unírseles, pero aquello no estaba bien para él. Explicó que ahora existía un inconveniente, pues Martina tenía novio y no era bueno que le fuera infiel. Ellas se quedaron solas y Marco Antonio, fue a dormir a otro cuarto.
En la mañana Marco Antonio les llevó desayuno a la cama. Le comentaron que les había hecho mucha falta, pues las había dejado solas la noche anterior.
Marco Antonio explicó que no quería tener inconvenientes con Claudio, las cosas habían cambiado desde que Martina se hizo novia de él. Ahora no era una mujer libre, sino una chica comprometida y que la infidelidad y las mentiras eran de las peores traiciones para el ser humano.
Dejó en claro que ellos tres hacían una buena combinación, pero que ahora era diferente. Que continuarían como buenos amigos, que, si ellas querían seguir teniendo encuentros sexuales y pasionales, él no sentía celos; que podían hacerlo. “Sin él y sin ningún otro hombre”, -advirtió-, reiteraba que no le parecía bien que Martina le fuera infiel a Claudio.
A la semana siguiente Marco Antonio volvió a viajar a Honda para firmar los documentos de la licitación de los textos de arte. Mariana se cruzaba continuamente por sus pensamientos. Y como si la invocara la encontró en la Alcaldía. Se saludaron y le propuso que se encontraran esa noche.
Pasó por ella a la hora convenida. Fueron a un bar que quedaba en las afueras de la población. Pidieron vino que acompañaron de una amena y fluida charla.
El efecto del vino los llevó a besarse, pero en su intimidad sabían que no deberían caer en una tentación pasional. Mariana le dijo que ella podría terminar con su noviazgo, pero que Marco Antonio era un hombre casado y una relación así era difícil de terminar. Él la regresó a su casa.
Los días siguientes transcurrieron lento. Mariana hacía parte cotidiana de sus pensamientos y era inspiración para las obras que realizaba.
No podía serle infiel a su esposa: la amaba y estaba muy enamorado de Anna. Especulaba sobre la posibilidad de que ellas se conocieran y los tres tuvieran una buena relación como había sucedido con Martina, pero sabía que aquello sería imposible, ya que estaba seguro Mariana no aceptaría aquella propuesta. Lo había sugerido y la opinión que tenía acerca de los tríos era totalmente negativa.
Marco Antonio tomó la mejor decisión: quedar en buena amistad con ella y no estropear su matrimonio con Anna.
Se dedicó a pintar varias obras cuyo tema principal era: “La Mujer". Realizó una veintena de obras eróticas, sensuales, con gran colorido, movimiento y luminosidad.
A finales de noviembre viajó a Bogotá para buscar un espacio en donde realizar una exposición individual de sus obras. La reacción a sus pinturas fue muy positiva, sin embargo, la pregunta que le hicieron en todas las galerías fue que si ya había expuesto en algunos países del exterior.
Se lamentó de que solo se tuviera en cuenta a artistas con un historial internacional. Descubrió que si quería realizar una exposición individual sin haber tenido exposiciones en otros países debería pagar una gran suma de dinero.
Regresó a Ibagué y le contó a Anna sobre los requerimientos para poder exponer en una galería y su desengaño ante esa condición que él no cumplía.
- Muy pronto vendrán exposiciones internacionales, no te frustres y sigue exponiendo en Colombia mientras llega la oportunidad de exponer en el exterior. -Expresó Anna-.
-- He pensado en una estrategia, -dijo Marco Antonio-, y es la de visitar cada tres meses un país diferente durante unos días. Realizar algunas exposiciones con mis obras y así ir logrando un récord internacional.
Debido a los costos debo viajar solo, para poder ahorrar y así cubrir el viaje a otros países. -Agregó-.
- Por nada del mundo vas a viajar solo a otro país. -Le dijo tajante Anna-. Pienso que debes viajar conmigo. Ajustarte a mis tiempos de vacaciones cada año.
No tenía opción y para no provocar discusiones con ella, estuvo de acuerdo con viajar juntos cada año, aprovechar ese tiempo para exponer y a la vez hacer un poco de turismo.
Días antes se había inscrito en una convocatoria de arte para una gran feria artística en Buenos Aires, Argentina, y le habían llamado para informarle que fue uno de los artistas aceptados para participar en el evento.
Había un inconveniente, su esposa Anna tenía las vacaciones de la empresa solamente en diciembre y no estaría de acuerdo con que él viajara solo.
Ese fin de semana habló con ella para que trasladara las vacaciones para el mes de febrero de 1997 y poder viajar juntos a Argentina. La respuesta de Anna fue que eso era imposible porque en la empresa solo se daban vacaciones colectivas y en febrero, cuando él tendría la exposición, era uno de los meses de más ventas. Se sostuvo en la idea de que no debía de viajar solo, que esa exposición solamente le traería gastos y discrepancias con ella.
Por primera vez en su relación había desacuerdos entre ellos. Marco Antonio no podía dejar escapar la oportunidad de exponer en el exterior. Su esposa recordó que lo de la pintura era solo un pasatiempo, que su trabajo profesional eran las ventas.
Tuvieron la primera discusión fuerte como matrimonio y quedaron disgustados. Anna decidió irse unos días para donde Martina, mientras se les pasaba el disgusto. Lo dejó solo en la casa.
La actitud de ella le pareció egoísta. Decidió refugiarse en su sala de entretenimiento para ver algunas películas. Casi a medianoche encontró la titulada: "Más allá te encontraré".
Se dispuso a verla nuevamente, pero al llegar a la escena que le había producido la anterior regresión aquellos sentimientos de tristeza le invadieron. Inmediatamente apagó el televisor y aquellas sensaciones desaparecieron. Lo que le sucedía debía tener una explicación.
A la siguiente noche puso la película de nuevo. Ocurrió exactamente la misma situación de la noche anterior. Tuvo la certeza que aquella película y concretamente, cuando llegaba a una escena en particular, abría un portal que le llevaba a otra dimensión. Esto tenía para él un gran riesgo si le ocurría una regresión y no pudiera volver a la realidad, por estar solo. Guardó la película y se fue a dormir.
Anna regresó el domingo en la noche. No cruzaron palabra. Su posición respecto al viaje de él no cambiaba.
Pasó el tiempo y cada uno salió a vacaciones. Él le propuso a su esposa que fueran a un retiro espiritual para tratar de estar mejor y resolver la situación que estaban viviendo. Anna le dijo que no necesitaba de retiros espirituales que si quería se fuera él solo para que curara su alma.
Le molestó su repuesta y decidió ir al retiro espiritual que se realizaría en el Eje Cafetero.
Durante el retiro sintió una enorme paz y serenidad. Tomó la decisión de dejar el arte como pasatiempo y al regresar a casa, iba a disculparse con su esposa. Pensó en decirle que ella tenía la razón y que no quería que discutieran más. Le iba a invitar a un paseo por el mar caribe para cancelar aquellas diferencias.
Dejó de lado los días que faltaban para terminar el retiro espiritual y regresó a su casa a la madrugada.
Entró sin hacer ningún ruido para darle la sorpresa a Anna. Abrió lentamente la puerta del cuarto y… El sorprendido fue él.
Anna dormía en compañía de Martina y su novio Claudio. Estaban desnudos, las ropas tiradas por todos lados, dos botellas vacías de licor completaban la escena en el cuarto.
La paz y serenidad con las que venía del espiritual se fueron al abismo. Tomó una pistola que guardaba en la casa y con voz muy fuerte llamó a Anna. Los tres despertaron asustados y al verlo armado imploraron por sus vidas.
Marco Antonio enfurecido gritó: "Son unos traicioneros". “A ti te di una segunda oportunidad, -tronó, señalando a Anna-, volví a creer en ti, pero me defraudaste con tus mentiras e infidelidades”. “De nada sirvió complacerte al casarme contigo por la iglesia católica. Eres una gran pecadora escudada en esa religión”. -Agregó-.
Miró a Martina y apuntándole con la pistola le preguntó que desde cuando lo engañaban y cuántas veces lo habían hecho. Ella respondió que solo esa noche se habían reunido los tres.
Marco Antonio la refutó airadamente y apuntando su arma contra Claudio exclamó: “Tú, morirás primero”.
Muy nervioso y llorando, el hombre confesó que esa no era la primera vez. “Hemos estado juntos en otras ocasiones”, -gimió-, y agregó que también lo hacían en cada momento que salían a trabajar juntos. Suplicaba que no los matara.
De un momento a otro Anna se puso frente de ellos para que no les disparara, diciéndole a Marco Antonio que arreglaran la situación de otra manera. Que se calmara, que aquellas relaciones de trío, podría cambiar a relaciones “Swinger”, pues ellos ya se conocían y armonizaban muy bien en este aspecto.
Marco Antonio la miró a los ojos, apuntó la pistola a la frente de Anna. ¡Atrevida, nunca más volveré a caer en tu juego ni en tus mentiras y traiciones! -Gritó-. Recuerda que te advertí que me perderías para siempre si llegabas a serme infiel con otro hombre.
Bajó la pistola jadeando. “No los mataré porque que no soy un asesino, pero nuestra relación llegó hasta hoy”.
Salió de la casa llevando consigo únicamente los lienzos pintados por él y se refugió en un hotel.
Al día siguiente habló con su jefe Donaldo, le contó lo sucedido y le manifestó que renunciaba de manera irrevocable, pues quería irse fuera del país. Lo mismo hizo con la compañía de celulares. Donaldo le compró las obras que tenía en su poder.