CAPITULO 31

Estoy como león enjaulado caminando de un lado a otro ¿Por qué tarda tanto en bajar?, el ascensor es muy rápido, bebo un sorbo del whisky que tengo en mi mano, necesito algo muy fuerte para asimilar todo esto.

El miedo me invade, ¿Que voy a hacer si me entero que mi padre fue cómplice de algo así?, escucho el timbre de la puerta y camino con zancadas largas, descalza para abrir la puerta, en silencio extiendo mi mano hacia la estancia permitiéndole entrar.

- Andrea sé que ¿Quieres una explicación? Pero créeme que dos horas no serán suficientes

Pongo mi mano sobre mi pecho frotándola, porque sigo sin poder creer, que tengo a este señor con quien me crie y me acostumbre a ver, luego asimilar la noticias de su muerte y ahora resulta que vive.

- -Con la respiración agitada inhalo profundamente- En principio quiero saber solo una cosa, mi… mi… padre ¿Sabia esto? ¿Siempre lo supo? –Mis ojos se ponen vidriosos y mi corazón comienza a latir rápidamente ante la inminente respuesta-

- No, mi niña tu padre no fue mi cómplice, él también creyó lo de mi muerte –Me mira avergonzado-

Deje salir el aire que me presionaba el pecho, por el temor al escuchar que mi papá no sabía nada de esto, me sentí tan aliviada.

- ¡Gracias a dios! –Me senté en uno de los sillones de la estancia para controlar mi respiración- ¿entonces qué pasó? –Lo observo fijamente, caminando por mi estancia lentamente-

- Andrea, yo te voy a explicar todo pero que no sea aquí, por favor te suplico que no le digas nada a Miguel Ángel sé que tú y él tienen una relación

- -Abro los ojos sorprendida- ¿Cómo es que usted sabe lo de Miguel y yo?

- En todos estos años me han tenido informado sobre el crecimiento de mis hijos, sé que Mateo se casó con tu hermana y que es abogado y Miguel Ángel sé que es un gran publicista y se convirtió en un empresario muy exitoso

- -Me quede sin habla, fruncí el ceño- ¿Y de su esposa? Digo su verdadera esposa, la señora Martha Lombardi, la madre de sus dos hijos, ¿De ella que ha sabido? Porque lo que yo sé es que nunca rehízo su vida, de hecho sigue usando su apellido de casada, se dedicó solo a sus hijos que se estaban muriendo por el dolor de haber perdido a su padre, mientras que usted si la superó rápidamente y se volvió a casar y hasta otra hija dígame ¿Eso es legal? Porque no soy experta en derecho pero usted sigue casado con ella –Le inquiero furiosa-

- Mira cuando te explique todo lo vas a entender pero por favor no llames a nadie ni comentes nada, te juro que contare todo, solo ve en dos días a la dirección que te di

- Sinceramente no confío en usted, yo voy a avisarle en donde nos vamos a ver y será en un sitio con mucha gente

- -Sonríe- No voy a matarte Andrea, esa dirección es un restaurante tranquilo que esta frente al mar y vamos a conversar largo y tendido

- No pues, usted describe una cena romántica señor José Miguel

- -Se le borra la sonrisa al escuchar como lo llamo- Aquí soy Marcelo Devián, José Miguel Lombardi murió hace mucho

- -Niego con la cabeza- Lo siento, yo no lo conozco por ese nombre y no voy a hacer cómplice de algo tan nefasto, le daré el tiempo para que me explique todo, yo lo llamare en dos días y le indicare el sitio

- Está bien, ahora me voy

Cuando se está acercando a la puerta, la misma se abre de golpe y entra por la puerta Omar, se sorprende al ver al jefe de seguridad de nuestro jefe en nuestro apartamento todos nos observamos fijamente

- Que este bien señorita Lombardi –Hace una reverencia y sale cerrando la puerta-

- ¿Qué hacía Marcelo aquí Andrea?

- Vino a ver si me sentía bien, él… me acompaño hasta el ascensor y quiso verificar que todo estaba en orden –Me rasco mi cuello y tomo el vaso de la mesa y me dirijo a la cocina-

- ¡Uhm!... ¿Y estas bien?, estabas muy pálida como si hubieses visto un fantasma –Su expresión confundida me observa fijamente-

- Sí, estoy bien, es el malestar de mi ciclo menstrual

- ¡Oh! Ok, bueno el jefe te mando a llamar, quiere que subas

- Si bueno voy entonces

Salgo disparada del apartamento, deseando que Omar no se haya dado cuenta de nada, ahora este llamado del jefe, ¿Sera posible que sabe algo de su ahora jefe de seguridad? No, niego con mi cabeza no creo que sepa nada, estoy en el ascensor me veo en los espejos, estoy bien inhalo exhalo, inhalo exhalo y camino hasta su oficina de camino me encuentro de frente con José Miguel

- El señor Yassuf me mando a llamar –Digo sin mirarlo a los ojos-

- Pase adelante

- Disculpe señor Yasuff, ¿Me mando a llamar?

- Sí, señorita Valencia ¿Se siente usted mejor?

- -Asiento apenada- Sí señor, solo tuve un pequeño mareo

- Andrea deje de llamarme señor, puede llamarme Yamir –Alza la ceja y sonríe-

- No, disculpe, me siento más cómoda así, además no quiero tener problemas con Samanta

- -Frunce el ceño- ¿Por qué?

- ¡Uhm! Señor, es evidente que usted y Samanta pues… tienen algo y discúlpeme mi sinceridad

- -Sonríe sarcásticamente- Samanta no es mi novia Andrea, la relación que tenemos es aparte de lo laboral es más… mas… carnal, sin compromisos

- No tiene que explicarme –le doy una media sonrisa- es solo que no quiero tener problemas con ella

- No se preocupe, ella no le dirá nada, es mas no debe reclamarle nada, no tiene ningún derecho de hacerlo –Me mira de arriba abajo y se acerca a mí, me es inevitable ponerme nerviosa-

- Andrea usted es… una mujer muy interesante, usted me tiene intrigado ¿Puedo preguntarle algo personal?

- ¡Uhm!... puede preguntar pero no significa que yo le responderé

- -Muestra una gran sonrisa- ¿El señor Peralta y usted?

- -Frunzo el ceño, sé a dónde va con su pregunta- No, solo somos amigos, nada mas

- Eso es interesante –Con su mano se acaricia la barba-

- Mire señor yo voy a ser muy directa con usted, deje mi país y mi familia únicamente para trabajar, no vine aquí para tener aventuras con nadie y menos con usted que es mi jefe, no estoy en condiciones de tener nada con nadie, antes viajar tuve un incidente que me hizo perder a mi bebe y aún estoy de duelo por eso, no me interesa establecer una relación romántica con ningún hombre

- Entiendo, lamento mucho lo de su hijo pero no tome esa decisión tan radical, usted es joven y aun puede ser feliz al lado de un hombre que la ame y la consienta, la trate como una reina

- La verdad eso no me interesa señor, ahora si me disculpa, me retiro, voy a inspeccionar los paneles solares para su edificio

Lo rodeo y salgo de la oficina, ruedo los ojos hacia arriba, lo que me faltaba que el jefe se obsesione conmigo.

Dos días Después.-

- ¿Seguro que no quieres que te acompañe a cenar? –Me dice Omar con una mirada triste-

- Sí, Omar quiero estar sola un rato, después te invito a cenar te lo prometo –Le doy un beso en la mejilla-

Tomo mi bandolero y salgo del apartamento, voy camino a conversar con el papa de Miguel Ángel y Mateo, bueno más que conversar es escuchar que es lo que tiene que explicar este señor, tomo un taxi hasta el restaurante, obviamente escogí el lugar como había acordado, la verdad no confiaba en él, si ha tenido su vida en secreto, seguro querrá mantenerla así.

No, no basta Andrea, tampoco es que el papa de Miguel sea un matón, bueno si fue capaz de fingir su muerte, el taxista me saca de mis pensamientos informándome que ya habíamos llegado. Me detengo en la entrada del local, pasó y le digo al que está en la puerta que me están esperando y me llevan hasta un área privada, donde está el señor José Miguel.

Se encuentra sentado en la mesa bebiendo lo que supongo es whisky, le doy las gracias al mesero y me acerco a la mesa.

- Buenas noches –Digo seria-

- Buenas noches Andrea – Se levanta y me saca la silla-

- ¡Gracias!, bien aquí estoy espere dos días, que mentira me va a decir –Enarco la ceja-

- No te voy a contar mentiras, pero ¿No quieres comer?

- No, ya cené –Mentí, porque lo único que quería era saber la razón por la cual alguien abandona a su familia causándole el más grande dolor-

- Bueno, ¿Quieres tomar algo?

- -Niego con la cabeza- No, quiero estar completamente sobria para escucharlo –cruzo mis manos sobre la mesa-

- De acuerdo, te diré todo, pero no quiero que me interrumpas es lo único que te pido

- Muy bien, adelante, lo escucho

- Ok, bueno comenzaré desde el principio, yo siempre tuve una doble vida Andrea, no solo era un buen abogado también era un detective del cuerpo de inteligencia de la policía nacional, Martha nunca supo a lo que me dedicaba porque siempre quise protegerla y alejarla de ese mundo de esa vida. Todo iba muy bien hasta que llego un caso a la unidad, la policía local solicitaba ayuda para dar con el paradero de los cabecillas de una banda muy poderosa que empezaban a tomar el control en ciertos estados del país, la banda de El Camaleón, estos delincuentes cometían delitos en principio leves como robos a tiendas, casas lujosas, comenzaron en una localidad del estado Miranda y luego fueron escalando, a medida que iban creciendo también lo hacían sus delitos, ya no solo eran los robos, pasaron a las violaciones, venta de sustancias ilícitas y no tardaron mucho cuando comenzaron con los asesinatos, lo delincuentes y personas que les compraban estas sustancias se endeudaban, eran adictos y al no poder pagar por su adicción, los cabecillas daban la orden de mandar a violar a las integrantes de esa familia y luego asesinarlas, obviamente sembraron el terror, pero era difícil dar con ellos, por eso se hacían o se hacen llamar el camaleón, fácilmente desaparecen cambian su aspecto físico, falsifican documentos, aunque el país es pequeño los cabecillas saben ocultarse, nuestra unidad logro acercarse un poco más a ellos, teníamos informantes que estaban en contacto con los miembros inferiores de esta banda y habíamos descubierto que los cabecillas eran dos hombres Padre e hijo, cuando comenzamos a acercarnos ellos se dieron cuenta y comenzaron a asesinar a nuestros informantes y a sus propios miembros.

La policía estaba desesperada, contrataron investigadores privados, la prioridad era dar con esos maleantes, pronto las cosas cambiaron y comenzaron a morir detectives y policías todos relacionados con el caso, estos maleantes nos enviaron una advertencia, si seguíamos buscándolos se encargarían de asesinar a cada integrante de la familia de cada uno de los policías y detectives que estuvieran buscándolos, muchos se dieron de baja temían por sus hijos y su familia, creímos que no se atreverían pero nos equivocamos ellos cumplieron e hicieron de las suyas, yo seguí adelante con la investigación y mi unidad igual, logre convencer a uno de los hombres de más confianza de los cabecillas para que me diera nombres, pero ellos se enteraron no sé cómo y el día que me reuniría con mi informante justo cuando nos estábamos bajando cada uno de su auto lo asesinaron frente a mis ojos con un disparo en el rostro, salí de ahí rápidamente, estaba aterrado en la policía sospechábamos que había alguien dándoles información del cuerpo policial encargado del caso, asesinaron a mi informante frente a mí era un mensaje de que sabían quién era yo, pudieron matarlo estando a solas con él pero no querían que yo supiera que ellos sabían quién era yo empecé a temer por Martha y por mis hijos, cuando llegue a la estación había un sobre en mi escritorio cuando lo abrí se me derrumbó el mundo había una foto de Martha con Mateo en el parque era de ese día, antes de salir de la casa había visto a Mateo vestido, la foto se la tomaron muy cerca, y una nota que decía “Tu esposa es hermosa, es inevitable hacerle” con tres puntos suspensivos, estaba desesperado no sabía qué hacer, si renunciaba a la investigación no garantizaba que a Martha y a mis hijos no les pasara nada, converse con mis superiores y les indiqué que renunciaría y que me iría lejos con mi familia, ellos aceptaron de mala gana, había conseguido acercarme mucho a la banda pero entendieron a la final. A pesar de que renuncié no me sentía tranquilo en diversas ocasiones vi cómo me seguían, me sentía aterrorizado y converse con un amigo que también era detective y fue mi cómplice en todo esto, planeamos un accidente en el que resultaría muerto y él se encargaría de publicarlo en toda la prensa para que los cabecillas de la banda se olvidaran de mí.

Y así lo hicimos simulamos el accidente, realmente quede inconsciente pero vivo

- Pero mi papá fue quien lo reconoció, en la morgue ¿Cómo? –Digo confundida-

- Cuando tu padre estaba frente a la ventanilla el forense me indicó que subiría la persiana, que debía dejar de respirar, el frio de la morgue era suficiente para dejar mi piel pálida –Sonríe- deje de respirar cuando tu padre me vio y bajaron la persiana, yo le había dicho a Martha que el día que muriera no quería funeral, que de la morgue me sacara al cementerio. Luego me escondí mientras me hacían papeles falsos y me ayudaron a huir del país, pase mucho tiempo en un pueblo remoto en España, siempre bajo perfil estuve ahí por cinco años y luego me ofrecieron el trabajo de escolta de Yamir antes de muriera su padre, aquí en Abu Dabi conocí a la madre de mi hija, en este país no es bien visto que una mujer sea madre soltera, es juzgada, humillada solo por no tener un esposo así que tuve que casarme con ella como Marcelo Devián, ella sabe toda mi historia incluso sabe que tengo dos hijos y otra esposa –Dice apenado- mi hija tiene trece años se llama Amira, estando aquí me cambie el nombre legalmente el padre de Yamir me ayudó y a ser ciudadano mis papeles son legales, José Miguel Lombardi realmente está muerto Andrea

- ¿Qué paso con la banda?

- -Se encoge de hombros- Según mi amigo, desaparecieron hace años, se ocultaron tenían suficiente dinero para vivir cómodamente por años, lo que hice fue por salvar a mis hijos y a Martha, la sigo amando y la extraño, con la madre de mi hija fue una noche, estaba deprimido, me sentía solo, extrañaba a mi familia y me pase de copas y Samara me encontró

- ¡Wow! Me deja sin habla, ¿Quién lo ayudo en todo esto, antes mencionó que lo han mantenido informado de todo

- Sí, espero que no lo juzgues por ayudarme es Armando Mendoza

- -Mi quijada casi termina en el piso de la sorpresa- El jefe de Miguel Ángel…

- Así es, él siempre los cuido y decidió acoger a Miguel en su empresa para tenerlo vigilado y cuidarlo a él y a Mateo, pero Miguel se ganó su puesto no tiene nada que ver que Armando sea mi amigo

- ¿El señor Armando Policía? –Digo aún más sorprendida y confundida-

- Él era una detective también pero se encargaba de los delitos empresariales, estafas y todo eso.

- -Pongo mi mano en mi boca- ¡Uhm!, estoy confundida con todo lo que me ha contado, mire en estos momentos estoy distanciada de Miguel Ángel, lo nuestro, digamos que está en pausa… quien sabe hasta cuándo, pero con esto no podría verlos a los ojos y ocultarle que usted está vivo, ¿Sabe en la posición en la que me coloca?, jamás podre ser feliz con su hijo por esta información, Mateo es mi cuñado y será el padre de mis sobrinos, sus nietos

- Lo sé Andrea, sé que es impactante, pero si supiera que a esos hombres los atraparon o estuvieran muertos no me importaría

- Pero es que ya no importa –Digo alzando la voz angustiada- ellos podrían enterarse igual sin que usted regrese

- -Niega con la cabeza- No, aun así se pondrían en riesgo, lo siento Andrea pero si dices algo serás la responsable de que a mis hijos les pase algo

- ¡Maldita sea! Me arrepiento de haber venido a este lugar, hubiese preferido no enterarme nunca de nada, ni verlo, el mundo es muy grande y tuve que llegar a trabajar aquí donde está usted, ya cometí el error de ocultarle a Miguel Ángel que lo estaban engañando una vez no puedo volver a hacerlo, esto es más grave, tomo mi bolso y salgo corriendo del restaurante.

Camino llorando por la playa, definitivamente Miguel Ángel y yo no podemos estar juntos nunca, no podría verlo y estar con él, no podría exigirle lealtad o sinceridad cuando tengo que ocultarle algo así, acompañarlo en la misa que cada año le hacen a su padre y verlo llorarlo y extrañarlo, no soy una cara dura y Mateo y Sarah ¿cómo los veré a los ojos?, ¿Cómo les podre ocultar a mis sobrinos que su abuelo no está muerto? ¿Por qué? ¿Por qué tengo que enterarme de todo yo?

Y Armando ¿Cómo ha podido llamar amigo a Miguel Ángel, sabiendo todo esto? Hundo mi rostro sobre mis manos, estoy tan desesperada, no sé qué voy a hacer…