CAPITULO 30
(***)
Bueno ya estoy en el aeropuerto esperando abordar el avión para irme a Abu Dabi, soy una mujer muy radical en la toma de decisiones, pero en estos momentos me siento un poco insegura al irme, dejar a mi hermana con su embarazo, dejar a mis padres por tanto tiempo, pero hay algo que me impulsa irme, una sensación de que esto es lo que debo hacer.
Observo a mi madre intentando no llorar por mi partida y yo al mismo tiempo la ignoro para no hacer lo mismo, decido que ya es hora de despedirnos.
- ¡Ok! –Inhalo profundamente- Ya es hora, debo entrar a la sala de espera –Me lanzo a los brazos de mi madre-
- ¡Cuídate mucho hija! –Dice sollozando- ¡Te voy a extrañar!
- Yo también madre, ¡por favor no llores!, estaremos hablando diariamente –Paso ligeramente mis dedos por sus mejillas, limpiando las lágrimas que comenzaron a brotarse-
- ¡Eso espero! Y no te preocupes por Sarah, sabes que las hormonas del embarazo
- Lo sé, madre la entiendo, en algún momento ella entenderá
Una de las cosas que me lamenta irme es que Sarah sigue molesta conmigo por irme, nunca hemos durado tanto sin hablarnos y ahora me voy y será difícil solucionar esto, solo me queda esperar a que las hormonas se aplaquen y ella comprenda que es algo que tengo que hacer, abrazo a mi padre quien también está aguantando las lágrimas, ese gran oso de felpa siempre haciéndose el fuerte.
Decido alejarme de ellos y entro a la sala de espera, observo mi teléfono y veo que tengo un mensaje de mi mejor amiga <
No puedo evitar soltar una risa al leer el mensaje, esta sí que está loca de verdad, hacen el llamado para abordar el avión, miro hacia atrás y tenía la esperanza de ver llegar a Miguel Ángel pero no lo hizo, siento tristeza, él me ha estado escribiendo en los últimos días pidiéndome perdón y diciéndome que me ama pero no para mí no es suficiente.
Entrego mi boleto y abordo el avión, bueno, ahí voy a una nueva vida, al menos por dos años.
(***)
- No puedo creer que hayas dejado ir a Andrea, ni siquiera fuiste al aeropuerto
- ¿Para qué Aarón?, para verla irse, sabes que cuando Andrea toma una decisión de ahí nadie la saca y yo no puedo irme al menos no ahora
- ¿Volverás a viajar?
- Sí, debo hacerlo
- ¿Y cómo vas con la heredera DiCarlo?
- -Ruedo mis ojos hacia arriba- Se cree que soy un trofeo, el padre piensa que tenemos algo, obvio le aclare que solo es una relación de trabajo y al viejo no le gustó, pero la hija parece un chinche, tuve que colocarle seguro a la habitación del hotel, no sabes las fotos que me mando
- ¡Jajajajaja! Te quiere amarrar, oye, cambiando el tema ¿Has hablado con Mateo?
- No, ¿Por qué? –Frunzo el ceño confundido-
- Creo que se siente abrumado por la llegada de los bebes y creo que las cosas no van muy bien con Sarah
- -Me separo del respaldo de mi silla sorprendido- Eso no se oye bien Aarón, Sarah y Mateo casi nunca discuten
- Lo sé, pero el embarazo ha sido mucho para ellos y Sarah ha estado muy molesta por la partida de Andrea y Mateo se está llevando la peor parte del carácter de Sarah
- Gracias por avisarme lo llamaré para conversar con él, ¿Puedes pedirle a Melissa que converse con Sarah, como psicóloga? sin que Sarah se dé cuenta, algo más debe estar pasando
- De acuerdo, le diré que vaya a buscarla a la clínica y tú y yo conversaremos con Mateo
- Me parece una buena idea
Cuelgo la llamada, me quedo pensando preocupado, Mateo y Sarah no tienen ni un año de casados y ya están teniendo problemas, en mi opinión no debieron encargar a la cigüeña tan pronto, Sarah aún no termina su carrera y la escuela de medicina es costosa, sé que el padre de Sarah para la mitad y Mateo la otra mitad pero ahora con la llegada de dos bebes, el gasto se multiplica, Mateo como abogado gana muy bien pero con gemelos su sueldo no se ven tan grande, mi pobre hermano debe estar volviéndose loco y él es tan orgulloso que sé que no pedirá ayuda por muy mal que esté.
Por otra parte, Andrea, no cedió y se fue, tengo el corazón partido en mil pedazos, no verla por tanto tiempo, ¡Soy un idiota! Por dejarla ir, lo sé pero no puedo simplemente dejar todo botado, pero me revienta que va a estar con su amiguito y repito yo soy el estúpido que la dejo ir, pero ahora con Mateo en problemas no puedo irme y dejarlo.
¡Perdóname Andrea!
(***)
Un mes después.-
Estoy en el balcón del aparta hotel donde me estoy quedando es bastante lujoso frente al mar, el día que llegue me recibió mi amigo Omar en el aeropuerto y ese mismo día tuve que reunirme con el empresario Árabe quien ahora es mi jefe, un hombre exquisitamente guapo, de un metro noventa, figura atlética, cabello y ojos negros como el azabache, con barba bien arreglada, su tez blanca, su mirada tan intimidante, al verlo me puse nerviosa su imagen es muy imponente.
En la entrevista no dejaba de escanearme de arriba abajo, logre concentrarme y darle mis ideas para el rascacielos que quiere construir, lo único malo es la arquitecto, Samanta Petrosvky se encargara del proyecto al parecer no le agradó mucho que otra mujer también estuviera al mando de la construcción, según me dijo me dijo Omar ella y mi nuevo jefe tienen una relación, aunque por lo que pude ver en las revistas es uno de los solteros más codiciados de aquí, pero el hombre es un mujeriego se le ve semanalmente con una modelo o actriz diferente.
Omar decidió tomarse un año sabático en su carrera y decidió venir a ayudar a su hermano con este proyecto, Omar y yo vivimos juntos en este apartamento, es hermoso con una vista estupenda del mar la decoración de este sitio es minimalista pero todo lo que hay es lujoso, moderno, contemporáneo, las lámparas de la sala estar tiene incrustaciones de oro de veinticuatro quilates y pequeños diamantes, pisos de madera de sequoia y algunos muebles incluyendo la cocina combinan con los pisos, las habitaciones son sacadas de un hotel de cinco estrellas, lo que me encanta es la vista y lo cerca que estoy de la playa, aunque con tanto trabajo ni tiempo me ha dado de ir a caminar.
A Omar le he dejado claro, que no soy la misma Andrea de antes y que en estos momentos no estoy en condiciones de jugar solo me dedicare a mi trabajo que es bastante complicado.
- Andrea debemos irnos
- ¡Uhm!... sí, perdón estaba pensando –Me saca de mis pensamientos-
- ¿En mí? –Me sonríe y me guiña el ojo-
- ¡Jajaja! Lo siento, pero no
- ¡Ouch! S eme había olvidado lo directa que puedes llegar a ser
- -Asiento apenada- Pues sí, muchas veces me han criticado eso
- Bueno vámonos que debemos dar cuentas de cómo va el proyecto al jefe
- No entiendo ¿Por qué tanta rendición? Solo llevamos un mes apenas han colocado las bases del edificio y yo no puedo comenzar sin la estructura levantada
- Pero el jefe quiere a todo el equipo –Se encoge de hombros- además quiero llegar antes que Marcelo
- ¡Ah sí! El jefe de seguridad
- Si se pone intenso al ver gente nueva, si te ve te preguntara hasta cuantas veces respiras en el día
- -Suelto una carcajada- Ese es su trabajo, proteger al jefe
Si es un hombre extraño, parece un FBI, no sé si será asi con su esposa y su hija, creo que es venezolano también, solo que llego aquí hace años y obviamente estando en un país por tanto tiempo adoptas la conducta y hasta el físico de los habitantes de aquí ya verás.
- Parece que estas impactado por él
- ¡Jajajaja! No, es solo que es extraño, cambiando de tema ¿hablaste con tu familia? ¿Cómo vas con tu hermana?
- Mis padres bien, ellos viven su vida, pero me preocupa mi hermana y su matrimonio, lo último que supe es que las cosas nos iban muy bien entre ellos, los abrumó mucho su embarazo
- Por eso es que yo, no quiero nada con el matrimonio, ni hijos, eso complica las relaciones
- No hables así, créeme cuando ya no tienes un hijo… -Hago silencio porque Omar no sabe esa parte de mi historia-
- Hablas como si supieras… -Me mira confundido-
- Nada, hay cosas de mi que no sabes, cuando tengamos un respiro te lo contaré todo
Llegamos al Pent-house lujoso de nuestro jefe donde tiene también su oficina y su sala de conferencia, vamos caminando mientras vamos conversando cuando entramos a la lujosa sala de estar, estaba Samanta (la arquitecta), tenía un vestido muy ajustado, su figura también es atlética, tiene el cabello castaño con mechones en tono rojizo, ojos verdes, tiene lindas facciones, rostro delicado, debo ser sincera es hermosa. Me mira de arriba abajo con su ceño fruncido ya que cargo un vestido también ajustado color negro pero con menos escote que el de ella.
- Buen día señores pasen adelante
La voz del hombre que nos saludaba, me resulto muy familiar, así que me giro para ver su rostro y quede en total Shock al ver la figura de donde provenía la voz, lo conocía por supuesto que lo conocía, pero era imposible que fuera él, ha cambiado físicamente su cabello era blanco al igual que su barba muy bien arreglada y su cuerpo es corpulento, digno de un escolta, me quede como estatua, no podía dar un solo paso al ver a ese hombre que desde hace más de quince años que se suponía estaba muerto José Miguel Lombardi el padre de Miguel Ángel y Mateo.
- ¡Andrea! ¿Estás bien? –Escucho a Omar preocupado- Te ves pálida
- -La verdad es que todo me daba vueltas pero de la sorpresa al ver a ese hombre ahí- ¡Uhm!... Si ya vamos, perdón
- ¿Seguro estás bien?
- -Asiento sin dejar de ver al hombre, que se encuentra parado en el lumbral de la puerta- Si, tranquilo
- Marcelo ella es Andrea Valencia la ingeniera en sistemas que también está encargada del proyecto, ella será quien haga nuestro rascacielos un edificio único –Dice Omar-
Al estar frente a este hombre no entiendo, ¿Marcelo?, él me observa y se sorprende al verme intenta esquivar la mirada y extiende su mano, corro mi mirada hacia su mano y veo la alianza de matrimonio, imito su movimiento
- Un placer, Andrea Valencia
Ambos nos miramos fijamente, su expresión era sorpresa, desconcierto, igual que la mía, pero yo tenía más preguntas que él.
- Pasen por favor el señor Yasuff los espera –Nos señala con su mano que debemos entrar-
Camino lentamente y giro hacia atrás frunciendo el ceño para observarlo él me mira apenado, y vuelve a darme la espalda.
Me siento en una de las sillas sin prestar atención a lo que decían en la reunión, estaba tan desconcertada, ¿Cómo es que el padre de Miguel Ángel estaba vivo?, ¿Cómo es que llegó aquí?, ¿Cómo es que está casado y tiene otra hija?
Cuando tuvo ese horrible accidente, su familia estaba devastada y mi padre tuvo la difícil tarea de identificar el cuerpo y lo hizo y entonces ¿Cómo?, ¡No, no, no! Mi padre no pudo haberse prestado para esto, ¡Dios mío!, de repente comienzo a sentir que la oficina vuelve a girar frente a mí y sin más me levanto de la silla.
- ¡Señores, disculpen! –Carraspeo mi garganta- Me ausentaré por unos minutos al tocador
- ¿Se encuentra bien señorita Valencia? –Expresa mi jefe con preocupación-
- Sí, no se preocupe, solo necesito unos minutos
Salgo de inmediato al baño y al salir observo al hombre en el estar frente al gran ventanal fumando un cigarrillo. Me acerco rápidamente a él furiosa
- ¿Cómo se atrevió a abandonar a su familia? ¿Tiene idea de cuánto sufrieron sus hijos al perderlo? Y ahora usted está aquí con una nueva familia de lo más tranquilo, es despreciable –Gira su cabeza hacia a mí y me mira-
- Todo tiene una explicación, cuando te calmes búscame en este sitio –Me tiene una tarjeta con una dirección- Mis hijos no pueden saber que estoy vivo Andrea
- Pero que cinismo –Escucho la voz de Omar acercándose a mí-
- ¿Andrea estas bien?
- No, Omar, dile al jefe que me disculpe, pero estoy indispuesta, total yo no puedo dar actualizaciones de mi trabajo hasta que las primeras estructuras estén montadas y lleguen los paneles solares para el rascacielos, nos vemos luego –Digo con mi mirada fija sobre el padre del hombre que amo-
Salgo del pent-house, siento que no puedo respirar, ¿Y ahora?, ¿cómo podré ocultarle a Miguel Ángel que su padre está vivo, que tiene una hermana menor y que además está casado con otra mujer que no es su madre?, en este momento me estoy arrepintiendo de haber venido.
Lo peor de todo, es que mi padre podría haber ocultado la verdad en todo este tiempo, por dios ¿Cómo tuvo el corazón para callarse algo así?, observo la tarjeta y veo que hay un número de teléfono también, saco mi celular del bolsillo y marco el número
- Andrea
- La reunión tardara mucho créame, yo necesito que me dé explicaciones ahora mismo, así que baje al piso diez, al apartamento ciento trece
- ¡Está bien!
Esto se aclara aquí y ahora, debo saber la verdad, debo saber si mi padre tuvo la osadía de ocultar algo tan nefasto como esto viendo el sufrimiento de esos chicos al perder a su padre.