Al abrir los ojos

Nos sentimos muy mal por la muerte de Rogelia, era una buena chica, siempre tan atenta, tan expresiva, con razón la vi tan apesadumbrada aquel  día en el supermercado, puede que al verme con Adrián sonriendo, y con tanta libertad, su conciencia controlada por los Testigos la hizo sentirse mal, la atormentaba, esas son las consecuencias de vivir tan reprimidos a causa de una religión extremista, somos pocos lo que logramos salir a tiempo y los que quedan se sienten más presionados. Siento rabia no poder hacer algo rápido, algo que pueda ayudar, mi congregación se caracterizaba porque había muchos jóvenes y eso es más doloroso todavía.

Era urgente parar aquellos suicidios que lastimosamente después de la muerte de Rogelia, cayeron tres chicos más.

Jacob y yo nos sentamos a pensar qué debíamos hacer, porque nos sentíamos culpables o responsables por lo que estaba sucediendo. Así que contratamos la ayuda de un psicólogo muy conocido en Nueva York y nos reunimos todos los sábados en la tarde en nuestro apartamento donde contábamos nuestra experiencia tanto dentro como fuera de los Testigos. A nuestro grupo comenzó a unirse muchas personas que eran antes Testigos, muchos estaban contentos porque por fin se estaban conociendo, estaban conociendo lo bonito del mundo y muchos aprendían de sus propios errores, aprendíamos a levantarnos cuando caigamos, a llorar de verdad y no guardar el llanto, a reír sin ser hipócritas. Por ejemplo; un chico llamado Paúl, se hizo un tatuaje en su brazo y eso no lo convirtió en mala persona, era lo que quería, pero dentro de la religión estaba prohibido.

El grupo de apoyo contaba ya con 20 personas donde aparte de contar cómo nos iba realizamos una especie de compartir; una comida, unas bebidas. Ann se encargaba de grabar cada sesión y luego la subia a su canal de YouTube donde ya tenía más de un millón de seguidores.

Habíamos planeado por decisión del psicólogo, que el grupo debía durar 6 meses ya que si lo extendíamos podríamos entre nosotros, formarse una nueva religión, lo que al final podía crear problemas. Sin embargo, Jacob y yo tomamos la decisión de que el grupo de apoyo tendría que seguir, ya que todos los días eran expulsados Testigos, y cada uno de ellos necesitaba ayuda, por eso mudamos el grupo de apoyo de nuestro apartamento a un local que alquilamos cerca de nuestro apartamento, allí podríamos realizar muchas más actividades.

Nuestro día a día seguía siendo muy bonito. Jacob y yo nos comprendimos más y estábamos conociéndonos mucho.

Un día; recuerdo, era un día jueves, estaba muy nervioso porque era el momento de que Jacob y Adrián se conociera. Así que fue incómodo pero al mismo tiempo... bonito.

Todo fue en el café frente al apartamento, decidimos que sería en la tarde, casi cayendo la noche. En ese café donde siempre veía Adrián, sería muy especial.

Jacob y yo llegamos. Adrián estaba allí esperándonos impaciente también, anteriormente me había pasado mensajes que estaba nervioso, y que personalmente quería pedirle disculpas a Jacob por todas esas manías de verlo como un psicópata, lo  entiendo, es mi amigo y era su manera de cuidarme.

Cuando llegamos, lo vimos, bueno yo lo vi, Jacob no sabía quién era. Adrián al vernos se levantó y nos acercamos a él. Tenía ese olor tan único, ese olor a ese perfume con aroma a bosque, y pues, no dudé en salir y abrazarlo, era un abrazo muy fuerte, ya teníamos un mes sin vernos, así que no quería soltar ese abrazo.

_ Te extrañé mucho_ Dije.

_Yo más.

_ Oficialmente, Jacob, él es mi mejor amigo Adrián. Adrián él es Jacob, mi esposo.

_ Un gusto en conocerte Adrián.

_ Es como si ya te conociera, Nathan habla tanto de ti que ya hasta había dibujado tu rostro en mi mente_ Obviamente que lo conocía en fotos y hasta en videos, es solo que no quería ser tan evidente.

_ Tomemos asiento_Dije.

Nos sentamos. Y comenzamos a hablar de todo, Jacob y Adrián parecían caerse bien, y eso era bueno.

_ ¿Qué piensos tienes, Adrián?_ Preguntó de pronto Jacob cuando ya terminábamos el postre.

_ Creo que, debido a que ya Nathan no será mío, tengo los deseos de irme a Londres, me propusieron un trabajo como editor en una buena empresa y creo que lo tomaré. Tal vez consiga a mí media naranja_ Sonrió.

La noticia era algo nuevo para mi así que intervine.

_ Pero no me habías dicho sobre esto.

_ Nunca lo preguntaste. Justo ahora Jacob lo pregunta.

_ ¿Te alejarás de mí?

_ Si, pero existen las redes sociales, por ahí podemos comunicarnos.

_ No será lo mismo, Adrián.

_ ¿Qué quieres, Nathan? ¿Qué me vaya a vivir con ustedes?

_ No pero... Tú me entiendes, sabes a lo que me refiero.

_ Seguiré siendo tu amigo, Nathan, mi decisión no afectará tu vida. Tendrás a quien visitar en Londres.

_ No me parece justo_ Dije.

_ Para mí no fue justo lo de tu matrimonio con Jacob, y aquí estoy. Este será nuestro último encuentro, en media hora saldrá mi avión.

_ Espera, ¿Qué?_ Mi corazón se volvía un nudo. Él se levantó, nosotros también.

_ Quería que fuera así, por eso insistí en vernos hoy, a esta hora, en nuestro lugar de siempre. En el auto está el equipaje si no me crees.

_ No quiero que te vayas. Eres parte de mi de una manera extraña. Y si te vas, estarás quitando esa parte y quedaré incompleto.

_ Yo estoy incompleto desde que te casaste con Jacob. Solo déjame seguir. Deja que vea de manera bonita a otro chico. Qué toque otra piel. Qué bese otros labios. Qué sueñe con otro rostro.

Quería llorar, pero solo cayé y salimos. Lo acompañamos hasta el auto. Se despidió amablemente de Jacob y dijo:

_ Creo que está de más decirte que lo cuides. Es una persona muy valiosa.

Jacob sonrió solamente. Entonces fuí hasta donde Adrián y lo abracé. Y lo besé. En sus labios, sí. No me importó la presencia de Jacob. Sólo quería besarlo. Se iba de mi lado. Me separé del beso, pasé mis manos por su cabello y le dije:

_ Te voy a extrañar mucho.

_ Siempre estarás en mi corazón. Nunca lo olvides. Así muera.

Por fin subió al auto y se fue. Abracé a Jacob con lágrimas en los ojos. Jacob dijo:

_ Vayamos a casa.

Los días siguieron pasando, uno tras otro, y Adrián no estaba, pero estaba Jacob conmigo, y ese era el complemento que necesitaba.

Comencé a trabajar con Alí en su empresa, eso fue después que le hice el trabajo en su Penthouse. El trabajo lo acepté porque era bueno. Ya tenía dos meses trabajando para Alí Mohamed. Así que una noche, un día viernes, salía de la empresa y me lo topé en la calle. Se ofreció a llevarme, yo accedí. Nunca había visto su automóvil y ese día lo ví, estaba estacionado afuera de la empresa.

_ Sube_ Me dijo.

Yo me detuve detallando el auto,era un Camaro negro con franjas rojas. Rápido mi cerebro abrió memorias, me llegó la voz de Arnold en aquella nota, él decía: "Alguien me persigue, no sé quién es, es un hombre alto y joven, la oscuridad no me permite verle el rostro. Después que discutí con el hermano Jacob subí a mi auto y este hombre comenzó a seguirme en su auto, conduce un Camaro negro con franjas rojas en los costados" Luego otro recuerdo, esta vez era Jacob diciendo: "Me gustaba un muchacho del Salón, se llamaba Alí [...] Entonces Alí se acercó a mi oído y me dijo: 'Ni que te arrepientas serás perdonado por Dios, eres una aberración propiedad de Satanás. La gente te verá como un bicho raro porque yo lo haré posible. Inmundo dice la Biblia que eres'."

_ ¿Qué pasa, Nathan? Sube_ Me sacó la voz de Ali de mis recuerdos.

_ Voy, estoy pasando un mensaje importante.

_ Envíalo adentro.

Yo temblaba, no sabía qué hacer, puede que mi cerebro me esté jugando una broma. Activé el GPS de mi celular y le pasé un mensaje a la detective Ariadna, que decía: "Estoy asustado. Creo que estoy con el asesino de Arnold, he activado el GPS, por favor sígame porque voy a subir en el auto con él. No me llame, sólo sígame a través del GPS"

_ ¿Conoce a mi esposo?

_ Ya te lo he dicho, no lo conozco.

_ ¿Conoció a mi amigo Arnold?

_ Si hablas del qué se suicidó sí, por las noticias se habló mucho de su muerte.

_ Lo mataron. Y creo saber quién.

Él se acercó a mí y dijo:

_ Sube y me cuentas quién fue, te puedo acompañar a la policía.

_ Creo que tomaré un taxi.

Después de razonar, no fue bueno delatarlo y luego querer irme, él no lo permitiría. Así que sentí un golpe en la parte de atrás de mi cabeza, había llegado alguien más; y caí desmayado.

Desperté en un lugar extraño, había poca luz, y hacía mucho frío, era como una cabaña. Pude escuchar un silencio, pero ese silencio estaba interrumpido por una gotera, una gota caía en un charco de agua, me dolían muchas cosas en mi cuerpo, estaba sentado en una silla y tenía mis manos amarradas atrás, y sentía que no podía respirar, había un olor a húmedo, un olor a viejo, a guardado. Poco a poco mis ojos se fueron abriendo y frente a mí estaba Alí, tenía una botella de alguna bebida alcohólica. Sonrío al verme despertar y comenzó a hablar.

_ Te hago la presentación formal_ Alí estaba borracho y drogado_ Él es Jacob, el viudo de Arnold, realmente es mi hermano, y no llegó a la vida de Arnold por casualidad, todo fue planeado y salió perfecto. Hace mucho tiempo prometí que Jacob Watson pagaría por lo que es; un anormal, y en el pueblo de Dios no se permiten homosexuales, por eso busqué la manera de causarle mal, cometí un error, sí, pensé que tú amigo era el novio de Jacob, por eso mi hermano aquí presente lo enamoró y lo atrajo a mí... Lo purificamos y le dimos muerte, así que podrá resucitar en el paraíso, recuerda, la muerte paga el pecado.

_ Deberías agradecernos por eso_ Dijo el otro hombre.

_ Luego fue que nos dimos cuenta que el novio de Jacob eras tú, por eso te seguí. Qué casualidad que Harry y su esposo los llevarán a ese bar el 31 de diciembre? Yo estaba detrás de eso. Te di trabajo y aquí estas, todo fue tan fácil. Tu fin será como el de tu amigo, serás purificado y morirás. La Biblia dice que la muerte borra todos los pecados, es lo que vamos hacer contigo.

_ No por favor, deben pensar las cosas , si me matan se convertirán en asesinos y los asesinos no heredarán el Reino de Dios_ Traté de persuadir, mi voz temblaba y mis lágrimas salían.

_ Ni hombres que se acuestan con hombres_ Dijo el tal Jacob.

_ Comencemos_ Habló Alí.

Realmente estaban locos. Pensaba que este tipo de personas salían de otras religiones, pero me doy cuenta que no.

El tal Jacob quebró una botella en mi cabeza, sentí como un líquido caliente comenzó a correr por mi rostro, todo me daba vueltas. Entonces, el hombre tomó otro frasco con un líquido adentro y lo esparció en mi cabeza; era alcohol. Me ardía tanto que grité desesperado, ellos solo reían. Comenzaron a rasgar mi ropa, y Alí, sacó una especie de látigo y comenzó a darme de latigazos por mi cuerpo, sentía como se cortaba mi piel. Alí, esparció más alcohol sobre mi.

Luego de eso soltaron las cuerdas y me arrojaron al suelo húmedo y frío donde comenzaron a darme patadas. Yo no tenía fuerzas y trataba de no pedirle ayuda a Dios. No quería que interviniera esta vez. Pensaba en los miles de jóvenes que al igual que yo están a punto de morir sencillamente porque decidieron amar a una persona del mismo sexo. Sólo le pedía una cosa a Dios, que hiciera todo lo posible para que Jacob no me viera en estas condiciones, así como una vez hizo con Timo, el novio del hermano Patricio, Timo murió, pero lejos de Patricio. Sé que Jacob me ama, y conseguirme muerto será su tormento día y noche, y es que él me lo dijo varias veces, que dejara ese trabajo, que yo no tenía necesidad, pero no lo escuché. Los golpes y patadas me mataban lento y sentía que todo se apagaba. Pararon y Alí dijo:

_ Debemos ir por la gasolina. Lo quemaremos junto a la cabaña. El fuego purifica toda escoria pecaminosa.

_ Era muy lindo aquí. Quedarán muchos recuerdos. Todos esos chicos suplicando por una ayuda que nunca les llegó.

Decían los hombres mientras se alejaban a buscar quizás la gasolina. Fue una oportunidad que tuve, así que intenté levantarme, me dolía todo mi cuerpo, me pareció percibir que tenía el hueso del pies quebrado, no me atreví a observarlo para no entrar más en pánico. Vi dos salidas sobre la mesa. Las llaves de un auto y mi teléfono. Los hombres se escuchaban algo retirados, tal vez en el granero. Tomé ambas cosas y me dirigí a la puerta, la abrí sigilosamente, salí y me caí varias veces debido a mi estado, estaba siendo lo más fuerte que podía ya que realmente no tenía las ganas para seguir. Me estaba mareando, la sangre se acumulaba en mi cara. Habían dos autos estacionados, el Camaro y una camioneta Jeep Cherokee. Pude ver apenas en donde me encontraba. Era un lugar poblado de pinos, habían pequeñas colinas, la única carretera era de tierra. Era de día, el sol estaba brillante, el cielo azul, era un día muy hermoso para morir, siempre había pensado que el día de mi muerte sería oscuro y tenebroso.

Las llaves no eran del Camaro, me acerqué a la Jeep Cherokee y sí abrió la puerta, subí con mucho dolor en mi pierna al asiento del auto. Cerré la puerta lo que alertó a mis captores. Saltaron sobre mí pero aceleré saliendo de su alcance. Mi pierna me dolía mucho, así que gritaba en la soledad del auto. Encendí mi teléfono y llamé a la detective.

_ ¡¡Ayúdeme por favor!!

_ Con el teléfono apagado no podíamos localizarte. ¿Donde estás?

_ No lo sé. Acabo de escapar. No sé dónde estoy.

_ Describe el lugar donde estás.

_ Voy en un auto. La carretera es muy rústica, veo pinos, es un bosque, estaba en una cabaña. No veo letreros ni nada.

_ Sólo no apagues el teléfono, ya estamos buscandote.

Entonces sentí un choque. Ellos venían en el Camaro detrás de mí.

_ ¡Ellos llegaron detective. Me están persiguiendo!.

_ Sólo cálmate aún te buscamos.

Uno de los hombres salió por la ventana y comenzó a disparar con una escopeta. Escuché como se reventaba el vidrio de las ventanas. Salimos de la carretera de tierra y entramos en una de asfalto. También rodeada de pinos y muy solitaria. Mi teléfono comenzó a repicar, al ver, era una llamada de Jacob.

_ No amor ahora no_ Decía para mí. Entonces la llamada cayó en el buzón, logré escucharlo:

_"Amor. La detective me contó todo anoche. Ya te localicé através del GPS, voy por ti".

La información me puso más nervioso, no quiera que Jacob estuviera aquí. Tomé el teléfono y marqué rápido y dije:

_ Amor.

_ Voy por ti. Ya estoy cerca_ Dijo él en un sollozo.

_ No amor, no vengas. Ya la detective está cerca.

Vi frente a mí a un auto parecido al mío. Dije:

_ ¿Jacob?

_ Nathan...

Pasó justo a mi lado, lo ví que giró estrepitosamente para ahora unirse a la persecución. Los hombres disparaban a él también. Jacob embistió a los malhechores y comenzó a sacarlos de la carretera, pero justo en un cruce no vimos que venía una gandola a toda velocidad, yo logré pasar pero los dos autos detrás de mí fueron embistidos por aquella gandola, vi através del retrovisor el aparatoso accidente lo que me motivó a frenar en seco. Mi mirada siguió el accidente hasta que dejaron de rodar. Me bajé. Mis dolores se neutralizaron. Salí hasta el accidente, el Camaro se incendiaba pero solo ví a un hombre quemándose, luego vi el cuerpo de Alí en el piso, no sé si vivía.

El auto donde estaba Jacob se encontraba volteado con la ruedas hacia arriba y salía humo de él. Corrí al ver a Jacob aún dentro del auto. El cinturón lo tenía aún preso, estaba cabeza abajo colgando del asiento.

_ ¡¡Jacob!!

Él abrió sus ojos y comenzó a pedirme ayuda.

_ ¡Ayúdame!

_ ¿Pero que hago?. Esta atorado.

Yo trataba de soltarlo pero era imposible. El auto comenzó a incendiarse ahora con ambos dentro.

_ ¡¡Debes irte Nathan!! ¡¡Corre!!

_ No te dejaré. Debo sacarte.

_ Nathan... Eres el amor de mi vida. Sólo no me olvides. Siempre estarás en mí y yo en ti. Se fuerte y nunca te rindas. ¡Sólo sal de aquí!

No había escuchado que ya la policía había llegado. Lo supe porque unos brazos comenzaron a sacarme del auto. Yo no quería dejar a Jacob por eso me aferraba a él. Sólo ver sus ojitos vidriosos pidiendo que me fuera me partían el alma. No podía dejarlo. Pero mi débil cuerpo fue sacado por los brazos de los bomberos. Me llevaron a una ambulancia pero antes de llegar a ella se escuchó un fuerte estallido, todos se arrojaron al piso. Volteé y era el auto donde estaba Jacob. Dos de los bomberos que los sacaban salieron apagándose el fuego sobre sus ropas. El auto se quemaba con Jacob dentro. Salí corriendo al incendio como si pudiera hacer algo, el fuego impedía que me acercara un poco. Yo gritaba que lo sacarán...

_ ¡Saquenlo! ¡No dejen que muera!

Era lo único que salía de mi boca. Sentía que me iba a desmayar y no quería hacerlo, pero mi cuerpo no aguantó y se apagó.

Existen miles de vidas que dejan de existir. Existen miles de caminos que se dejan de seguir. Muchas voces que me son incomprensibles. Miradas ausentes me ven, no saben verdad que ven, miradas que nunca piensan, destino extranjero, ¿y si muero? Siempre se toman desiciones, pero, sólo una se convierte en importante. Me encuentro en el limbo. De un lado, viendo a Jacob morir. Del otro, una vida sin él. Ninguna de las dos opciones son vida para mí. Si Jacob no está en ella... No sería vida. ¿Por qué tuvo que llegar a ese lugar? Si Dios sabía de antemano lo que le pasaría, ¿Por qué permitió que él se presentara? ¿Acaso Dios solo juega con cada uno de nosotros? ¿Creó Dios al ser humano para que fuera su entretenimiento? Sólo ve, y caya. Es la voluntad de Dios; dirán muchos. Una vez me pregunté: ¿Quién es cruel, Dios, o el Diablo? El Diablo es como el personaje inventado por Dios para dar a conocer su lado bueno, así, todos culparan a el Diablo de lo malo y alabarán a Dios por lo bueno. Pero resulta que Dios y el Diablo son los mismos, es Dios con personalidades múltiples, al fin y al cabo, es Dios, puede hacer lo que le dé la gana. En cuanto a los humanos, nos ha engañado todo el tiempo con un falso libre albedrío, nunca hemos sido libres, siempre hemos estado presos a su voluntad. Eva usó su libre albedrío al comer de aquella fruta y darla a su esposo, pero Dios solo la condenó porque ella quería ser libre. Dios llevó a que Caín asesinara a Abel, y luego lo culpó de ese asesinato. ¿Qué necesidad tenía Dios de pedir aquella ofrenda? Sólo causó división entre esos hermanos hasta el punto de que Caín cometiera pecado, maldiciendo a Caín en su cara aún sabiendo que el asesino era Dios mismo. ¿Quién juzga a Dios por tantas vidas que quita? Legiones de inocentes vidas clamando a él por ayuda antes de morir y ninguna es escuchada. En nuestros tiempos modernos; pestes que arrebatan vidas de niños que no saben que es vivir. Guerras que apagan luces de ciudades pobladas de criaturas que solo dicen: "Dios es nuestro salvador".

Yo he clamado a Dios por ayuda y nunca fui oído. Yo tuve fe en Dios más grande que una semilla, y nunca moví una montaña. El paraíso terrenal no existe. El paraíso celestial cerró sus puertas.

Poco a poco fui abriendo mis ojos. Sólo quiero creer que todo es una pesadilla horrible y que Jacob duerme aquí a mi lado, y que pronto se levantará a preparar el desayuno y que siguirá tomando fotografías de mi sin que yo lo noté. Pero al abrir mis ojos... Vi todo blanco. Había mucho frío. Y silencio. Por un momento pensé que yo había muerto. Entonces escuché una voz decirme:

_ ¿Como te sientes, Nathan? Eres puntual, esperábamos que despertaras a esta hora

Vi de quién se trataba, era un doctor.

_ Me duelen las piernas_ Hablé con una voz silenciosa que el hombre pudo escuchar.

_ Bueno amigo, te realizamos dos operaciones en cada una. Eres un guerrero.

_ ¿Dónde esta Jacob?_ Fue mi primera pregunta a lo que él respondió:

_ Afuera están tus familiares, iré por ellos.

Salió. De verdad me dolían las piernas, y el cuello y mis costillas...

Entraron Hilary, Ann, mi mamá y mi amigo Adrián. Me abrazaron.

_¿Y Jacob?_ Pregunté. Todos se veían la cara con incomodidad. Ví fijo a Adrián y le pregunté_ ¿Dónde está él?

Él se acercó a mí lado, tomó mi mano y dijo:

_ Él está muerto, Nathan. No lo pudieron sacar del auto que explotó con él adentro.

  Sentí como si toneladas de cemento caían sobre mi pecho, aplastándome. En noticias como esas el cuerpo no sabe cómo reaccionar, sólo se descontrola. Yo me descontrolé. Tomé el brazo de Adrián usándolo como palanca para levantarme, quería salir corriendo, sólo gritaba. Me salí de la cama y caí al piso frío. Me lastimé el cuerpo más de lo que ya estaba. Lloraba como un desquiciado, gritaba como un loco. No podía aceptar que él ya no esté. ¿Cómo será mi vida sin Jacob? No podían controlarme, por eso los médicos entraron y me inyectaron un calmante. Mi vista se puso pesada, todo mi cuerpo entró en una relajación que no quería. Me volvieron a costar y quedé viendo fijamente el techo. Mi mente sabía lo qué estaba sucediendo, Jacob ya no estaba. ¿Cómo enfrento esa realidad?

Los días comenzaron a transcurrir. Todos se habían mostrado preocupado por mi porque desde que supe que Jacob había muerto, yo no había pronunciado palabra alguna y seguía con mi vista fija en un punto infinito.

Comencé a realizar terapias para recuperar la agilidad en las piernas. Dos meses después, salí del hospital. Quería estar solo. Así que rechacé la propuesta de irme a vivir con Ann o Adrián o mi mamá. Solo quería llegar a ese apartamento y sentir la presencia de Jacob.

El día que llegué al apartamento Ann me había acompañado dejándome en la entrada. Subí las escaleras, abrí la puerta y me detuve ahí. Viendo, esperando que todo fuera mentira y Jacob saliera de la cocina a recibirme pero no fue así. Cerré tras de mí la puerta y caí de rodillas en el piso, entonces me solté a llorar. Llevé mi cara al piso y lloré, y lloré. Me acosté en el piso y ahí me dormí.

Sentí que esa noche Jacob estuvo conmigo y me dijo al oído:

_ ¿Por qué lloras? Sólo tómame. Hagamos el amor como antes.

Se sentó sobre mi vientre desprendiéndose de su camisa. Me besó con esos labios tan tiernos y delicado. Me acarició con esas manos tan perfectas y suaves. Susurraba a mi oído palabras tiernas, sentía su aliento. Entonces le pregunté:

_ Jacob, ¿Se puede ser feliz sin Dios?

_ La felicidad está dentro de cada ser humano. No necesitas de alguien para ser feliz, tu puedes contruir tu felicidad sin que nadie te diga que debes hacer. Y tú eres feliz, si sonríes siempre, si haces el bien, si trasmites eso a otros, lograrás ser feliz, y no sólo eso, contagirás a los demás de esa felicidad y ellos a otros.

_ Pero... Tu ya no estarás.

_ Nathan, siempre estaré contigo. En tu mente y en tu corazón. Sigue adelante. Ahora debes demostrar a las personas que sí se puede ser feliz sin Dios.

...

El bebé de Arnold vino al mundo y yo lo adopté después que su madre quisiera deshacerse de él, me convertí en padre soltero. Adrián ahora vive en Londres con su nuevo novio. Alí no murió en aquel accidente pero si está pagando condena en la prisión, su hermano sí murió ese día.

He ido a visitar la tumba de Jacob que está al lado de la Arnold, a ambos los visito juntos. Abrí mi propia empresa de diseño de interiores, me va bien. Ahora soy un empresario.

Debido a que el edifico donde vivía con Jacob iba a ser demolido, me vi obligado a comprar una pequeña casa en un bonito vecindario cerca de la ciudad de Nueva York.

Ya han pasado cuatro años desde ese día y no me he vuelto a enamorar. Me he dedicado a mi empresa y al cuidado de mi hijo.

Sólo puedo decir viendo al horizonte...

_ Jacob... Gracias.