Extrañas cosas suceden.
Tommy’s POV
-¡Me atranqué! ¡es por tu culpa maldito! – Gritó Jason enojado. Se le atascó una pierna al resbalarse en medio de la escalera colgante de metal, no dudamos en entrar y ver que había abajo. Yo salté primero, ni usé la escalera, solo era alrededor de un metro y medio o un poco más. El no quiso saltar porque dijo que se arruinaría los zapatos costosos que compró. Aún ni había visto que había, pues estaba oscuro, era el lugar más negro en que hubiera estado. La única luz que alumbraba era la de la entrada de la escalera y aún así no se veía casi nada.
-¿Cómo se supone que es mi culpa? ¿acaso yo te mandé a ser delicado y no saltar como hombre? – Dije para hacerlo enojar aún más. – Creo que hasta yo que soy un tipo de dudosa reputación, soy más hombre que tú.
-¡Cállate y ayúdame! Me duele la cochina pierna, no podré follar en dos meses si me la estropeo.
-Me dan tantas ganas de ayudarte… - Dije sarcásticamente. Escalé unos peldaños y lo ayudé a sostenerse mientras sacaba la pierna que había quedado aprisionada. Saltamos después.
-¿Trajiste tu teléfono? – Me preguntó y no alcancé a responder cuando ya me estaba requisando los bolsillos.
-Oye suéltame.
-Debo buscarlo yo porque tú eres muy lento y no traje el mío. – Me quitó el teléfono a la fuerza y encendió la linterna de este. Estábamos en el comienzo de un pasillo largo y angosto, podía medir a duras penas dos metros de alto y uno de ancho, más o menos. No se veía el final de este. – Bueno caminemos y agárrate de mí camisa, porque eres tan imbécil que te puedes echar a llorar en el piso.
-¿Por qué tendría que llorar?
-Con esa cara quién no lo haría. – Dijo y reímos. Me agarró la mano e intenté soltarme, pero no me dejó. Eso me hizo ponerme muy nervioso. –Debo cuidarte.
Caminamos unos metros y tan solo un par de minutos después, nos topamos con varios posibles pasillos más para avanzar, esto parece un túnel o un
laberinto… creo que este es el laberinto que mencionó Colin.
-Oye, creo que este es el… - Me interrumpió Jason.
-Sí, es el laberinto que dijo tu novio. Ya lo había notado, no soy tan tonto como parezco.
-Bueno, volveremos mañana. – Añadí.
-¿Estás loco? Ya entramos, ¿por qué nos iríamos?
-No tenemos un mapa que seguir, mi teléfono se descargará en diez minutos y no tenemos nada que alumbre, ni agua ni nada por si nos perdemos. Hay que volver con un plan, ya vez que si eres un tarado.
-Tienes razón… por eso hoy merezco que me golpees.
-¿Ya me devuelves mi mano? ¿o te encariñaste con ella para obsequiarte una foto para tus largas noches solitarias?
Al notar que aún sostenía mi mano, el abrió los ojos nervioso y vi que sus mejillas se ruborizaron, me soltó de inmediato sin decir nada o mirarme y caminó de regreso a la entrada. ¿Qué demonios fue eso?
Después de eso fuimos a almorzar a un restaurante indio y él comió como si no hubiera un mañana, pero no hizo ningún comentario sobre su reacción. Esquivó ese tema como si nunca hubiera sucedido nada. Ya era de noche, me vestí y arreglé como pude, quería verme lo mejor posible para impresionar a Colin, me dijo que bailaría hoy y en verdad esperaba verlo. Quería verlo.
Quedé con Luciano y Jason en ir al antro a las diez, hasta había dejado afuera la máscara para cuando me regresara, debido a que sería ya tarde, pero cerca a las siete, empezó a nevar un poco y para cuando ya eran las ocho, había una fuerte tormenta. Era imposible salir con este clima. Qué frustración, no había nada que pudiera hacer al respecto sino resignarme a que ya no iría. Me puse de mal genio, ahora estaría aburrido. Si voy a ver a Luciano, estará con Katia encima y eso me sacaría de quicio, entonces la única opción es Jason.
- Oye, degenerado. – Le escribí.
-¿Qué? Maldito.
-Ven, sube.
- ¿Tan rápido extrañas a tu hombre?
Subió unos diez minutos después y golpeó la puerta sin detenerse hasta que la abrí.
-Daña la puerta, ojalá y lo hagas para que te la cobren a ti. – Le dije y me guiñó un ojo.
-Así es como golpean los hombres, ¿acaso quieres que de toquecitos mariposones como los tuyos? Enseguida me saldrían flores alrededor y una tiara.
-Te crees el más rudo y no haces nada, hasta en una escalera corta te atascas. A ver, sal con este clima y dale una vuelta a la manzana. Pruébalo, pero sin tu chaqueta.
Sonrió y se quitó de inmediato la chaqueta que traía puesta. Bajó corriendo las escaleras y yo corrí detrás de él, no pensé que en serio se le ocurriera hacer eso, se iba a congelar. Llevaba su chaqueta porque sabía que la iba a necesitar. Corrí detrás de él por media calle, acá son bastante largas y enseguida el frío nos afectó, él se detuvo y empezó a caminar más despacio, se detuvo en la esquina.
-Oye, deja de payasear y ponte tu chaqueta, te vas a enfermar.
-¿Ese no es Colin? – Me dijo señalando al frente y enseguida lo vi, estaba de pie, en la entrada del antro que fui la vez pasada. Estaba vestido de nuevo de mujer, quise llegar a saludarlo, pero había un tipo a su lado. Este era bastante alto, ejercitado, tenía el cabello negro, tes blanca y mandíbula prominente.
Era muy guapo, ¿él será Vince? Por la forma en que Colin lo miraba, era más que obvio que sí era. Me sentí muy mal, una cosa era ver a Colin sabiendo que tenía novio, pero solo lo veía a él, nunca lo vi con otro y menos tomados de la mano… sentí muchos celos. No entiendo a Colin, si sale con él, ¿por qué demonios me busca? ¿por qué me trata de esa manera sabiendo lo que siento? ¿no es esto muy cruel?
-Mejor vámonos… - Dije cabizbajo.
-Aún no. – Dijo Jason, sonrió y tiró muy fuerte de mi camisa, me empujó haciéndome apoyarme en él espaldar de una banca que estaba ahí y sentí una de sus manos en mi cintura y la otra en mi rostro. Me besó, intensamente, tanto que mis mejillas comenzaron a arder con fuerza y un mar de emociones me inundaron. Me quedé inmovilizado, sin saber cómo reaccionar, en verdad Jason, mi amigo, ¿me estaba besando? Me temblaban las manos, las piernas, hasta alcancé a sudar y eso era increíble con ese clima. Me besó por lo que pareció eterno y cuando se separó, me miró y volvió a sonreír. – Esto es por hacerme salir con frío.
Luego empezó a correr de regreso y miré por un costado al otro lado de la calle, Colin nos vio y miraba sin disimular. Ya luego saludaría a Colin, Jason me debía una explicación. Regresé corriendo al edificio, caminar no sería una buena opción, me podría dar hipotermia, ya que solo llevaba puesto un buso que está hecho de una tela muy delgada y unos jeans. Subí al apartamento de Jason y empecé a golpear la puerta, pero él no me respondía.
-¡Oye sé que estás ahí! Abre de una buena vez. – Grité y seguí golpeando, pero él no contestaba. – Sino abres, le contaré a todos tus conocidos que me besaste.
-Bueno, ya está. No es para tanto. – Dijo Jason con una sonrisa descarada en su rostro.
-¿Por qué hiciste eso? No te creo que haya sido por el frío, eso no tiene nada que ver, no te obligué a salir corriendo. Saliste por tu propia voluntad.
-Pues… - Dijo sin mirarme. – Solo se me antojó hacerlo y ya.
-¿Cómo que se te antojó hacerlo? ¿acaso yo te gusto? – Dije y él se alteró de inmediato, su rostro se enrojeció por completo y caminó hacia la sala de estar, evitándome. No me había mirado a los ojos desde que entré.
-No… no, no… ¿cómo se te ocurre eso? – Titubeó, nunca lo había visto tan nervioso desde que lo conocí. ¿Será posible que esté interesado en mí? Pero si a él siempre le han gustado las chicas, habla mucho de senos y comentarios vulgares, jamás me hubiera llegado a imaginar algo así.
-No te creo.
-Que sí, fue por venganza. Sabía que te pondrías como un estúpido, temblarías y esas cosas, ahí está lo que te merecías.
-Me vengaré de esta cuando menos te lo esperes.
-Tus amenazas no asustan a nadie, ni a un ciego inválido y sin manos lo asustarías. No con ese cuerpecito que tienes. – No pude evitar reír al escucharlo decir semejantes tonterías.
-¿Y cómo vería mi cuerpo? ¿no es ciego?
-Calculé mal. – Le aventé una almohada y fingió morirse.