Orígenes
Tommy’s POV
Esto fue lo que me relató Colin. Aproximadamente en el año 1200 a.c y antes de la invasión Doria, se encontraba Zeus en su reino en la Grecia antigua.
Estaba inquieto, aburrido, ni sus muchas aventuras amorosas lo habían dejado satisfecho y estaba en búsqueda de una nueva y definitiva, tal vez con una mortal sería salirse del molde de sus habituales amantes divinas.
Conoció a una mujer griega, impresionantemente bella e hija de una familia humilde, de quién quedó maravillado al verla y no tardó en tener una aventura con la aldeana, quién quedó embarazada en ese primer encuentro y él, se enamoró de ella. Hera, como esposa celosa, maldijo a la mujer amante destinándola a vivir con el niño en su vientre hasta que el mundo se transformase en algo que ni ella pudiera reconocer. La mujer cumplió su pena, viviendo hasta los tiempos modernos y no pudiendo gozar de una muerte que la calmara. Recorrió el mundo entero hasta que encontró un lugar tan lejos que ni Hera lo pudiera encontrar. Allí se estableció y Zeus le construyó una mansión junto a un lago, porque a ella le gustaba nadar y este venía a verla cuando el cielo se lo permitía.
Años después, cuando se rompió la maldición, pudo dar a luz a un bebé más hermoso que cualquiera que hubieran visto. Lo bautizó Colin, en símbolo de su juventud perdida. Diez años después del nacimiento de Colin, Hera encontró el lugar donde vivía su marido con su amante y envió a una ninfa, quién maldijo esas tierras convirtiéndolas en un lugar tal como Sodoma y Gomorra y asesinó cruelmente a la aldeana. Por eso Hades era un lugar lleno de lujuria y perdición. Todo empezaba a tomar sentido. Jamás me iba a imaginar que iba a encontrar algo así cuando llegué.
-Colin, ¿qué edad tienes? ¿qué eres exactamente? – Pregunté curioso, había tantas preguntas que hacerle que ni sabía por dónde empezar.
-Pues soy mortal, humano, si te lo preguntas. Heredé la mayoría de las cosas de mi madre, como la parte física, el cabello, los ojos y cosas así, pero también heredé cosas de mi padre y sus ancestros. Hay muchas cosas que puedo hacer, no solamente ver la vida de una persona. Creo que puedo vivir muchísimo más que cualquier humano, aunque no estoy seguro de eso. ¿Ahora sí confías en mí?
Ya se había hecho de noche, duró relatándome su vida y la de su padre, varias horas. Ahora entendía por qué él era de esa manera, Colin era igual de casanova que Zeus, de eso no cabía duda. Ya sentía que lo conocía más y, por ende, me sentía más seguro con él.
La mañana del sábado, bajé temprano al apartamento de Luciano porque nos reuniríamos ahí a trabajar. Cuando entré, me decepcioné. Había llegado su bellísima novia, Katia. Ella es pequeña, voluptuosa, tiene el cabello largo, con ondas y es castaño, es de piel blanca. Es simpática por fuera, lo malo es ella por dentro. Es muy molesta, se me quitaron las ganas enseguida de pasar el rato con Luciano, pero ahí estaba Jason, él no podría molestarme. La puerta estaba entreabierta, así que entré y vi a Luciano sentado en la sala viendo televisión, no vi a Katia y eso me alivió el estómago unos segundos hasta que la vi saliendo de la cocina. Sonrió y yo le sonreí, ambos sabíamos que era por cortesía, una amistad falsa, ella sabe que no me agrada y es más que evidente, que ella tampoco es de mi agrado. Jason entró detrás de mí y me miró con decepción.
-Y yo que me acababa de bañar… ahorita seguro me cagaré en los pantalones, estallaré como olla de presión. – Me dijo Jason al oído y no pude evitar reírme con ganas.
-¿Qué es tan gracioso? – Preguntó Luciano mirándonos mal, ya sabía que nos reíamos de Katia.
-Nada… ¿Hiciste de comer Tommy? Mi comida sabe horrible y la de este tarado también. – Dijo Jason mirando mal a Luciano. – De ahora en adelante, me tendrás comiendo en tu apartamento, pero no comiéndome todo el rabo, así que no te emociones.
-¿No le decías antes el bastoncito de la buena suerte? – Dije y ellos dos estallaron en risas.
-Sí… pero desde ese entonces hasta ahora, ha crecido y por eso le puse un nombre a su altura. ¿Quieres comprobarlo? – Me dijo señalándose la cremallera de los jeans. Desvié la mirada.
-Bueno, tú y tu rabo, tienen prohibida la entrada a mis aposentos. – Dije y Jason me golpeó en el brazo.
-Te doy cincuenta dólares ahora mismo si me dejas comer contigo, o te puedo sobornar de otra manera, aquí mi tramuco estaría dispuesto a colaborar si me alimentas.
-Ustedes cuiden su lenguaje mientras estén aquí, recuerden que deben respetarme. ¿Sus mamás no les enseñó modales? Aunque la tuya es la que menos te enseñó modales a ti, inicuo. – Dijo Katia mirándome. Ignoré lo que dijo.
-¿Y luego dices que por qué me desagrada esta bruja? – Repliqué mirando a Luciano y ella abrió los ojos como platos. Bajé y salí a la calle, Jason fue detrás de mí.
-¿Almorzamos afuera? – Pregunté y el asintió. Caminamos un par de calles, hacía mucho frío y estaba empezando a nevar un poco.
-Gracias por los chocolates. – Me miró de reojo mientras caminábamos y sonreí.
-No fue nada.
-Te molestas mucho conmigo últimamente, por eso no me esperaba que me regalaras algo.
-Iba a entrar a tu apartamento a entregártelos, pero vi que estabas ocupado ya, así que…
-Podías haber entrado igual, sabes que puedes entrar cuando quieras Jason.
-No quería interrumpir si estabas en algo. ¿Se están viendo bastante últimamente no es así?
-Algo así. – Afirmé y vi su rostro, se puso serio de repente y dejó de hablar. No te entiendo Jason, ¿por qué te molesta tanto que me vea con Colin? No sé que es lo que sucede con él.
-Jason. – Le dije y me detuve en frente de él. Esquivó mi mirada. – Si crees que porque me vea con él dejaré de verte o algo similar, no va a pasar. No voy a abandonarte.
-No dije que me ibas a abandonar, ¿qué clase de estupideces dices? – Siguió caminando y lo seguí.
Algo me llamó la atención, vi a lo lejos a Stefan y Damián, los amigos de Colin. Iban caminando rápidamente con un grupo de gente, mujeres en mayoría. Se notaba que iban algo ebrios porque tambaleaban y no dejaban de reírse.
–Esos son los que te conté que saltaron del árbol. – Dije para tratar de cambiar de tema. Odio discutir con él.
-¿De qué altura era el árbol? – Preguntó mientras abría un paquete de brownies con doble cobertura de chocolate. Morirá de diabetes en unos años es seguro. No deja de comer basura.
-Cómo de seis metros, por eso me asusté.
-No son personas usuales. Aquí nada me parecería raro y esos dos no creo que sean normales. Miremos donde van.
Accedí a seguirlos solo porque estaba aburrido, aunque era cierto que no era normal caer desde tan alto sin lastimarte, además, ¿cómo demonios se subieron hasta allá? Ni a Jason o Luciano, les conté lo que descubrí de Colin. No sé cómo podrían reaccionar ante eso y sé que me sermonearían aún más por verme con alguien como él. Los seguimos discretamente por unas ocho o nueve calles hasta que llegamos a una calle en que hay un puente de doble vía donde circulan autos, alrededor hay casas a lo lejos y arboles cubiertos de granizo, aún no se había formado nieve. Pasaron por debajo del puente y noté que debajo de este, hay vagabundos durmiendo, tirados sobre cajas de cartón o inhalando alguna sustancia, a ellos eso no pareció importarles. Todo está lleno de grafitis en aerosol. Se quedaron de pie un momento justo debajo del puente y encendieron cigarrillos.
-¿Se vienen desde tan lejos solo a fumar? – Preguntó Jason y negué con la cabeza, no creo que hayan venido hasta acá solo a eso. Giraron para caminar de nuevo y vimos que bajaron por unas escaleras que están en medio del túnel debajo del puente, detrás de un contenedor de basura, al parecer eran subterráneas, eso ahí es muy oscuro. Nadie podría ver esas escaleras desde lejos. Si están ubicadas en un lugar tan discreto, es porque no quieren que todo el mundo las vea. – Te dije que no venían solo a fumar.