Capítulo 34
—¡La maldita escapó! —Kia gritó airada—. ¿Cómo lo hizo? Estaba moribunda.
—¡Alguien debió ayudarla! ¡No tiene sentido! —Aurora profirió con preocupación, si sus sospechas eran ciertas, su plan de manipular a Lían se había ido a la borda—. No te preocupes, buscaré la forma de atraparla —aseguró.
***
—¿Cuál es el plan? —Lían le preguntó a Darina expectante.
—Bueno, debemos buscar la forma de romper la ilusión, por lo menos ya ustedes tienen sus recuerdos. Estoy tratando de contactar a Leyda y Aaron, ellos pueden utilizar el cetro para romperla.
—Creí que se habían regresado a su mundo. —Lían comentó.
—Sí. Están de luto por la muerte de Ocus. Al parecer, nunca lo aceptaron y su estado de negación no los ayudó a resignarse. Están superando la pérdida.
—¿Y cómo podemos contactarlos? —Lían preguntó.
—Bueno, puedo utilizar tu joya y mi poder, pero eso atraería a Aurora y a Kia. Si uso mis habilidades no podré mantener el domo que nos oculta de ellas.
—Y también mi joya las alertará.
—Si nos encuentran, Diana corre peligro porque Aurora puede manipular su joya. Por suerte las lágrimas se unieron a ti para protegerse y Aurora no podrá controlarte más.
—No se me ocurre nada, tendremos que arriesgarnos. —Lían sentenció.
***
Destello
—¿Dicen que si Lían acepta la fulminación de las joyas, sus recuerdos se borrarán? —Leela confirmó con angustia.
—No solo sus recuerdos, nuestros recuerdos. Es como si este año nunca hubiera pasado, pero quedarán las consecuencias y las enseñanzas de las decisiones que se tomaron en el subconsciente. Los únicos que no seríamos afectados somos los maestros guardianes, pero tendremos solo un vago recuerdo.
—Déjame ver si entendí. —Jing intervino confundido—. Si Lían decide que las lágrimas sean fulminadas y estas vuelven a los mundos de donde salieron, el caos se restaurará; entonces Kaina podrá sacar el veneno de Diana; pero fulminar las joyas significa restaurar todo desde la vez que fueron expuestas y transportadas a la tierra.
—¡Exacto! —Odiel afirmó—. Sería como reiniciar todo, y Lían ya no sería el guardián de las lágrimas porque estas no existirían. Entonces, todo este año será borrado y todo lo que hemos vivido se quedará en nuestro subconsciente; bueno, a Kaina, Las Saprias y a mí no nos afectaría de la misma manera. Pero los mundos volverán a su estado original, en especial la Tierra, que es la que más ha sido afectada.
—¿Qué pasará con las joyas de Lían y Diana? —Leela preguntó preocupada.
—Se destruirían junto a las lágrimas y con ella el matrimonio caótico. Entonces, nuevas joyas serán creadas para Lían, lo que significa que ya no tendrá lazo con Diana. Es como si nunca se hubieran conocido. —Odiel explicó.
—¡No puede ser! —Leela se lamentó con lágrimas en los ojos—. Ellos se aman, no puede pasarles esto. Debe haber otra forma, no acepto que esa sea la solución.
—Hasta ahora es la opción que tenemos a mano, solo espero que Lían sea sensato y acepte, de lo contrario, nuestros mundos estarán en caos y desorden.
—Espero que podamos encontrar otra forma. —Jing dijo esperanzado—. Mientras tanto, será mejor que vayamos a ayudarlos. ¿Cuál es el plan?
—Con nuestros anillos podemos abrirnos paso en la ilusión, ustedes dos deberán cubrir Destello y el guardián de Lucero Verde a su mundo. —Kaina informó—. Eso evitará un desequilibrio y restará fuerza al bloqueo de la Tierra. Bien, debemos empezar, esto se tomará tiempo y es lo que menos tenemos.
***
—Diana, debes saber que te amo, preciosa. Siempre serás el amor de mi vida. No sé cómo terminará todo esto, pero te prometo que te mantendré a salvo. —Lían la atrajo a su cuerpo y ambos se abrazaron con fuerza, temerosos del siguiente paso.
Se transportaron a la cima de una montaña. Darina sostuvo el broche de su madre y cerró sus ojos; Lían por su parte, hizo que su cadena brillara.
En un campo hermoso lleno de luces de colores; Aaron y Leyda sembraban plantas que le servían de alimento, pues de ellas adquirían energía.
—Nos están llamando. —Leyda informó a su esposo e hizo aparecer el cetro. De repente, se vieron en otro lugar y Aarón cayó de rodillas—. ¡Es una ilusión! Aaron no permitas que entren a tu mente. —Leyda rogaba mientras hacía que el cetro brillara—. Aaron, no le des entrada, te voy a liberar, amor.
Aaron empezó a gritar y energía negra lo cubrió por completo, entonces, Aurora apareció frente a Leyda con una sonrisa retorcida.
—Bien, ya sabes lo que sigue, así que evítame las palabrerías —dijo con cinismo.
—No puedes hacerme daño, el cetro no lo permitirá.
—Tienes razón. Pero tu esposo no correrá con tu misma suerte, así que mejor me colaboras o verás su cabeza rodar.
***
Habían pasado varias horas y ellos no hacían contacto aún.
—¡No lo entiendo! —Darina exclamó frustrada—. Creí que habíamos hecho conexión, no sé qué pudo haber pasado.
—Debemos idear otro plan en caso de que no los contactemos —Lían se dirigió a la pelirroja—, en cualquier momento podemos ser atacados por Aurora.
—Lo sé, pero no se me ocurre nada. —Darina se lamentó.
—Trataré de contactar a Odiel, él nos podría ayudar. —Lían movió sus manos y su joya brilló con más intensidad.
—Debe ser la joya de Diana que está interfiriendo, si no fuera por el veneno hubiera podido romper la ilusión. —La pelirroja informó.
Diana los observaba desorbitada y con culpabilidad, si no fuera por ella nada de eso estuviera pasando.
Una risa malvada los puso alerta.
—¡Es Aurora! —Darina gritó. La aludida disparó un rayo de energía oscura en dirección a Diana y Lían se tiró sobre ella, recibiendo el impacto sobre su antebrazo. En ese momento Kia se les unió y Darina empezó a luchar contra ella flotando ambas por los aires.
—¿Estás bien? —Diana revisó el brazo herido con preocupación.
—Estoy bien, mi estrella plateada. ¡Vamos! Debemos escapar.
Aurora arremetía contra ellos con el cetro en manos mientras los chicos saltaban evadiendo sus ataques, un rayo impactó cerca de sus pies y la tierra se levantó debajo de ellos, como resultado, estos cayeron al suelo.
Las lágrimas en la joya de Lían empezaron a brillar, cada cual con su respectivo color y de sus ojos emanaba una luz azul. Él se puso de pie con cara asesina y de sus manos salieron rayos de colores que atacaron a Aurora. Ella esquivaba los ataques del rizado con el cetro y él se cubría con sus brazos cuando ella le tiraba golpes de energía oscura, dado que los brazos de Lían fueron cubiertos con luces de colores que le servían de escudo.
Diana los observaba luchar y no sabía cómo ayudarlos. Unas manos fuertes se posaron sobre sus hombros y ella saltó del susto.
—Soy yo. —Aaron levantó su mentón para que ella lo mirara a los ojos—. Debes venir conmigo, es peligroso que estés aquí. —La jaló por el brazo.
—¡Diana no! —Lían gritó angustiado al ver que Diana era llevada por un hombre en forma de energía oscura, quiso ir tras ella, pero Aurora lo impactó con un rayo que lo dejó inconsciente.
—¡Kia! —Aurora paralizó a Darina con un rayo y llamó a la rubia—. ¡Crea la ilusión! Necesito que el guardián me dé las piedras por sí mismo.
Darina trató de moverse, más le era imposible. Las otras Saprias la dejaron suspendida en el aire, puesto que no querían perder más tiempo. Kia envolvió a Lían con energía morada oscura y mariposas negras volaban alrededor de él.
Abrió los ojos lentamente y trató de moverse. Estaba sentado en algún lugar con sus manos atadas; por la humedad y oscuridad podría asegurar que se encontraba dentro de una cueva. Trató de liberarse, pero era imposible.
—¡Hola, guardián! —Aurora saludó con sorna y luces alumbraron aquel lugar, que efectivamente era una cueva.
—¿Dónde está Diana? —preguntó apretando los dientes del coraje mientras se removía en su asiento.
—¿Quieres verla? —dijo con una sonrisa retorcida y dio varias palmadas, entonces, Diana apareció flotando en medio de ellos cubierta con serpientes negras. Lágrimas resbalaban por sus mejillas y los temblores eran obvios, estaba aterrada.
—¡Déjala! —Lían se removía con violencia y desesperación.
—¿Quieres salvarle la vida? —preguntó con todo su cinismo—. Dame las lágrimas y ella no morirá; por el contrario, si no haces lo que digo, tu amada Diana será estrangulada. ¡Una muerte lenta y dolorosa!
—¡No te atrevas a tocarla! —Lágrimas de impotencia y frustración emanaron de sus orbes miel.
Aurora movió sus dedos de forma juguetona y las serpientes empezaron a apretar a Diana. Su piel se tornó morada y la respiración se le dificultaba.
—¡Diana! ¡¡Déjala en paz, bruja!! —Ellas seguían apretando, por consiguiente, las cuencas de la chica se estaban agrandando como si se le fueran a salir los ojos—. ¡Tú ganas, Aurora! —Lían gritó con gran llanto—. Haré lo que me pidas, pero suéltala, por favor —dijo entre lágrimas.
—Así me gusta... —Ella movió sus dedos y las serpientes dejaron de apretar. Diana recuperó el aliento, pero aun así se sentía muy mareada. Lían miró hacia sus manos atadas y Aurora lo soltó, no obstante, enseñó sus dedos extendidos en caso de que se le ocurriera engañarla.
Diana se sentía débil y sus párpados se estaban cerrando, un susurro la invitó a dormir.
—Diana... —Ella abrió los ojos y Leyda estaba frente a ella, ya no veía a Aurora o Lían—. Solo es una ilusión, no te dejes engañar por Aurora. No son serpientes de verdad, puedes vencerla.
Diana abrió los ojos exaltada. Otra vez estaba en la cueva y se alarmó al ver a Lían quitando la joya de su cuello.
—¡No lo hagas! —Diana gritó con desesperación—. ¡Es una ilusión! ¡No lo hagas, por favor! —Lían la miró desorbitado y Aurora movió sus dedos para callar a Diana, las serpientes volvieron a apretar, pero Diana luchaba y miró a Lían con seguridad.
—¿Quieres que ella muera? —Aurora insistió, sin embargo, Lían tenía su atención puesta en Diana—. ¡¿Dejarás que muera?! —Aurora volvió a insistir con marcada angustia, entonces Lían entendió la situación. Movió sus manos y Luces de colores cubrieron sus brazos, dio una vuelta y disparó al aire, un alarido se escuchó en el lugar, entonces ya no estaban en la cueva. Kia cayó desplomada frente a él y el rizado la traspasó con un rayo azul que la remató, entonces Diana cayó sobre la grama. Aurora atacó a Lían. Diana se unió a la batalla, y en ese momento Leyda y Aaron aparecieron y le dieron una espada que ella utilizó para esquivar los ataques de Aurora. Entonces Lían y Diana peleaban contra la malvada Sapria en conjunto, uniendo fuerza y estrategias.
Leyda liberó a Darina, quien atacó a Aurora por detrás; Lían aprovechó el golpe que entretuvo a su contrincante para arrebatarle el cetro, pero esta le disparó y él saltó por encima del rayo, entonces Diana aprovechó y corto el brazo de la Sapria.
—¡¡Ahhhh!! —chilló del dolor y el terror. Por su parte, Leyda recuperó su cetro; entonces Lían, Darina y ella unieron fuerzas y una gran energía de colores envolvió a Aurora, quien fue calcinada al instante, pero un alarido dejó una frase en los aires.
—¡Diana desatará el mal en los tres mundos paralelos y luego morirá! Ja, ja, ja, ja.
La Sapria se volvió cenizas y todos cayeron al suelo cansados. Diana corrió hacia Lían y ambos se abrazaron con lágrimas en los ojos.
—Tengo miedo, Lían. —Diana dijo llorando—. Ella dijo que causaré el caos, no quiero hacer daño. Lían, prefiero morir antes.
—¡No digas estupideces! —Besó su frente—. Lo resolveremos, buscaremos la forma de deshacer nuestro error, mi amor. —Esta vez la besó en los labios y ella rodeó su cuello entregándose a ese intenso beso.
—¡Ya tendrán tiempo para eso! —Darina irrumpió en su burbuja de amor y Lían se separó de Diana lentamente, como si no quisiera romper el contacto.
—¿Cuál es el plan? —Aaron preguntó.
—Regresar a Destello y buscar la forma de deshacer el matrimonio. Así como liberar a Diana del veneno y desligarla de la sirvienta y Aleksandra. —Lían respondió.
—¡Casi nada! —Leyda ironizó—. Por cierto, perdón por llegar un poco tarde, Aurora robó el cetro y Aaron y yo caímos en otra dimensión.
—Llegaron justo a tiempo. —Lían dijo sonriente mientras sostenía a Diana por la cintura—. Gracias a su ayuda pudimos vencer a Aurora, es un problema menos.
Ellos trataban de hacer conexión con Destello cuando Diana empezó a tambalearse.
—Amor, ¿estás bien? —Lían la sostuvo por los brazos.
—Es solo un mareo, no te preocupes. —Ella sonrió restando importancia, pero la verdad era que se sentía horrible. Otro mareo provocó que se encorvara y su piel perdió su color, sus labios se tornaron morados y sus ojos fueron llenos de un líquido negro que los cubrió por completo.
—¡Qué rayos! —Darina espetó. Todos se pusieron alertas mientras Lían trataba de traerla en sí. Diana lo miró con una sonrisa retorcida y Leyda gritó algo que Lían no entendió; todo sucedió tan rápido que no se percató del ataque de Diana, quien sopló viento negro de su boca y este salió suspendido por los aires. Los demás retrocedieron el paso mientras Diana avanzaba contra ellos. El cielo empezó a oscurecerse como si fuera a empezar una tormenta, truenos se escuchaban y rayos se apreciaban, una fuerte brisa amenazó con zumbarlos a todos y ellos tuvieron que saltar por encima de la superficie y cubrirse con energía.
—¡Diana! —Lían trató de acercarse, pero ella movió su brazo a un lado y el rizado fue lanzado otra vez.
—El veneno está controlando la joya y el don de Diana está volviendo realidad la ilusión que Aurora dejó en su subconsciente. —Darina explicó—. Lían, debemos detenerla.
—¡No voy a atacarla! —negó con dolor en su mirada. No podía hacerle daño al amor de su vida, él le prometió que la iba a proteger y no faltaría a su promesa—. ¡Debe haber otra forma!
—Darina. —Leyda intervino—. Aunque la ataquemos todos, no podremos hacer nada, ella nos matará sin mucho esfuerzo, el poder que está controlando es muy fuerte. Está utilizando la energía de las lágrimas, pues está ligada a Lían. —Todos la miraron aterrorizados. Diana atacó y los envolvió en una ola de energía oscura que los estaba asfixiando.
—¡Diana! ¡Detente, amor! ¡Tú no eres esto, preciosa! —Lían gritaba con desesperación.
La tierra empezó a temblar y la risa de Diana retumbó en todo el lugar. Montañas vecinas a la que estaban caían desparramadas, parte del suelo se abría en dos y la oscuridad estaba cubriendo todo el cielo. Una luz dorada envolvió todos los alrededores y Odiel y Kaina hicieron presencia. Sus anillos brillaron y de ellos emanaron luz blanca y naranja que apresaron a Diana. Ella chillaba y se removía como desquiciada. Lían y los demás fueron liberados y él se acercó a Odiel.
—¡No le hagan daño, por favor! —gritó con desesperación.
—No le haremos daño, la liberaremos, pero... —Kaina miró a Lían con preocupación.
—¿Pero? —Lían inquirió nervioso.
—Debes hacer algo. —Odiel respondió.
—Haré lo que sea para ayudarla —contestó con seguridad.
—Debes renunciar a ella y a todo lo que vivieron juntos. Para poder detener el caos debemos fulminar las lágrimas y derramar el polvo para que cada una regrese al centro de su mundo y arranque el mal de raíz, entonces Diana será liberada y las joyas destruidas. Una vez eso suceda, Kaina sacará el veneno de Sapria y la mezcla de sangre. Todo volverá a la normalidad y la realidad paralela culminará, pero ustedes olvidarán lo que vivieron este año y será como si nunca se hubieran conocido. Es como una segunda oportunidad de enmendar sus errores, pero bajo un sacrificio.
Lían empezó a hiperventilar y las lágrimas cubrieron su rostro. ¡No podía aceptarlo! Ella era el amor de su vida, su complemento.
—¡No quiero renunciar a Diana! ¡Yo la amo! —dijo con gran llanto.
—¿De qué te sirve eso ahora? —Odiel lo reprendió—. Si la amas, debes renunciar a ella para poder salvarla. No hay otra opción, Lían; o renuncias o todos moriremos. Tú decides.
—¡No! ¿Por qué? ¡Diana! —Lían se encorvó por el llanto que salía desde lo más profundo de su ser, miró en dirección a ella y verla sufrir le partió el corazón, entonces recordó que horas antes le había dicho que él la iba a proteger—. Está bien, Odiel. Hagamos lo que sea necesario para que ella regrese a su hogar a salvo, pero dime que por lo menos podré despedirme.
Odiel asintió con lástima y Lían apretó sus puños y lo miró decidido. Los ojos de Lían, Kaina y Odiel brillaron con intensidad y un grito de dolor por parte de él y Diana rompió las joyas que colgaban sobre sus cuellos. Éstas flotaron alrededor de ellos y las lágrimas que se habían incrustado, salieron disparadas. Kaina y Odiel reunieron una gran masa de energía y la lanzaron contra las lágrimas y las joyas.
Lían y Diana cayeron al tosco suelo gritando desesperados por el gran dolor que aquello les provocaba. Sentían como si su corazón y piel fueran desgarrados. Kaina disparó un rayo naranja sobre Diana y ella chilló arrastrándose con grandes alaridos.
—¡Diana! —Lían se acercó tambaleante cuando ella se desmayó. Odiel le tiró un rayo que la despertó y Lían la recostó sobre su pecho. Ambos estaban sentados en el suelo débiles y temblorosos. Viento fuerte los golpeaba y un remolino empezó a formarse.
—¿Qué sucede, Lían? ¿Ya regresaremos a casa? —Diana preguntó desorbitada y él no pudo contener las lágrimas.
—Diana regresaremos a casa, cariño. No importa que nuestros recuerdos sean borrados, lo que sentimos siempre estará vivo en nuestros corazones. Se fuerte y lucha por tus sueños, mi estrella plateada. Yo te amo y siempre te amaré. Te prometo que algún día nos encontraremos, este no es el fin, Diana. Te amo.
—Yo también te amo, Lían. —Ella sonrió inocente a lo que estaba sucediendo y él besó sus labios por última vez. El remolino los cubrió y Lían se aferró al cuerpo de ella, no quería soltarla, no quería que le fuera arrebatada, no quería olvidarla...
***
La luz del sol molestó sus ojos y él se levantó de la cama con rapidez. Se bañó, vistió y se dirigió al comedor.
—¡Buenos días, Lían! —Leela le saludó sonriente.
—Buenos días, mamá. —Después de saludar, mordió una manzana que había tomado de la mesa.
—En una semana es tu cumpleaños veintidós, ¿quieres una fiesta? —Jing preguntó.
—Nah. Quiero salir con mis amigos —dijo con desinterés.
—Bien, como desees. Me imagino que invitarás a Beka. —Jing sugirió con picardía.
—Sí, ella es parte de mis amigos. —Sonrió—. Iremos todos a Zafiro y visitaremos varios lugares. Pero hoy tengo una misión qué cumplir junto a Jinag. Algunos portales se abrieron y unos conquistadores irrumpieron en Met.
—Bien. —Leela asintió y besó su cabeza.
***
—¡Quién diría que estaría en Destello! —Dimitri sonrió con entusiasmo—. Estas pulseritas son muy útiles —dijo mirando su muñeca. La familia fue de vacaciones por una semana en celebración del cumpleaños de Diana y regresarían un día después del festejo a Lucero Verde. Ulises les regaló las pulseras porque Dimitri le había dicho que quería reconciliarse con su mundo y que sus hijos conocieran parte de su origen. Visitaron la ciudad del Reino del Norte, Met y el penúltimo día, que era el cumpleaños, visitarían Zafiro.
***
La Tierra
—¿Darina? —Asen la miró sorprendido y ella le sonrió. No entendía cómo él la reconoció si todo había vuelto a la normalidad.
—Mi nombre verdadero es Pey y no soy terrícola.
—Lo sé. —Asen sonrió—. Mi nombre no es Asen, soy Karl y vengo de Fra. No soy nadie importante, solo aproveché un portal porque mi vida en Fra apestaba. Al este no ser un mundo receptivo, tuve una realidad paralela, pero siempre supe sobre todos ustedes.
—¿Y piensas quedarte aquí? —Ella preguntó desconcertada, puesto que todavía no asimilaba la confesión del moreno.
—No. Ya el orden fue regresado y no puedo seguir alterando la realidad, debo regresar.
—Entiendo. —La pelirroja asintió cabizbaja, pues sabía que cada quien tomaría su camino—. Asen..., es decir, Karl. Siempre he estado enamorada de ti, disculpa que lo diga de esta forma, pero ya no importa, tú nunca te fijaste en mí y solo quería que supieras... —Los labios del moreno interrumpieron su argumento y ambos se sumieron en un intenso y delicioso beso.
—¿Por qué no me llevas a tu mundo? —El moreno sugirió sobre sus labios y ella volvió a besarlo.
***
Diana se apartó de su familia para tener un poco de privacidad, por alguna extraña razón esa ciudad le era muy familiar; su olor, los sonidos, las formas y colores, era como si hubiera estado allí antes. Caminó por un hermoso parque mientras sostenía las tarjetas de felicitación de sus padres y hermano. Esa semana fue maravillosa y nunca olvidaría aquel lugar, a decir verdad, se sentía parte de allí y le encantaba la tecnología y los modernos que ellos eran, le gustaría que Lucero Verde fuera de esa forma. Hasta podría vivir en aquella ciudad y poner una repostería. Una lágrima acarició su mejilla ante ese pensamiento, le dio la sensación de haber soñado aquello con otra persona, pero ella no le había mencionado a nadie su nueva pasión. Sí había practicado mucho y hasta reunido dinero para empezar en Estrella verde, puesto que era una ciudad con más movimiento. Sabía que esa conversación con sus padres sería difícil, pues significaba independizarse y vivir por su cuenta, pero ella ya quería tomar su propio camino y vivir su propio sueño.
—¡Lo siento! —espetó avergonzada al chocar con alguien—. Me distraje, yo... —Se quedó muda al encontrarse con esa hermosa mirada miel. Al parecer, aquel joven estaba muy impresionado también porque se quedó sin habla ante ella, estudiándola con la mirada.
—¿Nos conocemos? —Él preguntó haciendo memoria dónde pudo haberla visto.
—No lo creo... —Ella respondió sonrojada.
—¿De verdad? Juraría que había visto esa hermosa mirada antes. Tus ojos grises parecen dos estrellas plateadas. —Ambos se estremecieron, esa frase provocó que sus corazones latieran con gran intensidad y sus respiraciones se agitaran.
—Pues, no lo creo. Es la primera vez que visito esta ciudad.
—Pues, bienvenida. —Sonrió con flirteo y ella se sonrojó al instante, podría jurar que era la sonrisa más bonita que había visto en toda su vida. En realidad, aquel chico era muy atractivo y tenía algo que la hacía estremecer por completo.
—Gracias —respondió mordiéndose los labios y él se perdió en esa hermosa boca color rosa.
—¿Estás de visita o te quedarás? —inquirió sin dejar de admirar esos hermosos faroles grises.
—Pues digamos que estoy de visita como forma de culminar mis días de dependencia, ir tras los sueños es algo que me he propuesto.
—Eso está muy bien. —Ambos sonrieron—. Se podría decir que ya encontraste tu sueño, ¿cierto?
—Sí. —Ella respondió—. Encontré mi sueño y pasión y voy tras eso.
—Me alegra saberlo, es importante tener una meta de vida, algo por qué luchar. Chica de los ojos plateados, me has inspirado.
—¡Lían! —La voz de unos chicos lo sacó de su burbuja y él la miró con algo de disgusto, pues no quería dejar ir a aquella extraña que le estaba provocando un mar de sensaciones con tan solo una mirada.
—Me están llamando. Fue un placer conocerte, espero volver a verte algún día, hermosa.
—También me ha encantado conocerte.
Diana ondeó su mano como forma de despedida y él le guiñó un ojo, entonces Lían se fue por la izquierda y ella por la derecha. Ambos por caminos diferentes, pues pertenecían a mundos paralelos y sus vidas eran opuestas y separadas por dimensiones. Un chico y una chica que encontraron su lugar y su destino.
~Fin~
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Autora:
¡No me maten! Si te gustó el final y crees que así está perfecto, pues qué bien. Aunque lloré al escribirlo, fue lo mejor para ellos. Sin embargo, creo que ambos merecen una oportunidad y que su amor —pese a que la relación entre ellos empezó de forma tóxica— es fuerte y puro. Es por esto que preparé un especial de diez capítulos donde ellos se reencuentran y atraviesan nuevos obstáculos. ¿Podrán recordar quienes son y volver a tener una relación? Si te interesa descubrirlo, sigue leyendo, decidí anexarlo a este libro. Muchas gracias por leer.