Final

Darian le regaló un terreno en un campo apartado a Dimitri y Ana por su cooperación en la restauración. Ellos construyeron una casa y pusieron un taller de artesanías.

Dimitri entró a la habitación nervioso, pero su felicidad era más grande que el miedo que lo invadía. Ana salió del baño con una batita diminuta y transparente, sin nada abajo. Su cabello estaba lacio y suelto y sus labios brillaban con un tono naranja que resaltaba su boca. Aunque para Dimitri esta sería su primera experiencia sexual, para ella no. Se acercó a él con pasos seductores y su mirada se encontró con esos ojos grises que tanto le gustaban. Él la miraba expectante y lleno de deseo. Ella acarició su torso desnudo y él la atrajo a su cuerpo y empezó a devorar su boca con pasión. Sus manos temblorosas comenzaron su recorrido a través de las curvas de la castaña, quien empezó a calentarse con sus caricias. Ella subió su pierna lentamente, rozando la de él y la envolvió alrededor de su cintura, entonces Dimitri la sostuvo por la espalda baja, dándole soporte para que envolviera la otra. Ella se aferró a él mientras sus lenguas jugaban a la par.

Dimitri caminó en dirección a la cama con ella encima y se puso en cuclillas mientras ella se dejaba caer sobre el colchón. Arrastró su dedo desde su mentón hasta su ombligo mientras le dedicaba una sonrisa coqueta y llena de deseo. Sus palmas subían sobre su piel arrastrando consigo la sensual batita hasta que pudo apreciar la desnudez completa de su esposa. Tragó seco y el color de sus ojos se volvió más intenso. Lamió sus labios y la miró con media sonrisa.

—¡Vaya! ¡Eres todo un bombón! —dijo maravillado ante su figura. Le gustaba esa mujer con locura y por fin podría hacerla completamente suya sin inhibiciones. Para lo que Ana fueron las mejores estimulaciones que haya tenido en su vida, para Dimitri fue experimentación. Todo aquello le era nuevo y embriagante, delicioso y adictivo. Su entrada fue incómoda y sintió un poco de ardor, pero los movimientos lentos y ágiles de Ana fueron cambiando la incomodidad por un intenso placer que jamás había experimentado antes.

—Esto es... —balbuceó extasiado. Ana lo abrazó con fuerza cuando llegó a la cúspide y luego los temblores provenientes de él con un gemido que la estremeció al escucharlo, le hizo entender que él había llegado también. Ambos se miraron idos y maravillados. A ella le encantaba ver sus labios y piel enrojecidos y su cabello negro desarreglado; y, aun así, conservar esa elegancia y misterio que lo caracterizaban.

—Te amo... —Ambos dijeron al unísono. Se unieron en un intenso y caluroso abrazo.

***

Unos cuantos años después...

Destello

—Mami, John me quitó mi muñeca. —La pelinegra de ojos grises se cruzó de brazos y Leela puso su mano sobre su frente con dramatismo.

—¡Ese niño va acabar con mi vida! Jing haz algo con tu hijo, no debo tener tanto estrés, acabo de dar a luz. Solo espero que Lían sea como Jinah. No soportaría a otro travieso en la casa.

—A eso yo le llamo karma. —Jing dijo juguetón y Leela lo miró mal.

—Yo nunca fui traviesa. —Leela negó y Jing estalló de la risa.

—Cariño, tú nunca has dejado de ser traviesa, pero eso es parte de tu encanto y yo te amo cada vez más, preciosa.

—No me vengas con esa ahora, mal esposo. Mejor ve a halarle las orejas a tu hijo a ver si se comporta.

Jing se paró de la cama y salió de la habitación, minutos después John entró con la muñeca en la mano y la carita cabizbaja. La entregó a su dueña y le pidió disculpas.

—Te perdono, pero no lo vuelvas a hacer. —Ella lo señaló con el dedo.

—Sí, ya. —El chico entornó los ojos y se acercó a su hermanito, quien estaba mamando de su madre—. ¡Guácala! ¿Cómo puede beber esa leche? —John puso cara de asco y Leela lo miró maliciosa.

—Y mucho que te gustaba esa leche. Quitarte el seno fue toda una odisea.

—¡Ah! —Sacó su lengua asqueado. Leela le quitó el seno de la boca al bebé y lo exprimió encima de John—. ¡Mamá! ¿Por qué lo hiciste? —El niño empezó a llorar del asco y la impotencia, mientras que el bebé lloraba por la falta de su alimento.

Leela y Jinah estallaron de la risa. El chico salió corriendo al baño a lavarse la cara. Jing frunció el cejo y mordió su labio inferior, pero no pudo contenerse más y estalló en carcajadas.

La noche estaba estrellada; ya Jing y Leela habían acostado a los niños y como si de un milagro se tratara, el bebé se quedó dormido. Ambos estaban en un balcón mirando el hermoso cielo oscuro. Jing la abrazó por detrás y besó su cuello.

—Es increíble cómo cambió nuestras vidas. —Jing rompió el silencio y Leela se puso frente a él, rodeando su cuello con sus brazos.

—Sí... Cuando te conocí me gustaste desde el primer día, pero tú eras un príncipe y yo... una huérfana.

—Eras una grandiosa guerrera. —Jing besó su nariz—. Sufrí tanto creyendo que eras imposible para mí y míranos, esposos y con tres hijos. Gracias por ser parte de mi felicidad y hacerla más intensa. Te amo, tigresa.

—Yo también te amo, mi príncipe creído. —Leela limpió una lágrima que brotó de sus orbes grises. Jing acarició su mejilla y besó sus labios con pasión. Amaba a esa mujer con locura y el tiempo fortalecía más su relación. Por fin tenía una familia como siempre había soñado. Nunca dejaría de estar agradecido por la oportunidad de pasar el resto de su vida con su gran amor.

***

Lucero Verde

Cinco años después...

—¡Diana! —Dimitri salió al patio buscando a su hija, quien siempre se perdía en el campo o volaba alrededor con su palo volador que su tío Ulises le había regalado de cumpleaños. Aunque era muy pequeña aún, era madura para su edad. Dimitri no estaba convencido cuando él le regaló aquel aparato, pues pensaba que no era apto para una niña de cinco años.

—Hola, papi. —Ella se le tiró encima y él la sostuvo entre sus brazos. Esa pequeña era su tesoro y él amaba con locura a sus dos mujeres. Dimitri no volvió a luchar, pero sí le enseñaba a su niña todo lo que sabía. A Ana le encantaba peinar su largo cabello negro y lacio. Pensaba que no era justo que la chica se pareciera a su padre solamente. Tenía los mismos ojos grises que daban misterio a sus miradas, el mismo tono blanco de piel y el cabello oscuro como la noche.

Ellos acostumbraban a comer juntos en la mesa donde Dimitri siempre exigió elegancia y protocolo, junto a conversaciones sobre su día mientras cenaban. Todos los días miraba al gran cielo verde con una sonrisa en la cara. Nunca se cansaría de agradecer la segunda oportunidad que se le había dado.

***

Eli venía de practicar artes marciales y cuando iba a entrar a la casa...

—¡Ahhhh...! ¡Hijos de su padre! —Eli gritó airada al verse mojada por las travesuras de sus hijos, dirigidas por...—. ¡Ulises! ¡Deja que te atrape, imbécil! —La castaña corrió tras su esposo quien no podía avanzar bien por causa de las carcajadas. Llevaba una niña cargada de un brazo y un bebé en el otro. Otra niña más grandecita y un hermanito que le seguía en edad, corrían detrás Eli; sí, en total eran cuatro niños. Todos con los ojos verdes e intensos como su padre.

Eli jaló a Ulises de la camiseta quien se sentó sobre la grama. Los pequeños lo imitaron y Eli se quedó de pies cruzada de brazos.

—Ulises Harrison, ¿este es el ejemplo que le das a tus hijos? —reclamó frunciendo el ceño y Ulises hacía esfuerzos para no reír—. ¿Te parece muy gracioso? Pues para mí será muy divertido verte dormir en el piso esta noche.

—No te atreverías...

—¿Quieres retarme, cariño? —Lo miró desafiante y Ulises tragó en seco.

—¡Chicos mal educados! ¡Discúlpense con su madre, ahora! —fingió regañarlos por lo que ellos lo miraron confundidos.

—Pero, papi. —La niña replicó—. Tú fuiste quien nos mandó.

—¿Yoooo? —Ulises se apuntó con el dedo fingiendo inocencia

—¡Ya, inmaduro! Ni te me acerques hoy. —Eli espetó maliciosa—. ¿Quieres comportarte como un niño? ¡Pues te trataré como a uno! Nada de... —miró a su alrededor—, nada de ya tú sabes, hasta que te comportes como un adulto.

—¡Eso no es justo! ¡Yo soy un hombre! Deja de amenazarme con quitarme lo que me pertenece.

—Entonces, compórtate como tal, amor mío. —Ella apretó sus rizos y se fue echando pestes.

—Eliana... —Ulises miró a la pequeña con reclamo—. Eres un habla de más. ¿Por qué me acusaste? Ahora papi no le hará columpios de las matas.

Los niños empezaron a quejarse y él los miró airoso. Ulises solía usar su poder para formar columpios con las raíces gruesas que mecían a los chicos en el aire.

En la noche…

—¿Quieres dar un paseo? —Ulises extendió la mano hacia Eli quien se sostuvo de él. La luna rosada brillaba con intensidad y el firmamento estaba más hermoso de lo regular. Colores rosas y violetas se fulminaban en un verde intenso. Ulises giró sus manos con una sonrisa presumida y una enramada con flores de la pasión se asomó a ellos. Él la ayudó a subir como todo un caballero y puso entre ellos dos copas y una botella de vino. Ulises movió sus dedos y la enramada se levantó por encima del suelo hasta alcanzar una altura considerable. El paisaje era hermoso, donde veían la región Arcoíris en todo el esplendor de la noche. Él le pasó una copa con vino a Eli y tomó la otra, dio un sorbo y besó a su esposa con el vino aún en el paladar.

—¡Eres un puerco! —Ella estalló en carcajadas y él acarició su mentón.

—Eli, gracias por liberarme y porque me esperaste, aunque creíste que estaba muerto. —Ulises dijo con los ojos cristalizados.

—Te prometí que lo haría. —Ella sonrió y él mordió el labio de su esposa con coquetería.

—¿Te arrepientes de haberlo hecho? —La miró expectante. Ella puso su dedo índice sobre sus labios como considerando su pregunta—. ¡Oye! —Ulises reclamó y Eli estalló de la risa.

—¿Cómo osas preguntarme eso, tarado? —dijo divertida y Ulises le pellizcó la nariz—. ¿Cómo me voy a arrepentir de ser feliz? Soy tan bendecida a tu lado, mi chico de ojos verdes. Te amo, amor. Amo lo que tenemos y amo en la graaaaan familia en que nos hemos convertido.

—¡Y lo que nos falta! —Ulises espetó con picardía y Eli lo miró agrandando los ojos.

—¿Ahhhh...?

—Tenemos que continuar la raza de los Estrellas verdes y la forma de volver a recuperarla es teniendo muchos hijos. —De verdad le divertía fastidiar a su esposa. Eli se puso blanca como un papel y por poco deja caer la copa de su mano.

—Ulises —apretó sus labios—, yo no pienso tener más hijos. Si tú estás planeando empezar una nación lo harás sin mí.

—¿Me estás dando permiso para tener hijos con otra mujer? —Ulises dijo juguetón y Eli lo fulminó con la mirada.

—Ulises Harrison, tú te metes con otra mujer y yo te castro. —Sus ojos emanaban chispas. Por su parte, Ulises puso su mano sobre su entrepierna fingiendo pavor.

—Enana, eres muy divertida.

—Y tú nunca cambias. Eres tan infantil y siempre me sacas de mis casillas. Ya arruinaste nuestra salida romántica. —Se cruzó de brazos y arrugó el rostro.

—Solo bromeo, mi amor. Ven, Enana, acércate a tu marido.

Eli lo miró de soslayo mientras él extendía sus manos. Ella se sentó entre sus piernas y él la abrazó desde atrás. Olfateó su cuello y luego dejó un casto beso sobre la piel descubierta de su hombro.

—Te amo, Enana de mi corazón.

—Yo también te amo, tarado.

***

En un espacio sin tiempo, un grupo de guardianes se agarraban de las manos. Cuatro guardianes y un maestro guía se aseguraban de mantener el equilibrio y la paz en sus mundos.

—Chicos, ¿listos? —Odiel los miró con complicidad y ellos asintieron. Las gargantillas plateadas de los esposos Patrick de Destello emanaron un brillo resplandeciente, y las pulseras de diamantes de los esposos Harrison de Lucero verde fueron rodeadas de energía roja y verde. Entonces todos saltaron a un agujero oscuro.

Y fue así, como cada pareja velaba por su Mundo Paralelo.

🔥Fin🔥

***

Mundo Paralelo 3

¿Se imaginan una relación entre el hijo menor de Jing y la hija mayor de Dimitri? Aquí les dejo la sinopsis.

Sinopsis:

¿Has escuchado sobre el daño colateral?

Estar en el lugar equivocado en el momento equivocado puede traer grandes consecuencias.

¿Qué crees que sucederá cuando una chica y un chico de mundos diferentes (literalmente), vidas diferentes, estatus diferentes y padres rivales con un pasado difícil de superar, queden atrapados en un planeta desconocido?

¿Deseas descubrir el resultado de esta complicada combinación?

Agradezco mucho que hayan llegado hasta aquí. Les invito a visitar mis redes para más contenidos y si quieren ponerse en contacto conmigo: Facebook: Angie Pichardo Escritora, Angie Pérez. IG: goldendreamer7 Whatsapp: +1 809-319-5802

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¡Besos chocolatosos!