Enfrentamiento final y restauración (Parte tres)
—Bien, entonces los guerreros se dispersarán por todo el continente y cubrirán los límites asediados por los Evils. —Jing mostraba un mapa a los demás.
—He movilizado a todos los guerreros de Fuego rojo para las regiones más vulnerables, ya que no hay forma de que los Evils tengan acceso a esa región, es la única que está a salvo. —Darian explicó.
—Tienes razón. —El maestro Chan secundó—. He recorrido todo el continente y es la única región libre de Evils.
—¿Cómo pelearemos con un ejército si nuestros hombres lucharán con los Evils? ¿Soy yo o estamos perdidos? —Eli preguntó preocupada.
—Podríamos reunir un ejército de Zafiro y transportarlos, pero no tenemos tiempo. —Jing se lamentó.
—La piedra plateada es muy limitada, traer un ejército se tomaría días. Y tendríamos que estar viajando una y otra vez, eso podría alterar el orden y el equilibrio de los dos mundos. —Odiel comentó.
—¿Y la piedra dorada? —Ulises inquirió.
—No la he encontrado aún. —El maestro Chan respondió—. Esa sería nuestra solución.
—El problema es el tiempo. Supongamos que encontremos la piedra —Jing intervino y dejó salir un suspiro—, aunque podamos transportar todo un ejército en un solo viaje, no tenemos tal ejército para transportar.
—Concuerdo con Jing. —Leela secundó—. Se podrían tardar semanas para reunir a los guerreros y planear la batalla, teniendo en cuenta que ellos nunca han estado en este mundo y no saben cómo aprovechar el lugar.
—¡Estamos jodidos! —Dimitri expresó.
—No desmayemos, encontraremos una solución. —El maestro Chan dijo como si maquinara algo—. Ustedes sigan con la estrategia de proteger las aldeas que están asediadas. Según estuve investigando, ellos prepararon grandes naves y barcos. Ya una parte emprendió el viaje por mar porque piensan atacar a la región del Fuego directamente.
—Es de esperarse. —Darian dijo con un brillo en los ojos—. Estrella Verde es la ciudad principal de Lucero Verde, donde se debe gobernar. Es allí que está la montaña que resguarda las piedras. Es donde deberían estar las rocas plateada y la de oro. Es de allí que sacaron los diamantes para las pulseras del guardián y su esposa. Es el centro de poder y equilibrio de este mundo, única región que no han podido invadir.
—Ellos tienen una estrategia muy buena. —Leela intervino—. Usan a los Evils para invadir las demás regiones mientras conquistan la del Fuego. Estamos en desventaja.
—Tenemos guerreros suficientes para enfrentar a los Evils, pero no tenemos la cantidad para enfrentar el ejército; sin contar que ustedes tres —Eli señaló a Leela, Jing y Ulises—, tendrán que pelear contra Kiara.
—Odiel y el maestro Chan pueden tomar nuestro lugar y nosotros estar en la batalla con el ejército. —Leela contestó.
—Yo puedo destruir a Kiara solo. —Ulises replicó.
—No lo dudamos, pero Reka de seguro va a aprovechar la ocasión para apresarte. Ella es el doble de poderosa que Kiara. —Odiel explicó.
—Será una lucha reñida, pero confíen en sus habilidades y trabajen en equipo. Yo, por mi parte, voy a buscar la piedra dorada. —El maestro Chan concluyó.
Jing y Dimitri se encargaron de dividir a los guerreros en diferentes límites y convocaron a los hombres que estaban en las regiones Nim e Ilusiones como espías para que reunieran civiles que quisieran luchar por la causa. Cartas con copias de los escritos de Ula Luz fueron distribuidas por todas las regiones y la mayoría de los lucerianos decidieron luchar contra Sum. En las plazas y centros de ciudades se armaban disputas sobre cuál era la verdad y muchos lucerianos tuvieron riñas y enfrentamientos. Ya eran muy pocos los que confiaban en Sum y su gente, por esto, muchos padres de familia se reunían en secreto para unirse a la batalla.
—¡Lucerianos, luchemos por nuestras familias, nuestra gente y nuestro mundo! ¡Luchemos por la verdad, la justicia y restauremos Lucero Verde!
Todos gritaban con Júbilo y aclamaban la restauración. Eran muy pocas las aldeas que se escondieron por temor. La mayoría se reunían contra los Evils. No solo los hombres; mujeres, niños y jovencitos trabajaban en conjunto y se preparaban para una gran batalla.
***
—Bien, cada quien tome su lugar. —Jing ordenó. Eli comandaba a sus hombres junto a Dimitri y Ana, mientras que Jing y Leela hacían equipo con cincuenta líderes y maestros. Odiel y Ulises flotaban por los aires, y Jonah, Miriam y Darian eran los atalayas y espías. El maestro Chan seguía en su labor de buscar la piedra. Los hombres de Leonel Sum habían llegado al mar verde que rodeaba la región del Fuego. Carros voladores aterrizaron en la orilla del océano con Sum y sus hombres principales.
Ulises y su equipo fueron al encuentro y cuando iban por la cordillera Rosa, ubicada cerca de la ciudad de Estrella Verde, el estruendo de muchos caballos los puso alerta.
Los pocos hombres que llevaban con ellos se amedrentaron ante aquella multitud. Parecían un enjambre de langostas dispuestos a destrozar todo a su paso. Ellos se miraron con temor, enfrentarlos sería cometer suicidio.
Eli saltó hacia una montaña que no era muy alta y alzó su espada.
—¡Guerreros y guerreras de Lucero Verde! ¡Somos la cara de nuestra gente, la justicia y la restauración! ¡Luchemos por la verdad y la paz de este mundo! ¡No nos dejemos intimidar por los intrusos y peleemos con todas nuestras fuerzas! ¡Es mejor dar nuestra vida en la batalla y luchar por nuestra libertad, que vivir esclavizados y someternos a la injusticia!
Todos gritaron con efusividad con sus espadas en alto.
—¡Por la libertad, la justicia y la restauración! —Los guerreros gritaron a una sola voz y la adrenalina se adueñó del lugar. Cabalgaron al encuentro de sus enemigos, dispuestos a darlo todo en la batalla.
—¡Son unos idiotas si creen que pueden enfrentarnos con unos cuantos insectos! —Jackson se burló de ellos. Estaban frente a frente y sin vuelta atrás.
—Nunca pondrás tu asquerosa presencia en Estrella Verde. —Ulises dijo airoso y Sum empezó a reír como loco.
—¿Eso crees? Mírame hacerlo —respondió con suficiencia y alzó su brazo en señal de ataque. La batalla dio inicio por lo que Jing y Leela empezaron a derribar guerreros sin tocar el suelo. Dimitri saltó de su caballo y voló por encima de un grupo, lamiéndolos con su espada de un filo tan fuerte que rompía sus armaduras. Eli dirigió a sus hombres y peleaba en el frente junto a Ana. Dimitri saltó por los aires y desapreció de repente. Decenas de hombres caían sin saber quién los atacaba.
Mientras tanto, en las demás regiones los Evils habían empezado su ataque. La batalla era reñida, pero el noventa por ciento de los Lucerianos se habían unido a la restauración, por lo que muchos le lanzaban objetos y agua hirviendo desde sus casas a los Evils, mientras los guerreros restauradores luchaban de frente con ellos.
En la cordillera Rosa, Ulises y Odiel estaban suspendidos en el aire a la expectativa. Ulises cerró sus ojos y movió sus manos. Plantas en forma de serpiente entraron al campo de batalla y atacaron a los malvados. Ellos se espantaron al ver aquello y luchaban contra las plantas atemorizados. Muchos la cortaban con sus espadas, pero estas se multiplicaban. Ulises se levantó y giró alrededor de sí y un gran viento azotó el lugar, levantando un gran grupo de guerreros y lanzándolos contra una montaña. El temor se esparció entre el enemigo y Sum miró a Ulises con anhelo. Quería ese poder en sus manos. Ulises seguía atacando, esta vez el suelo se abrió en dos y se tragó una gran parte del ejército de Leonel. Pero, aun así, eran demasiados.
Odiel, por su parte, atacaba desde arriba al igual que Ulises. De su anillo salían rayos que impactaban al enemigo. Ana luchaba junto a Eli y sus hombres, que ya eran menos. Ulises desde su lugar sacaba a los heridos con su energía y los ponía fuera del peligro. Jonah llegó a hasta ellos y ayudaba con los heridos y los cadáveres, al igual que el rizado. Jing y Leela habían cobrado la vida de cientos de guerreros malvados sin haber tocado el suelo aún.
Ana peleaba con un grupo y fue rodeada. Recordó el entrenamiento de Dimitri para desaparecer del campo de visión de sus enemigos por lo que ellos miraban a su alrededor tratando de encontrarla. Segundos después, iban cayendo uno a uno sin saber cómo eran atacados. Ana dejó salir un grito de emoción al ver los resultados de su entrenamiento, pero un rayo impactó su espalda y ella cayó de rodillas. Dimitri vio de lejos lo que sucedía y saltó hacia esta, librándola de la muerte por la espada de un guerrero. Dimitri lo lamió por detrás con su arma y lo pateó, cayendo el enemigo muerto al instante. Él abrazó a Ana y la ayudó a ponerse de pies, entonces, frente a ellos estaba Reka.
—¿Qué le hiciste? —Dimitri cuestionó y ella sonrió con descaro.
—Solo la dejé inmóvil un momento. Nada fuera de lo extraordinario —dijo en forma de burla. Dimitri la atacó. La odiaba y quería deshacerse de ella con sus propias manos. Ella lo envolvió en un aro de energía oscura—. Tú te vienes conmigo. Luego me haré cargo de la intrusa que te aparta de mí.
—¡Dimitri! ¡Déjalo, bruja loca! —Ana se abrazó de las piernas de él.
—¡Suéltalo, él es mío! —Reka lo removía para que ella cayera, pero Ana se aferraba con fuerza. Reka la golpeó con un rayo negro que la hizo estremecerse, aun así, ella no se rendía y se aferraba a él—. ¡Eres una tonta! ¡Prefieres morir!
Reka siguió atacándola, mas Ana se aferraba a Dimitri, aunque temblaba del dolor.
—Ana, suéltame, por favor. —Dimitri rogaba con el poco aliento que le quedaba. No soportaba verla sufrir de esa manera.
—¡No te soltaré!
—No seas terca, amor. No quiero que te dañen por mi culpa.
—Deberías escucharlo, tal vez te perdone la vida. —Reka dijo con una sonrisita fastidiosa. Ana seguía aferrada, razón por la que Reka aumentó su dolor. Ella, no soportando tanta tortura, empezó a gritar; pero, aun así, seguía aferrada. Ulises se percató de la presencia de Reka y la atacó con una bola de energía verde que la agarró desprevenida mientras ella hacía sufrir a Ana. La energía que tenía a Dimitri atrapado se desvaneció y Ana y él cayeron al suelo.
—¿Estás bien? —Ella le revisó el rostro con sus manos y él la envolvió entre sus brazos.
—Estás loca, preciosa. Eso fue muy valiente, pero tonto. —Acarició su mejilla y se incorporó.
—Nada de lo que haga por ti es tonto. No me importa que tan fuerte sea esa psicópata, no dejaré que te aparte de mí.
Dimitri empezó a reír y luego besó sus labios.
—Tú sí sabes defender lo tuyo como leona. Te amo, preciosa. —Dimitri extendió su mano y ella la tomó. Ambos se pusieron de pies y él la miró desafiante—. ¿Luchamos juntos?
Ana asintió complacida y no pudo disimular la sonrisa que se dibujaba en su rostro. Dimitri y ella se lanzaron por los aires atacando al enemigo a la par.
Ulises peleaba contra Reka cuando Kiara se unió a la batalla; entonces, Odiel intervino en la lucha de energía. Reka era fuerte, pero los poderes de Ulises estaban al cien por ciento, él la esquivaba con agilidad logrando proporcionarle varios golpes de energía. Odiel envolvió a Kiara con un lazo de energía blanca y ésta se removía como si la estuvieran quemando. Reka saltó por encima de Ulises y le pegó un rayo sorpresa a Odiel que lo debilitó. Kiara se liberó y atacó al mestizo, quien cayó al suelo de golpe. Ulises movió la tierra, formando un suave colchón que aminoró la caída, entonces, Odiel se puso de pie y se suspendió en el aire como si fuera una bala. Ulises luchaba contra Kiara y Reka al mismo tiempo, cuando Odiel golpeó a la primera con su anillo. Un alarido de dolor heló los huesos de los presentes que por un segundo dejaron su lucha para observar a Kiara caer. Leonel corrió hacia ella con desesperación, pero antes de llegar a su encuentro, fue traspasado por Darian, quien apareció de la nada.
—¡Eso fue por Ron! —Ella sacó la espada de su pecho y la volvió a clavar—. ¡Esta va por mi hijo! —Repitió la acción anterior—. Y esta es por todas las personas inocentes que mataste y esclavizaste. —Enterró directo al corazón y Leonel cayó al polvoriento suelo cuando Darian liberó su espada. Ella esbozó un gran suspiro, se arrodilló en el suelo y lloró como nunca antes había llorado su desgracia.
Kiara dejó salir un alarido al ver a su padre morir. Un último golpe de parte de Odiel le quitó el aliento. Ella se arrastró cómo pudo hasta quedar cerca de Leonel, apretó su mano y las lágrimas rodaron sobre sus mejillas.
—Papá, ¿estás orgulloso de mí ahora? —Esas fueron sus últimas palabras antes de cerrar los ojos para siempre.
Odiel vio al maestro Chan de lejos y voló hacia él.
—Muchacho, tengo una idea y voy a necesitar tu ayuda. —El maestro Chan dijo mirando a su alrededor.
—Soy todo oídos. —El mestizo respondió.
La pelea entre Ulises y Reka estaba reñida. Ulises giró alrededor de su eje y fue rodeado por energía verde que iba incrementando poco a poco. Reka lo miró airosa y decidió que era el momento de atraparlo. Abrió la boca y de esta emanó un gran viento que cubrió todo el lugar. El maestro Chan y Odiel iban rodeando a sus enemigos con una luz dorada que los cubría como si fuera una cerca. Odiel le gritó a Jing que se alejaran de ellos y que le advirtiera a los demás que se mantengan a distancia. Era una tarea difícil, ya que ellos estaban luchando mezclados entre sus enemigos. Leela le avisó a Eli y esta, a su vez, a Dimitri y Ana. Entonces, la estrategia cambió a sacar a sus hombres de la cerca y defenderse en el intento.
El viento provocado por Reka levantó una ola de polvo que confundió a los guerreros. No se sabía quién era el enemigo ni de dónde venía el ataque. El caos y la frustración llenó el lugar y Leela y Jing hicieron brillar sus joyas para dirigir a los restauradores que quedaban con vida fuera del campo de batalla. Ulises seguía cubriéndose de energía verde, ignorando el movimiento de Reka, quien tenía las manos juntas y las fue separando poco a poco, emanando de estás un látigo negro de energía que se iba extendiendo a la par de sus palmas. Eli gritó el nombre de Ulises con desesperación al ver a Reka sostener el látigo. Ulises abrió los ojos y esbozó una sonrisa de suficiencia y satisfacción. Reka lo atacó con el látigo y él saltó por encima de éste y reunió toda la energía entre sus manos. Una gran ola de luz verde salió de estas, traspasando a Reka, quien cayó al suelo vuelta chicharrón. Al caer, se partió en pequeños pedacitos y se volvió cenizas. Ulises empezó a descender sin nada de energía y las plantas que habían luchado contra sus adversarios formaron una red que lo atrapó antes de caer a tierra firme. Eli corrió hacia él y lo ayudó a levantarse.
Fue difícil sacar a los guerreros restauradores del campo de batalla, pero una vez todos estaban fuera, Odiel y el maestro Chan llamaron a Leela, Jing y Ulises, quienes se unieron a ellos. Los cinco flotaban sobre los confundidos y desconcertados conquistadores.
—¿Que planea? —Jing le preguntó al maestro Chan.
—Los transportaremos de vuelta a su planeta y sellaremos su mundo y luego los transportaremos a otra galaxia.
—¿Qué? —Ulises agrandó los ojos—. ¿Es eso posible?
—Nos tomará varios días y mucha energía, pero sí. Los dejaremos presos en esa galaxia, así no volverán a invadir ningún otro planeta —El maestro respondió.
Los cinco formaron un círculo y el maestro Chan soltó la piedra dorada, la cual estaba flotando en el centro. Una luz del mismo color los cubrió junto a la multitud de conquistadores y todos desaparecieron de allí. Los demás se quedaron mirando el lugar vacío, atónitos. Segundos después, los guerreros gritaron victoria con gran algarabía. Algunos jefes cortaron la cabeza de Leonel y Kiara y la pusieron en la plaza principal de Estrella verde por todo el día. Ashton, Jackson y los demás fueron transportados junto a los conquistadores.
Dimitri, Eli y Ana se dividieron con los hombres restantes por las tres regiones a terminar con los Evils que quedaban.
Esa lucha duró varios días. Luego les tomó semanas encarcelar a los maleantes de Sum. Eli recibió una carta de Ulises y el alivio volvió a ella al saber que él estaba en Estrella Verde junto a Leela y Jing, recuperándose de su última hazaña.
Les tomó medio año restaurar la paz y recuperar los cuatro continentes; pero, al fin y al cabo, lo lograron. La cultura, historia y la justicia se restablecieron en Lucero Verde y sus habitantes volvieron a tener paz y armonía. Darian se convirtió en la gobernadora del continente y Jonah y Mariam empezaron una relación, después de varios meses de él insistirle.
Leela y Jing regresaron a su mundo junto a Odiel y el maestro Chan, un mes después de obtener la victoria. Eli viajó con Ulises seis meses después a visitar a los señores Lojan, al maestro Lee y al señor Harrison. Leela y Jing le dieron hospedaje en la mansión y por fin Ulises conoció a sus sobrinos.
Dimitri se alejó de las batallas, que ya no eran necesarias en aquel mundo. Ellos tenían un ejército listo en caso de que se necesitara y guerreros preparados para imponer la ley y la justicia. Eli y Ulises agrandaron la casa y construyeron un hospital y un laboratorio clínico. Pusieron también, un Dojo donde enseñaban artes marciales. Ellos se veían a menudo con Jing, Leela y Odiel, puesto que eran guardianes y la estabilidad y protección de los mundos estaban dentro de sus responsabilidades.