Eto tvoy dom Parte 1

Jack

Por fin todo parecía encajar en su lugar. Ya no había amenazas y logramos sortear todos los obstáculos que se interponían en nuestro camino. Carly hizo los exámenes que le exigían para graduarse en la clínica, no quería esperar a reprobar el año por faltas de asistencia y era algo que la ponía muy nerviosa, pero lo que más nerviosa la ponía era elegir una carrera y una universidad.

Debería ser sencillo porque tiene a Julliard, Columbia, Nueva York University y Cornell que es la mejor universidad ubicada en la ciudad de Nueva York. ¿Por qué debía preocuparse? Además era obvio que debía elegir una carrera en las artes, ya sea en música o literatura. Julliard y Columbia siempre serían las mejores opciones.

Pero fue muy reservada sobre lo que estaba pensando, solo dijo que tenía dudas pero no dijo que dudas o sobre qué. Me molestaba mucho que no acudiera a mí para decidir pero no la presione. Luego de que le mostré el anillo tuve un gran moretón en mi rostro por más de una semana. Al final logré convencerla de que llevara el anillo como un dije en un collar, no debía aceptar ahora pero debía tenerlo en cuenta para el futuro, para cuando se sintiera lista para entrar en una relación seria.

Marshall no ayudó a que los ánimos se calmaran porque no solo la presionaba para que eligiera estudiar leyes, decía que era perfecta para convertirse en jueza de la suprema corte luego de años como abogada, él fue el siguiente en ganarse un moretón en el rostro.

Mientras tanto ella trataba de pasar mucho tiempo con Vanessa que recibió muy mal la noticia de que el padre de su hijo fue asesinado. Ni siquiera pudo decirle que estaba embarazada. Se quedaba en la cama todo el día y todos teníamos que asegurarnos de que tomara sus vitaminas y se alimentara correctamente, Marshall se preocupaba mucho y eso solo lo hacía más irritante, era como si por primera vez sintiera empatía por alguien más que no fuera él o yo. Pero su narcisismo no mejoraba, siempre tendríamos que luchar contra la baja autoestima y el narcisismo de Marshall y tendríamos que soportar su actitud totalmente desagradable y abusiva o podríamos mandarlo a la mierda. A veces quería tomar la segunda opción. Aun así el loquero nos daba esperanzas.

Cuando Carly por fin estuvo en casa y ya no tenía que preocuparse por la escuela por fin tuvimos un tiempo para nosotros, para arreglar las cosas de verdad, por fin la sentí cerca luego de casi perderla, luego de que estuviera tan reacia a acercarse durante muchos meses.

Las noches fueron maravillosas y aunque tenía que ser un poco cuidadoso por su reciente operación y porque ambos bajamos de peso y perdimos tono muscular debido a todos nuestros asuntos médicos, aun así tener la oportunidad de ir lento en la cama, de ser suaves y tomarnos nuestro tiempo cada vez, fue algo maravilloso e idílico.

Sin duda el sexo entre nosotros era más que el placer carnal pero hasta este momento no tuvimos el tiempo de disfrutarlo en todas sus expresiones, de todas las maneras posibles. Ella comenzaba a decirme que me ama con más frecuencia, aunque lo hace inconscientemente siempre parece sentirse un poco culpable, como si se traicionara a sí misma, como si su decisión de ver a otros chocara con sus palabras románticas.

Pero no importaba y no la presionaba porque por fin entendí que su seguridad y comodidad son mucho más importantes que mis estúpidos deseos de neandertal posesivo. Le costaba hablar conmigo cuando pensaba en Cole y aunque me enojaba que lo hiciera comprendía que fue el error más grande que pude cometer, por lo que acepte ir a un loquero y tratar algunos asuntos pero no quería hacerlo, solo lo hice por ella.

Lo que sí me preocupaba era el asunto del cadáver perdido. El cadáver que apareció en la azotea de un edificio en Bed Stuy. Brenda apareció apenas cubierta y colgada del letrero gigante de un motel sobre la letra T y con un enorme letrero que decía “Perra Prostituta” lo que era más que sospechoso porque ya había casos de cadáveres en azoteas con enormes letreros como “Traidor”, en las vegas aparecieron varios cuerpos en la azotea del Cesar Palace hace algunos meses y sea quien sea que lo estaba haciendo al parecer quería que sus enemigos le temieran.

¿Se relacionaba todo eso con Carly? Porque hasta donde sabía uno de los cadáveres de las vegas era un famoso jefe de una pandilla de ladrones de autos y eso era bastante sospechoso. No quise preguntarle nada, no quise arriesgarme a meterme en el asunto y levantar más sospechas por parte de las autoridades, cualquier cosa que hiciera podría traernos más problemas y enemigos así que simplemente lo deje pasar.

Pronto sería la ceremonia de graduación, pronto todo terminaría para nosotros como alumna y maestro, lo que odiaba porque me encantaba tenerla cerca y poder ir a vigilarla de vez en cuando, seguirla por los pasillos sin que me notara, ir a revisar con quien hablaba durante el almuerzo y sobre todo, tenerla en mi clase mirándome y escuchándome atentamente como si solo yo existiera.

— ¿En qué piensas? — Preguntó mientras acariciaba suavemente mis abdominales aún más marcados por mi delgadez, sería difícil recuperar todo el peso que perdí comiendo solo líquidos pero me esforzaría. — En todo. — Puso su mano sobre mi pecho. — Todo es nada y la nada es un vacío existencial que no tiene sentido a menos de que encontremos un propósito no solo personal, uno en el que seamos funcionales más allá de nuestras propias ambiciones.

— Estamos nihilistas y filosóficos. Nietzsche estaría orgulloso. — Rodé sobre ella y la bese lentamente mientras entraba en ella aún más lentamente, el suspiro que se le escapo me hizo sentir algo mareado. — Despacio. — Me moví muy lento pero no era suficiente. — Cuando pierdes peso todo desaparece menos tus senos. — Me dio una bofetada mientras yo me reía, comenzó a golpearme por la burla pero no me aleje, todo lo contrario. — Así que quieres jugar rudo. — Salí de ella y deje que tratara de levantarse dándome la espalda y casi saliendo de la cama pero la tome por la cintura y pegue su espalda a mi pecho mientras buscaba la manera de penetrarla de nuevo.

— Estas muy rebelde y agresiva, ya sabes lo que eso significa, amor. — Podía decir la palabra clave en cualquier momento, solo tenía que decirlo y dejaría de empujar contra ella pero de su boca solo salieron los dulces gemidos que tanto me encantan, mientras que su cuerpo se retorció intentando escapar del placer que le daba pero sin conseguirlo. — Me encantas de cualquier manera, con trasero delgado o con senos voluptuosos. Solo tú mi vida, solo tú y no vas a dejarme. — Le dije mientras aumentaba la velocidad de mis empujes, a veces pensaba esas cosas y las decía en voz alta sin darme cuenta, pero no importaba porque necesitaba decirlo para tranquilizarme, para crear la ilusión de que así sería y ella nunca se iría.

Cuando el hambre nos superó, nos arreglamos y salimos del cuarto para encontrarnos con el dúo dinámico sentados en el sofá uno al otro pero ambos mirando a la estratosfera. Vanessa hacía eso muy seguido últimamente, pero Marshall comenzaba a preocuparme, tal vez ni siquiera un loquero podría arreglarlo, para empezar ni siquiera sabemos qué es lo que está mal y cuando se arruinó.

— Chicos ¿Pasa algo? — Ninguno hizo o dijo nada. — Comienzan a preocuparnos. Marshall, di algo.

— Ella… ella volvió a irse con Joshua mientras estábamos en una cita. Él la llamó y ella solo se levantó y se fue.

Le dije que no se metiera con la loca de Stacey ¿Por qué no me hizo caso? Tuvo suficiente con Nicky y la que se volvió monja ¿Por qué tenía que meterse con una mujer emocionalmente dañada que buscaba repetir patrones paternos o algo así? Comenzó a llorar y no sabía si se ahogaba o solo eran hipidos.

— Quiero Borscht. — Ahora tendríamos que contratar a un chef ruso para los antojos de Vanessa, y yo que pensé que los problemas se habían acabado.

Mientras los días pasaban y ambos hermanos Conrrad se hundían en su depresión nosotros tratábamos de pasar el mayor tiempo posible juntos, para cuando nos dimos cuenta estábamos en el baile de graduación y la fiesta que preparamos en casa luego del baile, a la que Carly y Zack asistieron como pareja porque ambos se graduaban y en honor al pasado y la amistad que ahora tenían. Maldito mocoso, estaba provocándome toda la noche.

Las clases terminaron una semana después y llegó el día de la graduación, que para sorpresa de nadie fue totalmente controversial, pero el consejo de padres accedió a esto porque no querían a Carly en la escuela cerca de sus hijos. Esa noche el ruso volvió a intervenir y envió un vestido caro y hermoso junto con los accesorios y zapatos a juego. Amaba los vestidos que él elegía para que ella los luciera, siempre resaltaban todo lo que debían resaltar así que sin lugar a dudas haría que se pusiera todo aunque intentara sacarme los ojos.

Al final parecía que todo terminaría bien, que las cosas por fin se ponían en su lugar, aun con Hanna escribiéndome y acosándome a pesar de la orden de restricción, pero ella no es realmente peligrosa, lo realmente peligroso son los celos de Carly cada vez que recibo un mensaje y cree que es Hanna.

El inicio del verano estuvo bien, viaje con ella a una pequeña casa de playa en España, Asturias es un buen lugar para vacacionar y no tenemos vecinos, además de gozar de una playa privada. Me aseguré de eso cuando la compre hace unos meses y Marshall no tuvo nada que ver por lo que tal vez, si tenía suerte y lo pasó por alto, no tendría idea de que este lugar existe.

La tranquilidad que nos brindaba y la libertad de hacer lo que quisiéramos sin miedo a que nos descubrieran siempre son bienvenidas y atesoradas, esto es como el verano anterior viajando por el mundo, como Italia justo antes de que el ruso llegará y arruinara todo.

Mientras camino junto a ella y nuestras manos se entrelazan siento que esto es lo correcto, que siempre nos pertenecemos el uno al otro a pesar de la edad. Ahora que ya no es mi alumna cierto peso sobre nuestros hombros ha desaparecido, pero también hay otras cosas para preocuparnos. No quiero presionarla como lo he hecho antes pero necesito saber así que me arriesgo.

— Y… ¿Qué universidad y carrera elegiste? — No me importa la carrera, ella sabe cuáles son sus facultades, no voy a entrometerme más en eso, pero me preocupa que la universidad que eligió este a horas de distancia en auto o algo peor.

Se detiene para mirar el oleaje, ignorándome. — ¿Carly? — Se gira y me insta a sentarme en la arena. El vestido de playa que lleva se esparce por la arena imitando a las olas y la espuma con el turquesa y blanco que se entrelazan en motivos de remolinos. Así, sentada sobre mi regazo abrazándome mientras me mira fijamente a los ojos, creo que puede convencerme de cualquier cosa, puede decirme que se mudara al otro lado del mundo para ir a la universidad u si sigue mirándome así, tal vez este demasiado atontado y enamorado para protestar.

— ¿Importa eso?

— Claro que importa. Importa mucho. ¿Voy a volver a verte si quiera? Porque siento que esta es tu oportunidad de huir y dejarme para siempre.

— Aun no aprendes a confiar en mí, esa es una de las razones por las que debería irme, ambos necesitamos aprender que es lo que realmente necesitamos y superar el pasado.

— Estoy muy seguro que no quiero superarte a ti.

— Cuando me diste este anillo… — Toma el anillo de compromiso que cuelga de ese estúpido collar, no es ahí donde debería estar. — Pensé que me dabas un voto de confianza.

— Te entregaba mi corazón y mi amor. ¿Qué más puedo darte? Porque al entregarte eso te entrego todo lo que soy.

— Y yo acepte llevarlo porque siento que no puedo dejarte ir, pero tampoco quiero pasarme la vida con alguien que no confía, en mí porque no puede superar el abandono de su madre.

— El abandono de mi madre no me afecta.

— Dejas que todas las mujeres te maltraten y te manipulen. Por lo que se, casi mueres cuando Brenda te dejo y desde que volviste hace dos años has estado sobre mí como un jodido mosquito zumbando en mi oído todo el tiempo. No soportas la idea que esté fuera de tu vista y de tu control y cada vez que sucede algo me culpas directamente y me acusas de cosas horribles sin saber siquiera qué sucedió. ¡Maldita sea, Jack! Tus problemas son mucho menores que los míos y aun así creas una tormenta de ellos.

No puedo refutar eso, podría, pero prefiero no abrir la boca y joder todo más de lo que ya lo he jodido. — ¿De verdad esperas que te diga que universidad elegí cuando falta todo un verano para el inicio de las clases? Estaría arriesgándome a que lo sabotees solo porque no es lo que tú deseas. — Eso es justo lo que planeaba hacer si intentaba mudarse lejos de mí, pero seguiré en silencio.

— ¿Vas a decir algo?

— Bésame.

Es todo lo que puedo decir sin arruinarlo y nos conviene a los dos, así que es una zona segura para todos. Duda antes de hacerlo pero por fin consigo un delicado y dulce beso que me encanta pero no es suficiente. Su mirada de preocupación me pone en alerta, hace que todo en mi tiemble. Va a irse y me dejara. Pero esta vez tengo que hacerlo, a pesar de todos mis planes, de mis celos que me carcomen de una manera tan horrible y dolorosa, de mis sospechas…

— Esta vez voy a hacerlo todo bien, no me importa a donde vayas.

— Si me mudara, especialmente lejos, no importa a donde, no podrás mudarte para estar cerca de mí o te devolveré el anillo y realmente terminaremos.

¡Demonios!

¿Dónde aprendió a anticipar todos los posibles escenarios? Tendría que buscar otra manera de hacer las cosas, estaba tirando abajo todos mis planes. — Entonces si tu universidad queda a estados de distancia, tendré que quedarme en casa esperando a que te dignes a llamarme o venir para días festivos y vacaciones.

— Estoy cansada de repetirlo pero lo diré una última vez, es la oportunidad perfecta para que yo me conozca a mí misma y lo que quiero en mi vida y la oportunidad perfecta para que tú superes tus jodidos traumas edípicos o lo que sean.

Lo pensé por un momento, insistía en que seguiríamos juntos, pero las relaciones casi nunca superaban la prueba de la distancia y menos si se trataba de largas temporadas. Distancia y tiempo no son una buena combinación en una relación, además había muchos peces en el agua, en sus aguas y en las mías, personalmente prefería no volver a pescar jamás, pero ella estaba convencida de que necesitaba la promiscuidad para descubrirse.

Odio mi vida.

— Está bien, no me importa a donde vayas, no te seguiré y sobreviviré a base de comunicación en redes sociales y las míseras sobras que quieras darme hasta que regreses para casarnos.

— No vamos a casarnos al terminar la universidad, no sabemos si seguiremos juntos o si habrá boda alguna vez, mucho menos justo después de graduarme. — Ella está destruyendo mi corazón, rompiéndolo pedazo a pedazo. — Bien, lo que quieras, solo me sentare a esperar el desastre. — ¿Qué más podía hacer? Ella sonrió y me besó de nuevo, pero esta vez fue más que un pequeño beso, se convirtió en un beso apasionado que quemaba mis entrañas y me hacía ver estrellas a mitad del día.

— Entonces… — Aun después de todo esto, no podía quedarme con la duda. — ¿A qué universidad irás? — Pensó antes de responder. — Iré a…