El señor Anderson trae noticias Parte 2
Scarlett
Me siento atrapada, siempre es así, pero esta vez no puedo moverme. No hay restricciones, solo… es pesado. Intento mover alguna parte de mi cuerpo y aunque siento que me responde, incluso un dolor agudo pero de alguna forma lejano me molesta aún más. La oscuridad es atravesada por rayos de luz blanca tenues al principio pero con el paso de los segundos comienza a cegarme.
— ¿Por qué hay tanta luz? — Mierda, estoy muerta y los religiosos tenían razón, tengo que cruzar un jodido túnel con mucha luz al final. Bueno, al mal tiempo darle prisa, mejor aquí que de vuelta en la pesadilla.
Me apresuro hacia el final del túnel y al llegar ahí la luz me ciega completamente para dar paso a más oscuridad solo por un par de segundos y de nuevo mucha luz. Pero esta vez proviene de una lámpara en el techo. No estoy muerta, aún estoy en la pesadilla.
— ¿Dónde estoy?
Pregunto esperando que alguien conteste. Trato de moverme otra vez cuando nadie me contesta. Tengo un jodido catéter y el dolor comienza a hacerse real. Intento quitarme el catéter pero mi otro brazo apenas se mueve. Cuando miro hacia ese costado me doy cuenta que la mía no es la única cama en la habitación y maldigo al darme cuenta de quien está recostado en la otra, sonriéndome.
— Por fin despiertas.
— ¡Jodete!
— Te salvé la vida, deberías tratarme un poco mejor. Parte de mi hígado ahora es tuyo.
— No te debo nada, el hígado que me diste apenas y cubre parte de lo que sufrí durante catorce años de abandono. ¿Quieres manipularme con esto? Olvídalo, eres el único que debe muchas deudas de vida aquí, especialmente la de engendrar bastardos con putas adictas, ese es tu peor crimen, Nikolai.
— No sé qué hacer contigo, te he dado todo, te he enseñado todo.
— Menos amor y protección. Cuando me encontraste solo querías un mercenario especialmente moldeado a tus caprichos, era perfecta para convertirme en tu arma.
— Me he esforzado lo suficiente.
— Y aun así fallaste, ahora llama a un doctor para que me saque de aquí, no quiero pasar un segundo cerca de quien dice ser mi padre.
Me da su típica mirada de reproche, esa que precede a uno de sus castigos pero yo ya no soy su juguete. Se acomoda en su lugar sin decir una palabra más pero los médicos no vienen, él solo sigue con lo que sea que está haciendo en su teléfono, enojado, pero en silencio.
Ningún doctor viene durante horas, el dolor es real y no lo soporto. Así que este es su jodido castigo, obligarme a soportar el dolor de dos balazos y una operación para salvar mi hígado.
Soportó estoicamente y en algún momento mi mirada se cruza con la herida que se convertirá en una futura cicatriz en el cuerpo de Nikolai. Ya tiene muchas cicatrices de balas que han sido estrategicamente cubiertas por tatuajes y eso solo demuestra que es un hombre despiadado que no agacha la cabeza ante nada ni nadie, ni siquiera ante la muerte. Caigo en cuenta de que yo también he iniciado con mi colección de cicatrices, de hecho inició con la herida en mi pierna durante el robo al camión blindado, pero estas son aún más llamativas y significantes porque una de esas balas también me dio una cicatriz por una operación de hígado. Cuando termine de sanar y solo quede la piel cicatrizada se verá horrible. Mi cuerpo ha sido profanado, ya no seré la misma de antes.
Noto por primera vez también que tenemos pijamas en vez de batas de hospital. Él solo tiene un pantalón de pijama y nada más y yo tengo un pantalón y una camiseta de pijama, anchas y cómodas. Bajo las sábanas con cuidado de no lastimarme mucho y subo mi camiseta hasta el inicio de mis senos. Las heridas remendadas parecen ser horribles, la cicatriz sobre mi hígado es más que fea ¿Qué voy a hacer para cubrir esa cosa? Tendré que tatuarme, no quiero que eso sea notable, no me agrada. Miró de nuevo a Nikolai y me doy cuenta de que está mirando mi cuerpo descubierto de una forma que no me agrada.
— ¿Qué mierda ves hijo de puta?
— Mi madre era una buena cristiana.
Me cubro rápidamente y atraído la cobija hasta mi cuello. — Lo siento, es solo que… olvídalo. — Niega y endurece sus facciones y sé que le he recordado a su hermana, de seguro fantaseo con ella mientras miraba mi cuerpo. Maldito bastardo asqueroso.
Para cuando el doctor Diatlov entra, estoy a punto de perder la razón otra vez por el dolor, estoy sudando y me he negado a llorar pero es insoportable a estas alturas. Trate de buscar el botón para llamar a las enfermeras pero no lo encontré en ningún lado, este maldito controlaba todo como siempre.
— ¿Cómo están mis pacientes favoritos? Se ven tan adorables en la misma habitación sin intentar asesinarse. Ahora puedo morir en paz.
— ¡Morfina! — Es lo único que consigo decir. — ¿Qué? — Gruño mientras un temblor se apodera de mí. — Póngame morfina o algo que calme el dolor o le juro que el siguiente que aparecerá en la azotea de un edificio crucificado y con un letrero que diga matasanos, va a ser usted.
— No me agradan los pacientes de mal carácter, si no son educados dejo que sufran un poco. ¿Qué crees que debería hacer con ella, Nikolai? — Él solo sonrió pero no dijo nada.
— ¿Qué tal darle sedantes y ponerla cómoda antes de que yo exponga su mala praxis en todos los medios? Mi hermano no tolerará una mierda como esta en su clínica, doctor. Haré que lo despida inmediatamente. Que lastima, se perderá de trabajar en el hospital con la mejor tecnología de toda américa.
Todos miramos a Vanessa, que está de pie en la puerta mirando a Diatlov como si quisiera sacarle los ojos. — Sí, enseguida, el efecto del sedante debía durar un poco más, se lo dimos hace poco, tal vez… — Habla nervioso mientras busca en los bolsillos de su bata. — ¡Cállese y haga su trabajo! Me aseguraré personalmente de que mi hermano se entere de esto.
El doctor sale con la cabeza gacha susurrando cosas muy enojado y nos deja a solas. Nikolai aún está ahí en la otra cama pero al parecer no puedo hacer nada con eso. — Se está metiendo con el hospital de mi hermano, se atreve a dar órdenes como si fuera el dueño pero no voy a permitírselo, ya verá que no es tan poderoso cuando Marshall y Jack se enteren de esto.
— ¿Chto mozhet sdelat' bespoleznyy i nenadezhnyy reporter? Ty prosto Govnodavy*.
— YA mogu predlozhit' vse audio— I videozapisi, fotografii i vse dokumenty i dokazatel'stva, kotoryye ya smog sobrat' s tekh por, kak rabotayu na vas*.
Parece que si existía alguien que siempre va dos pasos por delante de Nikolai. — Cariño, tienes visitas, voy a ordenar que lo saquen de aquí para que tengas privacidad ¿Está bien? — Asentí. Lo mejor era que se lo llevaran. El dolor comenzaba a desaparecer lentamente y me encontraba mejor luego de un par de horas horribles. — No voy a ningún lado, estoy pagando por una habitación para mi hija y para mí.
— Ella no tiene que pagar nada, es familia. Usted puede pagar una cama en el área común.
— No van a ponerme con el resto de la gente, no me voy de aquí.
Ella le hizo señas a alguien y entraron un par de enfermeros con una camilla, las dos camas eran camas normales, grandes y cómodas, esto es la clase de lujos que un magnate puede pagar, una cama o dos King size en una habitación privada en una clínica. — Si se pone muy difícil seden su culo y dejen que duerma hasta la próxima semana.
— Sí, señorita Conrrad.
En cuanto lo sacaron, sedado por supuesto porque no dejaba de gritar y tratar de golpear, ella hizo pasar a mi visita. El señor Anderson estaba aquí. Mierda, adiós a mis posibilidades de graduarme. — Me alegra que por fin este despierta. Nos tenía preocupados a todos, señorita Davis. — Me agradaba mucho que él me llamara por mi antiguo apellido, de alguna manera se sentía más como yo y él parecía saber eso.
— Fueron ocho horas muy preocupantes y más de un día luego de eso. Pensamos que no lo lograría. — Así que estuve ocho horas en el quirófano. Debió ser toda una hazaña sobrevivir. — ¿Cómo se siente?
— Como la mierda. — Él sonrió. — Se sentirá mejor en cuanto escuche las noticias que le tengo. — Lo dudo. — Ser expulsada no es nada bueno.
— No hable sin saber cuáles son las noticias. — Suspire, ya sabía que tenía que decir ¿Por qué decir que todo estaba bien cuando mi vida se había terminado?
— Podrá graduarse al inicio de este verano. — Bien, eso sí que era una buena noticia aunque estaba segura de que había una cámara en algún lado. Comencé a reírme aunque dolía hacerlo. — No bromee conmigo, no soy estúpida, sé contar y este apenas es mi segundo año.
— No solo tiene el mejor promedio del estado, ha ganado varios concursos académicos y el más importante fue el último. Nos puso a la cabeza en la lista de escuelas del estado y logró que el presupuesto fuera dirigido a verdaderos asuntos académicos y no solo a deportes. Debieron adelantarla en la primaria, pero por alguna razón no lo hicieron, debió graduarse hace un par de años por lo menos.
— Aun así, no puedo ir a la universidad, tengo antecedentes y mi reputación de los últimos dos años me precede. Ninguna universidad me aceptará ¿Qué ganaría con graduarme ahora?
— Las universidades hacen concesiones a individuos excepcionales, ya saben de su paso por la correccional cuando tenia doce y el robo de autos, pero su coeficiente y logros tienen más peso y el apoyo de algunas personas importantes ayuda mucho. — Señaló hacia una mesa llena de arreglos florales, junto a la ventana.
Me quedé en blanco mientras trataba de procesar lo que estaba diciéndome y entonces me di cuenta que varios de los ramos de flores, regalos y tarjetas tenían el logo de algunas de las mejores universidades. Todas las de la Ivy League, el MIT, Stanford e incluso pude ver el logo de Oxford.
¡Carajo!
— De hecho, solo debe realizar unos exámenes para obtener su diploma, esperar hasta la graduación es solo una formalidad. — Eso sí que eran buenas noticias. — ¿De qué habla? — Sonrió de una manera tan… no lo sé, nunca había visto esa sonrisa. — Señorita Davis, lo logró. Puede ir a la universidad, su trabajo sobre levitrones le ha conseguido un pase directo a cualquiera de las mejores universidades del país o incluso del mundo. Un par de universidades extranjeras ya llamaron a la escuela para conseguir información.
No sabía que decir. Hasta hace dos días pensé que nunca volvería a abrir los ojos. Pensé que no llegaría a los dieciséis con vida y aquí estaba escuchando la mejor noticia que jamás me habían dado. — ¿Lo entiende ahora? — Asentí, aunque aún era difícil procesarlo por completo.
— ¿Necesita pensar cuál elegirá? Si tiene problemas con eso puede llamarme en cualquier momento. Mi numero está en la tarjeta del arreglo de crisantemos, si desea terminar el año escolar puede ir a mi oficina cuando lo necesite. — Sonreí. — Gracias señor Anderson.
— Vendré a verla después, piense en lo que desea hacer y recuerde que estoy para ayudarla. Puede pedir mi consejo en el momento en que lo necesite, recupérese pronto. — Asenté y él tomó mi mano entre las suyas y le dio un par de palmaditas para luego irse.
Unos minutos después de que se fuera, los chicos entraron apresuradamente. — Estás despierta. — David se veía pálido. — Lo estoy. — Vino a abrazarme mientras las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas. — Estaba tan preocupado, todos lo estábamos. — Steve y Zack también vinieron hacia mí y todos se acomodaron para abrazarme. — ¿Podemos ver las cicatrices? — Puse los ojos en blanco, son hombres después de todo, las cicatrices y los cuerpos de chicas es lo que más les gusta.
Levanté mi camiseta y les mostré las heridas, todos se sorprendieron. — ¿Qué vas a hacer con esa cicatriz? — Me cubrí de nuevo. — Lo más viable, tatuarme. — Todos sonrieron. — Eso sería genial. ¿Qué diseño te gustaría? — Zack parecía muy emocionado por eso. — No lo sé, lo pensare en cuanto pueda hacerlo, por ahora tengo que esperar a que cure y cicatrice.
Mientras hablábamos de todo eso, alguien toco la puerta. Tyler se encontraba de pie en la puerta con un arreglo de rosas rojas. Genial, ¿Cómo lidiaba con él después de todo lo que sucedió? Lo sorprendente es que detrás de él se encontraba el Brat Pack. Los ex jugadores del equipo de baloncesto y el dúo dinámico.
— Pasen. — Todos entraron y dejaron osos de peluche, globos con dedicatorias y arreglos florales en donde pudieron. — No queremos problemas ni molestar a nadie. Solo queríamos saber si estás bien.
— ¡Tiene una enorme cicatriz en un costado! — Stevo. A veces era difícil controlarlo. Algunos se rieron pero otros se acercaron. Estuvimos hablando por un rato y parecía que Carter por fin había entendido todo lo malo que había hecho, se arrepentía o por lo menos eso era lo que quería que creyéramos. Luego de un rato comenzaron a irse y uno a uno se despidió. David, Stevo y Zack se quedaron un poco más.
— Chicos, deben estar cansados, vayan a descansar, los veré en la próxima visita ¿Está bien? — Todos miraron a Tyler, a decir verdad me sorprendió que Grace no hiciera un berrinche, había cambiado tanto desde que la conocí pero supo controlarse para no hacer un escándalo en un hospital. Eso es un avance.
Los chicos no tienen ningún problema con Tyler, de hecho creo que alguno de ellos esperaba que terminara con él si no funcionaba con Jack. — Volveremos pronto. — Se fueron pero no sin sonreír y hacer caras obscenas. Los hombres siempre serán hombres.
— ¿Cómo estás?
— Como si un remolque de doce ruedas acabara de atropeyarme. — Se burló del asunto. — Suele suceder cuando te disparan y tienen que ponerte medio hígado nuevo. — Me encogí de hombros. — Para mí desgracia el que me pusieron no es tan nuevo.
— Estás aquí, eso es lo que importa.
— ¿Vienes solo a saludar?
— Vengo a mendigar amor. No sé qué más hacer, realmente me preocupe cuando supimos la noticia, realmente siento algo por ti.
— Ya hablamos de esto, Tyler. Estas dolido por Grace, un clavo saca otro clavo, pero yo no soy carpintera.
— Sentía algo por ti desde mucho antes de terminar con Grace.
Eso sí es una noticia. Vaya momento para sincerarte, en el posible lecho de muerte de alguien para hacerlo sentir culpable o algo. — Estás manipulándome pero ya tuve suficiente de esa mierda, no voy a creerte.
— Pero es cierto. Quería terminar con ella desde hace meses, lo único que nos unía era el sexo, porque no pasábamos tiempo juntos a menos de que fuera para follar. No había nada hace meses, pero pasaba tiempo con todos ustedes para complacerla y tratar de arreglar las cosas, eso solo sirvió para darme cuenta de que no eras el pequeño monstruo que creí que eras, que Carter era el verdadero problema y que tú eras muy especial.
Cubrí mi rostro, esto no estaba pasando.
— Lamento decirte esto ahora, pero estabas con Jack y aunque veía que las cosas entre ustedes tampoco funcionaban, tenía miedo de que me rechazaras. — ¿Qué se supone que debía hacer o decir ahora? — Sé que no comenzamos bien y que te he molestado mucho en los últimos tiempos, pero realmente me gustaría intentarlo. No puedo darte todo lo que Jack te da ahora pero en el futuro podré, ambos podremos trabajar duro juntos y crecer.
El chico habla de matrimonio. ¿Qué tiene en la cabeza? — Tyler, yo… no sé lo que quiero, aunque eres más joven que Jack aun así ya tienes mucha más experiencia que yo en muchas cosas, estás en la universidad y sabes lo que quieres. Yo aún soy muy joven y acabo de enterarme que tengo que decidir qué carrera y que universidad quiero, se supone que debo graduarme en dos años pero ahora me graduare en cuanto salga de aquí y pueda hacer algunos exámenes.
Quite mi mano de mi rostro y lo mire. — Aun soy muy joven y no sé qué quiero realmente, no puedo entrar en una relación seria cuando la que tengo funciona fatal.
— ¿Estás rechazándome otra vez?
— Estoy diciendo que si estás dispuesto a aceptar una relación abierta y sin compromiso hasta que sepa qué y quien es lo que quiero realmente todo estará bien, pero más importante aún, estoy diciendo que si quieres vivir una relación en secreto porque voy a ofrecerle lo mismo a Jack pero con el beneficio de que no saldré con conocidos en común, amigos cercanos y no voy a traer a casa a ninguno de ellos.
— Acepto.
¡Mierda!
— Estaba rechazándote cordialmente en honor a nuestra amistad.
— El trato está hecho, soy tu novio secreto no oficial, no puedes romper un contrato, pregúntale a Marshall, somos novios. ¿A qué universidad irás? ¿Has pensado en Columbia?
— Más despacio Tyler, yo no he firmado nada.
— Los tratos de palabra también funcionan, pregúntale a Marshall.
Me besó.
Bien, ya que estábamos aquí, podría disfrutar el momento. Es atractivo, inteligente y al parecer muy serio. ¿Qué podría perder? — ¿Entendiste la parte de la relación abierta? — No se alejó mucho de mi rostro cuando rompí el beso. — Tengo la ventaja de que me conoces y somos de alguna manera cercanos. Ningún tipo que sale de la nada podría tener tanta ventaja, no voy a preocuparme por eso.
Volvió a besarme. Creo que esto significaba un nuevo comienzo. — ¿Si Jack no acepta…? — Demasiado insistente, debía calmarse pero lo dejaría ser por ahora, de verdad se esforzó en convencerme en todo este tiempo. Sonrío feliz en cuanto se alejó. — Somos novios.
— No si yo lo impido. — Paul estaba en la puerta muy cabreado. — Estás pensando en algo serio mientras ella solo quiere pasar el rato, va a romperte el corazón. — Tyler se enderezó en toda su altura. — De hecho, me gusta la relación abierta. Estoy harto de que me digan que me quieren y luego me engañen o terminen conmigo porque voy demasiado rápido. Creo que es un buen momento para aprender a disfrutar sin pensar en el futuro de la relación, salir con más chicas sin que sea un problema entre los dos. Quiero una relación abierta.
— Claro y mientras tanto tus notas bajaran y dejaras de rendir en el equipo, salir con chicas te quitará tiempo de tus estudios y actividades. ¿Sabes quién tiene que romperse el lomo para pagar la universidad, la renta y la comida? ¡Yo!
— No voy a bajar mis notas, ya tengo un trabajo. Puedo mantenerme. — Tyler parecía ofendido. Al parecer quería ser más independiente. — ¿Tienes un trabajo y piensas salir de fiesta con chicas? ¿En qué momento estudiaras? Tu promedio bajará y aun te falta un año y lo que queda de este.
— Puedo hacerlo, no quiero que sigas haciendo esas cosas para mantenerme, ya alguien me ofreció un buen puesto para mis prácticas el próximo año, puedo terminar mi carrera sin problemas mientras que trabajo.
— Ve a casa, piensa en esto. Debes saber muy bien lo que estás haciendo.
Tyler me miró y después asintió. — Te veo después. — No dije nada. No sé porque cedi, tal vez los sedantes me volvieron complaciente, tendría que esperar a estar fuera del hospital para saber si tomé la decisión correcta, especialmente porque la tomé en un par de minutos. Seguramente eran los sedantes.
— ¿Estás contenta ahora? Conseguirás corromper a mi Tyler y me he esforzado mucho para que pueda estudiar con tranquilidad. Merece algo mejor.
— ¿Soy tan mala?
— Merece no tener que preocuparse por mafias y todo lo que traes a cuestas. No me gusta esto.
— No tiene que gustarte a ti, y sabes perfectamente que estoy luchando por salir de todo eso.
— Sabes mejor que nadie que nunca se sale de esta vida. Sé perfectamente que nunca seré más que un prostituto gay o un tipo que pelea en jaulas, tal vez un guardaespaldas de niñas malcriadas, pero no mucho más y es porque tuve que hacer las peores cosas para pagar los estudios de ese niño.
— ¿No crees que deberías dejarlo defenderse por sí mismo? Ya te sacrificaste lo suficiente y él ya es un hombre con criterio, puede decidir por sí mismo.
— Aléjate de él, solo arruinaras su vida.
— Voy a graduarme.
— ¿Qué?
— Anderson dijo que me graduare en cuanto pueda hacer unos exámenes, si no hay complicaciones luego de la operación y sobrevivo podré graduarme incluso antes de que el calendario escolar termine.
— ¿Y crees que eso es suficiente?
— Las mejores universidades me quieren en sus filas.
— Genial, pasarás de una mafia a otra. La peor mafia es la del sistema educativo, especialmente el de educación superior privada. De todas formas aunque vayas a una de esas universidades ya tienes muchos problemas, no puedes deshacerte de ellos solo porque sí.
— Brenda está muerta y Tara Wembley en prisión con el rostro desfigurado. Los demás no quieren acercarse.
Se acercó fingiendo correr con cara de susto. — Por cierto, vendrán a preguntar por el cuerpo de Brenda, tú no sabes nada. — Lo mire extrañada. — Paul, no sé nada. — Sonrió. — Esa es la actitud princesa.
— ¿En qué azotea lo pusiste?
— ¡Shhhhh! Puede haber micrófonos.
— No cuando el ruso estuvo aquí.
— Se veía tan hermoso semidesnudo y sedado mientras lo transportaban a su nueva habitación. — Puse los ojos en blanco, siempre se fija en los heterosexuales. — ¿Qué? Es súper atractivo, todos esos tatuajes sobre esos deliciosos músculos. — Se estremeció mientras gruñía. — No necesito saber eso, no necesito que me hablen de lo atractivo que es ese hombre.
— Aguafiestas.
— Que sea atractivo no le quita que sea un hijo de puta. — Vanessa entró y se acercó a mí. — Parece que vas a sobrevivir, bien. Sería difícil recuperar mi carrera si te mueres, pero tener la primicia de tu muerte también es bueno.
— Gracias por preocuparte Vanessa.
— El sarcasmo no es necesario cuando se trata de una persona que no siente aprecio o alguna clase de buen sentimiento por la raza humana en general, guárdatelo para alguien más.
Ya era hora de preguntar sobre lo más importante, pase horas pensando en él y no sé porque aún no aparecía si se supone que me ama tanto. — ¿Dónde está Jack? — Ella abrió la boca muy grande tratando de buscar una excusa antes de hablar.
— Aquí estoy. — Entró con prisa y los apartó de un empujón para luego recostarse sobre mí mientras lloraba. — Lo siento, lo siento mucho. Debí cuidarte mejor, debí hacer mejor las cosas.
— Tenemos que hablar. — Asintió mientras besaba mi rostro por todos lados. — Jack, es hora. Tenemos mucho que aclarar. — Ellos entendieron y nos dejaron solos. — Mi vida, lo siento. Voy a aceptar cualquier cosa que quieras, sé que necesitas crecer y entender que quieres, sé que necesitas tantas cosas y yo te las negué todas. Dejaré que seas joven, que salgas con chicos, no me importa, pero no me dejes. Lo único que pido es que no me dejes hasta que estés segura de que no me amas.
Eso me sorprendió, no sabía que decir. — ¿Vas a quedarte conmigo? — Levantó su rostro y me miró a los ojos. ¿Cómo podía resistirme a él si me miraba de esa forma? — Anderson vino hace un rato. Voy a graduarme y podré ir a la universidad en otoño.
Su expresión era de confusión, parecía asustado y confundido. — ¿Vas a dejarme? — Negué. — No, no quiero dejarte, no de la manera que piensas. Pero necesito saber que no harás un escándalo si decido elegir una universidad lejos de aquí. Quiero seguir contigo, quiero que estés ahí y puede que suene que quiero usarte como un colchón en el que caer cuando las cosas salgan mal para no lastimarme, que quiero atarte a una relación que no tiene futuro. — Sollocé. — Pero la verdad es que tengo miedo porque no sé quién soy, no sé lo que quiero y no sé si en el futuro cuando esté lista para tener una relación seria voy a seguir queriéndote o no.
Volvió a besar mi rostro tratando de calmarme mientras yo sollozaba y trataba de recuperar la respiración. — No quiero dejarte porque tengo muchos sentimientos y no sé cómo manejarlos. Pero quiero conocer más chicos, de mi edad o por lo menos cercanos a mí. Quiero tener la oportunidad de salir con un chico tomados de la mano sin que nadie nos mire como si estuviéramos cometiendo el peor delito de la historia. Estoy harta del secretismo, de no poder tener gestos románticos en público, de tener que quedarme en casa porque no quieres salir de fiesta cuando estoy deseando ir a bailar y pasarla bien. Estoy harta de todo eso porque justo ahora quiero poder hacer todas esas cosas con toda la libertad del mundo.
— Lo sé, perdón. Estuvo mal todo lo que hice, no podía soportar la idea de que estuvieras lejos de mí. Quería pasar todo mi tiempo contigo y no me di cuenta que te estaba quitando los mejores años de tu vida, especialmente luego de todo lo que viviste antes de que regresara.
— No sé si te amo, Jack. Necesito tomar decisiones y vivir, no solo ver como los demás lo hacen.
— Yo solo te pido que no me dejes, quiero una relación abierta. Si vas a irte que no sea totalmente.
— Por ahora eso parece bien, es lo único que sé que quiero pero necesito que dejes que sea así, no más celos enfermizos, no más lastimar a nadie porque me miro. Aun me odio por sentir algo por ti luego de lo que paso con Cole. Ni siquiera debería estar pensando en seguir contigo luego de lo de Cole.
— Me portare bien, no haré nada que nos lastime pero no me dejes. — Recostó su cabeza sobre mi pecho con cuidado de no poner demasiado peso sobre mí. — Haré lo que me pidas pero no me dejes.
— Que escena tan maravillosa. — Ambos miramos hacia la puerta. Eran como las cucarachas, matabas a una pero aparecía otra de inmediato. — ¿Qué hace aquí?
— Vine para ver que mi estudiante favorita estuviera bien. Veo que no solo es mi favorita. El señor Anderson no estará nada feliz con esto.
— Hanna, es un momento privado. Mi hermana estuvo a punto de morir ¿Podrías irte, por favor?
— Que descortés, supongo que es una reacción a la persona que descubre tu romance con tu estudiante y supuesta hermana.
— Escucha perra, no tienes pruebas sobre las estupideces que dices, solo tus celos por un hombre que ni siquiera recuerda tu nombre. Si intentas algo en mi contra todos estarán muy enojados porque tratas de ensuciar el nombre de una estudiante al igual que hiciste en tu anterior escuela. ¿No trataste de seducir a otro maestro y cuando te rechazo porque estaba felizmente casado lo acusaste de acostarse con una estudiante? Eso no aparece en tu curriculum ¿Verdad? Pero si aparece cuando le preguntas a las personas adecuadas. Largo de aquí o voy a divulgar los videos comprometedores y todo lo demás.
Apretó sus puños. — No tienes ninguna prueba. — Sonreí. — Dame tu teléfono, Jack. — No pregunto, solo me lo dio. — ¿Qué intentas, bruja? ¿Vas a llamar a uno de tus mafiosos para que me golpee? Si, tienes tanta mierda hasta el cuello que no podrás salir de ella, no esta vez mocosa estúpida. — Se acercaba lentamente, paso a paso, muy cabreada, pero no sabe con quién se mete.
— Grace, libera todo sobre la de Biología. — Colgué el teléfono sonriendo y en pocos segundos tanto el de ella como el de Jack comenzaron a sonar con notificaciones. Grace siempre sabía cómo hacer sus cosas.
Cuando ella vio el suyo y escuchamos la conversación amenazadora que tuvo con el tipo al que antes acosaba se puso muy pálida. — ¿Qué hiciste zorra? — Grito muy fuerte. — Lo más interesante de todo eso es que hay muchos videos y fotos de Jack. Parece que estabas siguiendo sus pasos a todas partes. — Me reí a carcajadas, pero pare pronto porque me dolía.
Ella intentó lanzarse contra mí pero Jack la detuvo, pronto la seguridad vino y la sacó a rastras. Bien, una loca menos. Ahora podíamos vivir en paz. — Te amo. — Lo dijo de una manera tan salvaje, como si no pudiera soportar las ganas de tenerme. Salto sobre mí y me beso apasionadamente. — Solo a ti y por eso…
Saco una caja de uno de sus bolsillos.
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