Listón azul Parte 2
Scarlett
Todo estaba bien.
No, no todo estaba bien. Ella seguía ahí afuera y él la dejó escapar. ¿No podía superar a esa mujer después de que le hizo tanto daño? Lo secuestró, no sé qué paso mientras lo mantuvo encerrado pero no quiere hablar de eso, ¿La perdono? ¿Pasó algo entre ellos y no quiere decírmelo?
Quise alejarme totalmente, quise estar lejos de él pero por ahora no tenía a donde ir. Como siempre, fui una estúpida y caí en sus redes, acepte regresar a casa e incluso dormir en la misma cama ¿Que tenía que hacer ese idiota para que yo lo sacara de mi sistema? Esto no iba a funcionar por más que lo intentáramos. No ahora, por lo menos. No cuando soy una menor y no cuando estoy tan confundida sobre quien soy, que quiero y lo que siento por él. Necesito tiempo, alejarme de él y ver qué es lo que realmente hay entre nosotros, que siento.
He pasado todas estas semanas preocupándome por nosotros y también por esa mujer. Sin duda sabe esconderse muy bien, desaparece sin dejar rastro cuando lo necesita y eso es muy peligroso porque puede aparecer de la nada y matarnos a todos. Grace y sus habilidades informáticas no han dado con ella, Paul, Connor y Vanessa tampoco y ella está muy ocupada reviviendo su carrera periodística, especialmente porque tomó el escándalo que me involucra podría ser parte del caso sobre trata de blanca, prostitución y pedofilia de todos los tiempos.
Tara Wembley podría estar involucrada con Jeffrey Epstein y todos los grandes y poderosos. Si ella logra enlazar estos dos casos será un eslabón en una cadena de los más grandes y asquerosos crímenes de la historia. El FBI y la prensa no me dejarían en paz luego de que Vanessa enlazara los casos.
Justo ahora tenía miedo de volver a caer en la mira de todos y no tener nada ni nadie con que defenderme. Necesitaba dinero, capital. Lo suficiente como para invertir y crear un imperio en poco tiempo y si hablábamos de tiempo trabajar en robos grandes fueran independientes, pagos o directamente a grandes bancos, llevaría mucho tiempo y sería muy peligroso. No quería volver a eso porque lo odio, pero sé que la fama que conseguí con el asunto del camión blindado y los demás trabajos no solo me hacía una de las ladronas más conocidas en el mundo del crimen. Me hacían una mercenaria, Nikolai consiguió convertirme en un prodigio y una leyenda, especialmente en el crimen. En algún momento alguien vendría a buscarme exigiéndome que trabajara para ellos.
Solo tenía una opción y por eso justo ahora me encontraba en las oficinas de la compañía de Nikolai. Una compañía que en teoría también me pertenece. Ya había estado aquí un par de veces en los últimos tiempos pero no dejaba de sorprenderme. Las mujeres apenas y me miraban, preferían dirigir la mirada a otro lado y los hombres… bueno, lo de siempre. Al pasar por una de las salas de conferencia lo vi sentado escuchando lo que la mujer junto a la pantalla explicaba. Me vio y me hizo señas para que me dirigiera a su oficina y lo esperara.
Cuando me acerque a la entrada de la oficina, vi a la asistente personal de Nikolai que tenía una enorme sonrisa que me parecía muy extraña al igual que las veces anteriores que estuve aquí, parecía una sonrisa real, sincera y generalmente las mujeres solo me sonreían con malicia, hipocresía y envidia en sus ojos. Es una mujer joven y atractiva, tal vez no se sentía intimidada por mí.
Me acerque a su escritorio porque era necesario y obligatorio pasar por ella para poder entrar a la oficina de Nikolai. — Buenas tardes señorita Nóvikova. Es un placer verla de nuevo. — Asentí en reconocimiento. — El hijo de puta dijo que lo esperara en su oficina. — Me miraba de una manera tan atenta que me ponía nerviosa. — Claro, ¿Le gustaría tomar algo? Café, soda, algún jugo. Cualquier cosa. — Lo último lo dijo en un tono extraño. Ignore eso y no le di importancia.
— No me quedaré por mucho tiempo.
— Está bien, si necesita cualquier cosa puede usar el intercomunicador. — Toco la diadema que usaba para contestar el teléfono y aprovecho para acomodar un mechón invisible de su cabello, también de una manera extraña. — Claro, lo tendré presente. — Seguí adelante tratando de alejarme lo más rápido posible de ahí, aunque no lo hice lo suficientemente rápido porque alcance a escuchar un suspiro detrás de mí y sentía su mirada fija en mí.
Espere durante mucho tiempo, un par de horas o tal vez más, cuando Nikolai entro y me vio jugando en su silla no mostró ninguna expresión. — Me alegra verte, Prekrasnaya. — Cuánto detesto a este hombre. — ¿Te acuestas con tu asistente?
— ¿Por qué eso sería tu asunto? — Preguntó irritado. — Porque es lesbiana. — Cruzó sus brazos sobre su pecho y en ese momento me di cuenta de que tengo como padre a un hombre muy atractivo. — Es bisexual, pero sigue sin ser tu problema. — Me encogí de hombros. — Lo es cuando coquetea conmigo.
Se acercó y me hizo señas para que me levantara de su silla pero di vueltas. — No estarías aquí molestándome si no fuera importante, no quieres verme ni a tus hermanos, tampoco respondes nuestras llamadas. — Me detuve. — ¿A qué vienes? — Suspire y me levante, él se sentó sin dejar de mirarme, intentó tomar mi mano pero me aleje.
¿Cómo había pasado de querer asesinarme a esto?
— Quiero mi herencia. — No dijo nada. — Quiero que me des el dinero que me corresponde, quiero que firmes mi emancipación cuando cumpla dieciséis, será pronto por cierto.
— No.
¡Maldito!
— No te lo estoy pidiendo, Nikolai, es una jodida orden. Quiero romper cualquier lazo que me una a tu familia, tal vez sea tu sangre pero no quiero tener nada que ver con ustedes más allá de eso. — Negó. — Ustedes solo recibirán mi herencia cuando muera y por ahora estoy muy saludable y fuerte. Además si te doy lo que te corresponde ahora no volveremos a saber de ti y no queremos eso.
— ¿Por qué no pueden dejarme en paz de una vez? Ya me causaron suficiente daño, estaba bien antes de que ustedes e incluso Jack aparecieran.
— Quiero reivindicarme. Voy a corregir mis errores con todos mis hijos, las cosas serán diferentes ahora.
— Entonces tu bastardo tuvo que atacar a tu otra bastarda y obligarla a matarlo en defensa propia para que abrieras los ojos y te dieras cuenta de la clase de basura que eres.
— ¡No es un bastardo! — Se levantó de un salto, furioso y con su rostro rojo por la ira. Hablaba de Angel, no de mí. Para él realmente soy una bastarda.
— Él no pero yo sí. Eso es lo que siempre he sido para ti y para el resto del mundo. ¿Por qué te empeñas en destruir mi vida si ni siquiera te importo? — Se calmó. — Lo siento, yo… no quise decir que… — Negué. — Olvídalo, no intentes corregirlo, sé muy bien que desde un principio solo querías un perro guardián bien entrenado para que tus hijos a los que si amas no tuvieran que desperdiciar sus talentos en cosas ilegales y sucias.
— No, ya basta. Yo te amo, eres mi hija y te amo tanto como a los demás. Pero amo más a Mi Lyubov’ y a nuestro Angel. — Puse los ojos en blanco. — No es mi culpa que estén muertos, Angel cabo su propia tumba cuando me ataco, para mí siempre fue sobrevivir o morir e hice lo que tenía que hacer, como siempre. — Fue duro aceptar que una persona en la que si bien no confiaba pero le tenía cierto aprecio porque era el único que parecía comprender resultara ser un monstruo pero aquí estaba y el mundo no se acabaría porque tuve que matarlo en mi defensa.
— Lo sé. — Dijo con la voz rota. — Sé que fui un mal padre pero ahora planeo arreglar todo el mal que hice. Si quieres dinero o lo que sea yo te lo daré, si quieres independizarte y desaparecer no voy a permitirlo. Jack y tú deben estar juntos, no puedes abandonar al hombre que la vida eligió para que se amaran el uno al otro.
— ¿Por qué piensas que lo que hay entre Jack y yo es como lo que paso contigo y tu hermana?
— Porque lo veo en sus ojos cada vez que te mira, reconozco esa mirada porque era como yo la admiraba cada vez que estaba cerca, un amor así es eterno y tal vez no creas en fuerzas superiores pero si debes creer en los hechos. Ustedes dos no pueden vivir el uno sin el otro, es antinatural.
— El único antinatural eres tú, escúchate, suenas como un maldito demente. Si yo quiero irme, me iré. Si quiero dejarlo lo dejaré.
— Pero regresaras. Porque el amor que hay entre ustedes supera cualquier cosa en este mundo. Superará la distancia y te hará regresar o hará que él te encuentre, porque él nunca te dejara ir.
No conseguiría nada.
— ¿A dónde vas?
— No te importa, olvídate de darme algo, no quiero nada si aún está ligado a ti.
— Espera, hay algo que debes tener.
Se dirigió a una estantería donde había un cofre. Lo tomó y se acercó a mí con él en sus manos tomándolo con tanto cuidado como si fuera un tesoro. Me lo ofreció renuente y cuando lo tome lo abrió y me ayudó a sostenerlo para que mirara dentro de él.
La cosa era alargada y alta, no tan ancha pero lo suficientemente grande para guardar algo bastante pesado. Cuando mire dentro, vi que había varios libros o agendas. Estaban hechos a mano por lo que parecía y tenían adornos muy femeninos en la portada o por lo menos era así con los tres que estaban hasta arriba.
— ¿Debo tener un montón de agendas viejas?
— Son diarios.
Bien, eso explicaba muchas cosas. No realmente, pero parecía que para él explicaba todo. — Pertenecían a ella. Yo mismo los hice a mano para que ella pudiera escribir. Mi padre era un tacaño con ella, decía que todo lo que él tenía debía invertirse de buena manera y en mí especialmente. Trabaje desde muy pequeño y ahorraba cada centavo para complacerla a ella, todo lo que gane en esta vida es de ella.
Maldito demente.
— ¿Por qué debería tenerlos si son tan importantes para ti? — Parecía estar a punto de llorar mientras miraba los diarios. — Porque no vas a tenerlos por siempre, siguen siendo míos y los quiero de vuelta en cuanto estés satisfecha. — Hice una mueca. — ¿Satisfecha? — Cerró el cofre. — Léelos y encuentra las respuestas que necesitas, ódiame, ódiame más y ódiame todo lo que quieras porque el odio te hace fuerte, pero no te alejes porque soy lo único real en tu vida, incluso más que Jack y tú.
— No soy tu títere.
— No quiero que seas un títere, quiero hacerte fuerte para que algún día tomes mi lugar y antes de que digas que Yuri es el mayor o lo que sea que tengas en mente como excusa para ignorar tus deberes como mi hija, escucha bien. Te elegí a ti porque él es débil, Angel era débil y ninguno tenía el temple y el carácter para dirigir un imperio. Angel debía ser cuidado y no puesto a cargo porque era el más frágil de mis bebes, Yuri estará a cargo de mis asuntos legales como debe ser porque su carácter se lo permite, pero tú Scarlett, tú te harás cargo de mi verdadero imperio cuando llegue el momento y ya sea que tengas que matarme o yo me haga a un lado sé que serás la reina que siempre soñé y harás lo que debes hacer pero serás esa reina porque yo te hice y me deberás todo, como me debes todos los logros que has conseguido en el último año.
Haría todo lo que estuviera en mis manos para que ese día nunca llegara. Justo ahora tenía que prepararme para ir a Chicago, él creía tener todo el poder y esperaba que todos hicieran lo que él deseaba, pero yo sabía que mis capacidades valían mucho más que el dinero, podían generar mucho más dinero que el que él podía pagar para sobornar y hacer que me ignoraran hasta que yo aceptara su chantaje y me uniera a él en su circo, sobornaría a muchos para que no me dieran trabajo o lo que sea, los amenazarían pero había gente tan o más ambiciosa que él que sabría que soy más que un diamante en bruto, soy toda la maldita mina.
Aun así necesitaba tener un respaldo mientras conseguía valerme por mi misma, no me dio lo que quería, pero lo buscaría por mi cuenta, aún tenía tiempo antes de que necesitara recursos con urgencia, trabajaría duro hasta graduarme y lograría la independencia que tanto quiero.
Llegue a la puerta e hice malabares para abrirla pero volvió a detenerme justo antes de que saliera. — Olvidaba algo, espera un momento. — Puse los ojos en blanco mientras maniobraba con la puerta y el cofre. Sacó algo de uno de los cajones de su escritorio y caminó hacia mí nuevamente, abrió el cofre y uno de los diarios para meter una tarjeta de cumpleaños o yo que sé y luego levantó un llavero con muchas llaves, parecían llaves normales excepto por una que era dorada y no plateada y también más grande y ostentosa como todo él.
— Lo que sí te pertenece está en la dirección que hay en la tarjeta, ve allá y toma lo que quieras pero recuerda que debes cuidar todo porque son una herencia de tu tía y todo lo que hay ahí es mi tesoro más grande. Puso las llaves sobre los diarios y cerró el cofre.
Salí de ahí lo más rápido que pude decepcionada del resultado y de mi misma por atreverme a pensar que él estaría dispuesto a hacer lo que yo necesitaba. Al volver a casa solo me senté y trate de tranquilizarme, de seguir con mi vida como siempre había hecho. El equipo había dejado varios mensajes en donde reportaban que no había novedades.
Eso solo me estreso más.
¿Dónde se metió esa perra y por qué siempre la perdíamos de vista? No importaba ahora, debía concentrarme por completo en el viaje a chicago y el concurso. Solo iríamos Paul y yo, no quería a nadie metiéndose en mis asuntos y necesitaba tener momentos de paz y solo para mí para poder pensar. Guarde el cofre en el armario del que se supone es mi cuarto pero que nunca usó, recuperar mi cama y mobiliario fue más difícil debido a mi mala relación con Marshall, pero soy más importante que él en el gran esquema de las cosas así que todo volvió luego de que Mr. Hyde apareciera y amenazara con darle una verdadera paliza si no volvía a poner todo en su lugar en mi cuarto.
Me olvide por completo del mundo y de los problemas otra vez y me dedique por completo a ultimar detalles y ser la mejor en el concurso. Siempre tengo confianza en mí pero mucha gente fue seleccionada y logró obtener el stand, había cerca de doscientos estudiantes luchando por los jodidos premios, yo solo quería suficiente reconocimiento para hacerme un nombre en el mundo académico desde ahora. Eso me serviría en el futuro, aunque todavía no sabía qué carrera iba a elegir pero podía pensar en eso en un par de años, ahora me concentraría en ser la mejor en todo.
Para cuando llegó el día de subir al avión comencé a entender el pánico escénico, no es que participara mucho en actividades en donde tuviera que enfrentar al público pero sentía que esto era muy importante para mí. Subí al avión con un enorme vacío en el estómago, llegue al hotel y trate de descansar un poco pero fue difícil, me prepare para ir a mi stand y al final solo hice lo que sabía hacer mejor. Ser excelente académicamente.
Todo salió a la perfección, justo como esperaba. Me esforcé para conseguir esto y ser aplaudida por todos luego de conseguir el primer lugar con mi trabajo sobre levitrones y la réplica de un tren bala funcional. La gente realmente se divirtió con mi stand jugando con algunos de los imanes que flotaban y con los que podían jugar para entender mejor el funcionamiento de los imanes y la importancia de estos en el transporte del futuro y cuando veían el tema y el experimento central se sorprendían aún más. Mi tesis sobre los levitrones o imanes y la importancia de estos en temas como el transporte masivo fue muy bien recibida por la comunidad científica que asistió al evento y algunos representantes de universidades importantes que estaban aquí. Toda la Ivy League parecía interesada en mí, eso es algo bueno, creo.
Pero me molestó su presencia. Trato de mantenerse alejado pero se acercó un par de veces, de hecho lo hizo cuando uno de los altos mandos de la compañía que preparó el concurso se acercó a mi stand para revisar el trabajo y era obvio que no fue una ronda para observar los trabajos que se exponían o un paseo por su evento. El hombre vino directamente a mi stand y eso era una buena señal desde el principio.
Nikolai no pudo resistirse y se acercó a él para hablar, parecían conocerse, incluso se atrevió a decirle que soy su hija. Me preocupo la influencia que podría tener Nikolai sobre la entrega del premio pero también sabía que mi trabajo era el mejor de los cientos de proyectos que se encontraban aquí, algunos de los proyectos eran realmente buenos pero representaban más pérdidas que gastos cuando se llevaran a la práctica, una gran compañía no estaba interesada en salvar al mundo, querían ganar dinero y un proyecto científico que pudiera llevarse a la práctica debía ser rentable. Actualmente países desarrollados estaban usando sistemas de transporte de trenes bala o de alta velocidad.
Países como Japón, China, Inglaterra, Francia e Italia y en algunos de estos lugares como China y Japón ya había líneas comerciales funcionales de trenes MagLev o de levitación magnética que alcanzaban velocidades de más de cuatrocientos kilómetros por hora, aunque en pruebas no comerciales llegaron a velocidades de más de seiscientos kilómetros por hora. Esta clase de proyectos eran los que grandes compañías querían poner en práctica.
Yo expuse a la perfección todos los puntos en el trabajo escrito y en el stand las veces que fue necesario, hice una réplica funcional de un MagLev y no fue solo un experimento cualquiera con imanes que floten, esos los puse en el stand para atraer a la gente y que se quedara más tiempo para ver mi trabajo mientras se entretenían. Nikolai no tenía nada que ver en la decisión de los jueces, yo gane por mis propios méritos y esfuerzos.
Lo extraño de este viaje no fue Nikolai y su interés por mis asuntos, durante toda la presentación e incluso luego de ella, los representantes de universidades se acercaron a mí para elogiarme y decirme lo bien que me iría en mi carrera y en mi vida profesional si eligiera su universidad, me daban la charla de reclutamiento e incluso me hacían ofrecimientos de becas.
Ninguna de las universidades de la Ivy League ofrece becas deportivas, es por esto que Paul paga la carrera de publicidad de Tyler en la universidad de Columbia, pero sí que ofrece becas por excelencia académica o a extranjeros.
Lo extraño de todo esto es que yo aún estoy muy lejos de graduarme. Estoy en segundo año y apenas participó en actividades extracurriculares. Llevo poco más de un mes corriendo de un lado para otro en diferentes eventos pero es porque Anderson lo puso como condición para evitar ser expulsada y debido al elitismo en las grandes universidades del país, debes ser millonario o tener un curriculum lleno de estas actividades y logros, ser un líder y un montón de mierda para poder ser aceptado. Tener un coeficiente muy alto ayuda pero ellos quieren que sus estudiantes destaquen en la vida y esos estudiantes son generalmente deportistas, artistas, líderes y participantes en voluntariados que fueran realmente activos. Yo no estaba interesada en ser activa en nada, aunque soy excelente académicamente y una artista debido a la música y la literatura.
Algo raro pasaba y sería mejor estar alerta. Me preocupaba que en cualquier momento algún rector de universidad elitista dijera que alguien le vendió mi alma para que trabajara para ellos por toda la eternidad o algo así. No me extrañaría ya que a la gente le encantaba usarme para conseguir lo que querían.
Cuando todo terminó y subí al avión que me llevaría a casa volví a sentir ese vacío de nuevo pero esta vez era por algo diferente, se supone que enfrentaría a Jack, que esta vez sí lo pondría en su lugar y me daría el mío. Baje del avión y me prepare para el momento de la verdad. El segundo momento más importante luego de recibir ese jodido listón azul del primer premio. El tiempo pareció ir más lento y sentía que cada vez era más difícil llegar a ese parque. Cuando por fin llegue él aún no estaba ahí, llegue temprano. Me pasé frente a la banca en la que dormíamos cuando no podíamos ir a casa, cuando no era seguro estar en casa. El parque era bastante grande y esta zona estaba un poco alejada de la calle pero logré verlo.
Estaba en la esquina de la calle a punto de cruzar para llegar aquí, se ve tan guapo como siempre, su abrigo lo hace parecer aún más alto de lo que es y mucho más guapo que de costumbre, ya no nieva como antes pero aun hace mucho frío y llueve agua nieve.
Mientras camina me sonríe en la distancia y yo le devuelvo la sonrisa, pero su expresión cambia a una de terror y comienza a correr justo cuando siento que algo frío me atraviesa dos veces. No lo entiendo al principio pero cuando siento que la humedad comienza a cubrirme miró hacia abajo y veo sangre en mi abrigo en dos lugares, no es solo sangre, es bastante sangre.
¡Hija de puta!
Sacó el arma y giro disparando tres veces mientras todavía puedo ver claramente y sostenerme. La veo caer pero todo pasa en cámara lenta antes de que yo también me precipite al suelo, antes de que unos brazos cálidos me sostengan.
— ¡Scarlett! Mi vida, estoy llamando. — Trata de hacer presión pero quiero detenerlo.
— Detrás… de ti. — No me escucha así que levantó el arma de nuevo y disparó, no puedo ver muy bien porque todo está algo borroso pero sé que le he dado cuando el cuerpo cae al suelo sonoramente. Él reacciona y apenas mira hacia atrás.
— ¡Marshall, date prisa! — Lo escucho gritarle al idiota por el teléfono.
— Directo en el hígado, no sé a qué le dio la otra pero ambas salieron. — Digo con las pocas fuerzas que puedo sentir. — No hables mi vida, no me dejes.
— Sabía que esto pasaría. — El dolor comienza a venir, se apodera de mí. — Muerta antes de los dieciséis. — Me río a pesar del dolor.
— No, no, no. Vas a vivir no hables. — Me levanta del suelo con rapidez pero con cuidado.
— Déjame morir. — Le pido, no. Le ruego.
Escucho el chillido de neumáticos sobre el pavimento y más gritos. — Diatlov la espera, ya está todo listo. — Trate de negar pero ya no tenía fuerzas y entonces sentí que el mundo giraba y todo se volvía negro.
Jack
Ella estaría bien. Todo estaba bien y ella viviría. Nikolai y parte de su hígado se encargarían de eso. Ella sobreviviría a la cirugía. Solo una bala atravesó algo vital y Nikolai le estaba dando parte de su hígado.
— ¿Qué sucedió? — Estaría en mis brazos pronto. — ¡Jack! — Miró a Marshall que acaba de empujar mi hombro. — ¿Qué pasó? — Lo miro sin entender bien qué es lo que quiere. — Tienes que hablarme hombre. ¿Qué fue lo que pasó? Tengo el cuerpo de Brenda en la morgue y la policía está haciendo preguntas. — Brenda. Esa maldita intentó quitármela.
— Le disparó. — Mi voz se rompe al decirlo y siento cómo me rodea con sus brazos y trata de calmarme pero no sé qué siento. Todo es tan confuso. — Está bien, ya está muerta. Pero necesitamos el arma. Limpia la maldita arma y pon tus huellas. — Me ofrece un pañuelo y lo tomo para luego buscar el arma mientras mis manos tiemblan.
— Todo estará bien, vamos a cuidar de ella. Podemos hacerlo hombre. — Trato de controlar mis temblores pero solo consigo llorar. — Tienes que revisar tus mensajes, podría haber algo. — Le entregó el arma y él saca un papel y lo abre para luego soplar algo que hay sobre el papel directo sobre mi ropa, saca otro papel y toma mi mano derecha para soplar sobre ella también.
— Sopla esto sobre mí, necesitamos que todo concuerde. — Acaba de abrazarme, debe haber transferencia de pólvora de mi ropa a su ropa. Se supone que fui yo quien disparó y no Carly. — Tus mensajes, hombre.
Tomo mi teléfono y lo primero que hay es un mensaje de voz de Aleksandr. — Algunos de los hombres de Nikolai están con Bren… — Por el sonido parecía que su celular cayó al suelo y había un forcejeo. Lo escuche insultar a alguien en ruso y le devolvieron el insulto también en ruso, entonces se escuchó un disparo y todo se quedó en silencio. Luego hubo un ruido fuerte y el mensaje terminó ahí.
¡Mierda! Busque a Vanessa con la mirada. ¿Podría ella lidiar con esto ahora?