La cuida el diablo Parte 2

Scarlett

Cuando llegue a la escuela el señor Andrew me esperaba en el pasillo para hablar conmigo, no quería hablar con nadie, solo quería venir a las clases y luego irme otra vez, esconderme en algún agujero.

— Señorita Davis, buenos días.

— Buenos días.

— Recuerde que la feria de ciencias será el viernes y que antes de que la semana termine debe enviar el proyecto escrito al concurso, las inscripciones cerrarán el viernes y no puede quedarse por fuera. — El proyecto para la feria de ciencias, que además presentaría a un concurso que realizaba una empresa de tecnología que entregaba dinero y algunos implementos educativos de última generación a la escuela a la que perteneciera el ganador. El concurso sería en poco más de un mes pero la feria de ciencias sería el viernes. — Si, ya está casi listo, solo necesito revisarlo y enviarlo.

— ¿Se encuentra bien? — ¿Qué debía decir? No sabía si podía mencionar a Angel, no tenía idea de si estaba bien que dijera algo.

— Uno de mis hermanos murió anoche. — No dijo nada al principio.

— Lo siento mucho. Lamento su pérdida de verdad y me gustaría darle tiempo para que se recuperara, pero como ya sabe, su situación frente al consejo de padres no es la mejor, si se va ahora ya no podrá regresar.

— Lo sé, no quiero irme. Necesito concentrarme en algo, olvidarme que tengo tan mala suerte por ser bonito que mi propio hermano intentó lastimarme, necesito olvidar que tuve que hacer algo que no quería para salvarme a mí misma.

Se puso pálido.

— Necesita ir con un psicólogo. — No fue una pregunta.

— No, esos no sirven, solo necesito concentrarme en algo que valga la pena.

— ¿Qué fue lo que hizo?

Algunos estudiantes madrugadores comenzaron a llegar, Jack llegaría pronto y no quería verlo, no hasta que fuera hora de su clase. No quería que supieran que estaba pasando algo, nuevos chismes significarían más susurros a mis espaldas, mas miradas indiscretas.

— Lo necesario.

— Disculpe, señor Anderson. — Giramos para ver a Vanessa y a Marshall parados a unos pasos. — Sabemos que es muy temprano pero necesitamos hablar urgentemente. — Vanessa parecía muy nerviosa y Marshall, aunque trataba de ocultarlo, también.

— ¿Qué sucede? ¿Dónde está Jack?

— Ve a clase, Polly, los adultos tienen que hablar.

— No me provoques, Marshall. Sabes que no voy a quedarme de brazos cruzados.

— Haz lo que te digo, sin tu padre y sin Jack a cargo de ti, yo soy el siguiente al mando. Obedece o tendremos muchos problemas.

— No es cierto, ya no tienes poder sobre ella. Jack y el ruso me hicieron su tutora legal, ahora soy yo la que manda aquí y yo digo que ella debe saber lo que sucede. Creo que es mejor que esté presente.

Bueno, eso sí era darle una patada en el culo a alguien. — Esto no es correcto. Ella debe ir a clase. — Dijo enojado, sabía que no se daría por vencido pero no tenía opción, ya no tenía ningún poder aquí. — Según tú, pero yo soy su tutora.

— Me preocupa la manera en que se pasan la responsabilidad de cuidarla. ¿Cuántas veces ha cambiado su custodia en menos de dos años? Por dios, esto no está nada bien. Ella necesita estabilidad.

— Por favor, hay gente en áfrica que muere de hambre. Ella puede sobrevivir a unos cuantos cambios. Además servicios sociales pasea a los niños como si fueran pelotas y las lanzaran de una persona a otra. — ¿Por qué no fue ella mi tutora desde un principio? Me habría ahorrado muchos problemas.

En la oficina de Anderson ellos se pusieron más nerviosos y ninguno quería hablar, pero al final fue ella quien dijo lo que estaba sucediendo y de la peor manera. — Jack fue secuestrado por su ex novia loca y no regresara por un tiempo, lamento que viniéramos a decírselo tan tarde pero nos dimos cuenta esta mañana, la última vez que lo vieron fue ayer en la mañana.

— ¿Qué? ¡Secuestrado! Esa hija de puta lo secuestró y esperabas ocultármelo.

— No debiste traerla.

— Cállate subnormal. Ella está reaccionando como debería, no hay nada malo en su ataque de histeria.

— Señorita Davis, tiene que ir a clase, yo sé que es preocupante pero recuerde lo que le dije. Piense en su futuro.

— No, un momento. Si ya sabe lo mejor es que venga con nosotros.

— ¿Y qué hará? Lo mejor es que sé que vaya a clases, al final del día podrán informarla.

— Ella irá a clases, pero permítame que hable con ella.

Los espere afuera mientras terminaban de hablar con Anderson, no sé qué más quería decirme Vanessa pero no podía ser bueno. Me estaba muriendo por salir a buscar a Jack, pero no tenía idea de por dónde comenzar. ¿Cómo pasaban tantas cosas malas al mismo tiempo?

— ¿Estás bien cariño? Pareces muy pálida. — La secretaria preguntó desde su lugar. — Sí, solo me siento un poco enferma. — Asintió. — Deberías ir a la enfermería. Eres una chica tan delicada, siempre hay algo pasándote, pero Jack siempre cuida de ti ¿Verdad?

Quería salir corriendo.

No le respondí, ella solo sonrió y yo por porque y comienzo a llorar como magdalena. Delicada yo, era la primera persona que me decía eso. Pero en este momento más que delicada era un completo desastre. Mi vida no podía ser peor y aunque lo había dicho muchas veces ya creo que esta vez era la verdad. ¿Cuántas veces más lo diría?

Vanessa me arrastró hasta uno de los baños de chicas y cuando entramos me sorprendió ver a Carter, Grace, y Paul. — Sea lo que sea, no. — Dije con suficiente énfasis en el no. — En realidad amaras esto cuando te lo cuente. Es la única forma de salvar a todos, la única manera de hacer las cosas bien.

— ¿Por qué despediste a Marshall?

— Porque el subnormal piensa con sus bolas y no con su cerebro. Necesito un verdadero cerebro prodigio, un genio de los sistemas informáticos que no sea un subnormal… por lo menos no el subnormal de mi hermano. — Miro de reojo a Grace con mucho desdén. — Y a un tipo rudo que nos cubra las espaldas.

— Y alguien que pueda comandar a todos.

— No, mocoso. Tú eres un inútil que se pega a los demás para robarles su gloria. Estás aquí porque ambos amenazaron con decir todo lo que saben si no venias, pero lo mejor de esto es que si tengo que hundirme para hundir a alguien más voy a lanzarme al agua yo sola y sin salvavidas para abrazar y hundir a la persona. Me has dado la oportunidad perfecta para ahogarte y ya no puedes escapar.

Se burló con su típica risa malvada.

Carajo, es buena dando miedo. No sé si está loca de psiquiátrico o es simplemente brillante. — Traje tu computadora, necesito que escribas todo lo que has vivido, que escribas sobre todos los nombres que sean poderosos, necesito contar tu historia.

— ¿Crees que decirle al mundo que clase de personas nos dirigen solucionara algo? Van a matarnos a todos antes de que amanezca.

— No cariño, creo que decirle al mundo quien está metido en que creará un gran escándalo político y será el nuevo circo mediático del año, tal vez por los próximos cinco años si tenemos suerte, lo mejor de eso es que si algo nos pasa todos sospecharan inmediatamente de nuestra lista negra y el escándalo será más grande.

Eso no evitaba que nos mataran.

— ¿No lo ves? Si vas a denunciar algo hazlo de la manera más escandalosa posible y con tantos nombres importantes como puedas, eso los mantendrá entretenidos tratando de cubrirse sus propias espaldas, estarán mirando sobre su hombro para evitar que los maten para que no hablen o para evitar que alguien más habrá la boca, no harán nada contra nosotros.

Puede ser pero no me convence, me iría de aquí pero Paul se paró en la puerta. — Escúchala, princesa. Una vez que llegas al final encuentras la lógica de todo esto. — Puse los ojos en blanco y me gire para mirarla.

— Entre más grande el escándalo, más daño a la imagen de esos personajes, nunca van a lograr limpiar sus nombres, no ante los ojos del pueblo. — Eso tenía sentido.

— Quieres llevar esto a la corte de la opinión pública. Así aunque logren salir libres ante la justicia aunque sea por sobornos, serán culpables para mucha gente y el escándalo siempre estará ahí, en internet, en todos lados. Eso llevará a que se pongan paranoicos, estarán tratando de protegerse a sí mismos, lo que implica que algunos van a hablar y pedirán tratos, inmunidad, por lo que podemos llegar a Brenda por medio de alguno de sus conocidos o socios, la delataran y así encontraremos a Jack, podemos llegar a esa súper modelo que tiene la red de prostitución.

— ¡Correcto! Nena, te adoro. Siempre supe que tú y yo somos los cerebros de esta familia.

— No, es demasiado arriesgado, intentarán matarnos en cuanto comencemos a decir lo que sabemos.

— ¿Tienes un mejor plan? Imagino que querrás ir por ahí disparándole a quien se atraviese en tu camino, o dejarás que tu padre o alguien más te manipule para que hagas lo que quieran a cambio de salvar a Jack. — Bien, eso sí me hizo enojar. No sé quién se creía que era pero no iba a dejar que me insultara. — ¿Y no es lo que quieres hacer tu? Quieres revivir tu carrera como periodista de investigación y no puedes hacerlo por tu propia cuenta, por lo que quieres usarme a mí para catapultarte a la fama.

— Pero no estoy obligándote a matar a nadie, sabes perfectamente que en cuanto todo salga a la luz se concentraran en cubrirse o en acabar con los soplones dentro de su propio círculo, pero tú estarás protegida por la misma opinión pública.

— Estaría protegida si valiera algo, pero solo soy una don nadie salida de un tugurio.

— Eres la hija de Nikolai Nóvikov, nadie se ha atrevido a tocarte en mucho tiempo, él no dejará que te lastimen.

— Eso era cierto hasta que mate a su hijo mayor.

— ¿Mataste a Yuri? — Carter se metió en la conversación. No quería esto, ya había tenido suficiente de todo. — No te metas niño, este no es tu asunto. — Carter trató de responderle a Vanessa pero ella levantó su mano y la puso frente a su cara, no dijo nada pero se veía enojado.

— Por más que le duela, eres su hija y si conozco a ese hombre y vaya que lo conozco porque pase años investigándolo, puedo decir que en cuanto recupere la cordura va a venir a buscarte y pedirte perdón. Él no puede odiar a ninguno de sus hijos.

— No me arriesgaré, no cuando no confió en ese hombre.

— Si no lo haces por ti misma, hazlo por Jack. ¿Qué crees que le estará haciendo esa mujer? Necesitamos recuperarlo. — Ese es un punto sensible. ¿Qué se supone que debía hacer? No tengo idea, pero no tenía opción. — ¿Qué esperas que hagamos? — Dije decidida a hacer lo necesario para encontrar a Jack. — Te sentaras en tus clases y escribirás todo lo que sirva para destapar el nido de ratas, eres toda una escritora consumada por lo que sé, pero yo soy la periodista.

— ¿Qué haremos nosotros? — Carter interrumpió.

— Tu nada, tu amiga tendrá que salir de clase e infiltrarse en las redes de todo el que yo le diga y si eso la dirige a alguien más avisarme y seguir investigando. Grace, esto es muy importante, tú eres la encargada de conseguir pruebas fehacientes, de obtener todo lo que los ponga contra las cuerdas y también tendrás que bloquear cuentas bancarias, cancelar boletos de avión, inutilizar pasaportes y visas y hacer mucho sabotaje.

— Paul, llama al chico estrella. Esto necesitará más que un par de brazos con músculos. — Dije, sabía que esto iba a ser difícil y era mejor tener a algunas personas en nuestro equipo. El asintió. — Hora de volver a clase. — Vanessa nos entregó una mochila Grace y a mí.

— Salgan de clase y vayan a la biblioteca o a donde sea que vaya cuando hackean algo.

Los vi irse a todos por su propio lado y no pude evitar preocuparme. Conspirar nunca fue lo mío. ¿Qué pasaría si esto saldría mal? Trate de ignorar los pensamientos negativos sobre esto. Fui a mis clases y como dijo, tenía un permiso especial para trabajar en el proyecto durante las clases. Me senté siempre en el fondo, lo más alejada posible de todos.

Nos comunicábamos por chats secretos de Telegram. Para cuando fue hora del almuerzo, Vanessa ya había publicado un primer artículo con algunos de los nombres, una recopilación de parte de mi historia y prometía revelar más en los próximos días. Las redes sociales estallaron, incluso en la escuela donde los temas políticos y de la justicia no llegaban tanto a los jóvenes, pero por desgracia yo era la protagonista y sus redes se volvieron locas.

Por donde caminaba recibía miradas de… no sé, la misma mirada de siempre. Pasó algo que me involucra y soy el chisme de la semana. Esa mirada. ¿Cuándo dejaría de estar metida en estos escándalos? El señor Anderson vino a hablarme preocupado, pero le aseguré que todo estaba bien, que seguiría con lo mío y que eso no afectaría a la escuela. Como Vanessa ya tenía suficiente simplemente me dedique al proyecto durante las últimas clases y lo envié casi al final de la última clase. No quería estar muy ocupada para enviarlo.

¿Por qué acepté hacer esto? Sonaba muy mal, parecía una completa locura y un plan suicida y realmente lo es, pero también me ahorraría tener que ir por ahí actuando como una mafiosa, la princesa de la mafia rusa. Ya tenía suficiente de eso y quería un respiro. Si esto salía bien podría darle una patada en el trasero a Nikolai, eso creo, no estoy segura. ¿Iba a hacerme algo por matar a Angel? Había muchas cosas que me preocupaban y no sabía cómo resolverlas todas. Por ahora debía concentrarme en salvar a Jack.

Cuando Paul vino a recogerme me dio buenas noticias. El ruso estaba trabajando con nosotros, dijo que se veía afectado pero que también sabía que yo hice lo que debía hacer y que estaba orgulloso de mí. ¿Por qué no creía eso? No importaba, lo mejor de todo es que él junto a todos sus agentes corruptos de las instituciones nacionales de la ley, Policía, FBI, el ejército y cualquier idiota corrupto bajo su mando y el FBI consiguió atrapar a Tara Wembley y nos dirigíamos a la estación de policía para interrogarla.

Cuando entre al lugar todos me miraron como si quisieran aplastarme, creo que en ese mismo instante olvidaron sus juegos de ego y poder entre agencias de la ley para dirigir su odio a mí y verme como un enemigo en común.

— Rayos, esto parece una convención, ¿Dónde consigo mi gafete? — Me burlé para bajar la tensión. — Señorita Nóvikov, es un placer conocerla pero no debería estar aquí.

— Nóvikova, y ella puede ir a donde le dé la gana, es mi hija después de todo. — No quería ver a este hombre, no quería recordar la escena de aquella noche, ya me dolía lo suficiente y verlo solo lo haría peor.

— Lo siento, señor. Es solo una niña, ella debería estar en casa haciendo la tarea.

— Hay una modelo que es la líder de una red de prostitución internacional, que podría saber dónde está mi hermano, al que secuestraron hace poco. Debo estar aquí.

— Ella no hablara con nadie, exige regresar a su hotel y dice que debe prepararse para la semana de la moda.

Así que estaba aquí y fue tan fácil de atrapar porque estaba preparándose para la semana de la moda. Faltaba poco para la semana de la moda pero esta ciudad ya se preparaba y se volvía loca por ese evento. Trajo a Wembley directo a nosotros, eso era justo lo que necesitábamos.

— Tal vez no hable con ustedes pero si conmigo. ¿Dónde está? Hablará por las buenas o por las malas. — El agente que me recibió se burló. — Muéstrele el camino, agente Donald. Ella está al mando aquí. — Nikolai lo dijo con esa calma característica de su tono en público y toda la autoridad que en verdad era capaz de proyectar. El agente… Donald, no tuvo más opción. Me dijo que lo siguiera y me llevó a una de las salas de interrogatorio pero esta vez del lado correcto. Me sentí como Olivia Benson, genial.

Cuando abrió la puerta y me dejo entrar, ella estaba sentada muy relajada con sus piernas cruzadas y en uno de esos vestidos gigantes que parecía una sábana sobre su escuálido cuerpo. Otro agente del FBI, al parecer, la interrogaba. Al verme entrar se puso muy pálida y sus ojos parecían estar a punto de salirse de sus órbitas.

— ¿Qué hace ella aquí? — Pregunto al levantarse deprisa.

— Relevare al que te interroga. — Sonreí poniendo todo el veneno y maldad que nunca había tenido en mí, pero que ahora me invadía con tanta fuerza que casi me mareaba.

— ¿Interrogarme? — Bufo y se burló. — Eres una adolescente, una ramera callejera. ¿Por qué no regresas a la esquina de la que te recogieron?

Esta vez me reí a carcajadas. — Regresa a tu asiento, porque tal vez ellos no puedan jugar rudo aunque sean corruptos. Después de todo eres una figura pública y no quieren esa clase de publicidad. Pero yo no soy del FBI, la policía o alguna institución corrupta, yo querida proxeneta de quinta, soy peor. Mucho peor. — Dije mientras me acercaba y al ver que no se sentaba me pare detrás de ella que no se movió por lo asustada que estaba, puse las manos sobre sus hombros y la empuje con fuerza hacia abajo para que se sentara.

— Ahora, comienza a hablar y si me dices la verdad y todo lo que quiero saber, tal vez quede algo de tu cara para que la luzcas en las pasarelas durante la semana de la moda. — Bufo de nuevo, como si quisiera hacerse la ruda, pero podía verla temblar.

— ¿Dónde está tu amiga la zorra de Brenda? Tal vez deba llamarla Krystal.

— Señorita Nóvikova, salga ahora. Ya fue suficiente, mi compañero se hará cargo del resto. — Ella pareció recuperarse.

— Salgan los dos, yo resolveré esto y luego podrán encargarse de lo que quede. Si queda algo. — Me reí junto a su oído. La puerta se abrió de nuevo y Nikolai entro. — Ya la escucharon, ella tiene que trabajar. Afuera.

Ellos dudaron pero siguieron a Nikolai.

— ¿Dónde estábamos? Ah sí, ibas a decirme dónde está Brenda y a donde llevó a Jack. — Negó con la cabeza visiblemente nerviosa y colmó mi paciencia. Tome su cabeza enredando mis dedos en su cabello y estrelle su rostro contra la mesa, ella gritó y cuando levante su cabeza llevo su mano al rostro y se tocó, cuando miro sus dedos encontró que estaban bañados en sangre y comenzó a llorar, sería mejor que dijera algo porque a este paso terminaría matándola antes de que hablara. — La paciencia nunca ha sido una de mis virtudes. Comienza a hablar, bonita, o dejarás de serlo.