Moy rebenok
Desperté algo adolorida, ya me acostumbre a dormir en una buena cama y ahora es difícil acomodarme en cualquier lugar como antes. Lave mis dientes con el agua embotellada y el dentífrico que Angel compro para mí y me prepare un simple desayuno con Atún, verduras enlatadas, mayonesa y pan y jugo de naranja envasado. Un buen par de emparedados de atún lo suficientemente saludables.
Tendría que esperar que Angel se comunicara y me dijera cuando y donde nos veríamos para irnos, mientras tanto tenía que pasar dos días encerrada aquí. Como siempre guardaba algunos libros para entretenerme por si tenía que pasar la noche o esconderme en una bodega me senté a releer algunos clásicos. Siempre amaba volver a leer Cumbres Borrascosas, para mí es la mejor obra que alguien pudiera escribir, incluso con el romance que se puede ver a través de la historia, también ves la crítica a este y un enorme golpe de realidad, una mujer inglesa en el siglo diecinueve no elegía al amor de su vida, elegía a quien le pudiera brindar mejor estatus y una vida cómoda.
Mientras estaba concentrada en algún momento del inicio de la tarde, poco más de medio día tal vez, el celular sonó y revise antes de contestar, no era que muchos tuvieran este número, pero era mejor prevenir y revisar antes de meter la pata. Era Angel. — ¿Pasa algo? — Escuche una risa al otro lado. — ¿No puedo llamar a mi hermana para saber cómo está? — No dije nada. — Solo quería asegurarme de que estuvieras bien y que no hayas cambiado de opinión.
— Todo bien, pronto preparare algo para almorzar, ya empiezo a tener hambre.
— Esta bien, tengo noticias, tal vez nos vayamos esta misma noche. — Eso fue raro, pensé que debía arreglar asuntos antes de irse.
— ¿Qué sucede?
— Nada de qué preocuparse, ya casi termino y creo que lo mejor es que nos vayamos lo más pronto posible, Nikolai está como loco y no quiero que te encuentre.
— Está bien, date prisa.
— No salgas de donde estés, espero que nadie conozca este lugar. Te llamaré en unas horas para darte la dirección.
— Está bien. Adiós.
No puedo decir que esa llamada no me preocupo, pero Angel sabía cómo trabajaba, nunca me di cuenta de su presencia, ni siquiera su propia familia sabía dónde estaba o qué hacía, al parecer era como un fantasma y se movía con facilidad. Todo un profesional. ¿Por qué lo exilió Nikolai? Es el hijo perfecto, por lo menos para lo que quiere Nikolai.
Luego de prepararme la cena seguí leyendo, era extraño que no tuviera noticias pero supuse que tal vez no logro terminar de resolver todo hoy mismo, estaba cansada de esperar, estar aquí encerrada durante todo un día comenzaba a ponerme irritable y solo quería salir. En algún momento me quede dormida y no sé cuánto tiempo paso pero el celular me despertó cuando comenzó a sonar.
Por fin llamaba.
Me dijo que ya era hora, que empacara lo necesario y fuera a la dirección que me enviaría por mensaje. Ya tenía la mochila lista con lo necesario, no estaba segura si era buena idea llevar el violín, si no tenía dinero podía pararme en una esquina y conseguir un poco o robar, pero prefería lo primero, ya tenía demasiados problemas.
Revise la hora y vi que ya era bastante tarde, casi las once. Era mejor que me apresurara, quería verme en un mal lugar y se ponía peor a estas horas. Cuando llegué al edificio vi que era un lugar que parecía abandonado o muy viejo para seguir en pie. El ascensor parecía estar a punto de romperse y dejarte caer en cualquier momento, por eso era mejor usar siempre las escaleras, estos edificios viejos de Nueva York que podían tener cien años eran una trampa mortal y sus ascensores eran la peor parte, solo una jaula colgante que tenías que cerrar a empujones y no siempre cerraban bien.
Debía subir siete pisos de los diez que tenía el edificio, subí tranquilamente pero tratando de darme prisa, conocía esta clase de lugares, me recordaba al edificio donde crecí, lo que significaba que en cualquier momento podría aparecer una horda de mal vivientes como zombies por las drogas queriendo hacerme daño.
En el segundo piso mi celular sonó y me apresure a responder pensando que era Angel. — Estoy por llegar.
— ¿A dónde?
— ¿Yuri? ¿Cómo conseguiste este número?
— ¿Dónde estás? Papa se volvió loco y está buscándote, ¿Qué fue lo que hiciste?
— Se acerca de su hermana. — Jadeo.
— ¿Sabes acerca de la tetka* Lyubov’?
— Sí, Yuri, eso fue lo que dije.
— Debes regresar inmediatamente, no sabes lo que haces.
— Lo sé todo, Yuri. Se acerca de Angel y voy a verlo en este momento.
— ¿Qué? ¡Sal inmediatamente de donde estés! No te le acerques, Scarlett.
— ¡No me ordenes! No voy a permitir que ese bastardo de mierda me siga maltratando y explotando.
— No vayas con Angel es peligroso, te lastimara. — Me detuve en el quinto piso.
— ¿Lastimarme? Es el único que ha estado dispuesto a decirme la verdad.
Se agitó desde el momento en que le dije que vería a Angel y parecía muy… asustado. ¿Esto había sido una mala idea? — Scarlett. — Dijo notablemente alterado. — El incesto es de familia. — Sentí que mi corazón caía a mis pies y un escalofrió recorrió mi cuerpo. Fue entonces que lo vi subiendo las escaleras en dirección a mí.
Apenas y pude sacar mi arma y disparar. Se apartó a tiempo y la bala golpeó la pared. Me escondí de inmediato en la esquina alejada de las escaleras. Escuchaba a Yuri gritar por el teléfono, decía que venía por mí y que todo estaría bien.
¡Mierda! ¿Cómo fue que me metí en esto?
— Detka, ¿Qué estás haciendo? — Maldito bastardo hijo de puta. Iba a meterle una bala en la cabeza si intentaba tocarme. — ¿Por qué le disparas a tu brat? Las niñas buenas no hacen eso.
— Si te acercas a mí voy a hacerte tantos agujeros que podré usarte como colador.
— No hablas enserio, nunca me lastimarías. Sabes que estamos destinados a estar juntos. — Me asomé un poco y disparé de nuevo. Lo escuché maldecir, por poco y le vuelo la cabeza esta vez, debía tener una herida debido a que roce su cabeza. — ¡Ya dat’ piszdy tebya!* — Que lo intentara, veremos a quien entrenó mejor el maldito de Nikolai.
— Lo siento, me disparaste, no debí decirte eso. Te prometo que no te lastimare.
— Creo que tu acento es más marcado cuando mientes, bastardo.
Un par de disparos dieron contra la pared y pedazos de ladrillo volaron sobre mí. — Deja de hacer niñerías, tenemos que irnos. — Gritó. Creo que vi una escalera de emergencia en el frente del edificio, espero que sea así porque era la única opción, no podía volver a bajar si él seguía ahí.
Mire por el pasillo, había un hombre barrigón y sin camisa en una puerta, se escondía parcialmente pero era demasiado grande. Bien, tenía que llegar ahí a salvo y luego salir por la ventana. Maldición, todo se complicaba siempre. Tome aire y luego Salí de mi escondite disparando para mantenerlo a raya. Corrí en cuanto no pude disparar más por el mal ángulo. Corrí hacia el hombre pero cerró la puerta, no me quedaba de otra que tirar la puerta. Con la fuerza suficiente en las bisagras callo y entre cuando lo vi correr por el pasillo hacia mí, pero no fui suficientemente rápida porque saltó sobre mí y caímos al suelo.
— Vas a pagar por esto, aprenderás que soy lo único que tienes en este… — Lo golpee con mi codo en el rostro. Solo logre que se callara porque no me soltó, aun así rodamos y yo quedé sobre él con mi espalda contra su pecho. — Suka. — Seguí forcejeando y logré apartarme pero él no iba a dejarme.
Cuando intente ir hacia la ventana otra vez, el me tomo de los hombros y me lanzo contra la pared del otro lado. — No quiero lastimarte, te amo y una mujer debe ser protegida, pero estás portándote muy mal, Lyubov’.
— ¡Yo no soy tu madre, puto enfermo!
Gruño enfurecido y se lanzó contra mí pero me moví justo a tiempo antes de que me golpeara en el rostro. Me tropecé con la puerta rota pero evite caerme y Salí al pasillo de nuevo, correr o morir, como toda mi vida. Llegue a las escaleras y bajé corriendo, a mitad de ellas decidí saltar al siguiente tramo y lo hice justo a tiempo antes de que me disparara.
Volví a saltar a mitad del tramo pero lo escuche hacer lo mismo y trate de acelerar el paso. Ya faltaba solo un tramo pero logró tomar la capucha de mi abrigo y tiró de mí para luego abrazarme con fuerza. — ¡Quieta! — Lo empuje con fuerza para que se estrellara contra la pared, no me soltó y lo pise con mucha fuerza, eso lo desestabilizó y me soltó pero antes de que pudiera correr me jalo del cabello y me tiró contra las escaleras del tramo anterior.
Me di la vuelta apuntándole y dispare antes de darme cuenta, no sé cuántas veces, estaba aturdida, solo sé que cuando me di cuenta su camisa estaba cubierta de sangre y él se miró y luego a mi antes de caer por el último tramo de escaleras y rodar hasta que quedó en medio del vestíbulo del edificio.
Él maldito seguía vivo.
No sabía si bajar o quedarme ahí pero comencé a caminar. ¿Qué había hecho? Mate a mi propio hermano. No, no lo era, yo nunca tuve hermanos, no además de Jack y el me abandono una vez.
Llegue al final de las escaleras y seguía sin saber qué hacer, escuchaba las sirenas y parecían lejanas o tal vez no, todo parecía tan lejano, como si yo estuviera lejos de mi cuerpo y me alejara lentamente. Él levantó su mano intentando alcanzarme, su rostro lleno de lágrimas.
— Debíamos… estar juntos. — Susurro mientras su mano temblaba frente a mí.
— ¿Scarlett? — Me tense al escuchar mi nombre, mire pero no vi a nadie, o tal vez sí, no lo sé.
— ¡Mírame! — Angel dijo entre un gorgoteo de su sangre y volví mi mirada para ver cómo la vida se iba de sus ojos y las luces de las sirenas de la policía iluminaban el lugar y a él haciendo todo más aterrador.
— ¡Brat*!
Alguien estaba junto a él, ¿Quién? — ¡Scarlett! ¿Qué hiciste? ¿Qué le hiciste a mi hermano? — Yuri me gritaba desesperado. — Yu…ri, izvi… izviní*. — Yuri negó mientras trataba de llamar, su mano temblaba. — ¡Nyet, Angel!
Dejó de respirar.
Estaba muerto, definitivamente mate a mi hermano. — Brat. Ya lyublyu tebya*. — Escuche escándalo afuera, un par de policías entraron y detrás de ellos Nikolai armado y cabreado, fue entonces que la realidad y el peso de todo me golpeo. — Angel. — Cuando lo vio tirado en el suelo sobre el charco de sangre algo pareció romperse, se puso muy pálido.
Camino lentamente hacia el cuerpo sin siquiera mirarme. — Moy rebenok*. — Se dejó caer de rodillas junto al cuerpo y frente a Yuri. — Moy rebenok prasypájsya*. — Lo movió con cuidado. — Moy rebenok. — Camine hacia la puerta dando la espalda a ella, no podía dejar de mirar la escena, Nikolai comenzó a llorar y con cada segundo que pasaba sus sollozos crecían en intensidad acompañados de los de Yuri.
— Pozhaluysta, ne ostavlyay menya*. — Nikolai comenzó a gritar. — ¡Lyubov’, izviní! ¡Pozhaluysta, izviní moya Prekrasnaya! ¡Nash malysh…!*.
— ¡Scarlett! — Escuche a Jack gritar mi nombre y me di la vuelta para ir hacia él. Maldita sea, él seguía siendo, y tal vez, siempre sería mi lugar seguro. Los policías estaban deteniéndolo y tuve que abrirme paso para poder abrazarlo, no sé cuándo pero al parecer había comenzado a llorar, era difícil respirar. — Mi vida ¿Estás bien? — Pregunto tocando por todos lados para revisarme. — ¿Qué sucedió? Yuri dijo que estabas en peligro. — No podía parar de llorar. — Te golpearon, no llores. ¿Quién te golpeo, mi vida? ¡Dime!
— Paul, sácala de aquí antes de que reaccione y venga a matarla. — Escuche a Yuri detrás de mí. — ¿Quién va a matarla? Yuri, empieza a hablar, ¡Sabes que no tengo paciencia! — Jack gritaba mientras yo trataba de aferrarme a él.
— No hay tiempo para esto, Paul tiene que llevársela. — Yuri tiro de mí para apartarme de Jack pero nos aferramos el uno al otro, dentro del edificio podía escuchar los gritos descontrolados de Nikolai. Perdí la fuerza y Yuri logró alejarme de Jack. — Scarlett, tienes que irte. Mataste al único recuerdo de ella que le quedaba, si te encuentra aquí cuando reaccione va a matarte.
— Me la llevare pero quiero una explicación.
— No, tú debes quedarte para ayudarme a contenerlo.
— ¿Qué demonios está pasando? No puedo hacer nada si no me dicen que pasa.
— Paul, llévatela ahora. Toma, esta abre la puerta principal, hay provisiones en la despensa.
— Tengo que ir a la escuela el lunes. — Fue lo único que se me ocurrió decir. — Tratare de ir mañana en algún momento, pero tienen que irse ahora. No sé cómo va a estar cuando vuelva en sí. — Paul tiró de mí y me llevó hacia un auto. No quería ir a ningún lado, ¿Qué sentido tenía? Allá a donde iba siempre encontraba problemas.
Jack
— Nikolai.
¿Qué demonios paso aquí?
— Tienes que levantarte. — No soltó al cadáver, siguió meciéndolo y abrazándolo mientras lloraba. — Tienes que soltarlo, tiene que llevárselo. Debe ser preparado.
— ¡Ubiraysya*!
— Nikolai, ya está muerto. No puedes hacer nada. — Se giró hacia mí apuntándome con un arma enfurecido. — ¡Que te largues de aquí o voy a matarte! — Gritó. — ¡No! Sabemos que no vas a matarme porque soy el único a quien le confiarías a tu hija.
— ¡Lo mató! Mató a Moy rebenok. Ella lo mató.
Me acerque lentamente y le quite el arma, él solo volvió a abrazar al chico muerto. ¿Quién era y porque Nikolai lloraba de esta manera su muerte? Más importante aún ¿Por qué tuvo que matarlo Carly? Ella no habría disparado sin una buena razón. ¿Vino a verlo aquí? ¿Por qué? Necesitaba explicaciones.
— Papa. — Yuri se acercó cuando se aseguró de que yo tenía el arma, se arrodillo junto a su padre y lo abrazo junto con el cadáver. Nikolai extendió su brazo y abrazó a su hijo mientras lo besaba en la frente y lo cubría aún más de la sangre del occiso. — Izvine, papa. — Nikolai negó ante la súplica de su hijo.
— Quiero su cabeza. ¡La quiero en la mañana envuelta para regalo!
— Nyet, papa. Moya Sestra*… nyet.
— ¡Mató a mi hijo! La quiero muerta antes de que amanezca.
A la mierda todo.
El martillo emitió un chasquido que los alertó, se giraron un poco para mirarme. — Te enterraré junto a ese cadáver antes de permitir que la toques, hijo de puta. — Me miró pero esta vez ya no vi a un hombre. Su mirada reflejaba un vacío enorme que por fin lo consumió, el peso de lo que sea que estuviera pasando lo convirtió en un muerto en vida.
— Hazte a un lado, Yuri. Si no la amenazas no me interesa matarte. — Negó rápidamente y se aferró a su padre. — No dejare que le haga daño. Entrará en razón, solo necesita tiempo para darse cuenta de la gravedad de las acciones de su hijo.
— ¿Qué hiciste para que ella tuviera que matar a este hombre?
— Yo no, mi hermano.
¿Qué en el maldito infierno….?
— Baja esa arma si no quieres morir. — Me creía estúpido. ¡Mierda! — ¡Govnyuk*! — Saltó sobre mí gritando y me tomó por sorpresa por lo rápido que es. Antes de que pudiera dispararle chocó contra mí empujándome contra la pared y sacando todo el aire de mis pulmones mientras luchábamos por el arma.
Golpeo mi mano contra la pared lo que me hizo soltarla y antes de que pudiera hacer algo para empujarlo o alejarlo de alguna manera, me alejo de la pared para luego tirarme contra ella sin el menor esfuerzo. No perdí la conciencia por suerte, pero sentí que la sangre cubría mi rostro. Escuche a Yuri gritar y de inmediato varios policías entraron pero él alcanzo a tomarme del cuello y apretar.
Ni siquiera me daba tiempo de contraatacar, resultó ser demasiado fuerte y lamente no comprobarlo antes en mejores condiciones porque además de fuerte es rápido y al parecer cuando decide atacar lo hace para matar. Solo lograron contenerlo inyectándole algo, supongo que algún tranquilizante pero ya era tarde porque al parecer tenía la tráquea destrozada o por lo menos bastante dañada.
Cuando desperté estaba en una habitación de hospital. Esta mierda se había hecho muy frecuente en mi vida. — Pensé que no despertarías antes de irme. — Gire para ver a Yuri sentado en un sillón. Trate de hablar pero dolía. — No intentes hablar, no rompió nada pero te hizo mucho daño. ¿Cómo está tu cabeza?
Imagine que siendo tan jodidamente inteligentes como predicaba su padre debía entender lenguaje de señas americano y comencé a hablarle con señas. — ¿Qué pasó? ¿Todavía lo preguntas? Hay algo que deberías saber ya, desde el principio. Nunca amenaces a sus hijos cuando él está en la misma habitación. No me apuntabas a mí pero que la trayectoria estuviera tan cerca de mi cabeza termino de volverlo loco.
No entendía nada de lo que estaba pasando y se lo hice saber. — El chico al que Scarlett mato es mi hermano. Nuestro hermano. — Me encantaría meterle toda su increíble genialidad por el culo y creo que se dio cuenta por mi expresión. — ¿Qué más necesitas saber? Su hija bastarda mató a su hijo primogénito y al único que considera como legítimo. Entrará en razón cuando la ira amaine, pero ella le quitó todo lo que le quedaba, no será fácil que la perdone y pueda mirarla sin querer lastimarla.
No dijo nada en realidad, pero supongo que en eso se parece a su padre. Nunca da más información de la necesaria o nunca dice nada realmente aunque parezca que sí. — ¿A dónde? Iba a verla y no iras conmigo, está segura en un lugar que solo yo conozco. Estaré de vuelta esta noche.
Trate de levantarme pero se levantó y me presiono contra la cama. — Si te levantas, que sea para hacerte cargo de tu suegro, yo no puedo lidiar con él ahora. Él la ama, pero ama más a Angel. — Vio mis señas y su expresión se tensó. — ¿Quién es? Es el hijo de su único y verdadero amor. Su hermana. O por lo menos lo era.
Se acomodó el abrigo y luego salió de la habitación sin despedirse. El chico siempre me pareció extraño, hablaba poco en presencia de su padre pero se convertía en una cosa dulce y melosa con Carly y alguien medianamente sociable lejos de él, pero hoy parecía un hombre diferente, parecía estar al mando aunque no tenía idea de cómo hacerlo. Supongo que su padre nunca lo entreno para eso, al parecer los planes de Nikolai no lo incluían en un puesto muy alto ¿Pero qué hay de Carly? ¿Qué hay de ese chico que ahora yacía sobre alguna mesa de autopsia?
— Es hora de dormir.
Un hombre en uniforme de enfermero apareció. Trate de levantarme pero mi cuello dolió, aun cuando tenía ese collarín incomodo en mi cuello dándome soporte. El hombre se acercó a mi bolsa de medicina y antes de que pudiera detenerlo ya había puesto la jeringa en el catéter y presionado el émbolo para sedarme.
Me golpeó fuerte como siempre que terminaba en el hospital, nunca tuve resistencia contra ninguna clase de droga debido a que no consumía nada que pudiera darme resistencia a esas cosas. Caí dormido antes de darme cuenta
Para cuando comencé a recuperar la conciencia me sentía incómodo, ya no era solo el collarín y el dolor en mi cuello, había un malestar generalizado en todo mi cuerpo que me impedía moverme. Me sentía atado, como si mis brazos y piernas estuvieran restringidos pero seguro era una mala pesadilla por el viaje de sedantes. Por eso nunca me gustaron esas cosas, legales o no.
Trate de removerme aun dormitando, trate de alejar la pesadez pero parecía imposible y cuando unos dedos y uñas que parecían vagamente familiares recorrieron todo mi torso desde el pecho hasta casi mi pelvis el malestar se sintió aún peor.
— Pensé que no despertarías nunca, dormilón.
Y desee que el maldito infierno me reclamara.
Scarlett
Sentí unos brazos rodeándome, un calor bañándome desde mi espalda y apoderándose de mí como si el verano ya estuviera aquí. Reaccione de inmediato y salte de la cama tratando de alejarme lo más que pude en la habitación y buscando la puerta.
— Detka.
Me miró con sus ojos rojos después de tanto llorar. — No me toques, no te atrevas a tocarme. — Negó tratando de contener las lágrimas. — Yo nunca te lastimaría. — Di un paso más cerca de la puerta mientras reía. — Es irónico que todas las personas que me han dicho eso son las que más me han lastimado. — Se cubrió el rostro con una mano y comenzó a llorar, sin sollozos, sólo algunos hipidos que hacían que su cuerpo se estremeciera.
— Cuando… cuando era un niño, papa siempre estaba ocupado, decía que debía hacer más dinero para poder protegernos. Angel y yo permanecíamos solos en casa o con mi madre, yo siempre quise jugar con él, pero cada vez que me acercaba y mi madre me descubría, ella me alejaba de un tirón y lo golpeaba a él gritándole que era un bastardo repugnante.
Se detuvo y descubrió su rostro. Las lágrimas caían a raudales por sus mejillas. — Cuando lograba acercarme a él sin que ella se diera cuenta, él simplemente lanzaba mis juguetes contra mí y salía corriendo. Pero aun así yo lo quería, porque sabía que él no era culpable, sabía que la vida lo puso en la peor posición posible y que estaba realmente solo en el mundo, solo me tenía a mí porque su madre se había ido y nadie cuidaría de él más que yo.
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Se puso pálido, no sé qué recordaba pero me estremecí de solo tratar de imaginarme que pasaba por su cabeza. — Papa lo envió de vuelta a Rusia por un tiempo para tratar de corregirlo, para evitar que la lastimara pero regresó por su cuenta y estaba más enojado que nunca. Ella nunca quiso admitir que le hizo daño, nunca dijo que le hizo exactamente pero tampoco dijo algo más. Apenas y la he escuchado hablar desde que nació, pero la actitud de papa no la ayudó, luego de que él se fue ella hablaba un poco pero papa la obligó a entrenar con más intensidad y la metió de lleno en su educación académica.
El maldito violó a su propia hermana, igual que su padre. Y pensaba hacer lo mismo conmigo. — ¡No era malo! Moy brat nunca fue malo, pero papa siempre nos dijo que debíamos encontrar a nuestro único y verdadero amor y entregarnos totalmente a esa persona, para siempre. Él recordaba que papa y tetka Lyubov’… Sabía que ella era su madre y no una sirvienta, ellos siempre se lo dijeron y también que se amaban y que los tres podrían estar juntos algún día. Creyó que el verdadero amor solo provenía de la familia… y la lastimo.
¿Qué clase de hombre me engendró?
— Cuando volvió a América pensamos que la lastimaría y tratamos de mantenerlo alejado, papa le prohibió acercarse a las niñas pero insistió que era su derecho verlas, especialmente a ella, y entonces se detuvo.
Se quedó en silencio por largos segundos y me dio tiempo para preguntarme por qué seguía aquí. ¿Quería escuchar la historia de esta depravada familia? Era mi historia también ¿Verdad? — Dejó de insistir, dejo de entrar a hurtadillas para verla, lo entreno mejor que a todos nosotros. — Soltó una risita. — Era muy fuerte, ni siquiera papa podía hacerle frente con facilidad. Aun así se detuvo y dejó de molestarla, no sabíamos porque, aún exigía ver a sus hermanas, compartir con ellas, hacerse cargo de los negocios, aun quería lo que le correspondía, pero no a ella. Dijo que no volvió a molestarla, pensé que era mentira pero ya no estaba todo el tiempo al acecho tratando de llevarla a algún rincón.
Se detuvo.
Solo así y sin razón. No, tenía una razón. — Nunca supimos por qué. Hasta ahora. — Me miró fijamente como si acabara de resolver el mayor misterio de la historia. — Se detuvo porque te encontró a ti y supo que Zoya no era la mayor por lo tanto no era la hija que le correspondía. O eso pensó en medio de su locura.
Volvió a llorar y yo no soporto escuchar más, si tenía más que decir no me importaba. Gire el pomo y corrí en dirección a la salida. Quería regresar a mi vida normal, retroceder el tiempo y ser solo una chica que pedía limosna. Quería regresar a las calles y pelear para defenderme y sobrevivir. Estaba mucho mejor en las calles que rodeada de lujos, mentiras y secretos.
— ¿A dónde vas princesa?
— Llévame a casa, llévame con Tyler o contigo. A donde sea que no me encuentre nadie, Paul. — Hizo una mueca.
— Por favor. Solo quiero tener paz antes de regresar a la escuela. Solo quiero estar tranquila porque la escuela es lo único real que me queda, lo único real que siempre he tenido. No quiero perder eso. Tengo que volver mañana y ahora sólo necesito… paz.
Tetka: tía.
Brat: Hermano.
¡Ya dat’ piszdy tebya!: ¡voy a romperte la cara!
Brat. ya lyublyu tebya: hermano. Te amo.
Moy rebenok: mi bebé.
Moy rebenok prasypájsya: mi bebé, despierta.
Pozhaluysta, ne ostavlyay menya: por favor, no me dejes.
¡Pozhaluysta, Izvinite moya prekrasnaya! Nash malysh…!: ¡por favor, perdóname mi preciosa! Nuestro bebé…
¡Ubiraysya!: ¡largo!
Nyet, papa. Moya Sestra… nyet: no papá, mi hermana… no.
Govnyuk: bastardo.