La explosión Parte 1
Scarlett
Nunca antes deseé que llegara el verano, pero este año era diferente, ya nadie me acosaba sexualmente y al parecer, yo era la que tenía que recurrir al abuso para tener algo de acción en mi vida, pero incluso así no conseguí nada. ¿Acaso solo le atraía a locos depravados y pedófilos?
Hoy era mi cumpleaños, uno de mayo, día del trabajo y uno de los peores días de mi vida, como todos los años. Justo ahora, mientras Jack se convertía en un dictador con sus alumnos frente a mí, yo pensaba cuando terminaría la escuela y seria libre de él y de todos por un tiempo. Le pediría unas vacaciones en un lugar callado, no quería lujos, solo un lugar donde pudiera estar a solas con mis pensamientos.
Él estaba tan enfadado y por lo que me dijeron se comportó así durante el tiempo que estuve en el hogar de paso. Creo que ya se dio cuenta de que me perdió. De hecho, no sé si alguna vez estuve con él.
Yo llegué a amarlo. Lo ame como algo más que un hermano, pero en el fondo no podía dejar de ver al chico que me abandonó y me dejó sola a mi suerte hace poco más de diez años.
Recuerdo que hace diez años me escondí bajo las escaleras dos pisos abajo, esperando que él volviera por mí para celebrar mi cumpleaños. Se había ido casi tres meses antes y no regresó en todo ese tiempo, pero yo me aferré a su promesa y esperé bajo las escaleras muriendo de frío y con el estómago vacío porque no había comido en dos días.
Tuve que sobrevivir por mi cuenta durante todos esos años y me aferré a ese falso sentido de libertad que sentía siempre por el hecho de no tener un adulto que me dijera qué hacer y me castigara si no llegaba a casa. Ahora él quería controlar todos los aspectos de mi vida sin darme mucho de él mismo a cambio.
Como irlandés, le enseñaron a respetar a las mujeres, le dijeron que debíamos ser tratadas con respeto, pero él odiaba a su madre. La familia desterró al Charlie y en una de las palizas que le dio le gritó que nunca debió abandonar a su familia por esa mujer. Hasta donde sabía, ella los abandonó cuando él era un niño, la familia tuvo razón todo el tiempo, ella solo quería que la mantuvieran y cuando se dio cuenta que el dinero se iba a la bebida de Charlie y no a los vestidos y zapatos que quería, decidió abandonarlo junto a su propio hijo.
Jack recibió mensajes con doble sentido sobre las mujeres cuando era solo un niño, por un lado siempre le dijeron que debía respetar y cuidar a las mujeres, incluso a obedecerlas ya que en su familia existía un matriarcado, y por otro vio cómo su abuela insultaba a su madre y los desterraba a todos, luego los insultos de Charlie cuando ella lo abandonó y el propio abandono. Debía estar muy confundido. Tal vez creía que yo iba a abandonarlo, si era así el rechazo de Brenda no debió sentarle muy bien y lo que pasó el fin de semana aún menos. Decidí jugar con otro chico y además le pedí a Marshall que me pusiera de regreso en el sistema. Ya no importaba, yo me sentía asfixiada y él se sentía abandonado, era justo que la vida le devolviera un poco de lo que yo viví por muchos años.
Mi error más grande no fue amarlo como un hombre, fue decírselo esa noche en el rave luego de que el ruso intentara enviarme a Rusia, ahora el golpe seria aún más duro para él pero esta relación estaba condenada a no ser. Vivíamos ocultándonos y diciendo mentiras como si fueran plegarias, muchas personas se involucraron, no solo peligraban nuestras cabezas, también las de todas las personas que lo sabían y lo ocultaban para apoyarnos.
¿Qué pasaría con Carter, Grace y David? Estarían en muchos problemas si alguien que no estuviera de acuerdo con este romance llegara a saberlo con certeza. La falsa relación entre Zack y yo, eso le impedía estar libremente con Carter y había vuelto al closet porque nuestro grupo de amigos se convirtió en el suyo y ya no salía con los chicos de su escuela, aquí nadie sabía que era bisexual con inclinación hacia los hombres. Estaba arruinando tantas vidas…
— ¿Nadie puede decirme por qué no es el villano? Vamos, ven películas de Marvel y DC todo el tiempo y no saben reconocer las intenciones de los personajes. Heathcliff es un antihéroe, niños. Es algo intermedio entre héroe y villano ¿no lo relacionan con algún personaje de sus amadas películas? No lo sé, tal vez Loki.
Todos comenzaron a vitorear y a reír mientras comentaban lo mucho que les gustaba el estúpido Loki. Por favor, esas estúpidas películas y comics eran una ofensa contra la cultura Nórdica y sus creencias y tan falsas porque cambiaron tanto de los mitos y leyendas. — ¡Silencio! Esto es un salón de clase, no un zoológico. Puede que estén emparentados con los simios pero no se comporten como tal. — ¿Qué hicieron estos pobres chicos para merecer su ira? — ¿Alguien puede decirme por qué es un antihéroe y no otra cosa?
Levanté la mano para que los dejara en paz. Había leído cumbres borrascosas un millón de veces porque amaba la historia y al protagonista. Me ignoró monumentalmente.
— ¿Nadie? — continuó. — ¿Qué me dices tú, Grace? Creo que puedes decirnos mucho ahora que te convertiste en una de las obreras de la abeja reina y andas por ahí causando desastres en nombre de ella.
— Bueno, es obvio, al igual que con usted. Se convirtió en un maldito desgraciado que fragua planes malvados muy elaborados para joder a los demás cuando el amor de su vida prefirió casarse con otro que sí tenía un nombre y mucho dinero, a raíz de eso se convirtió en un maldito amargado que odia al mundo y solo vive para atormentar a otros por la muerte de ella. Es el protagonista y todo lo que hace está justificado en las grandes injusticias que acaecen su vida, pero en el fondo sigue siendo un maldito desgraciado, por eso es un antihéroe.
Lo vi sonreír, pero no con su típica sonrisa que encanta a todos y hace que lo amen, era una sonrisa llena de maldad. — Qué ingeniosa, señorita. Pero insultar al maestro solo le trae problemas, eso debía venir en el manual de los niños malos, aunque creo que no ha tenido tiempo de leerlo ya que en su desesperado intento de llamar la atención de sus padres se lanzó de cabeza al mundo de los delincuentes juveniles. Vaya a la dirección, ya conoce el camino, después de todo pasa mucho tiempo ahí en los últimos días.
Bueno, no dijeron nada falso, pero creo que no debieron decirlo de esa manera. Grace se levantó y tomó sus cosas de mala gana, tiró la puerta al salir y todos me miraron a mí cuando Jack se dio la vuelta para escribir algo en la pizarra. A la hora del almuerzo todos parecían enojados, las miradas acusadoras me hicieron dar la vuelta y buscar otro lugar para sentarme porque era obvio que ellos no me querían aquí. ¿Qué les dijeron, Carter y Grace? Yo fui la víctima, Marshall me golpeó y me trató como a un trapeador.
Subí a la azotea y comí ahí, en medio de mi almuerzo Cole apareció. Pensé que para estas alturas ya habría sido expulsado, no volví a verlo en ninguna de mis clases. — ¿A quién tenemos aquí? ¿Te cansaste de actuar como chica mala y causar problemas en la cafetería? — No estaba de ánimos para soportar burlas, así que me levante dispuesta a irme pero él se metió entre la puerta y yo. — Vamos, lo siento. Quédate conmigo.
— Ya tuve suficiente de tu acoso sexual. — Pareció decepcionado.
— No volví a molestarte, especialmente después de que tu noviecito el maestro cambiara mis clases. — ¿Era en serio? No era posible Jack llegara a esos extremos. — Por favor, ¿te escuchas cuando hablas? — Sonrió. — Ya admite que es tu novio. — Lo empujé y seguí mi camino. El me siguió. — Hablo en serio, me golpeó y me amenazó, además me puso en clases para retrasados cuando…. — Se detuvo. Me di la vuelta para encararlo. — ¿Cuándo que, Cole?
Parecía enojado y avergonzado. — Nada, olvídalo. — Seguí mi camino. — Por cierto ¿sabes que hizo que expulsaran a la chica que vestía raro?
— ¿Chica que vestía raro?
— Ya sabes, la que parecía una bibliotecaria. — Esa chica… No la veía desde la semana pasada. Decidí ignorar sus comentarios, lo que les sucediera no era mi asunto, Jack debía tener sus razones además de los celos. Terminé mi almuerzo en uno de los pasillos y volví a clase, pero poco antes del final de las clases los detectives encargados del caso del político corrupto aparecieron en la puerta de mi clase de biología junto con Jack y el director. Salí con mis cosas como pidió el director, Jack no parecía estar bien, se veía alterado.
— Señorita Davis, está arrestada por intento de homicidio. Tiene derecho a guardar silencio y a un abogado, si no puede pagarlo se le otorgara uno o. — Mi estómago cayó al suelo. Uno de los hombres, el más viejo, sacó sus esposas. — Ella irá voluntariamente, no necesita esposarla y menos aquí. — intervino el director.
Todos lo miramos, Jack asintió y yo me puse en camino. No iba a empeorar esto. Mi suerte estaba echada, sabía que no podría librarme de esto tan fácilmente, ¿Quién iba a pensar que alguien como yo se convertiría en el enemigo público número uno por joder a un congresista? Por lo menos ya no era una donnadie, ahora importaba.
Los chicos y maestros salieron de sus clases para ver qué sucedía. Vi a Carter y a algunos de los chicos del equipo de baloncesto, ya no parecían estar enojados y me pareció una estupidez, yo no necesitaba compasión de nadie, especialmente después de que me trataron como leprosa en el almuerzo.
Al salir de la escuela quise mirar atrás, pero no lo hice porque no quería ver a toda esa gente que intentaba estar en primera fila de mi caída, el chisme se esparciría rápido, muchos en esta escuela me odiaban así que sé que lo disfrutarían.
Me resigné a mi nueva vida en prisión, sabía que sobreviviría porque no era diferente a las calles de la gran manzana, peligros en cada esquina. Suspiré y en ese momento mucho calor me golpeó y sentí que flote por unos segundos, luego un dolor como ningún otro por todo el cuerpo, empezando en mi cabeza y luego nada. Solo oscuridad.
Jack
Me dirigí al estacionamiento mientras llamaba a Marshall. Mark caminaba tan rápido como yo y también se veía preocupado. Justo antes de subir al auto escuchamos algo y las alarmas de los autos a nuestro alrededor se dispararon. Sabíamos lo que era. Corrimos.
No pensamos, solo corrimos para asegurarnos de que nadie estuviera herido, pero esto solo era debido a una persona. Atravesamos toda la escuela en tiempo record, el estacionamiento y el patio de en frente estaban bastante alejados y por lo tanto el lugar de la explosión y el auto aparcado de los detectives también lo estaban.
Rogué a todos los dioses que estuviera bien y me prometí a mí mismo que le daría todo el sexo que quisiera en cuanto me asegurara de que estaba sana y salva. Entonces la vi tirada en el césped, sangrando y sentí que moría, sentí que la vida se me iba en un segundo.
Todo era un caos, todo estaba mal y yo permití que pasara. ¿Por qué estaba pasándole esto a ella? Solo era una niña y solo hizo lo necesario para sobrevivir. No merecía esto, era una buena chica y trabajó duro toda su vida sin lastimar a nadie. Si yo me hubiera quedado, si tan solo no la hubiera dejado atrás ella nunca se habría relacionado con la mafia y ahora estaría bien y a salvo.
— ¿Dónde está? — El ruso llego a la sala de espera cojeando. Tras él venían varios hombres, entre ellos un chico que vi en la fiesta universitaria. Así que este era el tipo con él que mi Carly intento engañarla, ya veo porque la rechazó, nadie en su sano juicio la rechazaría a menos de que algo o alguien lo impidiera. — La verás sobre mi cadáver.
— Con gusto, sukin syn*. — Sonrió. Su mano izquierda busco algo en su cadera y Mark hizo lo mismo, Marshall se interpuso entre los rusos, quienes ya se preparaban para disparar, y nosotros. — Tranquilos, caballeros. Ella nos necesitará a todos. Vivos.
El ruso tranquilizó a los suyos. El ambiente era pesado pero creo que podríamos convivir juntos por un tiempo, además ya teníamos nuevos guardaespaldas, Marshall se encargó de eso en cuanto todo ocurrió.
También se encargó de un sistema de seguridad que parecía sacado de una película, cámaras que podían ser monitoreadas desde dispositivos móviles, reconocimiento facial y un montón de usos que solo él entendía porque a decir verdad, la tecnología nunca fue mi fuerte, podía hackear una computadora y un sistema de seguridad de tercera pero estas cosas no eran para mí.
— ¿Ya saben algo sobre su estado?
Llevábamos aquí más de seis horas, ya habían hecho todos los procedimientos necesarios y le conté todo. Cómo fue arrestada y por qué, la bomba en el auto de los detectives, sus heridas y diagnóstico. Tenía una contusión en la parte posterior de su cráneo, al salir disparada y caer su cabeza se llevó la peor parte. Algunas quemaduras de segundo grado por la explosión, pequeñas heridas por las esquirlas y estaba en coma. No sabían cuando despertaría pero el doctor era optimista porque el golpe no pareció afectar al cerebro, su cráneo se llevó la peor parte pero ni siquiera alcanzó a causar una fisura, lo que era alentador y me daba esperanza, solo fue un golpe demasiado fuerte para esa cabeza dura. Esto me hizo recordar aquella vez en que se cayó de cabeza por las escaleras y salió ilesa.
— Mi pobre prekrasnaya. — Le acarició el cabello. Odiaba que la tocara, era un pervertido que estaba enamorado de su hermana y casualmente Carly era casi idéntica a esa chica. — Debí protegerla mejor, esto es mi culpa. — Besó su mejilla y la miró con adoración. — Eso me llevó al límite. — Aléjate de ella, no es tu hermana. Me dio una mirada de muerte y se acercó más a ella. — Ya te dije que nunca la miraría de esa forma, es igual a ella pero no es mi Lyubov’*, yo no quiero una sustituta. — Su hijo se acercó y palmeó su espalda.
— Y Dios hizo al hombre, vio su estupidez y creo a la mujer para que evitara que se extinguiera a sí mismo. — Marshall entró diciendo incoherencias, porque en su boca esa frase era una incoherencia. — ¿Estás usando morfina? Voy a delatarte con el hospital.
Me miró mal y se dirigió al ruso. — Pensé que era más inteligente, que la chica heredó el cerebro de su padre, pero luego de ver su estupidez me di cuenta que todo lo que ella consiguió es mérito propio, una vez más recordé todas sus estupideces y me di cuenta que sí lo heredo todo de ti. — En serio se metió morfina, estaba hablando incoherencias. — ¿Por qué tenía que iniciar una guerra sin cuartel? ¿Sabe lo difícil que es manejar este caso con tantos muertos? — le preguntó.
El ruso no pareció darle importancia. — Es abogado, solo haga su trabajo. Además los testigos están a salvo, no los llevé conmigo y logré convencer a un par de los italianos para hablar. — Marshall negó. — Un hombre torturado no es testigo. — El ruso lo ignoró y siguió viendo a Carly.
— ¿Qué sucede? — Marshall se veía cansado, tenía bolsas enormes bajo sus ojos. — Hay una guerra de mafias. Tu suegro dejó un rastro de cadáveres bastante notable. — Lo miré y él sonrió. A estas alturas del partido era inútil fingir que Carly y yo no teníamos nada, además él no era quien para juzgarme. Por lo menos ella no tenía mi sangre.
— ¿Qué pensaría Lyubov’ de esto? — Su sonrisa se volvió más grande. — Nada, ella no se metía en los asuntos de su hombre. — Qué adorable familia. Estaba arrepintiéndome de llamarlo cuando todo sucedió.
— Entregué mis otros casos, me haré cargo de esto personalmente.
— ¿A quién? — Fue a revisar el oso con la cámara oculta. — Al resto de mi bufet. — Algo no me cuadraba en esa oración. — ¿Tu bufet? Pero si…. — Me miró muy serio. — ¿Creíste que eras el único con montones de dinero? Contraté a varios abogados hace unos meses y los puse en una oficina alterna en el edificio junto al nuestro. Me gusta tener mi espacio y privacidad. — ¿Qué mierda estaba pasando?
— Tu sistema de seguridad es excelente, ¿dónde conseguiste esta tecnología? Por lo que sé mucho de esto no ha salido al mercado. — Me ignoró para fijarse en el ruso. — Tengo acciones en compañías de tecnología, informática y seguridad cibernética por todo el mundo. — El ruso parecía intrigado.
— Tener acciones en compañías y saber usar la tecnología que producen son dos cosas muy diferentes. Pensé que solo eras un abogado peligroso, ¿qué escondes? — Marshall se tomó la entrepierna. — Un par de huevos de oro, ¿quieres verlos? — Eso sonó más a Marshall de lo que había sonado en meses.
— ¿Por qué siento que me estás engañando? — pregunté. Él sonrió y una vez más. — Tranquilo pedacito de cielo, tú eres el único. — Puse los ojos en blanco. De repente volvía a ser él o a fingir que era él cuando parecía un zombi y estuvo caminando como uno durante un tiempo. — Además puso un bufet junto a mi edificio y yo no lo noté.
Los amigos de Carly llegaron. Estaban muy enojados por su comportamiento el fin de semana pero eran leales. Pocos minutos después entró el doctor que se hizo cargo e intentó enviarnos a casa, pero el ruso sacó un enorme fajo de billetes de un maletín y se lo lanzó al doctor sin decir palabra, este solo se fue como si nada hubiera pasado. Los demás fingieron que no vieron nada, siguieron pintándole las uñas a Carly y hablando animadamente pero sé que algunos de ellos estaban muy nerviosos y preocupados por la presencia del ruso y sus hombres.
Los chicos se fueron y solo quedamos los adultos. Marshall parecía ansioso, pero no como en los últimos tiempos, parecía que lo que lo molestaba ya no era un problema.
— Tengo que atender unos asuntos, me voy. — Esto se ponía más y más raro.
— ¿A dónde vas? Dijiste que entregaste todos tus casos.
— Regresaré, solo debo encargarme de asuntos personales. — Se levantó de la silla donde estaba.
En idioma de hombre, eso significaba una amante. El maldito me engañaba y lo hacía mientras Carly estaba inconsciente en una cama de hospital. — ¡Irás con Nicky! ¿Cómo te atreves? Carly está en coma y son las tres de la mañana. — Hizo una mueca. — No voy con ella. Para tu información no quiere verme desde que le lanzaste un florero. — El ruso se burló y ambos lo miramos muy mal, él levanto sus manos en posición defensiva.
— Esa zorra se merecía eso y mucho más, estaba en mi casa, contigo, luego de usarte como un vibrador durante años. ¿No te he dado lo suficiente? — Eso no sonó nada bien. — Oh vamos, pasas todo el tiempo peleando con Polly o tratando de solucionar sus problemas y ya no me prestas atención. Cuando comemos juntos ya ni siquiera me hablas de tu día, todo gira alrededor de esa mocosa. — ¡Cómo se atreve a reprocharme!
— ¡Yo no soy el que te engaña! Últimamente no pasas tiempo en casa como antes ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué te contara mi día para que te quejaras y huyeras antes de contarme qué fue lo que hiciste? Porque tú nunca me cuentas nada. — Tomó su saco y salió mientras negaba y se acariciaba el cabello nervioso. — ¡Ven aquí, Marshall Conrrad! No me dejarás discutiendo solo. — Se apresuró por el pasillo hasta que llegó al ascensor, lo seguí pero se subió y cerró las puertas antes de que yo lo alcanzara. Volví al cuarto bastante enojado.
— ¿No tienes que ir a descansar y dar clases en tu escuelita?
Me senté junto a Carly. — No voy a dejarla, quiero estar aquí cuando despierte. — Pensé que con eso me dejaría en paz pero no.
— Yo me haré cargo, tienes a tus hombres y yo tengo a los míos, nadie entrará o saldrá de este hospital sin que lo sepamos, ella estará a salvo. Tú tienes que descansar antes de volver a la escuela. — Lo pensé, él estaba herido, lo sabía porque quiso arrasar con la mitad de la población delincuencial de esta ciudad solo por ella, era un punto a su favor, pero le agrada el incesto.
— No la tocaré, no de esa manera. Si quisiera eso, la habría secuestrado hace mucho. — Me convenció. — Volveré luego de clases, tengo que poner al día al director, tienen miedo de perder a una de los estudiantes que mantiene los estándares académicos de la escuela. — Hizo una mueca. — ¿Es la forma americana de decir que están preocupados? — Lo pensé un momento. — Sí, algo así. — Besé la frente de Carly con mucho cuidado, no quería que la herida en su cabeza se abriera.
— Ninguno de mis hijos ha ido a la escuela, fueron educados en casa. Ninguna escuela tiene lo que se necesita. — No sé a dónde se dirigía con esto pero me preocupaba. — ¿Pensarías educarla o dejar que su hermano y yo la educáramos? — Estaba loco si creía que sería yo el que le propusiera encerrarse en casa todo el día para estudiar. Me arrancaría las bolas. — Me gustan mis gónadas donde están, y a ella le gusta mucho su libertad. — Salí de la habitación dejando atrás al tesoro más grande en mi vida.