La perra que todos odian
Pensé que por fin tendría tranquilidad pero los mocosos decidieron celebrar el fin del castigo. Todo el equipo de baloncesto estaba en mi casa, sus novias y por supuesto Grace y Carter con sus respectivas parejas, además del primo de Tyler. Querían ir de fiesta a algún lugar y ya que no podía dejar a todos estos adolescentes en manos de un universitario irresponsable, su primo gay que está obsesionado con uno de los adolescentes y un guardaespaldas que parece que también está obsesionado con otro de esos adolescentes, tendría que acompañarlos.
— ¿Qué esperamos? Se hace tarde.
— Dave aun no llega.
— Idiota, la noche es joven y yo quiero fiesta.
— Dale unos minutos, dijo que venía en camino.
Pocos minutos después Carter abrió la puerta y Dave entró. — ¿Ves? Te dije que llegaría pronto. — Riley le reclamó a Steve.
David entró y se dirigió a saludar a sus amigos del equipo, Tyler que estaba sentado en uno de los sillones de una plaza con Grace sobre sus piernas se levantó y la dejó sentada, se acercó a él y… lo golpeó justo en el rostro. — ¡Eso es por besar a mi chica! — ¿Por qué no podía tener un fin de semana en paz? — ¡Es un niño grandísimo idiota! — le grité mientras ayudaba a David a levantarse del suelo. Revisé su rostro, le dejaría un buen moretón. — ¿Qué tienes en la cabeza, aire?
— Vamos, solo defendía lo que le pertenece. — Giré inmediatamente para mirar a Zack, que había hecho el horrible comentario. — ¿Por qué esa mirada? — Sabía el porqué de esa actitud, de hecho Mark contuvo la risa, incluso Zack lo vio estirar su boca en esa sonrisa maliciosa que indicaba que había recibido la indirecta.
— ¿Crees que Grace es un juguete para pertenecerle al idiota de Tyler solo porque es su novio?
— Creo que le dio su merecido a quien intentó meterse en sus asuntos. — No podía creer el machismo y salvajismo de este chico, estábamos en el siglo XXI, ¿cómo podía pensar de esa forma? Entonces Carly vino a mi cabeza y entendí su punto, pero nadie era un objeto y menos uno sexual.
— Dave está bien, no quiero más peleas si de verdad quieren salir, aunque no deberíamos. Tendremos que ponerle hielo a Dave antes de salir. — Todos soltaron un suspiro exasperado.
— Estúpido, ¿para qué la besaste?
— Sí, aguafiestas.
— Tal vez te saquemos del equipo. — Lo llevé a la cocina y fui al refrigerador para buscar hielo. — ¿Qué sucedió? — Estiró la mano y le di el hielo. — El jueves, mientras pintábamos… no pude resistirme, es hermosa. — Pobre chico. — La puse contigo para que la cuidaras de todos esos patanes. El equipo de fútbol no es cercano a ella ni a Carly y estoy seguro de que intentarían propasarse. Pensé que serias un buen chico. — Lo siento. — Puso cara de tragedia. — Ya no importa chico.
La adolescencia ya era bastante difícil como para que la chica que te guste salga con un universitario y te deje por fuera de su liga. — Ella se enojó y no volvió a mirarme si quiera, no pensé que le contaría a Tyler.
Si el grupo comenzaba a dividirse y entrar en conflicto eso sería un gran problema para mí y mi paz mental. Tenía que hacer algo. — Muy bien, escuchen todos. Si alguno quiere liarse con la pareja de alguien más será mejor que no lo haga porque tomaré el asunto en mis manos y ya saben lo creativo que soy con los castigos, y eso va para universitarios y adultos presentes.
En ese momento el ascensor se abrió y Marshall salió, se veía muy alterado. Se dirigió a su cuarto y yo lo seguí. Cerró la puerta antes de que lo alcanzara. — Marshall, abre. — Intenté abrir pero puso el pestillo. — Vamos a hablar, arreglaremos lo que este mal. — ¡Largo!
— Por favor, si quieres ven con nosotros, te divertirás viendo los triángulos amorosos de estos chicos y todos esos asuntos triviales que tanto te gustan. — La puerta se abrió de un tirón y salió, aun se veía fatal pero trataba de aparentar que estaba bien. — ¿Qué esperas? Vámonos. — Es más que obvio que es un chismoso pero se encuentra mal en estos momentos y es inestable. Preocupado lo seguí, nos dividimos en grupos para ir en los autos. Elegí a conductores designados porque aunque haría todo lo posible para evitar que bebieran alcohol, no tenía ojos en la espalda. Tyler sabía de una fiesta universitaria a la que aceptó llevarnos luego de que Grace le hiciera ojitos porque no quería llevar a un montón de niños con él.
Al ser del equipo de baloncesto, guapos y populares encajaron bien. Como siempre, Tyler y Grace desaparecieron pronto y yo tuve que prestarle atención al primo de Tyler. — Oye, ¿cuál es tu nombre?
— Jean Paul.
— Deja de mirarlos, el chico es hetero, no puedes hacer nada. Ve tras el guardaespaldas, es gay, atractivo y mayor de edad. ¡Perfecto para ti! — Les quitó la mirada de encima a Steve y la chica con la que bailaba para mirar a Mark, que estaba parado en una esquina y quien le ofreció un asentimiento de cabeza como saludo. — No. — Froté mi rostro y cabello para tratar de calmarme. — ¿Por qué no? — Miró a Steve. Adoración pura apareció en sus ojos. — Cuando lo veo, todo dentro de mí se vuelve un completo caos. — ¡Rayos! No sería fácil hacerlo cambiar de opinión.
— Deberías preocuparte por tu rubia, este es el segundo universitario con el que baila, y cuidado con el novio falso y su… amigo. Esos dos están dando un gran espectáculo.
Carter y Zack bailaban provocativamente con la excusa de hacer bromas y estupideces, todos creían que estaban jugando, incluso Carly se reía mientras bailaba con un tipo, pero en realidad el baile era totalmente en serio. Ellos dos debían buscar momentos íntimos y era difícil cuando se suponía que Zack es mi cuñado. No quise mirar a Carly, dolía demasiado. Por otro lado, también me preocupaba la manera en que Mark miraba a Carter y a Zack, esto podía salirse de control en cualquier momento.
— ¿Quieres bailar, guapo? — Una chica se colgó de mi brazo, traía un vaso de cerveza. — No. — Se pegó más a mí. — Por favor, nos divertiremos mucho esta noche. Podemos pasar a la parte más divertida y dejar el baile para después. — Me solté de su brazo y camine hacia Mark, quien las alejaba con solo una mirada tipo asesino serial.
— ¿Cómo llevas todo esto jefecito? — preguntó. Me recosté contra la pared y miré al techo. La música estridente era una molestia. — Bien, supongo. ¿Y tú? Te recuerdo que es menor y que el asesinato es un crimen. — ¡Chúpamela! — Me reí. — No eres mi tipo, pero podrías ser del tipo del primo loco del universitario. ¿Qué tal si te relevo por un rato y van a divertirse? Aunque te advierto que se hará el difícil.
— Me gustan los difíciles. — Sonrió al mirar a Jean Paul. — Se alejó caminando lentamente y con mucho estilo. Esos dos eran la pareja perfecta, solo que aún no lo sabían y yo me encargaría de que lo supieran.
— Me alejo unos minutos y tú quieres hacer de cupido. — dijo Marshall ocupando el lugar del SEAL. Sonreí. — ¿Nicky te contestó?
— Ella fue la que me buscó y lo sigue haciendo. — Sonrió. — Entonces no era ella, ¿a quién llamaba con tanta urgencia?
— Esto nunca se olvida. — dijo llevando la mano a su entrepierna. Intenté tocarlo mientras reíamos pero me dio una palmada y se puso serio. — No después del maltrato al que fui sometido.
— Te lo merecías. — Su semblante cambió. — Creo… creo que buscare con quien bailar.
Para cuando encontró una chica dispuesta, lo que no fue difícil, me di cuenta de que Carly ya no estaba. Comencé a buscarla alrededor pero el lugar estaba lleno y era difícil identificar a alguien en medio de la oscuridad.
Scarlett
Cuando esa chica se colgó de él sentí ganas de ir a quitársela de encima a golpes, pero poco después él mismo la alejó, tal vez porque yo lo miraba. Sé que lo que le hacía en este momento no era justo pero estaba cansada de esperar a que algo sucediera y solo recibir evasivas a cambio.
Bailé por un rato más con el tercer chico guapo que se ofreció a hacerlo pero luego me sentí agotada emocionalmente. ¿Cómo podía pensar en él a cada segundo, incluso estando con otro? Les hice señas a la pareja gay del año y fui la primera en alejarme de esta locura con Zack tras de mí. Cuando todos los que nos conocían quedaron atrás, ellos se fueron por su lado y me dejaron sola.
Quise buscar un balcón o una ventana para tomar aire fresco, encontré las escaleras de emergencia que en este edificio eran internas y cuando iba a empujar la puerta para acceder a ellas alguien tomó mi mano y jaló de ella alejándome.
— Yo no iría ahí si fuera tú, hay un par de tipos follando. — Un chico rubio y con ojos como el cristal me sonreía. Me parecía conocido pero no sé de dónde. — Vaya, gracias. — Pude escuchar los gemidos y jadeos. No podían ser Zack y Carter porque fueron en dirección contraria, no quería averiguar quiénes eran.
— Puedo llevarte a un lugar tranquilo, pero tendremos que volver por donde vinimos, así que si escapabas de alguien en la fiesta tendrás que ponerte esto, y también para el frio, hará un poco a dónde vamos. — Me ofreció una chaqueta y dudé unos segundos antes de ponérmela. — Te queda mucho mejor que a mí, te vez adorable.
Le sonreí y me devolvió la sonrisa. Era muy guapo y aunque traté de pensar en Jack no pude evitar sentirme muy atraída por este chico, era extremadamente guapo y tenía algo muy familiar que me atraía.
Al llegar a las otras escaleras me tomó de la mano y subimos corriendo, estaba en buena forma para que subiera cinco pisos corriendo sin que le faltara el aire. Llegamos a la azotea y nos acercamos al borde del edificio. — Siempre he amado esta ciudad. Es tan grande y tiene tantos misterios escondidos en sus calles. — Lo contemplé mientras él miraba las luces de la ciudad, este era el piso veintisiete y podías ver la ciudad desde las alturas. — ¿Cuál es tu nombre?
— Hmmm Chris. — Respondió después de unos segundos. Había nerviosismo en su voz al contestar, lo que a mi parecer era una buena señal. Yo también le gustaba. — ¿No vas a preguntarme el mío? — Me miró sin decir nada y comencé a impacientarme. Actuaba un poco raro a decir verdad. — ¿Cuál es tu nombre?
No parecía muy interesado al preguntar, ¿cómo cambio de opinión tan rápido? Pensé que le gustaba. ¿Había algún problema conmigo? Los hombres se acercaban y querían algo, pero luego no querían nada.
— Scarlett.
Nos quedamos en silencio, solo mirando la ciudad. El viento se arremolinaba en mi cabello y la nostalgia me invadía. Por años, yo fui el objeto sexual de muchos hombres, uno que nunca pudieron alcanzar porque yo no lo quise. Esperaba a un buen chico, alguien que me respetara y amara, pero cuando lo encontré y pensé que por fin podría ser feliz él solo me despreció por ser una niña, no me dejó ir sin embargo. Ya no entendía qué era lo que esperaba un hombre de una mujer, creí entenderlo antes de que Jack volviera, pero ahora todo parecía tan confuso…
— ¿Por qué pareces triste? — Miré al chico.
— ¿Por qué parece que de repente perdiste el interés en mí? — El volvió a mirar a los edificios.
— No estaba interesado en ti de esa manera. Solo vi a alguien que parecía huir y creí que necesitaba ayuda y algo de compañía. — Entonces yo ni siquiera le atraía. — Vaya broma cósmica. — Me reí al borde de las lágrimas. — ¿Qué sucede? No fue mi intención hacerte sentir mal. — Negué. — Creo que es mejor regresar. Gracias por la chaqueta. — Me la quité y se la entregué. — ¡Espera! No te vayas. Quiero pasar tiempo contigo. — El universo me odiaba y quería destruir mi autoestima. — Eso es lo único que quieren los hombres últimamente. — Seguí caminando sin mirar atrás.
— ¡No me cuelgues otra vez, maldición! — Marshall salió por la puerta de las escaleras y hablaba por teléfono. — ¿Polly? Jack ha estado buscándote como loco… Espera, no, no, no. ¡Rayos! Volvió a colgarme. — Se alejó mirando su celular y yo bajé lo más rápido que pude.
Brenda
— Creí que te había quedado claro.
— Pareces estresado, Jack. ¿Tu niña por fin sacó las garras?
— Basta, Brenda. No ganarás nada con esto, ya te lo dije, ella es una buena chica y no tenemos nada.
— Si es buena chica, ¿por qué la buscas tan desesperadamente? Te dije que iría a revolcarse con otros cuando tuviera la oportunidad. Está en su sangre, un hombre nunca es suficiente para alguien como ella.
Si no podía recuperarlo seduciéndolo, lo recuperaría poniéndolo en contra de esa pequeña zorra. Tal vez perdí la batalla pero no la guerra, tal vez ya no tenía una carrera pero tenía los contactos y el poder suficiente para librarme de una vez por todas de Nikolai y de esa puta. Primero tenía que destruirla a ella, alejarla de mi Jack, luego iría por el ruso y toda su familia y me quedaría con todo lo que tenía. Pasé mucho tiempo acostándome con el asqueroso de su sovietnik para que al final solo me hicieran a un lado, mataría a todos sus hombres de confianza si tenía que hacerlo.
— Deja de llamarme, hay una orden de alejamiento y sabes que no le temo a nada ni a nadie. Tu misma has hecho un análisis de mis comportamientos. Yo ya no te amo.
— Porque soy psicóloga sé que mienten. Yo conozco tus obsesiones, tus neurosis y tus miedos. Ahora sé porque era tan importante para ti tener dinero y comida en la mesa, la culpa que sentías se debía a que la abandonaste. Querías hacerte rico para complacer a un fantasma pero resultó que estaba viva. — Mi sangre hervía con el recuerdo. — Todos esos años, incluso cuando me dijiste que abandonaste las peleas callejeras y tus negocios arriesgados. Pensabas en esa mocosa, todo lo que hacías era por y para ella. ¡Yo nunca fui suficiente!
Alguien salió a la azotea, una pareja. Tomé los binoculares pero nunca pensé que esto fuera tan fácil, ella me había dado las pruebas que necesitaba. Dejé los binoculares y prepare la cámara, tomé algunas fotografías justo antes de que ella se fuera y dejara al chico solo. Tanto Jack como el ruso iban a volverse locos. El hijo de Nikolai trataba de tirarse a esa zorra, y los tenía fotografiados.
— Yo nunca te amé. Eso creía, pero todo fue un lindo sueño que se convirtió en pesadilla, Brenda. Ya deja de llamarme, porque no conseguirás nada con este acoso. — Colgó.
¿Cómo se atrevía a colgarme? Yo le entregué lo mejor de mí, le di todo. Él fue lo único real en mi vida. Siempre luché para tener un pedazo de algo y él fue lo único por lo que no tuve que pelear, lo único que realmente me pertenecía y ahora lo estaba perdiendo por culpa de una mocosa. Pero ahora tenía todo lo que necesitaba para tomar lo que me pertenecía por derecho y no iba a dejarlo ir por nada del mundo.
El teléfono volvió a sonar, miré el identificador de llamadas para ver qué tan importante era contestar o no y tuve que, el sovietnik llamaba. — Yarik. — conteste tranquilamente llamándolo por su diminutivo. — Yaroslav o señor Gólubev para ti.
— ¿Qué tal Slava? — use su otro diminutivo para provocarlo. — No juegues conmigo, no me importaría matarte aunque Nikolai aún te necesite. — Anciano asqueroso de mierda. Bailaría sobre su tumba luego de asesinarlo. — Hay trabajo para ti. Algunos empresarios asiáticos vienen a hacer negocios, Nikolai quiere a la mejor puta, no te tardes y por tu bien no lo arruines. — Colgó. Recogí todo y me apresuré a llegar, aún no era el momento para hacer mi jugada pero en cuanto la hiciera todos mis enemigos se irían a la mierda.
Jack
— ¿Un chico? ¡Estuve buscándote como loco durante media hora y tú estabas muy tranquila con un chico! ¿Qué tiene que decir el novio falso sobre esto?
— Espero que perdieras tu virginidad.
— ¿Qué?
— ¡Cálmate, hombre! Es un niño, no puedes golpearlo. — Marshall puso una mano en mi pecho.
— Tiene diecisiete, es lo suficientemente hombre para enfrentar sus batallas.
— No es tú, el no creció peleando en jaulas.
Marshall trataba de calmarme, pero mi cabeza dolía y sabía que este dolor solo desaparecería cuando tuviera sangre en mis manos. Ella se va con un chico y el idiota que dice ser su novio la incita a actos sexuales. Era demasiado para mi pobre corazón atrofiado. Estaba a punto de humillarme y aunque la mayoría de los chicos se quedaron en sus casas, el pequeño grupo íntimo de Scarlett, incluyendo a David, Zack, Tyler y su primo loco, aún estaba aquí y ellos me verían en mi peor momento.
— ¿Por qué me haces esto, Scarlett?
— Yo no hice nada, di por terminada nuestra relación hace tres noches, cuando volviste a rechazarme.
Me dirigí hacia ella para darle la lección de su vida, la ataría a mi cama luego de palmear su trasero hasta que no pudiera sentarse y tal vez con eso aprendería que soy su hombre y no puede mirar a otro.
— ¡No te atrevas! — Marshall saltó sobre mí y me tacleó a pesar de que sabía que me desharía de él en un segundo, pero su peso no fue el único que cayó sobre mí. — ¡Mark! Tú y tu amiguito vengan aquí, nosotros no somos suficientes para detenerlo. — Pateé a alguien y lo quité de encima de mí pero todavía había dos más, luego cuatro y con Marshall de regreso cinco. — ¡Tyler, su cabeza! Sostén su cabeza o le romperá la cara a alguien.
Presionaron mi cabeza contra el suelo y golpearon mi estómago varias veces hasta que me quedé sin aire, el maldito de Marshall me conocía bien, pero unos cuantos golpes no me detendrían.
— ¡Cálmate o seré más duro! — Por mí podía irse a la mierda. — Te lo advertí. — Un golpe en mi garganta que dolió como la mierda me doblegó. — Años de planeación. — dijo tratando de recuperar su aliento. — y por fin se cómo detenerte maldito demente. — Tosí tratando de recuperarme, no iba a darle gusto. Tomé a alguien con la guardia baja y levanté mi brazo izquierdo golpeando a Marshall en el abdomen. — ¡Maldito bastardo! — Me tomó un par de minutos recuperarme pero ya estaba calmado.
— ¿Crees que soy la única que te engaña?
— No empeores las cosas, mocosa. Se puso todo Mr. Hyde contigo, su sangre irlandesa se salió de control, no lo empeores.
— ¿De qué hablas? — pregunté.
— De que Marshall te engaña con alguna zorra que no es Nichole o como se llame.
— No es una zorra y es Nicky, no Nichole. — corrigió él.
— ¿Marshall? El no…
— Hablaba por celular y parecía desesperado, y no solo eso, ella le colgó y se volvió loco. Pensé que iba a tirarse desde la azotea, pero en lugar de eso volvió contigo a decirte que estaba con un chico con el que no pasó nada, también me rechazo. Parece que no soy suficientemente bonita para nadie.
Y ahora tenía problemas de autoestima. No podía hablar en serio, las chicas la odiaban porque todos los chicos la miraban siempre. No podía tener problemas con su imagen ahora.
— ¿Qué hacías con un chico de todas formas? Me tienes a mí. — Ella se levantó del sofá y se dirigió al pasillo. — Yo nunca tuve a nadie. Quiero regresar al sistema, Marshall, por favor encárgate. No sé qué hago con todos estos niños ricos.
Carter hizo un ruido muy fuerte como si le faltara el aire. — Perra desagradecida.
Un fuerte sonido se escuchó y todos nos alteramos. Marshall había detenido a Scarlett y le propinó una fuerte bofetada, ella intento devolverle el golpe con la fuerza suficiente para derribarlo pero él fue más rápido y le emparejó el otro lado del rostro. Nadie hizo nada, ni un sonido. Todos estábamos en shock.
— ¿Acaso crees que eres la reina de Inglaterra? Te diré una cosa mocosa de mierda, esa actitud tuya no es genial ni te hace más ruda, solo te hace la perra más grande que pueda cruzarse en el camino de cualquiera y si no empiezas a valorar yo voy a enderezarte de la manera más desagradable que se te pueda ocurrir.
— ¡Marshall!
— ¡No te metas en esto, Jack! Tú haz tu papel de novio idiota sin una pizca de hombría y yo haré mi papel de tutor. Desde ahora nada de concesiones para la niñita caprichosa, yo me haré cargo de tu educación y si no te comportas te enviaré a un internado femenino en un lugar remoto en Europa o a un reformatorio neoyorquino y te aseguro que ninguna de las dos opciones será agradable o un lugar del que puedas escapar fácilmente, ¿entendido?
¿Quién era este hombre y que había hecho con mi amigo? — Marshall, no puedes…
— ¡Cierra la puta boca! Puedo revocar tus derechos como tutor y sabes que lo haré.
— Ni siquiera lo intentes, sabes que no me quieres como tu enemigo, Marshall.
— Una vez conocí a alguien como ella, era la persona más detestable en el planeta, narcisista y sin nada de empatía por los demás, creía que podía hacer lo que le viniera en gana y no tendría que enfrentarse a las consecuencias y por eso iba por la vida pisoteando a los demás. Esa persona perdió a todos, ya no tiene a nadie a quien acudir y es miserable porque por más que pida perdón, nunca lo recibirá. — ¿De qué rayos hablaba? — ¿Quieres ser la perra a la que todos odian, Scarlett? Si no empiezas a trabajar en la empatía y en ser una mejor persona pequeña bruja, yo voy a acelerar el proceso y enviarte a un lugar alejado de todos para que te pudras en tu soledad. — Scarlett corrió a su cuarto llorando.
— ¿Qué hiciste?
— ¿Qué hiciste tú? Le diste ropa cara, comida cara y un lugar lleno de lujos, pero no le enseñaste modales. Si vas a ser un buen samaritano y recoger basura que no tiene esperanza, por lo menos asegúrate de que se puedan arreglar antes de disfrazarlos de personas.
Acababa de ser un hijo de perra con Scarlett y todavía se atrevía a insultarla de esa manera. — ¿Te refieres a ti, Marshall? ¿O tu enorme ego cubre tu cara cuando te paras frente al espejo?
— Sí, a mí. Y a tu muñequita Polly. — Se fue. Simplemente subió al ascensor y se fue.
¿Qué le estaba sucediendo? Pensé que esto solo se trataba de una pena de amor, pero se estaba convirtiendo en una terrible depresión que lo estaba consumiendo y podría llegar a matarlo, el problema era que quería llevarse a Scarlett con él.