Capítulo 21 Asimilando mi nueva vida a su lado.

Después del gran anuncio, el baile final continuo tanto lobos como humanos, seguían divirtiéndose y felicitándome como si este fuera el día más feliz de mi vida, Aime intento acercarse para platicar conmigo, pero no podía verla necesitaba tiempo, estaba furiosa.

Mi padre me había arrebatado todo lo que siempre había soñado y ni hablo de Magnus, no puedo creer que ahora seré su esposa, su Luna, son demasiadas cosas siento que mi vida se ha derrumbado de la noche a la mañana.

Aunque quisiera , sé perfectamente que no había vuelta atrás, esto pasara quiera o no, está decidido y no tengo voz ni voto en esto.

Era casi la medianoche, cuando los últimos invitados se fueron por fin, cerré mis ojos y respire profundo, la noche había terminado solo quería irme a mi recámara y dormir, quizá si mi sueño era lo suficiente profundo, al despertar todo esto sería una horrible pesadilla que quedaría atrás.

Vi como mi padre se retiraba a su oficina y esta era mi oportunidad , de hacer el último esfuerzo para que él detuviera esta locura, entra a su oficina y cerré la puerta, él se sentó en su silla y me vio, con esa mirada que bien sabia era de un padre pidiendo disculpas, por no poder retirar su palabra.

“Por favor papa, tiene que haber alguna otra solución, no puedes obligarme hacer esto por favor , te lo suplico, no sabes lo que esto significa para mí” le dije con la mirada perdida, suplicando , mis ojos estaban completamente rojos , ya no podía ocultar más la tristeza que había en mi corazón.

“Georgina, te he educado mejor que esto, te quiero hija mía, pero esto te lo estoy pidiendo como tu rey y como tal, no puedes negarte a mi petición, como padre sé perfectamente lo que esto significa y créeme , que lo siento mucho, pero debes saber que este fue el último recurso”.

Mi padre se levantó de su silla y se acercó a mí, coloco sus manos en mis hombros y beso mi frente, “Tú me conoces muy bien y sabes , que jamás te entregaría a un hombre que no te mereciera y Magnus, sé que tiene una fama de mujeriego, pero que hombre no lo es”.

“Y se supone , que eso me debe reconfortar , la verdad no eres muy bueno en eso papa”.

“Georgina, él es un buen hombre y me dio su palabra de que será un excelente esposo, sabe que eres mi mundo, eres mi única hija , lo eres todo para mí, me cerciore de que él cumpliera su palabra y estoy seguro de que serán una pareja muy feliz, confía en mí , por favor”.

Lo mire tratando de confiar en él, pero me era imposible, Magnus pudo haber convencido a mi padre, pero no a mí, si cree que me conoce está muy equivocado, no sabe con quién se metió y no pienso ser una damisela sumisa esperando por su hombre en la cama.

“Sera mejor que descanses, mañana empezaran a irse todos y pronto tú también”.

“¿De que estas hablando, no me pienso ir con este bruto a ningún lado?” dije furiosa, solo eso me faltaba ahora aparte de tener que casarme con él y ser su dichosa luna, ahora tengo que dejar mi hogar.

“Georgina, por favor, pon un poco de tu parte, siento que entre ustedes dos, tarde o temprano con ese carácter que ambos tienen, terminaran matándose” dijo mi padre y sonreí, porque la verdad esa idea está pasando por mi mente, ser la reina y la primer Alfa Reina, no sería mala idea.

“Ni siquiera lo pienses, pequeña” dijo papa y tuve que girar mis ojos, ante su súplica, pero en el sonido de alguien tocando a la puerta nos distrajo.

“Pase” dijo mi padre y lo único que me faltaba, era que cuando se abrió la puerta apareciera el culpable de mi desdicha, en mismísimo Alfa Rey Magnus Black.

Ni siquiera soportaba el verlo, le di la espalda y él entró a la oficina de mi padre, “Magnus, necesitabas algo hijo”.

“Hablar con mi futura esposa, si ustedes me permiten, claro” dijo con una voz insoportable, este lado amable de él no era algo a lo que estaba acostumbrada, prefería el hombre sarcástico y violento, no ha este que me estaba comiendo con la mirada.

“Por supuesto, además estoy muy cansado y quisiera retirarme, por favor platiquen conózcanse un poco más, espero grandes cosas de ustedes dos, sé que no me defraudaran confió en ti Magnus, para cuidar a mi más grande tesoro”.

“Y eso haré, tiene mi palabra” dijo y solo gire mis ojos, al escucharlo tan elocuente con mi padre.

Él se acercó y beso mi frente, dio unos pasos y salió de la oficina, me acerque al escritorio de mi padre y me recargue sobre él , mirando a Magnus de manera altanera, esperando que mentiras me dijese ahora , que estamos solos.

Pero jamás imagine , lo que él haría, comenzó a acercarse a mí cada vez más, hasta que su pecho estuvo frente al mío, coloco sus manos a mis lados, sujetándose de la mesa del escritorio, su respiración cerca de mi oído y mi corazón comenzó a palpitar sin control.

“Puedes intentar ocultarlo, pero jamás podrás ocultar lo que mi cuerpo te hace sentir cuando estoy tan cerca del tuyo”.

Sus labios encontraron mi cuello, eran tan húmedos que podía sentir como dejaba rastros de su saliva al besarme de manera tan sexy y seductora.

Inhaló mi aroma como si este fuera la última vez que respiraría en este mundo, sus manos recorrían mi cuerpo, sus dedos rozaban mi piel, desde mi cuello hasta mi hombro y me hizo sentir tantos escalofríos, que me estremecía sin darme cuenta.

“Sé que no hemos tenido un inicio, como se debería, ni que somos la pareja perfecta, pero no puedes negar la atracción que existe entre nosotros”. Me dije sin dejar de besar mi piel.

Cerré mis ojos y trate de encontrar la poca voluntad que aún me quedaba, después de tenerlo tan cerca de mí, levante mi cabeza y acerque mis labios a su oído de manera seductora y sexy.

“Y que te hace pensar, que caeré ante tus encantos, una vez fue tonta , pero ahora sé quién eres y necesitaras más que solo tus tácticas de mujeriego para volver a llevarme a tu cama y desnudarme”.

“Ante todos seré tu esposa y tu luna, pero escúchame bien, no seré yo la que caliente tu cama, no seré yo la que este bajo tu cuerpo, gimiendo y dándote calor por las noches, si por tu cabecita pasaron esas ideas, de una vez te digo que no pasara ni ahora ni nunca”.

Magnus me sonrió y me miro , levantando mi barbilla con su mano y me dijo, “No te tocare a menos que tú me lo pidas”.

Sonreí sarcásticamente y me acerqué a sus labios, los míos los rozaban de una forma tentadora y casi torturándole, “Pues sentarte y esperar , porque eso nunca pasara”.

“Eso lo veremos, cuando veas que otras mujeres toman tu lugar y pasan por mi cama, veremos si realmente sigues con esa actitud, de mujer fatal y me siegan lo que por derecho es mío, no existe en este mundo alguna mujer que se me resiste y se nieve a ser mía”.

“Y tú mi querida Gina, ya lo fuiste” , se acercó a mí de nuevo, mirándome con esos hermosos ojos grises, que si los veías fijamente podías notar un ligero destello azul, en ellos, su boca mordió mi labio inferior y justo cuando lo soltó me dijo, “Aún tengo el sabor de tu cuerpo en mi lengua, todavía puedo saborearte y recuerdo perfectamente cada parte de tu cuerpo y lo que te hice sentir cuando te hice mía por primera vez”.

“Si crees, que puedes olvidarme tan fácilmente, estas muy equivocada regresaras a mí, ya lo verás es solo cuestión de tiempo”.

Me acerque a él y le dije, “Te aconsejaría , esperar sentado mi querido Alfa Rey”, le dije y me di la vuelta para salir de la oficina , peor el tomo mi brazo y me jalo a su pecho con fuerza.

“Lo que dije en el discurso es real Gina, cualquier hombre o lobo, que se acerque a ti y quiera alejarte de mi lado, tiene las horas contadas, tú ahora eres mía , que eso no se te olvide y yo no comparto lo que es mío, no dudare en arrancarles el corazón con mis propias manos”.

Me solté de su brazo y sonreí, me acerque a él y le dije, “Y no lo dudo, eres especialista en arrancarle el corazón a cualquiera, sin el mayor remordimiento”, eso ocasiono que su sonrisa se le borrara inmediatamente y sé que logre , que recordara lo que me hizo sentir y como e ilusiono.

“Tienes que creerme, que jamás quise que las cosas pasaran de esta forma, lo que te dije cuando te conocí es cierto, tú me haces sentir tantas cosas, que jamás imagine que fueran posibles”.

“Creo que ahora nunca lo sabremos, si realmente entre nosotros pudo darse algo más que un matrimonio arreglado, entre mentiras y engaños” le dije con tristeza en mi rostro y sé que él se dio cuenta, porque su mano alcanzo la mía y mirándome a los ojos me dijo con sinceridad.

“Claro que me gustaría que las cosas, hubieran sido diferente, pero que esperabas de mí, que cuando te conocí , quede maravillado con tu belleza y cuando te hice mía y supe que era el primer hombre en tu vida, me sentí tan dichoso, incluso estuve a punto de pedirte……” dijo titubeando y no lo deje terminar, cuando ya le estaba cuestionando lo que quiso decir.

“Dímelo Magnus, estuviste a punto de qué?”

“No importa ya, lo hecho, hecho esta, no hay vuelta atrás”.

“En eso te equivocas, todo esto pudo haber sido diferente , si tú hubieras sido honesto conmigo y me hubieras confesado la verdad desde un principio”.

“Me estás diciendo, que si te hubiera confesado todo y te hubiera pedido tu mano personalmente , hubieras aceptado mi propuesta, incluso después de esa noche juntos, hubieras dejado todo por mí”.

“Sí…si tú me lo hubieras pedido esa noche, todo hubiera sido diferente, pero ahora, nunca lo sabremos”. Le dije intentando no llorar enfrente de él, me alejé de su lado y comencé a caminar para irme , necesitaba poner distancia entre nosotros o no sabía cuánto tiempo podía soportar el no lanzarme a sus brazos.

“!Gina!” dijo y me detuve, gire mi cabeza y lo mire sin ningún rastro de algún sentimiento en mi rostro.

“Mañana , será el último día que pasaremos en Galandria, no puedo estar más tiempo lejos de mi Clan, deberás tener todo listo para irnos, solo espero que te comportes a la altura de lo que espero de ti”.

“Si de algo no debes de preocuparte, es de la princesa de Galandria, como digna hija de mi padre y futura Luna Reina, no tendrás ninguna queja de mí, estaré a la altura de lo que se espera de mí, porque para eso me prepara por tantos años, para ser una digna reina de mi pueblo y lo seré de eso no tengas la menor duda”.

“Gracias” dijo él , pero antes de irme , le recordé mis últimas palabras.

“Pero como esposa, no esperes una caricia, una palabra dulce de apoyo ni una abnegada esposa cuando regreses, porque eso no pasara, tú te encargaste de matar a esa mujer, cortando sus alas y la que quedo en su lugar , está muerta en vida”.