Capítulo 20 Ahora ella es mía y matare al que intente quitármela.
“Pero eso no pasará……….” dijo mi padre y mis ojos casi se me salen de mi rostro, me levanté inmediatamente de mi lugar y sin importante el lugar ni donde estábamos, solté un grito con fuerza.
“QUE ……… ¿DE QUE ESTAS HABLANDO?”
Mi padre se volteó y me miro sin responder a mi pregunta, Enrique se acercó a mí y me tomo del brazo, tratando de que me calmara.
“Lo siento hija mía, pero las cosas han cambiado, nuestra supervivencia depende de nuestro futuro y nuestra fuerza para combatir a nuestros enemigos y es por eso, que me reuní con el Alfa Rey Magnus Black, quien está aquí presente y nos está honrando con su presencia”.
Dijo mi padre y Magnus hizo una reverencia con su cabeza hacia mi padre, lo mire, pero seguía son entender nada y la gente a nuestro alrededor estaba igual que yo, a la expectativa de cuál sería ese anuncio de mi padre y solo me podía imaginar lo peor.
“Su padre mi antiguo amigo y yo, por muchos años fuimos fuertes y manteníamos unidos con una fuerte alianza a nuestros pueblos, lobos y humanos siempre hemos vivido juntos en armonía y paz”.
“Para garantizar esa paz y que nuestras razas tuvieran una alianza más fuerte que nunca, esta tenía que ser de sangre o por matrimonio”.
Cuando mi padre dijo esas palabras, miré a Magnus y sentí como el aire estaba dejando mis pulmones, “Nooooo……” dije como un suspiro.
“Esta unión será más que eso, garantizara la paz de mi pueblo y su prosperidad, es por eso por lo que le he ofrecido la mano de mi hija la princesa Georgina de Calandria al hijo de mi querido amigo, al Alfa Rey Magnus Black, quien la ha aceptado con la promesa de cuidarla y ser el rey que yo espero que sea para ambas razas”.
“Con ellos unidos en matrimonio, sellamos la alianza apara toda la eternidad entre los humanos y los lobos, mi hija será la siguiente Luna Reina y él, será el Futuro Rey de Galandria, con ellos como nuestros soberanos nadie se atreverá a volver a lastimar a mi pueblo de nuevo”.
Mi padre terminó su discurso y yo me solté del agarre de Enrique, me pare frente a mi padre con la cabeza en alta orgullosa, sin importante la presencia de todo el reino en este momento.
Lo mire y grite para que todos me escucharas , sobre todo Magnus, “Yo no estoy de acuerdo, nunca he necesitado de nadie para ser fuerte y me he preparado toda mi vida , para servir en el rol que me pertenece por derecho, todos me conocen y sabes que no necesito de un hombre , lobo o humano, no necesito de nadie para hacer respetar a mi pueblo”.
“Y no aceptare tal unión, me niego a ser un peón en un juego de ajedrez sin tener voz ni voto en esto”.
“NO PUEDES HACERME ESTO, NO LO HARÉ Y NO PUEDES OBLIGARME”, dije gritándole mi padre se paró firme y me respondió como solo él podía hacerlo.
“Como padre te amo hija, eres lo más importante en mi vida, te respeto y estoy muy orgulloso de ti y te pido una disculpa, por haber tomado las riendas de tu futuro”. Lo mie y mi rostro se tornó de tristeza y cerré mis ojos al entender lo que venía y las palabras , que matarías mi futuro y lo destrozarían en mil pedazos.
“Pero como tu rey, te ordeno que acates mis órdenes, esto no es por ti sino por nuestro pueblo y como tal, tu vida y la mía están bajo su servicio y no aceptaré nada menos de lo que se espera de la princesa de Galandria y no de la hija de Ezequiel”.
Lo miré y me di la vuelta estaba dispuesta a salir de este lugar y no escucharlo más, hasta que algo me hizo pararme y tragarme mi orgullo.
“!ALTO!, ESCUCHAME BIEN!, si te marchas te destierro de Calandria y dejaras de ser la princesa, no podrás poner un solo pie de nuevo y para mí hablar muerto”.
Me detuve y gire con lágrimas en mis ojos, me acerque a él mirándolo , tratando de ver donde había quedado ese padre amoroso que tan solo ayer me brazo y me dijo que me quería.
No tenía salida, mi vida y mi futuro estaba decidido, por mi mente pasaron todos esos años de entrenamiento, de sudor de lucha, para prepararme y ser la mejor para mi pueblo, ahora era una moneda de cambio para un fin más alto, para un futuro más prometedor , en el cual mi felicidad era lo que menos importaba.
Mire a la gente y le di la espalda a mi padre, “Acepto este matrimonio, por el futuro de mi pueblo y por su prosperidad y la unión de nuestras razas, Yo Georgina de Galandria, acepto mi unión con Magnus Black, Alfa Rey y prometo mientras mi vida sal larga o corta, que la dedicare al servicio de nuestros pueblos, que ahora serán uno solo, bajo nuestro reinado”.
Sonreí para que todos me vieran, fingí una hermosa sonrisa y me acerque a mi padre, “Pero como hija , ahora soy huérfana de padre y te odio por haberme quitado mi libertad y haber cortado mis alas, mataste mi orgullo y ahora solo una mujer más sin autoridad más que la de seguir a un alfa, que dudo mucho que me vaya a hacer feliz, cuando ni siquiera pudo pedir mi mano el mismo”.
Camine hacia mi asiento y vi que Magnus estaba de pie, mirándome y estaba por acercarse a mí y tomar mi mano cuando me aleje y extendí mi mano hacia Enrique, quien no dudo en tomarla para ayudarme a sentarme de nuevo.
Mi cabeza estaba firme, pero mi corazón estaba destrozado, mi mirada carecía de esa rebeldía , de ese fuego que alguna vez tuve , mi padre y Magnus se habían encargado de apagarlo.
Ellos habían pisoteado mi orgullo, esto era lo peor que podrían haberme hecho, desde cuando mi padre tomo esta decisión, debió de haberlo planeado desde hace mucho tiempo, mantuvo viajes y visitas contantes a Magnus, nunca ,mencionando el motivo y la llegada de Magnus, él lo sabía desde el momento que me vio sabía quién era yo.
Realmente sentía algo por mí y simplemente estaba reclamando algo que ya le pertenecía, un objeto eso me siento en este momento, sentada en esta silla, cubierta de una tela color oro y la tiara, me siento ridícula como si él me hubiera comprado y mi padre me vendió al mayor postor.
Magnus se acercó a mi padre y él extendió su mano , animando a que diera un discurso, “Le agradezco a su Alteza el Rey Ezequiel, su bendición y su apoyo en esta decisión que ambos hemos tomado”.
“Quiero que sepan que me siento muy orgulloso de que seré su rey y duden de que tomare ese papel imparcial, humanos o lobos, velare por los intereses de todos y cada uno de ustedes”.
“Jamás imagine que necesitaría a una Luna Reina a mi lado, al igual que la princesa yo quería reinar como único soberano, pero las palabras el Rey me han hecho entrar en razón y en vez un futuro mejor para todos,”.
“Me siento sumamente orgulloso de poder llamar a Georgina , mi futura esposa y Luna, a pesar de que la última vez que la vi, ella aún era muy joven, siempre admire su belleza y su fortaleza, este tiempo que he estado entre ustedes, me sirvió para darme cuenta de la mujer que representa para su pueblo”.
“De lo orgullosos que ustedes están de esa y que la quieren como su futura reina, de eso no tengo la menor duda, ella es una mujer maravillosa y no puedo pensar en alguien mejor para ser mi compañera de vida y mi Reina, el lugar que a ella le corresponde por derecho”.
“Como Alfa me siento orgulloso de que ella será mi Luna, pero como hombre” dijo Magnus mientras caminaba hacia mí y me tomaba de mi mano, me levanto y se acercó a mí mirándome fijamente, “ me siento bendecido y encantado, de poder tener una mujer tan hermosa a mi lado” dijo y me beso la frente.
Dio un paso hacia atrás y miro hacia donde estaba Kenzo y su mirada cambio completamente, “Como futuro Rey y esposo de Georgina, tengo todo el derecho de decir esto, el que se atreva a lastimarla o simplemente intentar alejarla de mi lado o faltarle al respeto, no dudare en matarlo con mis propias manos, a ella se le respeta como mi Luna, mi Reina y mi mujer”.
“Y eso va para todos humanos o lobos, no me tentare el corazón para proteger lo que me pertenece y para proteger a mi pueblo, que ahora también con ustedes”. dijo Magnus y todos saltaron y gritaron ovacionándole, menos Kenzo quien se dio la vuelta y se fue, estoy segura de que esto no será lo último que veremos de él.