Capítulo 34

Shakti repasaba en su mente una y otra vez su plan. Pues, ella no podía permitir errores, eso le costaría su salida de la ciudad. Sin embargo, la princesa también pensaba en otras cosas. Por ejemplo, en Goli, su hermana. Con la visita de la , muchos sentimientos habían salido a flote; Shakti recordó el momento en que se enteró que tenía una hermana gemela, ella tenía doce años cuando eso sucedió. Y la historia tras ambas hermanas era simplemente trágica…

Shakti, una princesa rajput, a pesar de su vida de riquezas y privilegios, había sufrido desde niña. Su padre no había favorecido mucho a su madre, y por circunstancias inesperadas e injustas tanto Goli como Shakti habían sido separadas al nacer, una vivió como una princesa, la otra vivía de la caridad de aquellos que conocían sus orígenes y que se conmovían de la situación de la pequeña niña. Todo eso pasaba a espaldas del rey rajput, pues si este se llegaba a enterar castigaría a quienes ayudaran a la niña abandonada.

Pero a pesar de tratar de no ser muy evidentes con las ayudas, el rey llegó a enterarse y movido por la primera esposa, acusó a la madre de Shakti de desobedecer sus órdenes y rebelarse contra él. Al final Shakti no tuvo más alternativa que socorrer a su hermana y madre, pero la condición que había puesto su padre fue demasiado alta para ella; la cicatriz que llevaba en la piel ya no dolía, pero la que había en su corazón nunca cerró y tampoco dejó de doler.

Shakti casi murió tratando de salvar a Goli. Su espalda todavía llevaba la muestra de ello.

Sí, la condición del rey rajput fue hacer sufrir a Shakti, la marcó con hierro caliente en su espalda.

Ese hombre había elegido a su verdadera hija aquel día, y por el lunar que Goli tenía bajo su ojo derecho la descartó y escogió a Shakti como la princesa. De inmediato, Goli fue expulsada del palacio real teniendo tan solo doce años, pero al menos había tenido la fortuna de ser acogida en una casa de cortesanas a causa de su madre, la segunda esposa del rey.

Desde ese momento el corazón de Shakti se oscureció por completo, y un odio incandescente se apoderó más y más de ella. ¡Cuanto culpaba Shakti al rey por esa situación!

Ella ya no era esa niña radiante que sorprendía a todos con sus ocurrencias. Su mirada se volvió acusatoria, fría y desconfiada. Pues, tras ese suceso los ataques de la primera esposa fueron cada vez más feroces y Shakti se había prometido proteger a su madre.

Su interés por la medicina fue creciendo poco a poco y al final encontró un “ buen uso”. Ella había encontrado una manera de deshacerse de la primera esposa; tal vez lo hubiese conseguido si no la casaban en un país tan lejano…. Después de todo el sufrimiento no pudo proteger bien a su madre.

—Madre, espero que se esté protegiendo muy bien —susurró para sí.

[…]

—Mi señora, ¡Está embarazada! —declaró el médico imperial.

El servicio del palacio de la belleza eterna se animó en cuanto la noticia se escuchó. Pues, por fin su ama había conseguido aquello que tanto había deseado; un embarazo.

—Felicitaciones, mi señora —Didi se emocionó.

Ezra asintió alegre y recompensó generosamente al médico. Cuándo este salió del palacio pudo celebrar la noticia como quería.

—Mi señora, ¿Qué pasa si no da un varón? —Didi interrogó haciendo que el silencio reinara en lugar de la algarabía por parte del resto del servicio.

—¡No seas aguafiestas, Didi —Sahabat reclamó

Ezra sonrió devuelta al eunuco y negó lentamente con la cabeza.

—Es un varón, tiene que ser un varón

—En realidad corre mucho riesgo al quedar embarazada, mi señora. Puede no dar a luz un niño. Y por eso me parece que debería idear un plan B —Yasmina apoyó las palabras de Didi.

—Lo he pensado, y el hijo de Raita no es el indicado para adoptar. Puede ser hijo de la reina fallecida, pero Khatri murió estando en desgracia.

—Es cierto —susurró Yasmina

—¿Qué le parece el hijo de la esclava? —Propuso Didi.

—Es la mejor alternativa si no doy un hijo varón, pero lo más probable es que Cadi ya haya pensado en él e incluso puede haber movido sus fichas.

—La esclava Macnuka no sabe muy bien con quién se puede aliar, y una mentalidad novata puede ser engañada.

—He aquí nuestra ventaja… Podemos montar una situación en la que esté implicada Macnuka y hacer que ella escuche cosas que la asusten. Así podremos tener de nuestro lado a ella y a su hijo.

—Sí, hagámoslo

—Mi señora, el rey ya ha emitido el decreto del matrimonio de su hermana y el general. ¿Qué va hacer?

—No tengo muchas alternativas. Cuando intenté hablar con el rey no me fue posible, y hacerlo ahora no será suficiente para evitar ese matrimonio. Ve a la casa de mi hermano y avisa a Salsa que debe regresar a la tribu, dale esta carta que es para mi padre —indicó mientras le daba el papel.

—Sí, mi señora.

…

Días después…

La noticia del embarazo de la señora Azzar resonó en todo el palacio imperial. Aquello despertó la curiosidad de algunas concubinas mientras que otras como Cadi, se preocuparon por lo que podía significar eso. Sí, Cadi hasta el momento no tenía un hijo varón. Pero al menos tenía la posibilidad de hacerse con el hijo de Macnuka.

—Shakti, esto se está saliendo de control —reprochó Cadi.

Sentada frente a ella, la princesa Shakti reposaba en su diván. La temperatura era muy alta en el castillo del desierto, y la incomodidad del ambiente iba acompañada del descontento de la señora Cadi.

—Creo que no debemos darle más largas a esto, señora Cadi. Todo parece ir a favor de la señora Azzar. Si no hace algo ahora temo que será demasiado tarde.

—Sí, dentro de pocos días daré el banquete, dile a tus chicas que deben prepararse

—No se preocupe, ellas se han estado preparando. El rey definitivamente caerá en nuestra trampa.