CONCILIACION
Varias noches han pasado desde que descubrimos el video de Alain. Después de conocer las declaraciones hechas por mi esposo, estuvimos un rato mas oyendo a Oleg y su parte de la historia. Ilya se mantuvo en silencio salvo para hacer preguntas muy concretas sobre el tema, de resto, permaneció extrañamente callado, parecía estar digiriendo la información que nos acababan de dar.
Esperaba palabras de consuelo de su parte, pero nunca llegaron.
Cuando terminamos allí ya era de madrugada, la mansión se encontraba en silencio, solo caminaban por allí algunos hombres de seguridad, el resto dormía.
Pensé en irme a dormir, contrario a eso, subí hasta uno de los balcones mas altos de la casa donde junto a Alain, había descubierto una manera de alcanzar la azotea. Busque unos auriculares y llegue a ese lugar donde solía sentarme con mi esposo a ver las estrellas. La noche estaba apacible y fría, estaba comenzando el otoño y el clima había comenzado a refrescar.
Estuve allí algunas horas hasta que llego el amanecer, me quede escuchando algo de música recordando mi vida junto a los rusos desde que inicio, ha sido buena, pero también bastante problemática, lidiar con tantos hombres a mi alrededor con distintas personalidades, ha sido algo pesado. Pensé en mi madre, quizás sería bueno verla, que me hable un poco de mi como Isabelle, tal vez tenga fotos o recuerdos que me ayuden a traer mis memorias.
Con esta idea en mi cabeza busque su contacto para enviarle un mensaje preguntando si querría verme, me fije que el móvil que tengo era el que solía usar mi esposo, si ellos estaban en contacto, tal vez el numero este aquí. Busco entre la lista alcanzando a llegar al que dice Señora Mariam. Me debatí entre llamarla o escribirle, luego de unos minutos, me decliné por escribir. Poco después recibí su respuesta.
- ¡Hija!
- Mama – me sonreí como si la tuviera al frente.
- ¿Estas bien?
- Si mama – contesto – y tu… ¿Cómo has estado?
- Bien ya sabes, en lo mismo de todos los días.
- ¿Quería preguntarte si puedo ir a visitarte? – pregunto tímida.
- Por supuesto hija – ambas hacemos silencio como si no tuviéramos más que decir.
- ¿Te gustaría desayunar conmigo… hoy? Puedo pasar por ti – propongo.
- Esperare por ti –
Cuelgo la llamada sin despedirme. Tal vez la idea no le agrade a Ilya, ha estado paranoico desde el asunto de la fábrica, pero necesito salir de aquí antes de enloquecer.
Baje hasta el balcón con cuidado de no caer ni alertar a nadie, ese lugar era secreto y quería mantenerlo así, aunque nunca había estado a la luz del día como hoy. Cuando ya quedé en pie para entrar a la habitación, la feroz imagen de un rubio cruzado de brazos enojado hasta la medula me recibió.
- ¿Tienes idea de lo preocupados que estábamos?
- ¿Por qué?
- Con un demonio… ¡Llevas horas perdida!
- Lo siento – no se me ocurre decir mas.
- Los he movilizado a todos para encontrarte – veo que se acerca lentamente a mi con mirada asesina.
- Ya dije que lo siento – respondo sosteniendo su mirada, al ver que no dice nada mas, intento seguir mi camino, lo cual impide al tomarme del brazo con firmeza.
- ¿En serio no dirás nada? –
- ¿Qué mas podría decir? Solo quería estar sola, no veo el crimen en ello, además, no pensé que estuvieras tan preocupado.
- ¿Por qué piensas eso?
- ¿Y todavía lo preguntas, Ilya Petrov? – guarda silencio sin separar sus ojos de los míos -
- Te busque en tu habitación para hablar y no estabas.
- Y ahora quieres hablar…
- Sonia, no es fácil entender todo esto que ha pasado, necesitaba tiempo
- ¿Tiempo para qué?
- Para entender…
Baje la cabeza, en realidad no ha sido fácil para nadie.
- Saldré, necesito ver a alguien
- ¿A quién? – resopla.
- A mi madre…
Estaba segura de que se opondría, pero no fue así, llamo a Nikolai y le ordeno que atendiera mi salida. Una hora después, esperaba en un café cerca de mi antiguo departamento. En cuanto llega mi madre nos unimos en un abrazo largo que duro unos minutos, me resulto reconfortante, aun cuando no tengo muchos recuerdos sobre ella.
Comimos y conversamos un poco más, le conté los detalles mas importantes de lo ocurrido, me disculpe por todo lo que le he hecho pasar, considerando que no fue a propósito, aun así, duele.
Fuimos hasta el departamento, me quede un rato en mi antigua habitación donde revise unas cuantas cosas, encontré un diario que me resulto extraño, pero al abrirlo, encontré que había sido escrito por mí, allí plasme muchas de mis vivencias siendo Sonia y por lo que leí, deduje que eran memorias para Isabelle. No quise ni pensar en como llego eso ahí, creo que buscar una respuesta me llevaría a muchas otras preguntas para las que no tenia cabeza.
¡Dios! Esto es de locos.
Después del almuerzo, regrese a la mansión. En todo ese tiempo, ni hubo ni una sola llamada de Ilya o de Oleg, indague con Nikolai si había recibido llamada de algunos de ellos y me dijo que solo de Oleg para saber si todo estaba en orden. De esa forma paso el día, no lo vi mucho menos hablé con él, solo supe por Svetlana que estaban ocupados preparando la llegada de alguien.
Luego de dos días, me levante con cierto malestar. Sve me ayudo con unos tes de hierbas que no recuerdo el nombre, haciéndome sentir mejor, hasta que escuche su comentario.
- Mi niña, deberías llamar al doctor – me sugiere preocupada, pero en su expresión había la certeza de algo mas.
- Estaré bien – rezongo.
- Lo se, pero tarde o temprano necesitaras un doctor – responde segura de algo que yo no se.
- ¿Por qué lo dices?
- Por que se lo que te ocurre – enarco una ceja esperando a que me diga mas – Bah, no me mires asi, eres mujer y seguro ya sospechas… -
- Svetlana…
- No digo nada mas – me responde y se regresa a sus quehaceres.
Creo saber a que se refiere, pero sigo en estado de negación, ¿Cómo pudo suceder tan pronto? Me pregunte, pero la respuesta estaba ante mis ojos. Ilya y yo no usamos ningún tipo de protección y con tantas cosas en mi cabeza no me encargue del asunto a tiempo. Frustrada decido salir de dudas y llamo a Nikolai.
Compre 5 pruebas de marcas diferentes y me encerré en el baño del centro comercial con la orden de que no me molestara por al menos 10 minutos, solo en caso de que escuchara disturbios. Me arme de valor y use cada una colocándolas a mi lado en espera del tiempo que indican las instrucciones.
No, no, no, no…. Esto no puede estar pasando… y tan pronto.
No he salido de mi asombro, todas las pruebas han coincidido en el mismo resultado. Esa vieja tenia razón, pronto necesitare de un doctor.
Entre una mezcla de miedo y de felicidad, me muevo hacia la salida donde me espera Nikolai. Regreso a la farmacia para comprar unas vitaminas. La joven que me atiende es la misma que me vendió las pruebas, con una sonrisa me entrega dos frascos explicándome su uso y la importancia de no dejarlas de tomar, además de buscar la opinión de un médico. Le agradezco su amabilidad y regreso a casa.
Mi guardaespaldas me mira por el retrovisor cuando una risa se me escapa, a pesar de mi sorpresa, estoy feliz. Alain y yo no hablamos mucho sobre tener hijos, pero en mi siempre estuvo la ilusión de alguna vez ser madre. Y ahora era una realidad lograda con el hombre que amaba.
Me sorprende que al llegar a casa la camioneta que suele usar Ilya para salir esta parqueada en la entrada, eso indica que ya volvió, me hará preguntas y tendré que mantenerme firme para responderlas sin que sospeche lo que esta pasando. Pronto le diré, pero no será hoy.
- El señor la espera en su oficina – me habla Viktor.
Respiro profundo y me doy ánimos, no creo que sea para algo malo que me llama. Con el rostro serio, entro tras tocar la puerta. Avance unos pasos hasta quedar en medio de la oficina guardando silencio. Ahora es él quien se acerca.
- ¿Viste a tu madre? ¿Cómo esta ella?
- Si la vi, está bien – respondo serena.
- Tenemos que hablar
- Si, debemos – lo observo resoplar tenso, pensando en las palabras que usara.
- Se que no he sido muy… comunicativo los últimos días…
- ¿Es en serio? ¿Comunicativo dices?
- Sonia…
- Me has dejado sola Ilya – estallo sin poder evitarlo.
- Espera… yo…
- NI siquiera una llamada en casi 3 dias, solo se de ti por Svetlana, ahora me dices que nos has sido comunicativo… ¡Me dejaste sola!
- No exageres
- Exagero… Bien, si tu lo dices, asi es.
Toma varias respiraciones antes de hablar, se que esta acostumbrado a hacer su santa palabra, pero no soy uno de sus empleados, se supone que somos pareja y deberá acostumbrarse al hecho de que no esta solo, ya no.
- He tenido asuntos que resolver, mañana vendrá una visita que me gustaría que atendieras.
- Como mande el señor – respondo sarcástica.
- Sonia – advierte.
- ¿Te gustaría que hiciera una fiesta?
- Una cena tal vez – me dice burlón. Me provoca asestarle un manotazo, pero reconsidero.
- ¿Quién viene?
- Mañana lo sabrás… Lúcete – me dice divertido.
En serio que no puedo con este hombre. Veo como se me da la espalda terminando la conversación, yo solo bufo y salgo de allí. ¡A veces lo odio!
Tiene su modo “Imbécil” activado y cuando es así lo mejor es no contradecirlo, ya habrá tiempo de cobrarme estas, por ahora prefiero tomar las cosas con calma y pensar en mi bebe. Cuando Ilya lo sepa…
En la cena, me llama al comedor, supongo que Svetlana le comunico mis deseos de comer en mi habitación, pero como siempre, el señor ordenando los demás obedeciendo.
- Esta ensalada te hará bien ya que no has comido mayor cosa desde la mañana – Cocinera chismosa, pensé – Me comento Sve que te has sentido mal.
- Estoy bien – respondo seca, veo como oculta una sonrisa, de nuevo esta burlándose de mi –
- ¿Vas a seguir sin hablarme? – me dice mientras mueve sus cubiertos tomando un bocado de comida.
Al ver que no respondo a eso, sigue hablando.
- Quiero que duermas conmigo esta noche, no deseo estar solo y distanciado de ti – toma mi mano en un gesto casi dulce, si no lo conociera caería rendida.
- Prefiero seguir donde estoy, sigo cansada – me excuso retirando mi mano que estaba debajo de la suya.
- Muy bien, se hará como tu desees – finaliza.
Luego de eso no pronunciamos palabra alguna, fue realmente incomodo.
Al terminar la cena, cada cual toma un camino distinto, yo paso al jardín un rato, él, se encierra en su oficina, solo. Ni Oleg pudo entrar.
A eso de las 10, ya me encuentro bajo las sabanas haciendo un resumen mental de lo que ha sido un día de reencuentro, disgusto y satisfacción. Llevo una de mis manos a mi vientre y sonrió como tonta ante esta nueva etapa. Se que su padre también estará feliz cuando lo sepa, aunque por ahora lo hare sufrir un poco más. De pronto, en medio del silencio, la cerradura de mi puerta hace un chasquido suave, imagino de quien se trata, por lo que permanezco inmóvil pareciendo dormida. Se que entro y por mas que me veo tentada a voltear, mantengo mi posición.
Levanta las sabanas y se cuela debajo de ellas. Su calor me llega cuando une su pecho a mi espalda pasando su brazo por mi cintura. Ahogo mi risa ante su atrevimiento, pero la dejo salir cuando lo escucho.
- Se que no estas dormida – me susurra en el oído haciéndome cosquillas, no respondo – Te dije que quería dormir contigo.
- Y te respondí que quería estar sola – le digo no muy convincente.
- Se que te deje sola, no volverá a pasar – aparta el cabello de mi cuello para dejar dulces besos en él – He tenido mucho que procesar y también mucho trabajo – sigue con su tortura, esta vez es con sus manos pasando por la piel de mis muslos colándose bajo la camiseta que llevo – No me gusta esta camiseta, prefiero las mías.
- A mi me gustan estas – replico.
- ¿Extrañas a mi hermano? – pregunta sin dejar de tocarme.
- Cada día – respondo con la voz entrecortada y su mano entrando en mi ropa interior.
- Yo también lo extraño – me dice llevando sus dedos a mi intimidad robándome un jadeo.
Aquello no paro allí, siguió manoseando mi cuerpo hasta que me encendió completamente y fui yo la que termino sobre él, tomándolo entero hasta que llegamos al clímax.
Al terminar, me recuesto sobre su pecho recuperando el ritmo de mi respiración.
- Ya skuchayu po tebe (te extrañe) – me dice en su idioma natal.
- Ya takshe (yo también) – respondo.
Nos quedamos dormidos después de eso, me alegro hacer las paces con él.
A la mañana siguiente, me levanto primero y me doy una ducha corta. Frente al espejo del vestidor, miro mi cuerpo desnudo buscando algún indicio de cambios, pero aun no los hay. Una voz ronca detrás me sorprende gratamente.
- ¿Desde cuándo me observas?
- No mucho
- ¿Te gusta lo que ves?
- Me encanta – su cara perversa me indica lo que esta pensando.
- ¿Y si mi cuerpo cambiara?
- Me gustaría igual – habla coqueto mordiéndose el labio inferior.
- Eso espero – paso mi mano tras su nuca y lo atraigo hacia mi – Tengo algo que decirte…
La emoción del momento se ve interrumpida por una llamada entrante que Ilya decide contestar.
- Dos cosas… Mis invitados están aquí – se calla por un momento
- ¿La otra?
- Debes ir a declarar…