Chapter 50.

Días terribles

Parte 1

Observaba mi mano adolorida y no podía creer que lo hubiese golpeado en verdad. Toda la situación me resultaba tan abrumadora que no sabía qué hacer. Habían ocurrido muchas cosas ese sábado. Por un lado, mamá se puso pesada, llegó sin previo aviso y me obligó a dejar llevarse a mi niña con mi tía la loca evangélica, a un campamento con sus ocho niños y no sólo eso fue lo único malo que ocurrió, no. Me salí de mis cabales y agredí de forma arbitraria a una persona que en verdad adoraba, dormí en un parque, tuve una discusión con una conclusión fatal por un malentendido y no conforme a eso, tuve una intoxicación con camarones bastante desagradable.

Todo empezó el sábado por la mañana. Estuve en el estudio de filmación desde las 6am hasta eso de las 10am, en que luego tuve que dirigirme a la casa de los chicos porque tenía varios temas que tratar con Iván de unos contratos en que habíamos estado teniendo problemas, por un supuesto incumplimiento en que incluso, ya teníamos una fuerte amenaza de demanda que, si nos venía encima, sería fatal. Entonces llegué, pasadas las 10am y me bajé rápidamente del vehículo porque llovía fuertísimo y me dirigí de inmediato a la entrada, pero algo me dejó desconcertada. Vi a Nina de pie, sentada en las escaleras de la puerta de la entrada y no sabía porqué no estaba dentro, porque ellos sí estaban ahí, acababa de hablar con Iván y me dijo que le marcara apenas llegara. Afortunadamente no se mojaba porque la entrada es cubierta.

-¿Qué haces ahí?-Me acerqué a ella y la saludé, se puso de pie.-Hace frío, deberías tener más precauciones ahora que estás pues… ya sabes.

-Llevo casi una hora aquí, he golpeado, toqué el timbre, llamé a Alonzo, al teléfono fijo de la casa e incluso, le envié mensajes, pero nadie me abre.

-¿Ah? ¿será que está durmiendo? Pero es raro, Iván y Simón están dentro.

-Seguro Alonzo les dijo que no me abrieran.-Comentó sin mirarme a los ojos, incluso avergonzada de decírmelo. Me dolió verla así, tan triste y apagada. No entendía qué estaba sucediendo.

-¿Por qué él haría eso?

-Ha estado evitándome, no me contesta hace días, ni mensajes, ni llamadas ni nada. Siempre que vengo me dicen que no está o simplemente nadie me atiende, como hoy. Tenía que hacerme una ecografía hace unos días, pensé que él querría ir a ver… pero ya veo que no.

Esto es absolutamente increíble. Llamé de inmediato a Iván y no tardó ni un minuto en abrirme, esto era demasiado cruel. Me saludó y luego, miró avergonzado a Nina.

-Lo siento Shakira, no tengo nada en contra tuyo…-Ella lo interrumpió.

-Sé que Alonzo les habrá dicho que me ignoren, no te preocupes.

Entramos y le dije que se sentara en la sala, fuimos a la cocina en lo que él le servía algo de caliente de beber, porque sabíamos que había estado afuera mucho tiempo con ese frío del aguacero que se pegaba ahora.

-¿Quieres morir?-Me miró aterrado y lo miré aún peor de lo que ya lo hacía.

-Lo siento, estoy un poco desentendido del asunto. He oído que ella ha venido varias veces, pero como mi casa ya casi está lista, he estado yendo a diario. Alonzo nos prohibió que la dejáramos entrar, le dije que estaba mal, pero como nunca estoy. Simón simplemente no quiere meterse en ese problema.

-Pero está embarazada…-Dije en voz baja.-No pueden hacerla estar afuera con la lluvia, el frío y demás, es cruel.

-Tal vez por eso es que quiero irme lo más pronto posible, me incomoda mucho esa situación. Sé que terminaré moliendo a golpes a Alonzo por eso, me he aguantado solo por Mara, porque me prohibió meterme en peleas de nuevo, pero estoy que lo reviento.

-Mmm, ¿está en su habitación?

-Está jugando videojuegos con el Simón y con un par de mujeres. La música que escuchas la puso fuerte para no escuchar el sonido del timbre.

-Mmm, ¿Sabías que acaba de terminarse su tiempo de vida?-Lo escuché reírse.

-Me encantaría que lo fusilaras, sería todo un sueño hecho realidad.

Él le dio la bebida a Nina y de inmediato, me siguió porque se moría por ver la paliza que estaba por darle al infeliz de Alonzo. Subimos hasta el tercer piso, la sala de teatro, dónde sabía que estaban por el tremendo ruido, nunca había escuchado música de Iron Maiden a semejante volumen, me vibraba incluso el pecho por el bajo del sonido. Entré, Iván lo hizo detrás de mí y Alonzo de inmediato se ocultó detrás de unas de las tres pelinegras que estaban en la habitación. Simón sonrió y de inmediato, me dirigí hacia el infeliz, pero él, empezó a correr, como el buen cobarde que es y no, jamás lo dejaría huir. Lo perseguí a medida que me arrojaba los cojines encima intentando detenerme y varias cosas más, pero no lo hice, por lo cual huyó despavorido de la habitación y lo perseguí por las escaleras hasta que llegamos al primer nivel, pero antes de que saliera de la casa, me le aventé encima, sobre su espalda y empezó a gritar, escuchaba las risas de los chicos y le hice señas a Iván, se atravesó en la puerta de la entrada, por lo que no podría huir, entonces me bajé de encima de ese subnormal y me miró desconcertado, al igual que Nina, que no sabía qué estaba sucediendo.

-¿De verdad es que no valoras tu vida? ¿quieres morir a manos mías hoy?

-No quiero morir.-Se quejó.-¡Aún no cobro la apuesta que gané ayer del Junior!

-De verdad eres horrible.

-Indeseable, tremebundo, repugnante. Eres como las hemorroides con diarrea.-Dijo Simón y lo miró desconcertado.

-¿Cuál es tu problema? ¿crees que puedes evadir tus responsabilidades?

-¡No tengo responsabilidades! ¡no nací para tener responsabilidades! Y si lo dices por ella, pues que se vaya, no sé ni cómo me he aguantado las ganas de ponerle una orden de restricción.-Esa fue la primera vez que vi a los chicos mirarlo de esa manera.

-Di una palabra más y te parto las piernas.-Dijo Iván.

-Estoy a tres segundos de arrancarte la cabeza y jugar softball con ella.-Comentó Simón y resoplé, no podía creer que Alonzo estuviese incluso, enojado. Era increíble, llegaba a niveles inconmensurables de cinismo.

-Nina.-La miró a los ojos, ella se veía tan triste, que incluso los chicos me miraban incomodos, a todos nos hacía sentir mal.-Lo siento, pero yo te lo advertí. No esperes nada de mí, nada de nada. Si crees que con un embarazo saldré contigo pues no, estás muy mal. No estamos en una telenovela de los 2000. Déjame en paz, ten dignidad.

-No vine aquí por querer obligarte a algo…yo siempre he conocido mi lugar, sé que nunca me habrías tomado en serio, siempre lo he sabido y es por eso que nunca te pedí nada, sólo me limité a estar ahí para cuando quisieras verme o estar conmigo y ahora no es diferente.-Su voz se entrecortó y rodé los ojos.-Yo tampoco esperaba tener un embarazo, he dedicado mi vida entera al estudio y en unas semanas es que recibo apenas mi título de máster. Solamente estudio, mis padres me dijeron que me enfocara solo en eso hasta que tuviera mi doctorado, pero eso supongo que tendrá que esperar, jamás mis padres me pagarán mi doctorado ahora y menos me apoyarán con el embarazo, no lo saben y apenas lo sepan, me quitarán su ayuda y no sé qué hacer. Necesito tu ayuda, al menos para el bebé, conmigo no tienes ninguna responsabilidad, me las arreglaré de alguna forma.

-De verdad es que no entiendes o no sé si te haces la que no entiendes. ¡Déjame en paz! ¡vete de aquí! ¡no me haré cargo de bebés ni de ti ni de nadie! ¡vete! ¡no quiero verte! ¿en verdad es que en todos estos años no has entendido ni un poco el desprecio que siento por ti? ¡por favor ten dignidad y no vuelvas a venir!

Nina de inmediato, huyó entre lágrimas, la seguí, pero en un impulso, regresé, me acerqué a Alonzo y sin pensarlo, le estrellé mi puño en su rostro, pero lo hice tan fuerte que vi su labio sangrar, no podía pensar con claridad. Sólo veía a los chicos mirarme con los ojos abiertos como platos y de inmediato, me fui.

Le dije a los guajiros que nos llevaran a la casa de Nina. Ella no habló en el camino, no dijo palabra alguna. Sólo la escuchaba llorar y no sabía qué podía decirle, Alonzo había sido muy cruel, jamás habría esperado su comportamiento y menos, las palabras tan hirientes que le dijo.

Al estacionar en su casa, la cual es enorme, en San Salvador, vimos a su padre arreglar la fachada de su casa, junto a un muchacho, siempre que he venido está haciéndole arreglos a la casa, ella me dice que él está obsesionado con eso. Es un hombre aterrador, me da pánico incluso a mí. Me ha gritado en unas tres o cuatro ocasiones, la última vez fue una noche en que vine a traerla, veníamos de un bar en que habíamos estado sólo las dos y su padre, me gritó y por poco me hace llorar, entiendo totalmente que le tenga pánico, incluso yo le temo, pero esta situación es inevitable, se enterará tarde que temprano. Es horrible.

-Nina.-Le hablé, justo cuando el auto estacionó, pero ella, no respondió.-Nina…

-Ya me bajaré, no me eches.

-Espera, no te hablaba para que te bajaras del auto.-Me miró a los ojos.-No quiero que estés preocupada o te desesperes ante esta situación, sé que no lo veías venir y menos estando en la universidad, pero no es cómo que se pueda hacer nada al respecto. Que no te importe el infeliz de Alonzo, aún estoy quitándome pedazos de su rostro de mi mano, me salpicó de su horrible sangre.

-Es que… no lo entiendo, yo no le pedí que estuviera conmigo, nunca lo hice…

-Lo sé, pero por favor, al menos esta vez escúchame. No vuelvas a acercarte a él, no lo necesitas ni tampoco tu bebé lo necesita. Entiendo lo que un bebé cuesta, lo sé perfectamente y sé que tus papás con lo conservadores que son, no lo entenderán y yo no te voy a desamparar. Trabaja conmigo, tengo una asistente hace unos días, pero pensaba cambiarla, es buena persona, pero…-Me miró fijamente.-Ah, tiene mal aliento.

-Jajá, eres de lo peor.-Me alegró verla sonreír.-Gracias Ari, eso me tenía tan preocupada que no podía ni dormir, pensando en qué iba a hacer, en cómo podrían contratarme embarazada.

-No te preocupes.

-Gracias, de verdad.

Me despedí y luego, me dirigí al banco porque tenía varias diligencias que hacer y cuando íbamos en el camino, a eso de las 11:30am, miré mi teléfono y noté que tenía varias llamadas perdidas de Mateo. Se me hizo muy extraño, eran unas once llamadas perdidas de la última hora, supongo no las escuché con todo el bullicio de la pelea con Alonzo. Entonces lo llamé y contestó de inmediato, pero no alcancé ni a hablar porque me dijo: “Hablamos en la noche”. ¿Hablamos en la noche? Esa es su frase característica de cuando está enojado y no… no entendía por qué. ¿Qué habré hecho?